Según el Presidente de los Fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos, el caso Penta es el mejor ejemplo para aprobar normas antielusivas en el atrabiliario código tributario del país, uno de los pocos del mundo que permite que los ricos no paguen impuestos, y que además, los pocos que pagan, los evadan. Los fundadores del grupo y financistas de la UDI, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín  fueron denunciados por presentación de documentos falsos para pagar menos impuestos, en abierta infracción del artículo 97 número 4 del Código Tributario, con lo que ahorraron la bonita suma de 400 millones de pesos.

El presidente de la Asociación de Fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos, Juan Apablaza, aseguró que por casos como la denuncia por la emisión de documentos falsos para eludir tributos contra los fundadores del grupo Penta es necesario dotar de más atribuciones al organismo.

“Este es el mejor ejemplo, y el caso de Ripley, que se disfrazó de pequeño contribuyente para aprovechar un beneficio del artículo 14bis, para ratificar las normas antielusivas que hoy plantea la reforma tributaria”, sostuvo Apablaza.

El dirigente detalló que “cada punto de evasión en Chile son alrededor de 340 millones de dólares menos para el Fisco, por lo tanto, si hoy tenemos 24 puntos de evasión en IVA, casi 42 ó 43 en renta, y se logran bajar a lo menos 10 puntos de evasión, estamos hablando de alrededor de 3.400 millones de dólares más para el país”.

Según el Servicio de Impuestos Internos (SII), Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín infringieron el artículo 97 número 4 del Código Tributario, que se refiere a la presentación de declaraciones de renta maliciosamente incompletas o falsas que pueden inducir a la liquidación de un impuesto inferior al que corresponde.

El profesor del Centro de Estudios Tributarios de la Universidad de Chile, Gonzalo Polanco, explicó:

«Estos señores, a sabiendas de que las boletas daban cuenta de operaciones, de servicios que no se prestaron, las recibieron, las tomaron y con esos documentos el contribuyente disminuyó el monto a pagar de impuesto”.

Cuando el silencio otorga

El viernes pasado llegaron hasta la Fiscalía Local de Ñuñoa Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, socios fundadores del Grupo Penta, a quienes se les investiga por delito tributario.

Ambos se presentaron junto a sus esposas, quienes también son indagadas por su presunta vinculación en hechos relacionados a utilización indebida de boletas de honorarios falsas para disminuir la base imponible del Impuesto a la Renta de la sociedad Inversiones Penta III Limitada, de la que son sus representantes.

Allí se reunieron con el fiscal de la Unidad de Delitos de Alta Complejidad, Pablo Norambuena, quien opera en la Fiscalía Local de Las Condes, pero que en esta oportunidad decidió citar a los empresarios a la oficina que tenía cuando se desempeñaba como Fiscal adjunto de Ñuñoa.

En la instancia, que se extendió por una hora, todos se acogieron a su derecho a guardar silencio y luego de una hora, se retiraron sin dar declaraciones en dirección al oriente, todos en un mismo vehículo.

La Fiscalía resolvió citar a los controladores del Grupo Penta luego de recibir la denuncia del Servicio de Impuestos Internos (SII) por delito tributario e incluye a las cónyuges de Délano y Lavín, por facilitar el presunto ilícito a través de la entrega de boletas de honorarios falsas que fueron ingresadas a la contabilidad de las empresas Penta III y Los Estancieros, por trabajos que nunca realizaron.

Esta es una nueva arista derivada de la investigación del denominado “Fraude al FUT”, respecto de la cual, el 29 de julio pasado, el SII denunció por delito tributario al ex director del Banco Penta, Hugo Bravo López, por la obtención irregular de devoluciones de impuestos a través de dos sociedades de su propiedad.

Carlos Alberto “Choclo” Délano: El confidente de Piñera y Lavín que está en la mira del SII

En su niñez, antes de la ambición y las transacciones millonarias y polémicas, antes de ser samurai de Joaquín Lavín y estratega de Sebastián Piñera, Délano era un niño de una familia ABC1 poco agraciado que quería ser como Pelé. Su historia empresarial está marcada por el oportunismo y ligada a la derecha y a la Universidad del Desarrollo. La denuncia del SII sobre el eventual fraude tributario es el primer traspié de quien se definió así mismo como un “pinganilla” que nunca fue el mejor del curso en el Saint George, pero que triunfó en los negocios.

