Frente a Ernesto Lejderman: Cheyre se Negó a Romper el Pacto del Silencio

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A pesar de que en el programa El Informante, de TVN, el ex comandante en jefe del Ejército compartió el set con Ernesto Lejderman, a quién entregó de guagua a un convento de monjas luego del asesinaro de sus padres, insistió en su inocencia, se hace cada vez más mayoritaria la opinión de que su participación en esa flagrante violación de derechos humanos, aún cuando sea indirecta, lo inhabilita moral y políticamente para permanecer a la Cabeza del SERVEL, el organismo encargado de administrar y cautelar la probidad del sistema electoral chilerno.  La Candidata de Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, le trasladó la decisión a la conciencia de Cheyre: «Si continua en el cargo es una decisión personal que él tiene que tomar». Si se perdió el programa, véalo a continuación.

Este martes el director del Servicio Electoral, Juan Emilio Cheyre, declaró en el programa “El Informante” de TVN y Canal 24 Horas que, pese a que aún restan por resolver numerosos casos por crímenes de lesa humanidad, su gestión en la jefatura del Estado Mayor del Ejército facilitó que muchos aspectos ocultos de la dictadura pudieran ser revelados y esclarecidos.

En este sentido, afirmó que no cuenta con más antecedentes respecto a la muerte de los padres de Ernesto Lejderman, quien fue entregado a un convento de La Serena tras los homicidios que realizó una patrulla militar. Junto a ello descartó haber leído el documento de la Comisión de Verdad y Reconciliación (“Informe Rettig”) en su momento hasta 1998, asegurando que no era de dominio público. Esto, pese a que el diario La Nación publicó en dos entregas el informe, el 5 y 6 de marzo de 1991.

Su revelación fue calificada en duros términos por usuarios de redes sociales, particularmente en Twitter donde “Informe Rettig” se levantó como uno de los temas más comentados. Las recriminaciones apuntaron en su mayoría a que Cheyre logró una avanzada carrera militar sin conocer uno de los documentos que esbozaron los excesos de las Fuerzas Armadas y de Orden.

El Informante

Para muchos, un ejercicio necesario a 40 años del golpe militar en Chile: que quienes participaron de la dictadura y víctimas del régimen se encuentren frente a frente. Eso fue lo que logró «El Informante» de canal 24 Horas, conducido por el periodista Juan Manuel Astorga.

El programa reunió por primera vez en público a Juan Emilio Cheyre, ex comandante en jefe del Ejército, y a Ernesto Lejderman, quien fue entregado de niño por él a un convento tras el asesinato de sus padres en 1973, durante la dictadura en Chile.

Lejderman aclaró que no busca venganza y tampoco tiene odio frente a quienes cometieron el crimen, sino justicia por lo ocurrido a sus padres y a miles detenidos desaparecidos. En respuesta, el ex comandante afirmó que siempre ha mantenido un «compromiso con la verdad».

El ciudadano argentino, cuyos padres fueron asesinados el año 1973 por fuerzas militares, emplazó al actual director Ejecutivo del Servel a «romper los pactos de silencio» por los crímenes ocurridos en dictadura. «Con respecto de este tema no le puedo aportar más porque no sé más y con respecto a los pactos de silencio que a mí no me consta que existan, llamé formalmente y enfáticamente que quienes tuvieran una palabra, una cosa que aportar, lo aportaran y rindió efecto”, afirmó Cheyre.

En el programa televisivo, el ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre y el ciudadano argentino, Ernesto Lejderman, se refirieron a los hechos ocurridos en diciembre del año 1973, cuando los padres de Lejderman fueron asesinados por agentes de la dictadura, siendo posteriormente él entregado a un convento de monjas, por el ahora director ejecutivo del Servicio Electoral.

En la ocasión Lejderman emplazó al ex Jefe del Ejército a revelar las razones de la muerte de sus padres, además de “invitar” a Cheyre a que “rompa los pactos de silencio” existentes en la institución castrense.

“Quiero aclarar que yo no le deseo a Cheyre ni a ningún militar genocida ni a nadie, ni a ningún ser humano lo que mis padres vivieron. Y creo que todo ciudadano merece un juicio justo en tribunales y la condena moral y social de la sociedad”, señaló Lejderman.

Ante la petición de que le hiciera una pregunta a Juan Emilio Cheyre, Lejderman señaló que “Los militares saben dónde están los restos, porque los militares eran muy inteligentes y manejaban mucho poder, entonces yo le preguntaría por qué cuando fue Jefe del Ejército no brindó esa información que los familiares necesitamos saber”.

