Chile cambió y no tolera viejas recetas. Si nuevamente se imponen los enemigos de las transformaciones, tengan por segura nuestra más férrea oposición. Y es que la verdad de las cosas no hemos esperado por más de 40 años para hacer cambios significativos. Digo esto porque desde el primer día en que la dictadura cercenó la educación pública los estudiantes secundarios nos levantamos, luchamos y terminamos pagando con la vida de grandes jóvenes nuestras ideas de cambio.

 

Luego, con el regreso de la democracia, sufrimos en carne propia la continuidad de un modelo nefasto con el rostro ya no de un militar, sino que de un civil amigable que repetidamente nos llamaba a la paciencia.

Entonces, el problema no fue que esperáramos pacientemente, ya que en la calle demostramos que no lo hicimos.

El problema fue que un acomodado grupo de autoridades, entre los cuales contamos a Escalona, Pérez Yoma, Viera Gallo, Inzulza y Ricardo Lagos, guardianes eternos de la transición, nos negaron sistemáticamente cualquier posibilidad de cambio importante en nuestro país. Fueron varios de éstos, otrora miembros del Comité Político de la Moneda, los que arreglaron con la derecha en un levantar de manos la salida sin cambios el 2006.

Cansados de aquello, el 2011 les enseñamos que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.

Hoy, a más de 35 años de la ofensiva pinochetista contra la educación pública, y gracias al esfuerzo de grandes generaciones que dejaron sus pies en las calles, podemos nuevamente pensar en concretar el anhelo por el cual en su momento pagamos un alto precio; devolver las escuelas y liceos públicos al Estado.

En este marco es que se nos atraviesa esta crisis política que mantiene indignado a Chile entero. No obstante aquello, la experiencia nos permite conocer rostros e intenciones; debemos separar la paja del trigo. Nos llena de indignación ver como personeros de la “vieja guardia”, los que hace algunos años nos negaban el pan y el agua, hoy se mezclen entre el alboroto, se escabullan en el desorden y se reposiciones disfrazados de actores vigentes como si aquí no hubiese pasado nada.

La melancolía por volver a ser “hombres de Estado” y reeditar esos acuerdos, los tiene hoy en todos los medios de comunicación, hasta jefa de campaña han encontrado en una Evelyn Matthei que los quiere de vuelta en el Palacio de Gobierno.

Escalona, Lagos, Viera Gallo, Pérez Yoma, Insulza, ¿Qué le recetan al país? Nada más que continuar con la política de los acuerdos con la derecha, dar la espalda a las demandas ciudadanas y anular las reformas que tanto hemos exigido. La reinstalación de ellos es la derrota de quienes deseamos cambios.

Chile cambió y no tolera viejas recetas. Si nuevamente se imponen los enemigos de las transformaciones, tengan por segura nuestra más férrea oposición.

Es hora que de una vez por todas jubilemos a los dinosaurios de la transición promoviendo un proyecto de ley de incentivo al retiro para la “Vieja Guardia”.

(*) Vocero Coordinadora de Estudiantes Secundarios, CONES

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