Quiso ser futbolista. Quizás por eso cuando el equipo de sus amores, la U, se abrió a la bolsa en el año 2008, Carlos Alberto “Choclo” Délano (66) adquirió de inmediato el 7,19% de la concesionaria Azul Azul, empresa controladora del club que lo tuvo hasta 2013 como uno de sus directores. Ese año decidió vender sus papeles -que ya se empinaban al 14% – en más dinero que el robo del siglo en el aeropuerto: $6.155 millones.

Quiso ser futbolista, pero nadie sabe si el ingreso al negocio pelotero del Choclo lo motivó su pasión por el balón o el espíritu oportunista que ha marcado su carrera y que lo ha elevado como uno de los empresarios más poderosos de Chile.

Según el ránking de la Universidad del Desarrollo (entidad en la que participa), Penta, grupo del que es propietario junto a Carlos Eugenio Lavín García-Huidobro, figura en el puesto 14 en el escalafón de la riqueza nacional. Desde ayer Penta también es, tras la denuncia del Servicio de Impuestos Internos (SII), una de las organizaciones investigadas por fraude tributario a través del uso de boletas de honorarios falsas para rebajar impuestos.

Pero en su niñez, antes de la ambición y las transacciones millonarias y polémicas, antes de ser samurai de Joaquín Lavín y estratega de Sebastián Piñera, Délano era un pequeño niño de una familia ABC1 poco agraciado que quería ser como Pelé. Lo recordó en noviembre del año pasado, cuando recibió el premio “Best Old Georgian” del Saint George College.

“Lo primero que quiero decirles, es que nunca recibí un premio, en los 12 años que estuve en el colegio (…) En las premiaciones escolares, siempre miraba a mi alrededor, y pensaba que todos mis compañeros los merecían más que yo. Hoy, miro nuevamente a mi alrededor, y sigo pensando lo mismo, ¡Salvo en el fútbol! En la historia del Saint George, fuimos los primeros campeones interescolares de fútbol, en la categoría superior”, dijo la noche en que fue reconocido entre sus pares.

Ahí reveló también el origen de su apodo, que en el círculo político siempre se atribuyó, erradamente, a su dentadura. “Yo era un palomilla (medio rubio/medio colorín, y por eso me pusieron Choclo…) y seguramente en la actualidad me habrían diagnosticado déficit atencional, y más que seguro, me habrían recetado Ritalín (…) Era de esos pinganillas que veían pasar una mosca y ya se estaba riendo”, confesó.

EL ORIGEN

En las investigaciones periodísticas de María Olivia Monckeberg, el “Choclo” es un personaje recurrente: el ingeniero comercial de la UC aparece, entre otros, en el “El Saqueo de los Grupos Económicos al Estado chileno” y en “Con fines de lucro”, en que devela las redes de poder de las universidades privadas. En las indagaciones de Monckeberg, el “Choclo” no sale bien parado.

Se enriqueció, como muchos de su generación, en dictadura. Fichó primero en el grupo económico de Manuel Cruzat. Allí conoció, en 1975 en Consorcio, a su socio Carlos Eugenio Lavín García Huidobro que llegó a ocupar el cargo de gerente general. El Choclo era el gerente comercial en la empresa y se hicieron inseparables. Echaron a andar juntos el negocio de seguros de vida y la AFP Provida a principios de los 80.

En un reportaje de mayo de este año en la revista Capital , Délano recordó esa época en que reclutaba colaboradores e inició su fortuna. “Como no había exámenes sicológicos, le ofrecía cigarros y si me los aceptaban, decía este gallo no quiere mucho la pega. Tenía buen ojo”. Allí cuenta también cuando el 1 de mayo de 1981 se dio inicio al negocio de las AFP y lanzó una campaña con Don Francisco, Julito Martínez y la Gabriela Velasco con la que atrajeron en una semana a 30 mil afiliados. “Le dimos paliza a los competidores, porque capturamos el 40% del mercado”, relató.

