Las Platas Privadas de la Política Chilena

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Por Rafael Urriola

Los recientes escándalos financieros en que se ha visto envuelto el país lesionan no solo su imagen económica sino también, y de manera fundamental, su imagen política. No solo por las redes y vínculos de interés en la política que van quedando en evidencia a la opinión pública sino, fundamentalmente por la distancia silenciosa que la elite política ha guardado respecto de los hechos. Más aún, en las pocas ocasiones en que ha habido iniciativas políticas al respecto, la sombra de un sesgo favorable a los empresarios imputados se ha hecho presente.

 

La gran excepción son algunos parlamentarios jóvenes como Gabriel Boric y VladoMirosevic. Al escándalo Cascadas, en que aparecen mencionados ex ministros socialistas y que tiene una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados centrada en la eventual participación de Sebastián Piñera, se ha agregado recientemente el llamado caso Pentagate.

Luego de la denuncia del SII por fraude tributario y uso fraudulento de boletas de honorarios de las esposas de los dueños, Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, financistas de la UDI,la Fiscalía Metropolitana Oriente abrió una segunda línea de investigación que apunta a dirigentes políticos que habrían financiado sus campañas con aportes del grupo por fuera del control del Servel.

Aunque los nombres mencionadosson preferentemente de la UDI, como los senadores Moreira, Von Baer y el fallido candidato por Santiago Zalaquet, además del presidente de ese partido, también se ha mencionado a Andrés Velasco, quien ha hecho gran parte de su campaña presidencial bajo la premisa de “las buenas prácticas para la política”, y con críticas abiertas a los aportes reservados.

La situación es compleja para la política nacional. Porque aun cuando finalmente quedara en evidencia que no hay nada ilegal y que todo ha sido hecho dentro de lo que permite la ley de financiamiento político, queda en evidencia que la soberanía parlamentaria, e incluso de los candidatos presidenciales, está sometida a reglas oscuras de financiamiento privado y que, una parte importante de los parlamentarios no serían representantes de los ciudadanos sino de las empresas que financiaron sus campañas.

La iniciativa para modificar la ley de financiamiento políticohha generado las opiniones más diversas, sobre todo en el ámbito parlamentario. Alginos honorables han llegado a sostener que si se transparenta todo, lo más probable es que aparezca la vieja práctica del “señor del maletín con dinero”.

Argumento que además de falaz y vergonzoso casi parece una amenaza o chantaje a la ciudadanía.

Para empezar a transparentar y bien legislar hacia el futuro en esta materia, la ley ad hoc debería partir por un artículo simple: “Se levanta la reserva del financiamiento de las campañas desde 2010 hacia adelante. Todo el financiamiento destinado a campañas políticas durante ese período será puesto a disposición de la ciudadanía para su consulta pública, sin restricciones de ninguna especie.”

A partir de algo así podríamos entender a fondo el por qué del viejo refrán popular chileno que dice que “en Chile nunca falta plata para dos cosas: farrear y hacer política.”

Fuente: Primera Piedra

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