Careo con Denunciante: Cristián Labbé Ante Nuevo Procesamiento por Torturas

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En el contexto de la causa por torturas sufridas por Harry Cohen Vera, que se sigue en Valdivia en contra del ex alcalde UDI y entonces teniente de Ejército, Cistián Labbé, en la unidad que comandaba el general Nilo Floody, que tenía por fin reprimir al MIR, el  Ministro en Visita Extraordinaria Juan Ignacio Correa Rosado, de la Corte de Apelaciones de Valdivia, ordenó un careo entre la víctima y el denunciado como victimario.

 

En una nueva resolución fechada el 15 de enero del presente año, dictada en el proceso que instruye el Ministro en Visita Extraordinaria Juan Ignacio Correa Rosado, de la Corte de Apelaciones de Valdivia, en contra de Cristián Labbé, se ordena su comparecencia para ser careado el próximo 20 de febrero con Harry Cohen. La notificación la practicará la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), por orden del juez.

Ha recuperado parte de la memoria

Con posterioridad a nuestro reportaje, compareció Cristián Labbé para prestar nuevas declaraciones. Esta vez no tuvo alternativa y recuperó en parte la memoria, reconociendo que sí estaba en la zona de los hechos en aquella época. No pudo contradecir a los múltiples testigos que lo ubicaban allí, lo que en declaraciones anteriores había negado.

En su nuevo testimonio, negó, eso sí, haber participado en torturas: «Nunca en mi vida he aplicado apremios a persona alguna», señaló el ex DINA.

Todas las declaraciones de testigos directos en la señalada causa, han sido coincidentes en ubicar a Cristián Labbé entre octubre y noviembre en la zona y en el lugar de los hechos. Testigos que lo vieron e incluso hablaron con él, como otro detenido sin orden judicial, Jaime Rozas, quien asegura en sus declaraciones:

«En ese momento conocí a un oficial de Ejército (…) el que me dijo que era de apellido Labbé (…) quien conversó conmigo, me preguntó de dónde venía, le dije que de Futrono y le pregunté si era familiar de una familia Labbé de Futrono y me dijo que no».

Rozas hablaría cara a cara varias veces con el teniente, identificándolo también como uno de sus torturadores.

Abuso de poder

A Labbé se le imputa haber presenciado y participado de los apremios sufridos por Cohen y otras personas y haber estado a cargo de la unidad que los mantuvo cautivos sin orden judicial alguna. Harry Cohen fue detenido el 7 de noviembre de 1973 cuando se dirigía desde Santiago a Futrono, donde residía parte de su familia.

Lo hacía cada cierto tiempo por razones de negocios y por encargo de su hermano, quien residía con él en Santiago. El pelo largo y la barba destacaban en la desgarbada figura de un muchacho de aquella época, ajeno a la política, más preocupado de su trabajo como técnico eléctrico y de ayudar a los suyos.

Había sido molestado en viajes anteriores por militares por su aspecto. Sabido es que en aquella época pos golpe el pelo largo y la barba en los hombres y los pantalones en las mujeres no eran bien vistos por el régimen. Pero estaba acostumbrado. Lo que vendría después, sí que no estaba en lógica alguna. «Yo no era activista ni militante político -señaló Harry Cohen a Cambio21-, era un observador de lo que pasaba», señala.

Ya en Futrono junto a su familia, al día siguiente de su arribo y siendo de mañana, se encontró de sopetón con un aspecto de fiereza que jamás había imaginado. Militares camuflados y fuertemente armados rodearon su casa e ingresaron violentamente apuntando a todos en la familia. Él y un familiar fueron hechos prisioneros y trasladados a la comisaría del pueblo.

El hombre del corvo

Desde allí fue llevado en helicóptero hasta ser puesto bajo las órdenes del teniente Labbé, quien era reconocido por ostentar un trato de fiereza con quienes caían en sus manos. Pero lo peor estaba por venir. Fue encerrado junto a otro prisionero en una celda. Allí estaba cuando vio de frente a Labbé por primera vez.

Jamás olvidaría ese rostro, la voz, esa prepotencia, la violencia con que fue encarado, corvo en mano por el militar, por solo mirarlo a la cara. La voz la seguiría escuchando por algún tiempo, en cada sesión de tortura, donde ya no lo podría mirar a la cara, pues la capucha que le fue colocada lo impedía.

Así relató Harry Cohen a Cambio21 ese primer encuentro:

}»Ante mi apareció un militar fuertemente equipado, quien mirándome de manera amenazante me gritó: ¡baja la mirada concha de tu madre!… Ante la sorpresa y el temor, no reaccioné en forma instantánea, provocando en él un estado de histeria que derivó que sustrajera el arma cortopunzante conocida como corvo, avanzara hacia mí y profiriendo insultos y amenazándome con cortarme el cuello…».

No era otro que el teniente boina negra Cristián Labbé Galilea.

Para Cohen, «las torturas que sufrí fueron sin sentido, las preguntas acerca de lo que hacía yo o mi familia eran acompañadas de descargas de corriente, que aumentaba si no les parecía adecuada mi respuesta (…) en cada oportunidad que fui torturado era izado con mis manos amarradas a la espalda, capucha en mi cabeza y electrodos puestos en brazos, pies y caderas. Era un ritual que comenzaba en silencio y luego se venían las preguntas, insultos y amenazas. Los golpes de corriente eran insoportables», indicó.