En ese tiempo, gerente y todo, Délano era un empleado hasta que decidió independizarse.

La historia es conocida: compró un sitio en La Reina, construyó diez casas y las vendió -como el experto en marketing que es- en un fin de semana. Se entusiasmó y adquirió 20 hectáreas en La Florida y pagó US$20 dólares por metro cuadrado. Allí construyó, junto a Lavín García-Huidobro y otros tres socios -de ahí el nombre “Penta”- 120 casas. De esas sólo vendió 20 y el precio del metro cuadrado bajó a 1 dólar.

Con su familia, ya estaba casado con Verónica Méndez y tenía seis hijos, hoy tiene nueve, se recluyó en Malloco y empezó a pagar las millonarias deudas hasta que en 1982, Manuel Cruzat, como ha sido su sello, tuvo una crisis y empezó a vender papeles de Consorcio.

Délano y Lavín García-Huidobro adquirieron, tras vender el sitio cacho, el 5% de esa empresa y fueron parte de la interventora Comisión Progresa que en 1986 traspasó Consorcio Seguros de Vida y la AFP Provida al Bankers Trust, en una de las primeras operaciones de conversión de deuda externa. La dupla de los Carlos incluyó sus acciones dentro del paquete de venta y obtuvieron 1,5 millones de dólares. A sabiendas de que Bankers Trust sólo iba a adquirir Consorcios Seguros de Vida y no Seguros Generales, Délano y su socio compraron esta ala de la empresa a un valor bajísimo y parte de las ganancias las usaron para, sostiene Monckeberg, adquirir el 7% de las acciones de la AFP Cuprum a los trabajadores del cobre.

En 1988, los hombres de Penta fueron nuevamente favorecidos con la privatización del Instituto de Seguros del Estado, cuyo control adquirieron en 5 millones de dólares, para luego venderlo, a un precio más alto al grupo francés AGF.

En el ’91, Penta adquirió el 50% de la Isapre Vida Tres y luego vino la diversificación. Hoy Empresas Penta tiene presencia en el negocio financiero, de seguros, inmobiliario y salud. Han cerrado buenos tratos: en 2000 Penta vendió a los Luksic su parte del Banco de Chile en 400 millones de dólares; el año pasado, Cuprum se transó en mil millones de dólares. Hoy Penta tiene, por ejemplo, participación en la Clínica Santa María, la Clínica Dávila, Banmédica, Vida Tres, Help, Vida Integra y la Clínica Las Condes; además es parte de inversión inmobiliaria y participan en la fundación que administra la Universidad del Desarrollo, cuya creación se remonta a las postrimerías de Pinochet en el poder.

Fue, relata Monckeberg en “La privatización de las univer$idades: una historia de dinero, poder e influencias”, el 23 de enero de 1990, cuando los estatutos de la casa de estudios quedaron “oficialmente” depositados en el ministerio de Educación para ser aprobados el 14 de febrero de 1990.

Los dueños eran Federico Carlos Valdés Lafontaine (ingeniero civil industrial); su padre, el ingeniero civil Alfredo Federico Valdés Herrera; y los ingenieros comerciales Luis Ernesto Silva Bafalluy (fallecido en 2011), Cristián Larroulet Vignau y Joaquín. Todos ellos eran, a su vez, propietarios de la inmobiliaria Ainavillo, propietaria de la casa matriz de la UDD en Concepción.

“Esta figura de la inmobiliaria ‘anexa’ es el principal mecanismo que han encontrado las universidades privadas para saltarse la disposición legal que teóricamente impide a fundaciones y corporaciones tener fines de lucro. El caso de la Universidad del Desarrollo es ilustrativo, pero es sólo una muestra de lo que ocurre en este negocio que mueve millones de dólares al año”, escribió Monckeberg en alusión al costo del arriendo de estos inmuebles.

