El Ejecutivo presentó las indicaciones al proyecto de ley de Reforma Laboral y, a la fecha, la caricatura instalada sobre uno de los puntos principales de ella: “Huelga sin reemplazo interno ni descuelgue”, sigue siendo el tema de discordia para algunos actores. Que si es pacífica o no, que si nos vamos a llenar de ellas, que si se puede o no hacer Huelga en ciertos espacios laborales, y si es con o sin reemplazo.

 

Los principales detractores de la Reforma han buscado uno que otro subterfugio para hacer de esta transformación, tan esencial para los trabajadores, un debate de puntos más y menos y no un debate sobre la necesidad de equiparar la cancha, de devolverle dignidad a la clase trabajadora, incluso acusándonos a la CUT de que no somos pacifistas y que promovemos la mal llamada “Huelga violenta”.  Bueno, a ellos les decimos que no, que no estamos por la violencia y que desaprobamos su preocupación por el apellido de la Huelga y no por las normativas de ésta, ni sus implicancias.

Debemos entender las huelgas no como un elemento aislado sino como un componente de un sistema mayor, es evidente que de esta manera el debate no debería estar puesto en catalogar a la fuerza las huelgas, sino más bien en ver su capacidad de dar curso a las relaciones laborales aun cuando no hay acuerdo en las negociaciones.

Dicho en números, en Chile sólo el 11% de los trabajadores están sindicalizados en el sector privado,  ellos negocian por periodos máximos de 4 años (3 años en la nueva ley), por lo tanto existieron cerca de 2.900 negociaciones colectivas en 2014, de ellas 813 votan la Huelga legal (28%) y de esas sólo 201 terminan en Huelga efectiva (casi 7%). Pero también existen en Chile “Huelgas Ilegales” (174) las que se producen principalmente donde la ley no les da legitimidad a la relación laboral, Sindicatos Supraempresa y Microempresa con menos de 8 trabajadores. Entre estos dos tipos de Huelga las “pacíficas” son 73% del total concentrándose fuertemente en las Huelgas legales y 27% tienen estrategias disruptivas centrándose fuertemente en las no regladas.

Estos puntos son necesario de aclarar puesto que la proliferación de “expertos laborales” con el anuncio de la Reforma, han confundido a la opinión pública citando modelos de relaciones laborales extranjeros, al mismo tiempo que levantan imaginarios colectivos sobre las organizaciones sindicales y los gremios, el abuso de los trabajadores y se les trata de flojos, y que se dibuja que la Central está preocupada del tema porque pasaríamos en Huelga cortando caminos y tirando piedras. Eso no es lo que buscamos, lo que buscamos es mejorar las condiciones de dialogo y evitar, precisamente, llegar a una Huelga.

Esto es de suma importancia despejarlo cuando hay candidatos presidenciales que tildan a los trabajadores de violentistas, además de un “experto laboral” que redacta un informe con 35 ejemplos donde, según él, de no haber reemplazo en una Huelga se verían afectada hasta la ciudadanía en general.

Podemos ver que el problema de la huelga no es si es pacifica o no, el problema es si nuestro país y su democracia, le reconocen el derecho fundamental a los trabajadores a organizarse y ejercer derechos fundamentales como la huelga. Lamentablemente esto es algo que estamos aún lejos de resolver hasta que no existan libertades plenas de organización más allá de la empresa para definir los mínimos socialmente aceptados. Pues la violencia responde principalmente a la necesidad de tener herramientas de presión ahí, donde el plan laboral de la dictadura no reconoce el derecho a ser contraparte a los trabajadores, mientras no resolvamos esto, seguiremos escondiendo el problema bajo la alfombra y criminalizando un debate que es esencialmente político.

(*) Presidenta CUT 

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