Perú: Caliente pero sin Acuerdo Cumbre de las Partes por el Cambio Climático

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Esta semana ha estado marcada por el término de las reuniones cumbres sin resultados concretos. Ayer la Iberoamericana en Veracruz y ahora la del Cambio Climático en Lima, Perú. En esta última, en donde la base de discusión debería ser los estudios científicos y la manera cómo revertir el calentamiento global, el debate se ha centrado en la cuestión económica que divide y enfrenta a los países ricos y a los pobres.

Las ayudas que, por su mayor responsabilidad en el cambio climático, han comprometido  los países desarrollados con los países pobres, aún están lejos de cumplirse. Los 10 mil millones de dólares prometidos hasta ahora apenas suponen un 10% del objetivo de 100 mil millones anuales a partir de 2020 para conformar el llamado Fondo Verde.
Los  líderes y delegados de 195 países llevan ya una semana debatiendo sin llegar a acuerdo. La 20ª Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas encara su recta final con el objetivo aún lejano de sentar las bases para el acuerdo global que se tiene que firmar en 2015 en París y que sustituirá al ya caduco Protocolo de Kioto.

Algunos países, entre ellos los de la Unión Europea,  consideran que es prioritaria la inversión en la mitigación o reducción de emisiones contaminantes para disminuir el costo y el daño a largo plazo y que la manera como las naciones  se adapten a dicho propósito es responsabilidad de cada  Gobierno.
Los países y las comunidades mas  gravemente afectadas por los efectos adversos del calentamiento global afirman, por el contrario, que se requiere ayuda  para la adaptación a un programa de reducción de las emisiones contaminantes.
La secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Cambio Climático, Christiana Figueres, apoya la necesidad de un impuesto a la producción de carbono (carbon fee), que sea  medible y transparente.
Por su parte, instituciones de estudio e investigación y centros de formulación de políticas públicas de Asia, Europa y EE UU aseguran, por su parte,  que no es posible combatir las emisiones si a la vez no se combate la pobreza.
Con estas discrepancias sobre quien tiene que hacer los desembolsos y a quien deben asignarse los fondos, se diluye el entusiasmo con que se inició la reunión, alentada por el anuncio de EE UU y China – los dos países más contaminantes del mundo – de reducir sus emisiones.
El llamado del Secretario General de la ONU,  Ban Ki-moon , en el sentido que hay  que definir la vía para conseguir los 100 mil millones que requiere el Fondo Verde, no parece escucharse.
Aunque nadie quiere el fracaso de la reunión, tampoco nadie quiere ceder en sus posicionesEl presidente de Bolivia, Evo Morales enrostró a los países industrializados en un discurso calificado como “feroz”. . “Los desarrollados son los responsables mayúsculos del cambio climático. Los países en vías de desarrollo hemos servido de pretexto para que los grandes sigan haciendo lo mismo desde que se instaló este simulacro de negociación. No hay diálogo entre iguales, es un monólogo fallido”,dijo
Aún cuando los gobiernos latinoamericanos no adhieren abiertamente a Morales, en la esperanza que finalmente se les asignen recursos del Fondo Verde para poder adaptar su producción  o comprar tecnologías menos contaminantes, la  verdad es que todos saben que Morales dijo la verdad y que finalmente, la decisión está en manos de los poderosos
“Los países en vías de desarrollo no aceptarán un acuerdo que no incluya la manera cómo los países ricos cumplirán con la promesa de los 100.000 millones. Los países desarrollados, por su parte, hacen presión para borrar cualquier referencia en el texto final que los comprometa a dar ayuda financiera a los pobres”, dice Oxfam* en un comunicado.
Las organizaciones no gubernamentales ya han hecho sus propias cuentas y ponen el dinero en perspectiva. Los subsidios internacionales a la producción de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) son de 600.000 millones de dólares al año, seis veces más que el comprometido para el Fondo Verde. Para Santiago Lorenzo, líder del programa de finanzas verdes de WWF**, cumplir el objetivo de los 100.000 millones “mejoraría el ánimo” de las conversaciones entre países, pero reconoce que se trata todavía de un aporte “mínimo” ante las verdaderas necesidades del planeta. La afirmación de que si el calentamiento global supera los dos grados las consecuencias serán catastróficas no está puesta en duda, tampoco que los países pobres son los más vulnerables a los efectos del daño ya causado. El problema es cómo y quién va a pagar la factura.

*Oxfam es una confederación internacional de 17 organizaciones que trabajan en aproximadamente 90 países de todo el mundo para encontrar soluciones a la Pobreza y lo que se considera Injusticia en todo el mundo
** WWF es la mayor organización conservacionista independiente en el mundo. Su misión es detener la degradación del ambiente natural del planeta y construir un futuro en el que los seres humanos vivan en armonía con la naturaleza

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