En 1993 se inauguró el “primer gran edificio propio en Concepción”, en la calle Ainavillo. La inmobiliaria experimentó una modificación legal en 1994 y las sociedades de papel reemplazaron como socios a las personas naturales. Allí entró el Choclo, y Lavín García-Huidobro, a través de Administración e Inversiones Penta, quedándose con un 16,6% de la propiedad; Estudios Económicos Limitada, la sociedad de Joaquín Lavín, con un 17,1%; Inversiones El Otoñal SA, de Cristián Larroulet, con un 20 por ciento; Inversiones Sydarta Limitada, de Ernesto Silva Bafalluy, con un 22,7 por ciento; Inversiones El Estribo, de Federico Valdés, con un 13 por ciento, y Feval, de Alfredo Valdés, con un 10,4%.

VIVA EL CAMBIO

Délano no milita en la UDI. En el partido reconocen que es un conocido financista de campañas, que siempre está ahí para “dar ideas”, pero que no hay ningún papel que lo matricule como militante. Según sus cercanos, es afín al Opus Dei y de hecho su única hija -los otros ocho son varones egresados del Verbo Divino- se educó en el colegio Los Andes, perteneciente al movimiento religioso del que Joaquín Lavín, íntimo del Choclo, es numerario.

Dicen también que cada vez que alguien necesita una idea vendedora para una campaña, lo llama, porque desde que patentó el “Viva el cambio”, que casi lleva a Lavín a la presidencia frente a Ricardo Lagos, e hizo debutar la segunda vuelta en los comicios en Chile, es el marquetero oficial, aunque el “Alas para todos”, también de su autoría, haya sido uno de los peores eslogan políticos de la derecha.

Como sea, el Choclo influye. Fue uno de los samurai de Lavín, el que decidió que el “gallito de pelea” -frase de Délano que Lavín usó cuando quiso ser diputado y perdió en Las Condes ante Evelyn Matthei- se recluyera en el municipio de Las Condes para armar desde ahí una plataforma que lo llevara a La Moneda. No fue un mal plan el de Délano, aunque luego Lavín se desinfló y otro de sus amigos, Sebastián Piñera, aprovechó el aventón.

Délano fue testigo y protagonista en esa historia. En el libro “Piñera, historia de un ascenso” de Loreto Daza y Bernardita del Solar, se consigna que en 2001, en medio de la negociación de la plantilla municipal, Pablo Longueira fue sorprendido por la bajada de Piñera, a petición de Lavín, de la sentaturía en la Quinta Costa. El acuerdo se había sellado, a espaldas del entonces presidente de la UDI, en una cena en la casa del Choclo.

Había en esa oportunidad, pese a la tensión, confianza. Con Piñera, el Choclo tenía una amistad histórica: la primera vez que el ex Presidente invitó a Cecilia Morel a salir fue a una fiesta a la casa del Choclo.

QUIEBRE Y RECONCILIACIÓN

La relación con Piñera sólo se quebró en mayo de 2005, cuando el ex Mandatario dio en un Consejo General de RN un golpe de Estado y se alzó como candidato.

Un histórico UDI recuerda que el Choclo “se sintió defraudado. Lo vio como una traición y se distanció de Piñera”.

De hecho, cuando Lavín retornó ese fin de semana de Osorno, donde se enteró de que ya no era el candidato único de la Alianza, fue en la casa de Délano donde intentó organizar la resistencia junto a Longueira, Cristián Larroulet, Jovino Novoa, Alberto Espina y Andrés Allamand. Los dos últimos notificaron de que debían cuadrarse con Piñera.

El Choclo también estuvo presente cuando el domingo 11 de diciembre de ese año, Lavín redactó su discurso de apoyo a Piñera en su casa del barrio San Carlos de Apoquindo.

“Lavín le tiene un cariño y una gratitud entrañable”, afirma un diputado de la UDI.

Con Piñera se reconcilió y fue figura relevante en las sombras durante toda la fase de preparación del candidato de 2005 a 2009. En el momento clave, sin embargo, Rodrigo Hinzpeter lo sacó de escena. Fue en julio de 2009, cuando el entonces jefe de campaña decidió profesionalizar el comando, contrató como jefe de publicidad a Hernán Larraín Matte y Délano se fue…a la campaña senatorial de Lavín. En octubre, Piñera le pidió que le diera ideas para la inminente segunda vuelta, ninguna de ellas fue considerada.

