Que Giuseppe Briganti disparó los tiros que le causaron la muerte a Exequiel Borbarán y Diego Guzmán es un hecho que no admite discusión. Pero no es el único culpable, y ni siquiera el principal. La responsabilidad última recae en más de cuarenta años de prédica neoliberal, en que la propiedad es mucho más importante que la vida, pese al hecho de que la propiedad la detenta menos del 0,1% de la población. En sociología, esa desconcertante distorsión en la escala de valores se llama alienación. Y que en Chile hay una proporción no desdeñable de población seriamente alienada, lo demuestra la siguiente muestra aleatoria de reacciones en redes sociales y comentarios en medios de comunicación, en que se justifica el bárbaro asesinato de dos jóvenes universitarios, en nombre del sacrosanto principio de la propiedad.

 

 

 

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