Derrota de la Derecha: ¿Preludio del Cambio de Modelo Económico y Político?

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No es que quedaran muchas dudas, pero el ambiente que aureoló la conmemoración del cuadragésimo aniversario del golpe de Estado prohijado por ella, dejó la sensación de que la derecha puede experimentar el 17 de noviembre una derrota de magnitudes históricas. Los espacios de incertidumbre se reducen a la cuantía numérica de la derrota, al nuevo proceso político que de ella pueda derivar, y si la próxima correlación en el parlamento bastará por sí misma para iniciar el desmontaje del modelo neoliberal en lo económico y binominal en lo político. A continuación, una secuencia de enfoques divergentes, de distintas fuentes, pero que en el fondo, concluyen en lo mismo.

Se acabó el Empate

Jaime Retamal (*)

Después de las movilizaciones del año 2011 se vienen abriendo las aguas del sentido común, el discurso y lo políticamente correcto, impuestos todos ellos, por los pactos transicionales que la sociedad chilena conoció desde el retorno a la democracia, llevados adelante por la Concertación y la derecha política y económica.

Esas movilizaciones lo que hicieron fue poner en duda, por una parte, las bases del modelo aplicado a la educación, que dada la vertebración de él, ocurre exactamente lo mismo si aplicamos igual interrogación cáustica a no importa cuál área social o económica de nuestro país.

Pero, por otra parte, tal vez más de largo plazo aún que la demanda por reemplazar el modelo, las movilizaciones han puesto también en duda el sentido político que los pactos de la transición tuvieron, es decir, la mantención y manutención del poder en sus formas tradicionales por fuerzas políticas que aprendieron a profitar de las oportunidades institucionales que ellos mismos crearon y que durante toda la época post-dictadura los ha beneficiado sin miramientos: se constituyó en Chile un empate en el que, sin paradoja, todos al final terminaban ganando.

Ese empate se acabó, porque las movilizaciones en gran parte lo que han hecho es producir en este 11 de septiembre de 2013 —muy probablemente sin quererlo— un efecto liberalizador, ya no del miedo o del odio que no son ninguno de los dos un ardid argumental para cerrar hoy una discusión en torno al Golpe en todo caso, sino un efecto liberalizador en torno al sentido del empate, pues él nunca fue pensado para

beneficiar a la sociedad en su conjunto, sino a dos coaliciones políticas que sirviéndose del modelo se sirvieron al mismo tiempo del “aguante” social.

Pues bien, esto, ya nadie se lo “banca”, llámesele metafóricamente “empate” o “binominal”. Al tener dueños extranjeros que nada tienen que ver con el clásico “binominal televisivo” de TVN o Canal 13, Chilevisión le dio a la ruleta de la fortuna con sus “Imágenes prohibidas” y sus “Ecos del Desierto”: nos mostró algo que nunca pensamos ver en televisión abierta, imágenes en colores y no simplemente en blanco y negro, del horror y la bestialidad de la dictadura, las Fuerzas Armadas y Carabineros, o lo que es más que simplemente lo mismo, escenificó a Generales, Tenientes y Capitanes del Ejército de Chile a través de Andrés Wood como personajes francamente malvados y oprobiosos.

Si bien, la televisión es, al final de cuentas, siempre un bussinnes, no hay que olvidar que, a pesar de ello, nunca se había atravesado esa delgada línea roja del “binominalismo televisivo”.

Sin duda que el Presidente Sebastián Piñera y Carlos Peña fueron personajes relevantes por sus frases célebres este 11, pues ellas también ayudaron a correr el tupido velo del empate al desatar con sus dichos, hechos políticos relevantes, sea por la renuncia de Cheyre, sea por el muy bien pensado dardo contra la UDI de los “cómplices pasivos”. Sin embargo, el Presidente Piñera ya salió a corregir el daño amigo causado y no tardó mucho en “empatar”, a través de una entrevista a Time, con fuertes apreciaciones críticas contra el Presidente Salvador Allende.

