La expresidenta Michelle Bachelet (2006-2010) se mantiene de puntera en las encuestas de cara a los comicios del 17 de noviembre próximo, en los que aspira a retornar al Palacio de La Moneda, adonde llegó la vez anterior respaldada por la otrora Concertación. Para estas elecciones, Bachelet, del Partido Socialista, encabeza el pacto opositor Nueva Mayoría, integrado además por los partidos Por la Democracia, Radical Socialdemócrata, Demócrata Cristiano, Comunista, Izquierda Ciudadana y Movimiento Amplio Social. Sobre las diferencias de Nueva Mayoría con la Concertación, los desafíos que tiene Chile y cómo pretende el pacto opositor hacerle frente, incluidos otros detalles del escenario político actual, Prensa Latina entrevistó al presidente de Izquierda Ciudadana, Víctor Osorio, quien ha tomado parte en la conformación del bloque.

En los comicios, donde también serán electos parlamentarios y consejeros regionales, Bachelet competirá con ocho candidatos: Evelyn Matthei, por la alianza de derecha que integran los partidos Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional; el líder del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami; el independiente Franco Parisi; y Marcel Claude, del Partido Humanista.

Conformarán además la papeleta, Roxana Miranda, del Partido Igualdad; Ricardo Israel, del Regionalista de los Independientes, Alfredo Sfeir, del Ecologista Verde; y el independiente Tomas Jocelyn-Holt.

PL: ¿Cuáles son los principales desafíos que tiene Chile para los próximos años, y en qué medida las propuestas de Nueva Mayoría pueden darle respuestas?

VO: Los desafíos tienen que ver, por una parte con lograr avanzar en la democratización del país, un reto pendiente desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y la necesidad de establecer en Chile una sociedad con derechos sociales, con un Estado garante de esos derechos sociales.

Estos dos propósitos fundamentales, de alguna manera están recogidos en la propuesta programática de Michelle Bachelet, que se ha planteado por una parte construir una nueva Constitución, democrática en su origen y sus contenidos, y por otra parte lograr un sistema de educación gratuita y universal, que ponga fin al lucro en el sistema de enseñanza.

Además, lograr realizar una reforma tributaria que permita resolver el problema de la distribución desigual del ingreso existente en el país, y que por lo tanto los más ricos paguen más y puedan contribuir a establecer relaciones de mayor equidad social, e ir avanzando en un conjunto de derechos sociales, también expresión de una demanda de la ciudadanía que permaneció pendiente desde el fin de la dictadura.

El desafío principal es que Chile debe dar un salto en materia de democracia y de justicia social. Estamos convencidos de que el liderazgo de Bachelet y la propuesta programática de Nueva Mayoría en torno a su candidatura pueden permitir transitar en esa perspectiva.

PL: ¿En qué considera que se diferenciaría un nuevo gobierno de la expresidenta Bachelet de su anterior administración, incluso de los demás gobiernos de las Concertación?

VO: El próximo gobierno de Bachelet, porque estamos seguros de que ganará, será un gobierno de la Nueva Mayoría, y no un gobierno de la Concertación. La Concertación como realidad política en la actualidad no existe, se extinguió.

Lo que dio origen a la Concertación, que fue la necesidad de administrar una transición, concordada con la derecha política, económica y con las fuerzas armadas para dar origen a una salida negociada a la dictadura a fines de los 80, ya eso fue superado por la historia.

La Nueva Mayoría es una coalición de cuño diferente, de naturaleza distinta, que además tiene componentes que no integraron la Concertación, como el Partido Comunista de Chile, el Movimiento Amplio Social y la Izquierda Ciudadana.

Pero más importante es el hecho de que la Nueva Mayoría es una coalición política que expresa un contenido programático y un propósito para este período de la historia del país diferente al que tuvo la Concertación.

La Nueva Mayoría emergió para hacer realidad en Chile cambios de fondo que se han mantenido pendientes desde el fin de la dictadura.

Se constituyó para hacerse un conjunto de cambios estructurales que la ciudadanía está demandando, y que se expresan en aspectos como la necesidad de una nueva Constitución, de cambios profundos en el sistema de de educación, de salud, de previsión social, las normas de regulación laboral.

Estamos hablando del propósito de construir una sociedad en democratización y que restablezca el carácter de derechos sociales a bienes sociales que bajo el imperio del neoliberalismo fueron convertidos en mercancía.

