“Yo no soy la madre de Martín Larraín, por suerte…Yo no soy la madre de Cristian Dávalos, por suerte…Yo no soy el terrateniente que guarda un arsenal de guerra en la Araucanía, por suerte…Yo soy la madre de Emilio Berkhoff Jerez, un cabro hecho de dignidad y consecuencia. Yo soy la madre de un perseguido político, de un perseguido por el Estado chileno y las transnacionales forestales”.  Así escribió en su perfil de Facebook María Elisa Jeréz Salazar, madre de Emilio Berkhoff, ambos en la foto, condenado a firme a 5 años y un día por porte de armas.

 

La madre de Emilio Berkhoff, ante el rechazo al recurso de queja interpuesto contra la sentencia que condenó a su hijo por porte de armas, lamenta la falta de justicia en el país: «Yo soy la madre de un hombre al que el estado y sus aparatos teme, no por las armas ni por esas pelotudeces, si no por sus ideales, por su mente y su alma».

Estas son las emocionadas palabras de Elisa Jerez, madre del preso político Berkhoff, tras conocerse ayer el rechazo de la Suprema al recurso de queja presentado por la defensa del comunero ante la ratificación de la Corte de Apelaciones de Concepción de  la sentencia que le impuso una condena de 5 años y un día de presidio por porte ilegal de armas de fuego y posesión de municiones.

“No hubo justicia, hubo maldad y ensañamiento. Emilio no tuvo un debido proceso. Al no poder llevarlo a la condena de 30 años, la negociación fue por cinco, pero llevarlo a la cárcel”, denuncia Jerez en el comunicado emitido a través de su cuenta de facebook, en el que sostiene que para justificar la alta condena impuesta por porte ilegal de armas los jueces de Cañete sostuvieron argumentos infundados y se basaron en prejuicios y estereotipos:

“Por las películas que ve, por las entrevistas que dio a los medios, por los artículos que lee…se presume que teniendo armas las podría utilizar…”. “Qué vergüenza”, añade.

“Yo soy la madre de un comunero que vive desde el ser mapuche, que cría a sus hijos en la comunidad…Yo soy la madre de un hombre al que el estado y sus aparatos teme, no por las armas ni por esas pelotudeces, si no por sus ideales, por su mente y su alma”, continúa Jerez. “Los perros se alistan para salir de caza. Aquí estamos, ya no les tememos, ¿A qué podríamos temer si ya todo nos lo han hecho?

Emilio será siempre libre, pase lo que pase”, concluye la madre del perseguido no sin antes hacer toda una declaración de intenciones y dignidad: “Amulepe Taiñ Weichan”, ‘que siga nuestra lucha’.

Antecedentes del caso

Cabe recordar que el proceso condenatorio contra Emilio Berkhoff, simpatizante de la causa mapuche, se arrastra desde el mandato de Piñera con la persecución iniciada por el poder judicial y las firmas forestales más empoderadas del país; Mininco, Volterra y Arauco.

Tras dos años en prisión preventiva por los presuntos delitos de robo, incendio y porte de armas y municiones, en marzo de 2014 la Corte de Apelaciones de Concepción ordenó revocar la medida en consonancia con la condena impuesta al estado chileno por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el uso de “testigos sin rostro” como conjuntos probatorios para establecer condenas.

Así, el pasado mes de marzo se inició un nuevo proceso judicial que no estuvo exento de irregularidades. A pesar de que en primera instancia, luego de hecha pública la condena de la CIDH, el Ministerio Público decidió prescindir de dichas declaraciones, en su afán persecutorio, la Fiscalía solicitó reposición de pruebas, añadidas en las 38 piezas del conjunto probatorio con las que se intentó probar la culpabilidad de Berkhoff, y cuya gran mayoría se constituyeron en “testigos de oídas”, oseáse, policías de investigaciones y carabineros contando lo que recordaban de las declaraciones de los testigos protegidos, cuyos testimonios ni siquiera se hicieron bajo juramento.

Dichas triquiñuelas no fueron suficientes y el 19 de marzo Berkhoff fue absuelto de los dos primeros cargos por la debilidad del conjunto probatorio, condenándosele, no obstante, a la desmedida pena de 5 años de presidio por el porte de armamento, argumentando, al fondo del asunto, y como denuncia su propia madre, que se trataría de un ‘tipo peligroso’ atendiendo a sus gustos cinemátograficos y sus ideas de libertad y justicia para con el pueblo mapuche, que hoy sigue siendo brutalmente perseguido por el estado chileno.

Fuente: El Ciudadano

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