Fondo de Utilidades Tributables: La “Vaca Sagrada” del Sistema Impositivo que el Empresariado Defenderá a Ultranza

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El Fondo de Utilidades Tributables, FUT, es el corazón del sistema de tributación de nuestro país y el principal mecanismo de elusión de impuestos utilizado por el sector del gran empresariado.  Hay quienes desconocen este término técnico, pero como consecuencia del anuncio de la Presidenta electa, Michelle Bachelet, de hacer una reforma tributaria, el sector de la gran empresa ha ha iniciado una verdadera campaña del terror, para evitar que sea eliminado. Hoy acumula US$ 274 mil millones, es decir, casi dos veces el PIB de Chile, y si hubieras tributado, el Estado habría recaudado alrededor de US$ 54.800 millones, esto es, más de siete veces el costo de la reforma educacional propuesta en el Programa de Michelle Bachelet.

Fondo de Utilidades Tributables, FUT,es la “vaca sagrada” del sistema impositivo que los empresarios no quieren se elimine

Por María Cristina Prudant

Para muchos el FUT es el corazón del sistema de tributación de nuestro país. Hay quienes jamás se han relacionado con este término, es técnico, pero a raíz del anuncio de la Presidenta electa, Michelle Bachelet, de hacer una reforma tributaria, hay partes interesadas que han iniciado una verdadera campaña del terror porque éste sería eliminado.

El total acumulado del Fondo de Utilidades Tributarias, FUT, suma US$ 274 mil millones, o sea casi dos verces el PIB de Chile. Las empresas van acumulando ahí este dinero para no afectar el pago de impuesto de los propietarios, constituyendo una forma privilegiada de aumentar el capital de los dueños. Por eso es tan resistida su desaparición.

Si, a cambio, se hubieran tributado, el Estado habría recibido alrededor de US$ 54.800 millones. Tomemos en cuenta que el plan de educación propuesto por el pacto Nueva Mayoría cuesta US$ 8.200 millones.

Uno de los temas más debatidos de la reforma tributaria planteada por Michelle Bachelet, es la eliminación del FUT, figura implementada durante la dictadura que la derecha y el empresariado defienden a ultranza, argumentando que es el motor del crecimiento económico.

Para otros, es una herramienta de elusión tributaria que está en la raíz de la desigualdad de nuestra sociedad.

Esta Ley de Impuesto a la Renta fue concebida el año 1984 por el entonces ministro de Hacienda Hernán Büchi. El FUT se creó con el fin de incentivar la reinversión de utilidades y permite a dueños de empresas postergar el pago de impuestos si no hacen retiro de estos fondos.

El incentivo es para el dueño, ya que la empresa paga impuestos del 20% y luego el propietario debe pagar la diferencia entre ese 20% y su tasa del 40%, siempre y cuando haga retiro de utilidades.

La Presidenta electa fue muy clara sobre este tema:

«El FUT fue un instrumento instaurado por el ministro Hernán Büchi con una situación en el país muy distinta a la que vivimos hoy. Es un mecanismo que no existe en ninguna parte del mundo y su creación obedeció principalmente a un momento histórico preciso, donde había restricciones financieras que las empresas enfrentaban en los años 80. Hoy, 30 años más tarde, las condiciones institucionales y financieras nos permiten eliminar ese mecanismo por otros más modernos que incentiven la inversión y no la elusión».

Lo que se plantea es reemplazarlo por un mecanismo de depreciación inmediata, esto es, que los dueños de las empresas deberán tributar por la totalidad de las utilidades y no sólo sobre las retiradas, como sucede actualmente.

Es decir, esto significa tocar la vaca sagrada del sistema, el trato preferencial a las rentas de capital. La Reforma buscaría recaudar hasta 4 % del PIB con el objetivo de financiar los cambios en educación y otras garantías sociales.

FUT, es un término técnico que no despierta nada de interés fuera de los círculos de contadores públicos, estudios de abogados tributaristas, empresas de asesorías económicas, consultoras tributarias y ciertos economistas. Todos, los mismos que siembran dudas y desconfianzas en torno al fin de este sistema que favorece a los dueños de las empresas.