Lo que haga el Presidente Piñera no deja de ser siempre algo muy episódico y marginal, algo que se borra con el codo que la mano del mismo brazo escribió tan sólo minutos atrás. Piñera piensa sólo en la reelección, de eso nadie lo saca, y él cree que con estos episodios, suma y suma valores: ya, no habiendo quedado en el panteón histórico con éste, su desastroso mandato en términos imaginario-sociales, Piñera va por la segunda vez, para ver si ahora sí merece una estatua de bronce en la Plaza de la Constitución.

El fin del empate es el fin, al mismo tiempo, de los intelectuales del empate. En Educación sabemos quiénes eran los “Brunner” o los “Cox” a la hora de producir los empates y sabíamos cómo “empate” era el sentido metafórico que en sus discursos ideológicos tenía la palabra “democracia”, “currículum” o “financiamiento de las universidades”. Lo mismo en Gobierno, todos sabemos quiénes fueron los “Boeninger”, los “Correa” o los “Ottone”, maestros de la “gobernabilidad”  y los “equilibrios”. Hoy emergen nuevos intelectuales que ya no son los intelectuales del empate y esto, además de ser un problema para los historiadores que crearon verdaderos nichos epistemológicos para vivir de ese empate (tendrán que reescribir su historia), además de eso, digo, trae nuevos aires y acompañan la nueva conciencia o estadio mental que trae este fin del sentido del empate.

Partimos con Alberto Mayol y parece que fue hace ya tiempo que leímos su “Derrumbe del Modelo”, y hoy estamos leyendo ávidamente, casi sin darnos cuenta, “El Fraude” de Claudio Fuentes: del derrumbe del modelo económico social al derrumbe del modelo político constitucional.

Fuentes nos ofrece después de su gran y reciente libro “El Pacto”, este otro que seguro será una nueva gran oportunidad para seguir reescribiendo esta vuelta de página que ya no tiene vuelta atrás: el fin del empate.

(*) Profesor de Filosofía, Doctor en Educación, académico de la Facultad de Humanidades de la Usach

Fuente: El Mostrador

Los factores que explican el ambiente derrotista en el comando de Evelyn Matthei

Días complejos se viven al interior del comando de la candidata presidencial de la Alianza, Evelyn Matthei. El derrotismo frente a las elecciones del 17 de noviembre y hasta problemas de caja serían algunos de los síntomas de una aspiración que apostará por revertir la baja intención de voto en los dos meses que restan de campaña.

Sin embargo, la ex ministra del Trabajo derrocha optimismo.

Un apoyo casi nulo de parte de La Moneda y un nivel de participación de Renovación Nacional bastante discreto serían las dificultades casi endémicas que se viven al interior del comando de Evelyn Matthei, la tercera candidata presidencial de la Alianza en lo que va del año.

Así lo revelaron fuentes al interior de los equipos a revista Qué Pasa y al diario El Mercurio. Los mismos integrantes indicaron que el “derrotismo” es el sentimiento que prima en el comando.

Esto por la baja intención de voto que evidencia la ex ministra del Trabajo en varias encuestas. Sin embargo el panorama, para Evelyn Matthei, es mucho más alentador.

Una variable que ha determinado el presente de esta candidatura es el manejo comunicacional y la propaganda.

El “ganemos juntos” que ha utilizado la Alianza como eslogan es, a juicio de Felipe Vergara, máster en Comunicación y Marketing de la Universidad Andrés Bello, “vergonzoso”.

Otro factor que explicaría el “poco despegue” de la candidatura presidencial de Evelyn Matthei sería el escaso apoyo de sus socios de Renovación Nacional, colectividad que estaría más interesada en asegurar la mantención de sus cupos parlamentarios en lugar de embarcarse en “una carrera perdida”.

Marco Moreno, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central, aseguró que este panorama, después del caso Luciano Cruz-Coke, se debería acentuar.  

Mario Desbordes, secretario general de RN, indicó que “efectivamente, no están todos comprometidos con Evelyn Matthei” y que “eso es una falta grave”.

El dirigente aclaró, eso sí, que esto se podría revertir cuando se inicie la segunda parte de la campaña, el 23 de septiembre, con el envío masivo de material propagandísiticos y nuevos mensajes radiales para reforzar el “ganemos juntos”.