PL: ¿Piensa que un gobierno de Nueva Mayoría pueda erosionar el modelo neoliberal imperante en Chile? ¿Hasta qué punto sería posible, teniendo en cuenta la existencia de fuerzas dentro del bloque que pueden tender a frenar el avance en esa dirección, incluso la posibilidad de una correlación de fuerzas desfavorable en el Congreso?

VO: La Nueva Mayoría evidentemente es una realidad diversa. El principio de diversidad sobre el cual se constituyó es un rasgo que nadie desconoce. Al interior de la Nueva Mayoría no todos tienen los mismos puntos de vista respecto a todas las materias. Pero creo que hasta ahora la Nueva Mayoría ha ido demostrando la capacidad de resolver con unidad en torno a aspectos fundamentales como los descritos, y en ese sentido ha sido muy importante el liderazgo de Michelle Bachelet.

Hoy en día nadie en Nueva Mayoría cuestiona la necesidad de una nueva Constitución, eso es una decisión política dentro de la Nueva Mayoría. Hoy en día nadie pone en duda la necesidad de avanzar hacia una educación gratuita y universal, y colocarle fin al lucro en la enseñanza; nadie duda de la necesidad de una reforma tributaria que corrija las asimetrías profundas existentes en la distribución del ingreso en el país, de todo eso hay un convencimiento absoluto.

Ahora bien, la profundidad de los cambios que Nueva Mayoría se propone realizar, por supuesto que está condicionada por las correlaciones de fuerzas, y mientras más amplia sea la victoria de Michelle Bachelet en noviembre, más profundos van a ser los cambios que vamos a acometer, tomando en consideración que estamos en los marcos de un sistema institucional diseñado para impedir justamente la realización de cambios profundos, y es por ello que nos planteamos como necesidad superar ese sistema político.

Tenemos el convencimiento de que vamos a lograr una victoria muy sustantiva en noviembre, y particularmente de que las exigencias de la ciudadanía que durante estos años se han expresado en las calles, van a expresarse en noviembre en las urnas, pero se van a continuar expresando en las calles, y van a continuar expresando una voluntad de cambio.

Es muy difícil que los sectores conservadores se puedan resistir a una sociedad que demande la existencia de una nueva legitimidad desde el punto de vista de la institucionalidad democrática, y demande que exista una sociedad de derecho y no una sociedad de mercado como la que ha existido en Chile durante todos estos años.

PL: El Chile de hoy no es mismo que el de hace cuatro años, y mucho menos el de hace ocho años. ¿En qué piensa que se diferencia?

VO: Hay un rasgo cualitativo fundamental y diferenciador que tiene que ver con que el país cambió, y el conjunto de actores políticos han cambiado en este proceso, en ese proceso de cambios en que la Concertación fue superada.

Uno de los rasgos que desde mi punto de vista fueron relevantes en ese proceso de cambio, fue la erupción del movimiento estudiantil en el 2011, que más allá de los estudiantes, finalmente se viene transformando en un movimiento ciudadano, que a partir de una demanda de educación pública, gratuita y de calidad, y de colocarle fin al lucro en la enseñanza, fue avanzando a reivindicar en el fondo la nueva apropiación del poder constituyente por la ciudadanía.

Fue una demanda que a partir de la exigencia de una educación pública, avanzó con una exigencia de colocarle fin a este sistema institucional, a este modelo económico, a esta concepción del desarrollo, y evidentemente eso es la expresión de un país que ha cambiado, con la erupción de una ciudadanía más crítica, crecientemente consciente de sus derechos, una ciudadanía que demanda cambios profundos.

Yo creo que ese es el rasgo más determinante de lo que ha cambiado en el país, por eso mismo la Nueva Mayoría tiene que ser un gobierno que haga cambios profundos y que no sea un gobierno de administración, si es que quiere resolver las demandas de la ciudadanía.

Tenemos el convencimiento de que Bachelet está en la disposición de recoger las demandas ciudadanas, por eso en la Izquierda Ciudadana, así como en el Partido Comunista (PC) decidimos sumarnos a esta nueva construcción, y pensamos que el hecho de que el país haya cambiado precisamente nos coloca en una oportunidad histórica de realizar cambios muy profundos.

