La Reforma Tributaria en el Marco del Próximo Ciclo Político

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Tanto la Central Unitaria de Trabajadores, diversos movimientos sociales como el programa de la Nueva Mayoría ponen a la Reforma Tributaria al centro como uno de los ejes principales para la derrota de la desigualdad en Chile, pues este debate no solo es sobre los impuestos es un debate sobre el Chile que se quiere construir desde los sectores más avanzados de la sociedad en el próximo ciclo político.

El debate en torno a los ingresos del Estado, particularmente con respecto a los tributos, no es un debate alienado de la realidad, sino que es un debate en torno a la igualdad en la sociedad chilena, principalmente porque lo que se obtiene como ingresos fiscales constituye casi en su totalidad el gasto del Estado.

Así, este no es solo un debate en torno a impuestos, sino que es un debate en torno al peso del Estado en el mercado, que se ha convertido en el primer debate en torno a un modelo de desarrollo que supere al actual, lo que hemos llamado un nuevo ciclo político.

La recuperación del rol del Estado es un debate mundial y diversos economistas lo han planteado,  como Lawrence Summers, quien plantea que la recuperación de la economía mundial viene de la mano de más y mejor Estado.

El gasto público y los ingresos totales (impuestos, ingresos de Codelco, cotizaciones laborales, rentas, privatizaciones) del gobierno general (gobierno central más municipalidades) alcanzaban en Chile en 1987 un 27% del PIB. Al iniciarse la transición democrática en 1990, el gasto público había sido disminuido por la Dictadura Militar a solo el 22% del PIB y la carga tributaria (sin cobre) había descendido de 19% en 1987 a 15% en 1990.

Esto llevó al gobierno de Aylwin a realizar una reforma tributaria, pero esta restituyó solo el orden de 2% del PIB de la carga tributaria, la que se ha mantenido hasta hoy en alrededor de 17% del PIB -incluyendo la minería privada- y muy lejos del nivel de ingresos publico de cualquier país desarrollado de la OCDE.

En Corea, EEUU y Dinamarca los ingresos públicos son mayores a los de Chile en 4 %, 13% y 25% del PIB respectivamente, según datos de la OCDE para 2008. Recordemos que la reforma tributaria aprobada en octubre de 2012 representa solo un 0,3% del PIB, por lo que apenas cambia la situación fiscal del país.

En Chile los ingresos tributarios son la base del presupuesto público, para crecer con mayor igualdad en la sociedad debemos superar las falencias de nuestro ingreso tributario que arrastramos desde hace más de 30 años:

• Baja carga tributaria

• Estructura regresiva

• Alta evasión

• Exenciones generalizadas

Debemos plantearnos dos desafíos, hacer crecer nuestra capacidad recaudador a un 30% del PIB que nos deja aún bajo la media del 36% del PIB de la OCDE y cambiar la composición de los tributos para que el componente progresivo sea más importante.

Cambios a la Estructura Tributaria y FUT

Para afrontar este problema se han propuesto cambios a la estructura tributaria.

En el programa de gobierno de la Nueva Mayoría- coalición con la mayor posibilidad de salir electa el 15 de diciembre- proponen: elevar, en forma gradual, la tasa del impuesto a las empresas de 20% a 25% en un plazo de 4 años; terminar con el Fondo de Utilidades Tributables (FUT), los dueños de las empresas deberán tributar por la totalidad de las utilidades de sus empresas y no sólo sobre las utilidades que retiran; reducir, en forma gradual, la tasa máxima de los impuestos personales, del 40% actual a un 35%, en el plazo de cuatro años; respecto del FUT acumulado o histórico, se propone mantener la regla impositiva vigente.

La estimación de recaudación producto de estas medidas de impuesto a la renta es de 1,92% del PIB en régimen.

En la última semana hemos visto como surgen las alarmas por parte del Comando de Evelyn Mathei como del actual Ministro de Hacienda, Felipe Larraín.

En la práctica el principal problema que ve el Ministro Larraín y la derecha es la eliminación del FUT, creado en 1984 cuando se desarrolló el régimen tributario actual que integra los impuestos personales con el de las empresas, su objetivo fue promover el desarrollo de negocios mediante la exención del impuesto de segunda categoría y global complementario a las utilidades que obtuvieran los socios de una determinada empresa, siempre que éstas no fueran retiradas sino reinvertidas en la misma.

Además, permitía que, en caso de retiro de los dividendos, el pago del impuesto de primera categoría -hoy en 20%- ya realizado por la empresa, pudiese ser utilizado como crédito para el impuesto a las personas.

El punto es que junto con cumplir su meta original, se comenzaron a generar una serie de vicios como la creación sociedades y fondos de inversión cuyo único objetivo era registrar las utilidades como reinversión y evitar que pagaran el impuesto a las personas. Además, las remesas que quedaban en el FUT podían ser reinvertidas en negocios en el exterior, sin necesidad de remesar hacia Chile, con lo que el SII perdía facultad fiscalizadora.

Según el documento de Jorrat de 2012, con datos consolidados de 2010, las utilidades acumuladas en el FUT estarían en torno a $64.732.070 millones (equivalente a US$138.257,3 millones), monto que en un 50% estaría en los ya mencionados fondos de inversión, mientras que sólo el 30,9% de las utilidades tributarias ese año fueron distribuidas (ver tablas).

En ese sentido, Jorrat plantea que este tratamiento aumenta la complejidad del impuesto a la renta y crea incentivos a la elusión mediante los mecanismos ya mencionados.

Estos cambios si bien reestructuran la carga impositiva en Chile, pues por primera vez los impuestos sobre la renta (manteniendo todo lo demás constante) pasarían a ser más importantes que el IVA, el impuesto a la renta quedaría en 9,0 versus 8,01 del IVA, pero aun la estructura impositiva seria más regresiva.

Además solo volveríamos al 23% de PIB como ingresos fiscales, por lo que aún faltan alrededor de un 7% del PIB en impuestos para llegar a la meta tributaria del 30%. En este sentido se deben analizar dos propuestas, la creación de una tasa a las transacciones financieras y el aumento del royalty a la minería.

El sistema Tributario en Chile está pasando por un momento de inflexión, pues las diversas reformas sociales y económicas que requiere el próximo ciclo político, demandaran una mayor presencia del Estado en la economía y su crecimiento, en este escenario las tributaciones deben crecer.

El crecimiento de las tributaciones debe ser en la dirección de cambiar hacia una estructura tributaria progresiva, eliminar la evasión comenzando por el FUT y eliminar las exenciones generalizadas. El cambio de la estructura implica un aumento del impuesto a la renta al menos por tres vías: eliminación del FUT, Tasa a las Transacciones Financieras y un royalty a la minería mayor.

El objetivo declarado debe ser alcanzar al menos el 30% de ingresos fiscales para los próximos 5 años y avanzar así hacia estándares internacionales de los pises desarrollados, el crecimiento del país y la derrota de la desigualdad deben ir de la mano con políticas que fortalezcan el rol del Estado en sus funciones sociales, económicas y medioambientales.

Una profundización del tema en el archivo adjunto

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