Por Rafael Urriola U.

Una de las curiosidades que se incuban en el ethos nacional es el aplastante uso por parte de los grupos dominantes (el 1% como ya se les conoce) de una hegemonía plutocrática. Para nuestro efecto, se ejemplifica con que las opiniones de la izquierda son ideológicas y las de la derecha son técnicas. El debate sobre la desaceleración del crecimiento económico es un ejemplo muy destacado de esta situación. Veamos lo objetivo de los datos.

a) causas de la desaceleración

Los analistas y voceros empresariales han planteado desde hace meses una línea claramente ideológica para explicar la desaceleración. Dicho en términos del analista A. Kaiser las razones de la desaceleración son “La legislación laboral impone hoy costos incluso más altos a la creación de riqueza que hace tres años. En materia medioambiental diversos proyectos han sido paralizados por las trabas que pone el sistema y la clase política y tecnológicamente seguimos tan atrasados como siempre. En materia tributaria tampoco ha habido avances, sino más bien retrocesos.

 A esto se suma una creciente inestabilidad política y social y un discurso redistributivo y anti empresarial cada vez más agresivo que lejos de motivar inversiones, las espanta.” Poco caso se ha hecho a que esta situación se había detectado con mucha anterioridad.

“Chile está creciendo pero se desacelera”, manifestó el entonces ministro de Hacienda, Felipe Larraín, en su Exposición sobre el Estado de la Hacienda Pública, fundamentando su aseveración con la reducción en la estimación de la cifra del producto de 2013 a 4,5%”, (aunque para el 2014 la proyectó en 4,9%). (El Ciudadano 06/10/13).

No obstante, como lo señala la Cepal las “economías de América Latina y el Caribe crecerán en promedio 2,2% en 2014, a causa de la debilidad de la demanda externa, un bajo dinamismo de la demanda interna, insuficiente inversión y un limitado espacio para la implementación de políticas que impulsen la reactivación”.

Por cierto, agrega la CEPAL, “Estos elementos impactan de manera diferenciada a los países y subregiones de América Latina y el Caribe, verificándose una alta heterogeneidad en las dinámicas de crecimiento”. Brasil acaba de entrar en recesión con una baja del crecimiento en dos trimestres consecutivos y no tiene ninguna de las condiciones que los empresarios locales colocan como causa principal. Más aún, el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2014, de este mes rebajó la proyección de crecimiento regional para este año entregada en abril pasado (de 2,7% a 2,2%). Las proyecciones regionales han sido corregidas a la baja desde que empezó 2014, tanto por la Cepal como por el FMI.

Incluso es altamente probable que la Cepal corrija aun a la baja la estimación actual sobre Chile que está en 3% para 2014. El menor crecimiento de China –dicen estas instituciones y la mayoría de los analistas serios- previsto para 2014 es el principal riesgo para nuestros países. En el mediano plazo se espera que la región enfrente una demanda menos dinámica de sus principales bienes de exportación y un encarecimiento del financiamiento externo.

Un shock negativo al PIB de China del orden de 1% provocaría una caída del Indice de Precios de las Materias Primas (IPMP) promedio superior al 3%. En consecuencia, el analista Kayser por exagerar su posición ideologizada, desconoce en absoluto el rol de la demanda externa.

b) la responsabilidad del modelo de desarrollo.

En lo interno -ya que se desconocen los factores externos- solo hay dos responsables según la derecha. De una parte, la Nueva Mayoría que propone reformas demasiado onerosas y, en segundo lugar, el Estado que entraba el accionar empresarial. Los empresarios y la derecha quedan inmaculados de toda responsabilidad.

Han quedado demostradas dos cosas importantes de las cuales la derecha jamás habla. La una que en Chile el 30% de la riqueza lo posee el 1% de las familias lo que tiene repercusiones incluso en la calidad del “capital humano” y, para que decir, en el bienestar real de las personas.

La segunda, que una parte importante de la producción nacional es de commodities para la exportación que constituyen nada menos que el 33% del PIB, pero viene bajando desde 37% en 2011. Además, China es el principal destino de nuestros envíos con 23,8 % seguido de Estados Unidos con el 20%. Es decir, quien podría negar que el modelo conlleva una gran vulnerabilidad frente a la situación externa y, en particular, la de estos dos países.

¿Que dicen los organismos internacionales con respecto a esas economías? “El crecimiento mundial –dice el Informe de junio del FMI- proyectado para 2014 ha sufrido una revisión a la baja de 0,3% y esto se debe a las secuelas de un primer trimestre flojo, particularmente en Estados Unidos, y a las perspectivas menos optimistas en varios mercados emergentes”.

En consecuencia, hay un error previo que hace previsible estas situaciones críticas. Este es, dejar al mercado sin más (en realidad a los empresarios y, más precisamente, a un puñado de entre ellos) que defina qué se produce y qué no se produce. En esto tiene responsabilidades políticas muy importantes la derecha que ha impedido que el Estado participe en la economía para diversificar producción, mejorar productividad, supervisar aumentos de salarios para mantener la demanda efectiva interna, entre otras cosas.

Es decir, la responsabilidad política de la derecha radica en defender un modelo que fracasa siempre en lo social y en lo económico… con gran frecuencia. Las responsabilidades empresariales, en cambio, se refieren a mantener aspectos del modelo inaceptables (e inexistentes, ni siquiera en Estados Unidos) como el FUT lo cual lleva a Chile a ubicarse entre los países más desiguales del mundo.