Cheyre respondió que “el compromiso con la verdad que yo asumí fue integral. Si yo hubiese sabido algo más en relación al caso de Ernesto, sin duda lo habría dicho. No sé más de lo que dije en tribunales y no es del caso analizar ahora porque creo que nuestra conversación no va por el tema de tribunales, sino que va por el tema humano, por el tema dolor, por el tema profundo del sentimiento humano, de los sentimientos que están cruzados”.

El ex Jefe del Ejército agregó:

“Si yo no omití nada en relación a temas tan tremendos como los lanzados al mar, si yo no omití nada con respecto de asumir la responsabilidad del Ejercito que ningún comandante en jefe ha hecho en el mundo, en cuanto a la responsabilidad que teníamos en los crímenes del pasado, sino omitimos nada, no solamente yo, sino que el cuerpo de generales que me acompañó en el mando en cuanto al comportamiento del Ejército y a los hechos delictuales que pudiera tener y a las responsabilidades que pudiera tener”.

Luego de esto Lejderman insistió en que el Ejercito “no ha dicho toda la verdad respecto de la muerte de mis padres”, apuntando que existen dos versiones del hecho, siendo una de ellas la que señala que se dinamitaron en medio de un enfrentamiento con una patrulla militar.

“Recién ayer Emilio Cheyre se pronunció al respecto, nunca respondió, incluso con Salazar (su abogado) estuvimos intentando generar un encuentro y recién en el 2009 lo pudimos hacer cuando ya el juicio había terminado”, sostuvo Lejderman.

Cheyre respondió:

«Esa mentira a la que alude Ernesto, es la misma mentira de la cual soy víctima yo, una mentira que se mantiene hasta los años que dice Ernesto, por las circunstancias que dice”.

“Hay una verdad oficial que se nos comunica a nosotros y que creemos”, señaló el ex jefe militar. “Yo nunca dudé, porque nunca tuve un antecedente para dudar”, y agregó que “recién supe de esto el año 1998?.

“Yo hice un compromiso con el nunca más, nunca más los crímenes que se cometieron, nunca más las causas que generaron la crisis que se provocó, nunca más los que callaron, nunca más los que fueron observadores silentes y para eso hay que convencerse profundamente hay que tener una actitud de vida”, agregó Cheyre.

Al finalizar el programa, Lejderman se refirió al “pacto de silencio” que existe al interior de las FF.AA. e instó a Juan Emilio Cheyre a romperlo para que los militares entreguen toda la información que poseen sobre los crímenes ocurridos durante la dictadura.

“Yo invito a Cheyre a que rompa los pactos de silencio y cuente de verdad dónde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos, qué pasó con mi mamá y mi papá de verdad”, sostuvo Lejderman.

Ante esto, Juan Emilio Cheyre, respondió que “con respecto a este tema no le puedo aportar más porque no sé más y con respecto de los pactos de silencio, a mí no me consta que existan. Cuando se cerró el seminario de DDHH que invitó el Ejercito, yo en las últimas palabras de mi discurso, con todo el poder que ostentaba en ese momento, llamé formalmente y enfáticamente y con todo el poder del comandante en jefe del Ejército exigí que quienes tuvieran una palabra, una cosa que aportar, lo aportaran y rindió efecto”, señaló.

Lejderman finalizó afirmando que “nosotros, los familiares, lo único que planteamos es justicia, nada más. Aquí, no planteamos reconciliarnos con los militares genocidas. Nosotros queremos un Ejército nuevo, que se desprenda de estos hechos, Es decir, yo creo que es muy bueno que un Ejército nuevo se desprenda de los militares que lamentablemente ya sabemos las conductas que han tenido”.

Entregan carta a Cheyre para que informe sobre hijos de desaparecidas

Una serie de dirigentas ligadas a causas de derechos humanos y detenidos desaparecidos entregan la mañana de este miércoles una carta al ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, para que entregue antecedentes sobre el paradero de hijos de desaparecidas durante la dictadura.

Entre las solicitantes están la vicepresidenta del Partido Socialista, Carola Rivero; la vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Mireya García; la viuda del sociólogo degollado José Manuel Parada, Estela Ortiz; y la nieta del ex Presidente Salvador Allende y candidata al Parlamento, Maya Fernández.

Esta acción surgió en el marco del caso de Ernesto Lejderman, quien fue entregado en un convento en La Serena, por lo que las firmantes solicitaron a Cheyre «revelar toda la información que tenga» sobre el destino de los hijos de nueve militantes socialistas que estaban embarazadas y que se encuentran desaparecidas.

En el mismo sentido, el candidato presidencial del PRO, Marco Enríquez-Ominami, solicitó la renuncia al ex militar de la presidencia del Consejo Directivo del Servicio Electoral en medio de la preparación de las elecciones de noviembre.

Rector cuestiona permanencia del presidente del Servel en su cargo

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El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, arremetió nuevamente contra el ex comandante en jefe del Ejército y actual director del Consejo Directivo del Servel, Juan Emilio Cheyre. Asegura que a Cheyre le resulta incompatible su actuación en el caso Lejderman con ser el “garante del proceso democrático.

