Dos equipos científicos, uno ruso y otro  norteamericano, están entregados a una singular tarea: cuál logra clonar primero a un ejemplar del prehistórico mamut. Incluso, como si fuese el conocido «parque jurásico», el parque Pleistocene en Siberia ya se encuentra listo para recibir a los futuros mamuts resucitados, un experimento que de acuerdo a los últimos avances, podría llegar antes de lo que pensamos. El lugar cuenta con amplias estaciones científicas y un medio ambiente similar al vivido por la especie extinguida hace 12 mil años.

 

Establecido en 1977, el sitio, además de las bajas temperaturas, posee una de las estaciones científicas más grandes del mundo, con tres laboratorios, capacidad para acoger hasta 50 investigadores, cuyos estudios abarcan áreas como la ecología, cambio climático, biología ártica, permafrost, hidrología, limnología, geofísica y física atmosférica, entre otros.

Los primeros animales llegaron en 1988 y actualmente cuenta con un área cerrada de 16 kilómetros cuadrados, albergando a cinco principales especies de herbívoros: bisonte, bueyes almizcleros, alces, renos y caballos.

La idea es ambientar de la mejor forma posible a los nuevos mamuts, que de acuerdo a estudios genéticos eran capaces de adaptarse a los ciclos estacionales de la luz del sol, con casi 24 horas de oscuridad en invierno.

Científicos, a un paso de clonar el primer mamut de la historia

Al investigar los restos de un mamut antiguo, los investigadores hallaron sangre líquida bien preservada y lograron secuenciar su ADN. Ahora confirman que son capaces de clonar un mamut por primera vez en la historia.

Los restos del mamut que vivió en el norte de Rusia hace 43.000 años se preservaron sorprendentemente bien, mejor que un cadáver 6 meses después de ser enterrado, afirmó uno de los jefes de los investigadores, Victoria Egórova. Gracias a ello, por primera vez se hallaron eritrocitos de esta especie extinta.

«Los datos que obtuvimos nos permiten hacer la clonación de un mamut. Sin embargo, ya será un mamut diferente al que vivió hace 43.000 años», dice Rádik Jairúlin, vicepresidente de la Asociación de Antropólogos Médicos de Rusia. Explicó que para la clonación sería necesaria una hembra de elefante, y eso quiere decir que la cría clonada será un híbrido.

Además los científicos están buscando la respuesta a la pregunta ¿Por qué se conservó tan bien el mamut? La explicación más evidente son las condiciones climáticas muy frías, que mantuvieron al mamut congelado durante todo este tiempo. Pero al mismo tiempo los investigadores creen que la sangre del mamut podían tener algunas características crioprotectoras especiales que le permitían sobrevivir a un frío de hasta -60 grados Celsius.
 
El mamut fue hallado el año pasado en Islas de Nueva Siberia por una expedición de la Universidad Federal Noroeste de Rusia y atrajo mucho interés por parte de los científicos internacionales.

Cada vez más cerca del mamut lanudo: Científicos logran insertar su ADN en células de elefante

Tal como si fuese una escena de «Jurassic Park», investigadores de la Universidad de Harvard anunciaron un gran paso para traer de vuelta a los mamuts, uno de los animales prehistóricos más estudiados por la ciencia. Investigadores de Harvard desarrollaron una nueva técnica que ya cuenta con 14 genes de ADN de reemplazo, funcionando de forma correcta.

Los mamuts, extinguidos hace 12 mil años, han sido fuente de varios descubrimientos de cadáveres congelados en buen estado, así como estiércol, sangre y esqueletos. Es por ello que los científicos han afirmado en varias ocasiones sus deseos de poder clonarlo con la tecnología disponible en la actualidad.

Sin embargo, el genetista George Church de Harvard piensa distinto: rechaza de plano la clonación a partir del ADN del mamut y propone una técnica distinta, que consiste en insertar los genes del animal prehistórico en ADN de elefante, algo que ya han logrado en 14 genes.

El método, llamado «CRISPR», ayuda a los investigadores a realizar cambios precisos en el ADN reemplaando partes del material genético del elefante con los genes de mamut, descubriendo que funcionan de forma normal.

Según Church, por ahora el proceso tiene mucho por delante pero los avances han sido significativos, y los esfuerzos están apuntando a priorizar los genes relacionados con el frío, como la grasa subcutánea, el crecimiento del pelo, el tamaño de las orejas y la hemoglobina, factores que permitirían a estos nuevos mamuts resistir de mejor forma el frío.

De hecho, el investigador de Harvard afirma que el regreso de estos mamuts contribuirá a la preservación del ecosistema de áreas como Siberia, aunque otros especialistas sostienen que el mismo financiamiento debería ser invertido en salvar a los elefantes ya existentes de la extinción en vez de traer de vuelta a un animal ya inexistente.

Actualmente, hay al menos tres equipos que están reconstruyendo todo el genoma del mamut, aunque por ahora no hay fecha estimada para obtener resultados más tangibles.

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