En efecto, el estudio de Bertrand Gruss del FMI, “América Latina: Creciendo sin la locomotora de los commodities” (publicado en junio de 2014) sentencia: “Luego de una década de crecimiento excepcional, los precios de los commodities -que subieron en promedio un 5,5% por año- tocaron techo a mediados de 2011”. Y agrega, “al frenarse la escalada de precios de los commodities, el crecimiento económico de la región podría ser alrededor de 1,5% menor que durante el boom, aun si los precios se mantuvieran en los niveles relativamente altos de hoy en día”.

El gráfico siguiente da cuenta que lo que parece estar en discusión no es la amplitud de la reforma tributaria -que, por lo demás, ya se concordó con los empresarios- sino un modelo excluyente y de alta vulnerabilidad. En concreto, Chile no podrá esperar una reactivación basado en el modelo “extractivista” actual.

Gruss alerta si es ¿El fin de la fiesta? y, sin dudarlo, sostiene que “Los precios de las materias primas han caído algo desde los máximos de 2011, y se espera que esta tendencia continúe en los próximos años. En este sentido, si bien los futuros de commodities sugieren que los niveles de los IPMP de la región seguirían siendo superiores a los de mediados de los 2000—y aun más si comparamos con los de la década del 90—su ritmo de crecimiento se contraería fuertemente con respecto a la década pasada”.

En suma, también la Presidenta Bachelet esquiva respuestas nítidas ya que, consultada por Radio Bío Bío si Chile ya se encuentra en una crisis, o si bien está en camino a una crisis económica, dijo “se debe recordar que no estamos en el escenario de 2008-2009… porque en ese periodo había un crecimiento negativo, en cambio ahora, se trata de un crecimiento lento”.

Como sea, es posible que sea entre lento o negativo pero no se visualiza un diagnóstico más realista que permita buscar soluciones estructurales a esta situación. d) Y entonces que hacer? En primer lugar, si la desaceleración reciente está relacionada a la moderación de los precios de las materias primas, no es suficiente -aunque podría paliar ciertos efectos- recurrir a políticas de estímulo de la demanda interna para intentar recuperar las tasas de crecimiento de hace algunos años. El foco, más que nunca, debiera estar en impulsar reformas estructurales que favorezcan un mayor crecimiento de la productividad, mejorar los resultados de los sistemas educativos, pero, sobre todo, diversificar la producción para reducir las vulnerabilidades.

Esto es, como indica Gruss, mejorar los marcos de política para atenuar el vínculo entre los ciclos de precios de las materias primas y la actividad económica, en general. La política fiscal debe cumplir un rol clave al respecto, asegurando un justo equilibrio entre recomponer defensas durante los períodos de auge y adelantar gasto en inversiones críticas para elevar el crecimiento potencial en períodos recesivos.

En este marco irrumpió el ex presidente Ricardo Lagos en el Acto cumbre de los empresarios, Icare 2014, dando sus opiniones acerca de la coyuntura y, especialmente, erigiéndose como un líder ya no solo de la concertación sino también del empresariado que aplaudió de pie la intervención el ex mandatario. “Acá, mis amigos no hay problema financiero. Aquí falta decisión política” dijo.

Algunos piensan que el problema es externo y otros que es tributario (dijo, aludiendo a la reforma tributaria). De este modo apareció criticando los dos últimos gobiernos y en particular al de Bachelet al agregar “Está faltando mayor decisión pública para llamar a privados”. En concreto, para el ex presidente, la reactivación está a mano, terminando de marcar su estrategia con la frase decisiva “hay que concesionar todo lo concesionable”.

Dicho de otro modo, todo estaba muy bien hasta el 2006. Todos los debates actuales que tocan la desigualdad no entran en la línea de cuenta. El cerrado aplauso de los empresarios evita comentarios adicionales. Un gran perdedor en esta vuelta: Andrés Velasco Brañes. El ex Ministro de Hacienda venía haciéndose un espacio meritorio para representar las ideas del modelo neoliberal con un rostro menos contaminado con la dictadura.

Obviamente, Velasco ve complicadas sus posibilidades al entrar en competencia electoral “don” Ricardo Lagos que -con sus mismas ideas- le saca enorme ventaja en cuanto a experiencia política y capacidad de manejo de los complejos partidos de la Concertación. En suma más que una clase de economía, R. Lagos, dio un paso magistral para posicionarse como un candidato presidencial que recobre la racionalidad que reclama el empresariado. H

Hay, por cierto, otras alternativas para enfrentar la coyuntura. “Ya se presentó el proyecto de presupuesto fiscal para el año 2014. En un momento de desaceleración económica cuando se requieren políticas anticíclicas es claramente procíclico, al aumentar en apenas un 2,1% el gasto público con relación al fijado para este año, que de acuerdo a las propias proyecciones de la Dirección de Presupuestos (Dipres) se subejecutó”. En concreto, cambiar las políticas desde una hegemonía de mercado hacia una perspectiva nacional; diversificar la producción; aumentar la productividad; capacitar recursos humanos y reducir las brechas de salarios son las tareas principales, entre otras.

Fuente: Primera Piedra

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