“El ex comandante en jefe del Ejército ha sostenido que nunca ha eludido su responsabilidad. Pero él sabe que una responsabilidad sin consecuencias —una responsabilidad que deja al responsable incólume, como es su caso— no es responsabilidad… ”, sostuvo el académico.

En su habitual columna en El Mercurio, el académico planteó, los que a su juicio, son los asuntos eludidos por el ex uniformado sobre la materia: “El primero es el relativo a la distinción entre responsabilidad penal y responsabilidad moral; el segundo se refiere al silencio que hasta ahora había mantenido sobre el caso Lejderman; y el tercero alude a su posición actual en el aparato público”.

Peña prosiguió en su análisis:

“Juan Emilio Cheyre no tuvo, según declaró la Corte Suprema, responsabilidad legal en el caso. ¿Acaba ahí el problema? Por supuesto que no. Los deberes públicos son más altos que los que fija la ley. En la esfera pública existe, desde antiguo, la responsabilidad moral que se verifica cuando se omite el comportamiento que se adeudan entre sí los seres humanos. Al leer la entrevista de Cheyre, sin embargo, esta distinción fundamental se omite y él no parece consciente de ella. Cheyre se ve a sí mismo como una simple “hoja movida por el viento” (la expresión es de Aristóteles), un muñeco de las circunstancias que puede entregar un niño huérfano, cuyos padres acaban de ser asesinados por colegas suyos, a unas monjas, sin advertir durante décadas (hasta 1998, cuando se inició el juicio, según declara) que había algo irregular en un hecho tan tremendo. Hasta ese momento (cuando fue citado a un tribunal) Cheyre ni siquiera se alarmó: debió pasar un cuarto de siglo para que su memoria fuera herida por el recuerdo de ese niño hecho expósito luego del asesinato de sus padres”.

“Cheyre ha dicho que no hizo más que cumplir órdenes y que nada supo, ni antes ni después. ¿No es esa la misma excusa que se ha oído infinidad de veces de parte de militares y civiles? ¿Es plausible que no advirtiera sino hasta 1998 —él, que era general desde 1994— la magnitud del hecho del que había sido parte? ¿Qué podemos exigir entonces de los ciudadanos comunes y corrientes?”, se preguntó Peña.

“La definición del caso Cheyre fijará —para bien o para mal— un estándar acerca del tipo de comportamiento que es exigible a los hombres públicos. ¿O enseñaremos a nuestros hijos que nada importa porque la calma del pasado todo lo remedia?”, agregó.

Para el rector de la UDP, “es evidente que Juan Emilio Cheyre omitió durante décadas el incidente (y ocultar mediante una acción o hacerlo mediante una cuidadosa omisión, como él lo ha hecho, es más o menos lo mismo): la primera vez que habla sin coacciones sobre este asunto es en la entrevista de ayer, exactamente cuarenta años después (las veces anteriores hizo declaraciones obligado como testigo, no porque se viera compelido por sus deberes cívicos a hacerlo. Recién la semana pasada se había negado a hablar del caso cuando fue explícitamente requerido por TVN)”.

En ese sentido, dijo que “es obvio que, además de las omisiones de Cheyre, hay en este caso una debilidad del escrutinio público en Chile. La actitud inquisitiva hacia quienes ejercen cargos públicos ha brillado en este caso por su ausencia. ¿Fue correcto que se le nombrara en los cargos que ejerció sin tomar en cuenta este caso? ¿Supieron de él las autoridades que lo nombraron pero, sabiéndolo, no les pareció relevante? ¿Les parece hoy día a las fuerzas políticas trivial, baladí, digno de olvido?”.

“En fin, está el problema de la actual posición de Cheyre en el aparato público. ¿Es razonable que en estos tiempos en los que se persigue la máxima legitimidad de las instituciones (es cosa de asistir al debate sobre la Constitución), un ex comandante en jefe que se vio envuelto en esos hechos y mantuvo luego esa actitud dirija el Servicio Electoral y se constituya en garante del proceso democrático? Es obvio que no. En la esfera pública hay incompatibilidades objetivas. Esta es una de ellas. Juan Emilio Cheyre ha sostenido que nunca ha eludido su responsabilidad. Pero él sabe que una responsabilidad sin consecuencias —una responsabilidad que deja al responsable incólume, como es su caso— no es responsabilidad. Así entonces, ¿qué consecuencia está dispuesto a asumir Juan Emilio Cheyre ahora que declara su voluntad de hacerse responsable?”, concluyó.

Descargue el Informe Rettig

Vea el programa El Informante, de TVN, con el cara a cara entre Cheyre y Lejderman:

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