La perspectiva de fondo la hemos analizado en la Izquierda Ciudadana, y cuando nos planteamos construir una sociedad de derechos sociales, una sociedad profundamente democrática, con participación ciudadana, con el empoderamiento de las comunidades ciudadanas, estamos hablando de una sociedad contradictoria con el neoliberalismo, porque el neoliberalismo es contradictorio con la democracia, con una sociedad donde hay derechos sociales garantizados. El neoliberalismo se caracteriza porque todo lo transforma en mercancía.

Y el neoliberalismo en Chile ha probado que para poder reproducirse necesita un Estado en que los ciudadanos pierdan su condición de tal y se conviertan en súbditos, y nosotros lo que queremos justamente es construir una sociedad de ciudadanía, y una sociedad de derechos sociales.

Evidentemente que en la medida en que avanzamos en esa perspectivas estamos creando condiciones para superar el modelo neoliberal como concepción del desarrollo para ir construyendo una concepción profundamente democrática y de carácter social respecto al desarrollo del país, ese es el desafío fundamental para el próximo período.

PL: ¿Qué sello le imprime la Izquierda Ciudadana a Nueva Mayoría? ¿Cómo participa el partido en la formulación de propuestas dentro de bloque?

VO: La Izquierda Ciudadana (IC) es una fuerza política que emergió durante el 2012 como resultado de la convergencia de diferentes expresiones de izquierda, que en términos significativos se trataba de componentes de la izquierda que habían estado en la oposición de izquierda a los gobiernos de la Concertación.

En ese sentido la IC recoge un sector de la izquierda chilena que se opuso a la transición pactada, y se opuso por consiguiente a los gobiernos de la Concertación, precisamente porque entendíamos que allí no se estaban recogiendo las demandas de la ciudadanía, no se estaba transitando en una perspectiva de democratización del país, no se estaba avanzando hacia reconvertir el modelo de desarrollo existente.

Yo que estuve entre quienes se opusieron a los gobiernos de la Concertación puedo decir que una de las primeras cosas con que contribuye la IC, al igual que el PC, es a incorporar a esta Nueva Mayoría a actores que fueron excluidos y hechos invisibles por la transición pactada, y que expresamos el sentir de un sector significativo de la ciudadanía que se ha mantenido crítica al orden establecido durante todos estos años.

Lo primero que aportamos es salir desde abajo, un sector político relevante del país que forma parte del movimiento popular, que es parte de los movimientos sociales de Chile, que había sido excluido.

Contribuimos con una vinculación con los movimientos sociales y ciudadanos, que ayuda también a que esta Nueva Mayoría no sea solamente expresión de una convergencia de partidos, sino una Nueva Mayoría en la que también haya convergencia de las fuerzas sociales.

Es importante señalar, que tanto la IC, como toda la izquierda reunida en Nueva Mayoría, hemos tenido una participación significativa en todo el proceso de campaña, en la estructura del comando de Michelle Bachelet, y también hemos tenido una participación muy relevante en la reflexión programática de la oposición, y la que se ha estado desarrollando en las últimas semanas, y hemos sentido una disposición de inclusión, y una disposición a acoger nuestras proposiciones, que entendemos en buena parte expresan los deseos de la ciudadanía.

Aunque lo dije, sería bueno enfatizarlo. Nuestro convencimiento de que el próximo gobierno será un gobierno de transformaciones también tiene que ver con la hechura del liderazgo de Michelle Bachelet, ella está convencida de que es necesario empujar una propuesta programática y de nación para el próximo período que recoja estos elementos fundamentales.

PL: ¿Por qué consideras posible que Nueva Mayoría incorporase a esas fuerzas de izquierda antes excluidas?

VO: La inclusión de fuerzas de izquierda es resultado de diferentes variables. La primera es que la Concertación como proyecto político, como coalición, se extinguió, y eso está vinculado con que los fundamentos que le dieron origen relacionados con la transición pactada también se extinguieron, que fue lo que le dio origen a fines de los 80.

Entre otras cosas, se extinguieron a partir de que la derecha política y económica llega al poder en el 2010 con el presidente Sebastián Piñera. En segundo lugar, se crearon condiciones justamente porque el país ha cambiado, y en ese proceso de cambio, también al interior de los partidos que integraron la Concertación fue crecientemente generándose una conciencia de que era necesario formular una propuesta programática nueva, que recogiera la nueva realidad del país y las nuevas demandas de la ciudadanía.