“Pero el Choclo las entregó, porque él es así, súper colaborador”, asegura un cercano a quien además es Presidente del Directorio Teletón.

Un UDI, en tanto, agrega que “una virtud tremenda de Carlos es que siguió siendo un hombre sencillo, nunca cambió, siempre ha sido una persona simple, pese a tener mucho dinero”.

¿Y cómo se explica que alguien con tanta plata esté investigado por una boletas truchas de su esposa para rebajar impuestos?

“No es un misterio que a los empresarios no le gustan los impuestos”, destaca esta fuente sobre el niño que quería ser futbolista y terminó jugando golf.

Fuente: The Clinic

La hora más amarga del “Choclo” Délano

Dicen que está sumamente afectado. Llegó de Estados Unidos, le incautaron su computador, fue a declarar a la Superintendencia de Valores y Seguros y hoy concurriría a la Fiscalía Oriente junto a su socio Carlos Eugenio Lavín. Un episodio que partió por la investigación de devoluciones del FUT que eran rectificadas por funcionarios del SII –a cambio de dinero– fue la hebra que permitió llegar hasta Hugo Bravo, ex brazo derecho de Empresas Penta. No pasó un mes desde la denuncia criminal en su contra hasta dar con las boletas de las cónyuges de Délano y Lavín por trabajos que nunca hicieron en una sociedad de inversión del grupo.

Aterrizaron de lleno en el caso que impacta al mundo empresarial. De regreso de Estados Unidos, a donde viajaron por separado, el mismo miércoles por la tarde les incautaron sus computadores personales. Sus nombres estaban en todos los medios a raíz de la denuncia criminal hecha por el Servicio de Impuestos Internos (SII) ante la Fiscalía Oriente por la presentación de boletas de honorarios de sus cónyuges por servicios que nunca prestaron, para disminuir la base imponible de la sociedad de inversiones Penta III, de la cual Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín son socios y representantes.

El primero volvía de Boston de visitar junto a su señora a una nieta recién nacida. El segundo de Los Ángeles, donde se edita la película Los 33, de la cual es uno de los tres productores por una antigua amistad con Mike Medavoy, conocido productor de Hollywood que lleva adelante el proyecto y fue vecino de Lavín durante su infancia en Chile.

El regreso a Chile de los socios coincidió con el anuncio del titular de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), Carlos Pavez, de que pedirá antecedentes para ver los pasos a seguir. Empresas Penta posee varias compañías sujetas a la supervisión de la SVS, como la corredora de bolsa, las compañías de seguros Penta Vida y Penta Security (seguros generales) y la isapre Banmédica, la más grande del sistema, en la que posee un 57%, en partes iguales, junto a Eduardo Fernández León.

El superintendente de Bancos, Eric Parrado, declaró que están analizando el caso, pues son dueños del Banco Penta.

Délano y Lavín acudieron el miércoles por la tarde a la SVS, donde aclararon que las boletas en cuestión no corresponden a filiales de Empresas Penta. Hoy están citados a declarar en la Fiscalía Oriente, informó ayer La Segunda.

Este es, sin duda, un duro golpe a la imagen de estos empresarios que se conocieron hace casi 40 años trabajando en el Consorcio Nacional de Seguros, de propiedad del grupo Cruzat Larraín. Afecta su honra, su credibilidad y la figura utilizada no cuadra con el bajo monto de las boletas entregadas –$5 millones mensuales por cada una de las cónyuges desde 2009– para el tamaño de un holding como Penta y su patrimonio personal.

No es la primera vez que son investigados: en 2005 la Corte Suprema ratificó una multa de la SVS, desestimada en primera y segunda instancias, por uso de información privilegiada en contra de Délano, Lavín y los socios de Consorcio, Eduardo Fernández León, José Antonio Garcés, Juan Hurtado, Juan José Mac Auliffe y Patricio Parodi –todos miembros del pacto controlador del Banco de Chile– al comprar acciones de la institución financiera luego que Andrónico Luksic, quien tenía el 12,5% del banco, les revelara la intención de lanzar una OPA para aumentar su participación. Pagaron $50 por papel y diez días después le vendieron a Luksic a $60 por título. Ellos reclamaron que buscaban defender su posición de controladores, pero la Corte sostuvo que bien pudieron lanzar una OPA competitiva con la de Luksic y así el mercado hubiese podido decidir con igual nivel de información, porque aquellos que les vendieron acciones a $50 no conocían la intención de Luksic de subir su presencia en el banco.