Con ello, la Alianza intentará, también, aclarar el sombrío panorama que se avecina en las elecciones parlamentarias, donde estimaciones internas hablan de un riesgo de “doblajes” en favor del pacto Nueva Mayoría en tres circunscripciones y 10 a 12 distritos.

Dice que la derecha ha sido susceptible a los ambientes y los enfrenta de un modo pesimista y derrotista.

Fuente: Radio Bío Bío

Dussaillant advierte que la “sensación térmica” en la campaña de Matthei no es favorable

El abogado y experto en estrategias de comunicación, Patricio Dussaillant, advirtió este domingo que la “sensación térmica” respecto a la campaña de la abanderada de la Alianza, Evelyn Matthei, “no es precisamente favorable”, debido a que la agenda ha sido copada por el tema del Golpe Militar y el perdón que han dado varios personeros políticos tanto de derecha como de la Nueva Mayoría.

En su columna en La Tercera, el académico cercano al gremialismo explica que la sensación térmica es la impresión que las personas tienen en función de ciertos factores que determinan el ambiente en que se mueven, por lo que en la campaña presidencial de la ex ministra del Trabajo algunos sostienen que se ha perdido fuerza, otros que nunca “arrancó y, los más optimistas, que ya despegará”.

“Lo único realmente claro es que la sensación térmica o clima de opinión acerca de la campaña no es precisamente favorable”, explicó.

Y agrega que “tratándose del clima de opinión, entre otros, influyen los temas del debate público, las encuestas, la propaganda, los líderes de opinión y la cobertura de los medios”.

“Es evidente que la agenda ha sido copada por el tema del Golpe Militar y su foco principal en el perdón. Era previsible que la conmemoración de 40 años, más temprano que tarde, envolvería todo el debate, afectando principalmente a la campaña de Matthei. Era un objetivo buscado por la Concertación (ahora llamada Nueva Mayoría) con mucha anticipación y con intentos previos”, asegura.

Dussaillant también expone que el clima explica por qué la publicación de la encuesta CEP contribuyó a la sensación térmica de lo que la gente cree que sucederá en la próxima elección presidencial. “Si el clima es definido como “lo que la gente piensa que piensan los demás”, la encuesta vino a confirmar dicha percepción”, argumenta.

El académico sostiene que “a lo anterior se debe agregar la percepción que produce recorrer los distintos distritos a lo largo del país o incluso circular por las autopistas interurbanas, en las que claramente la propaganda de Bachelet supera con creces a la de Matthei. Reflejo también de la diferencia de recursos con los que cuenta cada candidatura en este momento. Algo similar sucede con los líderes de opinión. Un conteo rápido después de ver, escuchar o leer es suficiente para saber hacia dónde se inclina la balanza”.

Asimismo, destaca el rol que cumplen los medios de comunicación en la cobertura, indicando que el informe de Litoralpress de las últimas semanas, se observa que la cobertura total de la prensa, radio y televisión para Bachelet fue de un 38% y para Matthei de un 27, afirmando que elecciones presidenciales anteriores, este mismo indicador ha sido un efectivo predictor del resultado.

“Además, si a la cantidad de cobertura agregamos el encuadre con que se presentan ambas candidatas, cualquier observador podrá diferenciar la imagen de “gira presidencial” con que aparece Bachelet (la puesta en escena y el discurso en el Museo de la Memoria son un claro ejemplo), recuperando así, de la memoria de los electores, su carácter de ex presidenta y proyectando esa impronta hacia el futuro. El contraste llama la atención”, expone.

El experto en comunicación sostiene que el clima afecta el estado anímico, especialmente de la derecha que, “históricamente, ha sido susceptible a los ambientes y los enfrenta, generalmente, desde una actitud pesimista y derrotista”.

Sin embargo, precisa que la sensación térmica puede variar de un momento a otro y que las elecciones se ganan en las urnas, por lo que “mientras tanto, todo puede cambiar”.

Fuente: El Mostrador

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