Se trataba de abrir las puertas y las ventanas para escuchar lo que la ciudadanía estaba demandando, y en esa dinámica cambió fuerte en los partidos de la Concertación el convencimiento de que esa realidad necesitaba una nueva coalición, por eso se llama Nueva Mayoría, una mayoría de nuevo tipo a partir de la nueva realidad del país.

Al mismo tiempo que se fue creando esa dinámica, los partidos procedentes de la Concertación, al interior de la izquierda, del PC y de la IC en particular, fue creciendo el convencimiento también de que para realizar cambios fundamentales en este país se necesita una mayoría muy amplia, y en esa mayoría muy amplia se necesita la convergencia de fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda que estuvieron en la Concertación, y otras que no estuvieron en la Concertación, en la perspectiva de hacer avanzar el proceso político y social en el país.

Replegarse sobre la marginalidad y el testimonio, y contentarse con repetir consignas estratégicas, no altera la realidad, incluso, puede resultar una práctica conservadora, porque no altera las relaciones de poder en la sociedad, ni modifica, y por el contrario, entrega espacios a otros.

Nos parece que para la izquierda chilena también ocurrió un proceso de aprendizaje, al constatar la experiencia de otros pueblos en América Latina, en el sentido de que todos los espacios son campos de disputa en los que tenemos que hacernos presente con nuestras proposiciones.

Fue así que en la izquierda llegamos al convencimiento de la necesidad de abrirse a una política que supusiera también la necesidad de construir mayoría, que supone construir una política de alianzas políticas y sociales muy amplias, que acepte diversidad de historias y contenidos muy amplios, pero que contenga una centralidad, que debiera ser la realización de cambios profundos en el país.

Yo insistiría en que a las condiciones que fueron permitiendo la emergencia de una Nueva Mayoría también colaboró la emergencia del liderazgo de Michelle Bachelet, que se ha puesto a disposición de cambios profundos que necesita el país.

PL: ¿De producirse el triunfo de Bachelet como pronostica Nueva Mayoría, consideras que será posible llevar a vías de hecho todas las promesas?

VO: El pacto Nueva Mayoría está trabajando para ganar en primera vuelta en noviembre, y lograr una mayoría contundente. También estamos trabajando para obtener una victoria contundente en la elección parlamentaria, para senadores, diputados y consejeros regionales. Hay que trabajar, porque en definitiva esta Nueva Mayoría se exprese como tal en noviembre, porque de ello va a depender la envergadura de los cambios que se puedan hacer y que el país demanda.

Estamos trabajando intensamente en eso, hay comandos comunales constituidos en todo el país, se procura doblar en la mayor cantidad de distritos, para un triunfo lo más amplio posible.

A propósito de los 40 años del golpe de Estado, pensamos que una victoria de Michelle Bachelet, quien va a representar la victoria de un proceso de cambios, es el mejor homenaje que podemos hacerle al presidente Salvador Allende, en el sentido de ir generando condiciones para que se abran las anchas alamedas, en la perspectiva de construir una sociedad mejor.

La figura de Salvador Allende no es un recuerdo, nos acompaña en este proceso, estamos honrando su memoria, su palabra y su proyecto, abriendo paso a un camino democrático para una sociedad más justa, con la memoria puesta en Salvador Allende, con la memoria puesta en lo que ha sido la historia dolorosa del movimiento popular del pueblo de Chile en los últimos 40 años.

Estamos trabajando para hacer posible que se hagan realidad los cambios por tanto tiempo postergados, que quedaron abortados en 1973 con el golpe de Estado, que se frustraron con la naturaleza negociada y pactada de la transición.

Hoy en día vemos que existe efectivamente la posibilidad de avanzar en más democracia, en más justicia social, en más protagonismo de la ciudadanía, en lograr que Chile logre establecer una relación privilegiada con los países, con los pueblos de la región, que también han realizado esfuerzos de convergencia en esa perspectiva, con la Unión de Naciones Suramericanas y con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

En definitiva, los esfuerzos que estamos realizando en Chile también tienen que ver con los de los pueblos de América Latina y el Caribe, que desde sus realidades e historias particulares también procuran sociedades más justas.

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