El hecho de que el Servicio de Impuestos Internos entregara una declaración pública explicando en detalle la denuncia criminal que incluye a Samuel Irarrázaval, cuñado de Délano, y al contador Marcos Castro Sanguinetti, por su calidad de representantes legales de Penta III e Inmobiliaria Los Estancieros, respectivamente, y a las cónyuges de Lavín y Délano por “facilitar el delito” al entregar boletas por trabajos no realizados, es visto como una señal de que el organismo cuenta con antecedentes fundados y que llegará hasta las últimas consecuencias. Porque si sólo se tratara de boletas por trabajos no realizados no se entendería para qué tanta publicidad. Hay gastos que pueden ser rechazados por el SII sin ruido.

Penta no es cualquier grupo. No porque sus socios sumen en conjunto un patrimonio superior a US$1.500 millones –sólo por la venta de la AFP Cuprum recibieron US$954 millones y el 28,8% que poseen en Banmédica vale US$373 millones en bolsa– sino por lo que la figura de Délano representa. Íntimo amigo del ex Presidente Sebastián Piñera desde que fueron compañeros en Ingeniería Comercial en la Católica, fue parte del llamado “tercer piso”, el estrecho grupo de amigos que lo asesoraba informalmente y tenía fuerte ascendente sobre él. Tanto como para convencerlo de vender Chilevisión cuando ya estaba en La Moneda y también Blanco y Negro. Han compartido una vida juntos.

Délano es, además, un hombre que pesa en la UDI. Es uno de los 200 consejeros históricos, aquellos que estuvieron en la primera hora del partido y que son elegidos por el consejo general y votan junto a 600 consejeros elegidos en otras instancias, para definir la directiva. Fue jefe de campaña de Joaquín Lavín en todas sus postulaciones. Experto en marketing, es el autor de sus eslóganes “Gallito de pelea”, que no sirvió para que saliera diputado por Las Condes; “Viva el Cambio”, que casi lo instaló en La Moneda en 1999; “Alas para todos”, con el que compitió contra Piñera en 2005, en un período en el que por primera vez se distanció de su amigo de la universidad. Se la jugó por Raúl Alcaíno para suceder a Lavín en la alcaldía de Santiago y así como utilizó a Manuel Pellegrini –bautizado en Argentina como “el ingeniero” cuando entrenaba a River Plate– como imagen de Cuprum, a Alcaíno, también ingeniero civil, lo hizo aparecer con una pala y un casco amarillo.

Puede que no se lo vea en Suecia 286, pero poco importa, él financia campañas, aporta con ideas y es el tío político del nuevo mandamás, Ernesto Silva Méndez, hijo de María Cristina Méndez, hermana de Verónica, su mujer. Délano era gran amigo de su padre Ernesto Silva Bafalluy, quien fuera presidente de Cuprum y rector de la Universidad del Desarrollo, de la que Penta es la mayor accionista con un 34,93% de la Inmobiliaria Ainavillo, a través de Penta III, la misma sociedad que es investigada.

La denuncia en contra de Délano y Lavín tiene su origen en la investigación del fiscal Carlos Gajardo por fraude al FUT, en la que están formalizados 122 contribuyentes. La figura consistía en presentar una solicitud  legal de devolución del FUT, pero luego un funcionario del SII rectificaba dicha petición para aumentar el monto a devolver. Debía contar, eso sí, con la clave de contribuyente para poder realizar el cambio.

Uno de los funcionarios formalizados que cumple prisión preventiva es el ex jefe del SII Oriente, Iván Álvarez, quien fue la hebra que permitió llegar a Hugo Bravo, brazo derecho de “los Carlos”, como los llaman en el grupo. Gerente general de Empresas Penta hasta 2009, era vicepresidente de Empresas Penta y de Penta Security (seguros generales), presidente de la administradora de fondos de inversión Las Américas y director de Banmédica hasta presentar su renuncia semanas antes de que el 29 de julio pasado se conociera la denuncia criminal del SII por devoluciones indebidas del FUT por $260 millones, en sus sociedades Challico y Santa Serella.