Sembrando el pánico

De hecho, en el último tiempo se han dedicado a hacer un verdadero lobby contra la eliminación del FUT y difunden profusamente los «desastres» que podría provocar dicha decisión.

Es el caso de Pablo Greiber, socio líder de Consultora Tributaria de EY, quien ha declarado que en muchas importantes empresas el tema se ha discutido en las reuniones de directorio. Según su opinión, para gran cantidad de empresarios e inversionistas es preocupante esta medida del futuro gobierno, ya que existe «incertidumbre» en torno a la reforma tributaria.

Los consultores aseguran que los problemas se presentan «no solo desde la perspectiva del inversionista y contribuyente local, sino que el inversionista extranjero está muy preocupado de cómo le impacta esta reforma».

La recomendación a sus clientes es que, por ahora, con los antecedentes que manejan sobre la reforma, «no tomen decisiones y lo mejor sería esperar».

Un importante ejecutivo de una compañía financiera, que participó en un road show con inversionistas de distintos continentes, expresó sus aprehensiones, pero, al contrario de otras opiniones, dijo que «la percepción de incertidumbre de inversionistas extranjeros es menor. En general siguen viendo a Chile con las cuentas fiscales más sólidas, buena institucionalidad y transparente en relación al resto de los países de la región».

Sin embargo, también expresó que aún persiste la pregunta sobre qué va a pasar con el FUT, ya que «sigue generando incertidumbre».

Del mismo modo, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, ha contribuido a crear dudas, ya que afirmó que el alza de impuestos tendrá un impacto negativo en la inversión y defendió la existencia del Fondo: 

«El FUT es un mecanismo que ha estimulado de forma importante la inversión en Chile. El término de éste sin duda que la afectaría», dijo el secretario de Estado.

Fantasmas

El economista de Nueva Economía Hernán Frigolett desdramatiza estos comentarios y señala:

«Son puros fantasmas y, en general, es darle un grado de complejidad a algo que es relativamente simple, que es que tienen que pagar más impuestos y, obviamente, toda la complejidad está en términos de tratar de evitar que eso suceda».

El profesional explica que al aplicar el nuevo mecanismo se tribute sobre utilidades devengadas, independiente si se retiran o no, se pone fin al FUT.

Explica que la duda más grande que aflige a las empresas es qué sucederá con el Fondo acumulado hasta ese momento:

«La pregunta es qué se va a hacer con él, cómo va a ser el uso a futuro. Ahí todavía no hay ninguna pista en términos de la reforma tributaria o que sucederá si, en el compás de espera, se activan y las empresas utilizan ese Fondo de Utilidades Tributables, si van a quedar afectas a algún tipo de impuestos. Porque desde la perspectiva fiscal este fondo lo que está reflejando es una cantidad de utilidades que tienen impuestos pendientes».

Agrega;

«Por lo tanto, pueden haber infinitas posibilidades de combinaciones que digan cuál es la tasa de impuestos a la que van a quedar afectos esos recursos en el intertanto que se retiran o no esas utilidades. Eso es lo que tiene más desconcertados y probablemente más intrigados a los analistas y expertos tributarios que asesoran a las empresas: qué va a pasar con esos recursos que están pendientes del pago de impuestos».

En torno a la coexistencia de dos sistemas, el economista detalla:

«De un momento en adelante las utilidades futuras que se encuentren (en el FUT) van a pagar su impuesto en forma completa. Ahora, si además de eso hay retiro de utilidades que están acumuladas como utilidades retenidas y no han sido capitalizadas, en general van a tener que pagar impuesto y ahí hay una fórmula que es una incógnita en términos de cuál es la situación tributaria en que van a quedar ese tipo de utilidades».

Beneficios para las empresas

Frigolett plantea:

«Es muy probable que las empresas sean beneficiadas, en la medida que el término del FUT viene con una rebaja en la tasa marginal máxima. Hasta el momento es lo que el equipo tributario de Bachelet ha insinuado: que la tasa máxima de 40 bajaría a 35% y se homologaría con la del impuesto adicional. Y eso beneficia a las compañías en términos de reducirles el impuesto marginal que tendrían que pagar sobre las utilidades retenidas que están con impuestos pendientes».