Inconfundible

Tres eran las voces que interrogaban una y otra vez. La del exalcalde de Providencia y miembro de la DINA, Cristián Labbé, era inconfundible para Harry Cohen:

«Tengo claro quién me torturo y me amenazó matar con un corvo, era Cristián Labbé, cómo no voy a estar seguro si lo miré a la cara y lo vi abalanzarse encima mío mientras me insultaba. Además, lo escuché e identifiqué su voz en mis interrogatorios y además me lo ratificó el sargento Barra. Cuando me interrogaba, era claro distinguir su voz, pues lo vi y escuché claramente cuando me amenazó», afirma sin dudas.

Las sesiones de torturas se prolongaron por días, así consta no solo del testimonio de Harry Cohen sino que además del de los otros prisioneros que sufrieron también el rigor de los flagelos. «Fuimos torturados con electricidad, nos amenazaban con corvos en el cuello, nos intentaron fusilar mientras estábamos vendados», afirma Bernardo Santibáñez, compañero de celda y desdichas de Cohen, en la causa rol 5-2013.

Contradicciones

Labbé niega los hechos señalando en su declaración de fs. 134:

«Mi labor se limitó a comandar la reserva estratégica de esta unidad, circunstancias en que nunca se empleó esta unidad, no tuvo acción alguna, no tuvo contacto con fuerzas irregulares y se mantuvo acantonada exclusivamente en el sector de Panguipull yi reportaba al teniente coronel Alejandro Medina Lois».

Evita así cualquier relación con los hechos que se le imputan.

Si esa unidad a su cargo no tuvo actividad alguna, por qué en otra parte de su declaración (fojas 135) Labbé señala:

«Mi unidad destacó por ser la mejor de la división, aparecí en reiteradas oportunidades en la prensa local»… Es decir, si era una unidad de «reserva estratégica», que estuvo «exclusivamente acantonada» y «sin contacto con fuerzas irregulares», ¿por qué fue elegida «la mejor de la división»? ¿Cómo se ganó las felicitaciones que aparecen en su hoja de vida y apariciones en la prensa? ¿Sin hacer nada?

«Este es un caso que tiene relevancia no solo por el inculpado, por el autor, sino que por la naturaleza de los hechos, que sin revestir una gravedad extraordinaria, como un homicidio, dan cuenta de los abusos con que actuaron los militares en este país», señaló categórico el abogado patrocinante de la causa, Roberto Ávila Toledo, a Cambio21.

También será careado el «oficial de prensa»

Otro de los que deberá comparecer el próximo 20 de febrero ante el magistrado para ser careado con Cohen es el periodista que gustaba andar vestido de militar en aquella época para cubrir las noticias y que, en realidad, como consta en el proceso, no eran sino que «puestas en escena», verdaderas mascaradas que buscaban ocultar crímenes y abusos, tan típico de la prensa servil de aquella etapa negra de nuestra historia.

Se trata de Eduardo Hunter Abarzúa, quien además es presidente regional de Renovación Nacional y ha ocupado diversos cargos al interior de esa colectividad. Hunter se encuentra también en calidad de inculpado, e interrogó personalmente, con traje militar de combate y en condición de corresponsal de guerra, a Harry Cohen.

En tal condición,publicó un reportaje en la revista VEA, sindicando a Cohen como un «peligroso guerrillero». Cohen jamás militó en partido alguno y menos tenía relación con la política. Pero según el «periodista», era un peligroso extremista.

«El careo es vital para procesar»

Las diversas declaraciones que constan en la causa, entre ellas las confesiones de los inculpados, los testimonios de las víctimas, así como las evidentes contradicciones de Labbé y Hunter, se coronarán con este careo, tras el cual el tribunal deberá pronunciarse acerca del procesamiento de Labbé, el que a la luz del expediente tenido a la vista en exclusiva por Cambio21, es inminente.

Concuerda con ello el abogado Luis Toro:

«Los elementos que basan las presunciones en contra de Labbé son más categóricos aún que los que hubo contra Rosauro Martínez e incluso cuando lo procesaron en Tejas Verdes. Los expedientes conllevan certeza procesal, luego quedan en evidencia sus mentiras en 6 expedientes», asegura.

Como se recordará, el ex edil de Providencia se encuentra además procesado por asociación ilícita en la causa por torturas y crímenes de varios prisioneros en Tejas Verdes, la cuna donde naciera la DINA, comandada por el cruel general Manuel Contreras.

Por fin el cara a cara

Harry Cohen ansiaba la oportunidad de enfrentar a quien reconoce como su torturador. Esta será la oportunidad de enrostrarle su verdad procesal. Sin violencia, pero con convicción, como reconociera a Cambio21:

«Después de los hechos y durante mucho tiempo, no supe nada de Labbé, hasta que lo vi en televisión y me conmocioné. Si lo viera frente a frente… tengo tantas cosas que decirle, que quizás no pueda decirle nada, pero lo primero que se me viene a la mente es decirle ¡hijo de puta, asesino!… porque lo que vivió Labbé, lo disfrutó y hasta la fecha con sus odiosidades y mentiras, lo sigue disfrutando. No es algo personal, pero si veo que puedo ayudar a castigar a alguien que ha hecho mal las cosas, lo haré, denunciando lo que a mí me hizo para ayudar así a otros también a hacer justicia», concluye Cohen Vera.

Fuente: Cambio 21

 

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