Álvarez reconoció que operaba con Bravo y por la rectificación de sus sociedades recibió $4 millones en las oficinas de Penta de parte del contador del grupo, Marcos Castro Sanguinetti, según informó The Clinic. El viernes pasado, Bravo pagó $1.000 millones a la Tesorería General de la República para restituir el dinero obtenido ilícitamente, lo que incluyó multas e intereses y un reajuste del 30%.

A raíz de este caso, la PDI, los fiscales Gajardo y Pablo Norambuena incautaron en las oficinas de Penta computadores y libros de contabilidad de todas las empresas del grupo.

Otro personaje clave es Jorge Valdivia, quien era un reclutador de clientes para rectificar devoluciones del FUT, según reconocieron tres contadores formalizados. Se presentaba como martillero público, pues compartía una casa de remates con su hijo en Macul, tenía una orden de detención pendiente por abuso sexual en contra de su hijastra, otra por porte ilegal de granada y colaboró alguna vez reparando autos de agentes de la CNI. Finalmente, fue interrogado el pasado 4 de julio por el OS-9 de Carabineros y, según La Segunda,  relató que en 2010 conoció a Iván Álvarez, el fiscalizador del SII, quien tenía problemas en su departamento en Ñuñoa, construido por Inmobiliaria Penta, por lo que lo contactó con Horacio Peña, gerente general de la empresa, gracias a lo cual el departamento “fue reparado en su totalidad y sin costo alguno”.

Fuentes del grupo Penta informaron al vespertino que el 20% de los departamentos sufrió daños por el agua y fueron reparados dentro de la garantía sin que hubiese un trato preferente hacia Álvarez. Valdivia, quien murió de cáncer tres semanas después de su declaración, contó que “en reiteradas ocasiones vi a Iván (Álvarez) en el edificio corporativo del grupo Penta (…). En meses posteriores supe que Álvarez había adquirido un departamento en Reñaca, siendo la vendedora Inmobiliaria Penta”.

El departamento tenía un valor inicial de 3.900 UF y con todas las rebajas quedó en 3.400 UF. “El cliente –según constaría en los papeles– había sido recomendado por el entonces director de Penta, Hugo Bravo”, informó La Segunda y agregó que Penta revisó el caso y determinó que Álvarez adquirió la propiedad como parte de la promoción “tres días de compra feliz” durante la crisis de 2008 y que hubo 15 departamentos beneficiados con el descuento promocional.

Cercanos al “Choclo” Délano, apodo de la infancia por su pelo entre rubio y colorín, afirman que está muy afectado. Se define como un hombre que cree en la suerte. Salió del colegio Saint George con un 4,1 de promedio y pudo ingresar a la universidad porque justo la Escuela de Economía de la UC instauró un sistema de preuniversitario en el que obtuvo un 6,6 y entró automáticamente.

El fiscal Gajardo tiene en sus manos la suerte de Délano y Lavín por partida doble: no sólo investiga el caso de las boletas y las aristas que puedan surgir, sino también el lucro en las universidades, que incluye a la del Desarrollo.

Fuente: El Mostrador

Perfil

Carlos Alberto Délano ostenta un nutrido prontuario empresarial.

Es miembro del directorio de Empresas Banmédica, Penta Vida, Penta Security, Vida Tres, Isapre Vida Tres, Isapre Banmédica, Clínica Santa María, Clínica Dávila y Help. Es Presidente del directorio de Empresas Penta y Banco Penta. Fue miembro del directoriop de la Bolsa de Comercio de Santiago, de LAN Chile, y vicepresidente del Banco Chile. En dictadura, fue asesor del Ministerio de Salud entre 1977 y 78.

En la actualidad, es uno de los mayores financistas de la UDI.