Frente a las dudas de si la eliminación del FUT perjudicaría a las pequeñas y medianas empresas, Frigolett precisa:

«A la pequeña y mediana empresa se le utiliza como carne de cañón y la realidad de éstas es que no tienen mucha capacidad de capitalizar utilidades; más bien lo que hacen es retirarlas todas y ya tienen sus impuestos pagados. No habría grandes complicaciones para estas. Eso sí, la reforma tal cual está estructurada, que eleva el impuesto de primera categoría, les genera un pequeño impasse en términos del flujo de caja en el momento en que en el área se elevan los impuestos; después ya la cosa es netamente programación financiera de las empresas y se vuelve a un manejo relativamente normal de esa parte».

El diputado Pablo Lorenzini (DC), integrante de la Comisión de Economía y Hacienda de la Cámara, parte por hacer un alcance desde un punto de vista general:

«Una reforma tributaria de verdad en Chile, no como la mini reforma que hizo Piñera, porque las de verdad se hacen cada 20 años, es un tema que trasciende tres o cuatro gobiernos y tiene que ser seria, pensada, dialogada, conversada, incluso diría que hasta consensuada. Estoy pidiendo un cónclave con los parlamentarios de las comisiones respectivas de la Cámara y el Senado, que lo hagamos una vez que tengamos el ministro de Hacienda, el director de Presupuestos y las autoridades económicas y financieras del nuevo gobierno».

Su propuesta obedece a que la reforma tributaria es básica.

«No es fácil. Así como el FUT hay otros temas menores que revisar. Yo no estoy de acuerdo con la rebaja de impuesto a los sueldos mayores, más bien estoy por subir la exención que hoy existe con los sueldos menores».

Buscar nuevas fórmulas

En cuanto al FUT el parlamentario señala:

«Este es un sistema que hoy está obsoleto. Pero ahí hay 250 mil millones de dólares. Nadie podrá pretender cobrar esa cantidad en impuestos, porque no es viable, o sea, hay que cambiarlo, buscar la fórmula para que las utilidades devengadas paguen; hay que ver si paga la empresa o la persona. Hay mecanismos más modernos y los hemos discutido en la OCDE, en el parlamento europeo, y eso va a requerir de tiempo. No se hará en 15 días».

En esa línea el diputado comenta que cambiar el FUT es un tema complicado:

«Hay que hacerlo con mesura, habilidad, a mediano plazo, motivar para que se paguen los impuestos. Tampoco tiene que ser una cosa impuesta, porque se va a producir una evasión y elusión violenta y que no va a servir para nada».

Lorenzini dice también:

«Hay que fortalecer los organismos fiscalizadores como Impuestos Internos. Primero hay que armar el ambiente y en ese caso la pequeña y mediana empresa puede sentirse afectada, porque no tienen claridad sobre los impuestos que se vienen. Pero éstos pueden entrar en vigencia junto a otros incentivos como la depreciación acelerada, que se utiliza para promover la inversión.

Principal mecanismo de elusión

El presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus), Hernán Calderón, ha criticado este instrumento que por años ha beneficiado a los empresarios:

«Es el principal mecanismo de elusión de impuestos que utilizan las grandes empresas y el 5% más rico de la población, quienes usan este mecanismo para postergar indefinidamente el pago de impuestos a las utilidades. Más aún, son muchas las ocasiones en que han utilizado mañosamente las llamadas empresas zombi, que compran porque tienen pérdidas, para así disponer de utilidades no retiradas en el FUT. Así, estas empresas con pérdidas terminan fusionadas con otras de grandes utilidades, que utilizan esas pérdidas como créditos tributarios. Por esto, expertos tributarios consideran que su eliminación es necesaria, aunque deba ser gradual para no provocar desajustes en la economía».

Aclara que en el caso de las pymes es distinto:

«Por regla general no utilizan el FUT, ya que retiran todas las utilidades devengadas anualmente. En cambio, a las grandes empresas les permite ajustar sus retiros y no incrementar su pago de impuesto con respecto al año anterior».

Fuente: Cambio 21

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