La Asociación de ex trabajadores de la Vicaría de la Solidaridad y del Comité Pro Paz manifiesta su sentimiento de dolor por el fallecimiento de Roberto Kozak, que fuera el representante en Chile del Comité Internacional de las Migraciones Europeas (CIME) y que tanto ayudó a paliar los dolores en miles de chilenos y extranjeros avecindados en nuestro país, encarcelados en los centenares de recintos de detención creados por la dictadura impuesta el 11 de septiembre de 1973.

 

Su fallecimiento ocurrido en su país de origen, Argentina, tuvo lugar el 4 de septiembre recién pasado, justo al día siguiente de la publicación en el Diario Oficial de la ley 20.862 que le concedió la nacionalidad chilena. Pocas veces este reconocimiento, retributivo de grandes servicios prestados a nuestra patria, ha sido otorgado con mayor justicia.

Son decenas de miles los chilenos y extranjeros prisioneros de la dictadura que lograron su libertad y encontraron refugio en países de los cinco continentes gracias a la acción decidida de Roberto Kozak y el CIME, hoy Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en un trabajo conjunto con Iglesias y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

En su gigantesca labor, Roberto Kozak supo combinar su compromiso con los derechos humanos, con su coraje y su buen criterio diplomático, forzando a Pinochet a ceder y a facilitar la salida del país de muchos presos políticos a los que consideraba sus “enemigos”.

Conocimos a Roberto Kozak en el Comité y en la Vicaría de la Solidaridad, con cuyos integrantes estableció estrechos lazos que nos permitieron conocer una persona poseedora de grandes valores humanos, entre los cuales sobresalían su sensibilidad con los que sufren y su caballerosidad.

Terminada la dictadura, una vez más Chile se benefició de sus grandes servicios, ahora como Jefe de Misión de la OIM, al asistir a miles de retornados del exilio, en coordinación con el Gobierno del Presidente Aylwin.

En 1994 el Estado chileno confirió a Roberto Kozak su máxima condecoración, la Orden al Mérito Bernardo 0’Higgins, en grado de Gran Cruz. El compromiso de Roberto con Chile lo revela, además, el que también el Gobierno de Italia le condecoró con la Orden al Mérito en el grado de Comendatore, por sus servicios prestados, en materia de derechos humanos, al pueblo de Chile.

La gracia de la nacionalización refleja, además de su compromiso con Chile, su afecto por esta tierra que lo llevó a vivir en ella, junto a su familia, y donde solicitó que quedaran para siempre sus restos.

Como ex trabajadores de la Vicaría de la Solidaridad y del Comité de Cooperación para la Paz en Chile, manifestamos nuestro dolor por la partida de Roberto, al que siempre consideramos uno de los nuestros y expresamos nuestras más sentidas condolencias a su esposa Silvia y a sus hijos.

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