Es amigo de Sebastián Piñera, Carlos Eugenio Lavín, José Antonio Garcés, Alfredo Moreno Charme y Leonidas Vial. Mantiene estrechas relaciones con Pablo Longueira, Joaquín Lavín, Andrés Allamand, Patricio Parodi y Ernesto Silva Méndez.    

Ante acusación de fraude contra Carlos «Choclo» Délano: las murallas que construye la UDI para que no los fiscalicen

Cuando las instituciones van tras uno de los suyos, el gremialismo reacciona duramente y no duda en poner en entredicho la utilización política de servicios como Impuestos Internos acusándolos de perseguir al gremialismo, todo maquinado por el gobierno.

Sentimientos encontrados tuvo la UDI luego de saber que uno de sus principales benefactores, Carlos Alberto Délano, militante del partido, será investigado por la justicia, luego que el Servicio de Impuestos Internos (SII) presentó una querella criminal en su contra por un supuesto fraude al Fisco.

Encontradas por que el gremialismo es el principal sector que ha exigido a las instituciones del país «hacer su pega» en cuanto a fiscalización. Claro, pero cuando tocó a uno de los suyos, en particular a su «billetera», el cuento cambia y acusan que existe persecución política.

Esa fue la denuncia que hizo el diputado y vicepresidente de la UDI, Gustavo Hasbún, quien acusó frontalmente la existencia de una «persecución política impresentable».

«Es una mala práctica de la Concertación tratar de desprestigiar y desacreditar a personas que tuvieron vínculos con el gobierno anterior», afirmó el diputado gremialista, poniendo el acento en la fuerte amistad de uno de los fundadores del holding Penta con el ex mandatario.

Por su parte, el presidente del partido, Ernesto Silva, trata de «calmar» las aguas y dijo que «ojalá las instituciones acá puedan funcionar con la autonomía que corresponde, sin presiones y con independencia», apuntó también el líder gremialista, aludiendo indirectamente a un posible intento de algunos sectores por sacar réditos políticos del caso.

La innecesaria victimización

Sobre esta acusación, el diputado DC y presidente de la comisión de Hacienda de la Cámara, Pablo Lorenzini, considera como un error grave que se acuse a una institución respetada que tenga influencias externas para realizar las fiscalizaciones que son tan exigidas por el gremialismo.

«Que la UDI diga que está dirigido, no. Impuestos Internos es una de las instituciones más prestigiadas por su seriedad, por eso en la reforma tributaria la potenciamos. Nuestra Contraloría y nuestros Impuestos Internos no tienen que rendirle cuentas a nadie. Me parece qeue no tiene logica entrar a despretigiarlos. Los partidos no defienden a las empresas ni a las personas, lo harán sus abogados.

Además, el mismo diputado expone que este es un caso que está a manos de la justicia, uno que está más allá de sus apreciaciones o comentarios, de hecho, hacerlos, ya es un error del gremialismo.

«Acá estamos hablando de hechos que alguien tendrá que demostrar o desmentir, pero acá estamos fuera del área política, o sea, no nos incumbe», concluyó.

Los muros de la UDI

Más duro fue el diputado socialista Fidel Espinoza, quien ve este intento de la UDI como uno para obstaculizar la aplicación de la justicia, esta vez contra uno de los suyos.

«Esto demuestra la nula objetividad de la UDI: no tener un discurso coherente con lo que predican. Esta es la más clara muestra, ellos practican el discurso de la probidad de la transparencia, pero cuando se trata de perseguirla, ellos le ponen murallas a las posibilidades que se investiguen, independiente del sector político o religioso», aseguró el parlamentario.

«Lo que hacen es poner murallas para que no hayan investigaciones o acusar persecuciones políticas», agregó.

Además, el diputado socialista demostró su disgusto sobre la poca objetividad que tienen en el gremialismo para aplicar las leyes.

«Yo nunca he visto a un diputado UDI, fiscalizando a un alcalde UDI, cuando muchos de ellos cometen serios irregularidades en sus municipios. Su rol fiscalizador está  limitado al sector político contrario».

«El señor Délano no es un dios que no pueda ser tocado. Acá no hay ciudadanos de primera y segunda categoría, concluyó.

Fuente: Cambio 21

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