En entrevista concedida a la periodista Kena Lorenzini, de radio La Clave, la Presidenta Bachelet abordó el anverso, o se se prefiere, la antítesis del problema analizado en la crónica anterior: mientras la oposición de derecha, el empresariado, e incluso el ala liberal de la Concertación, disfruta de ilimitados espacios y facilidades para atacar al Gobierno y desprestigiar las reformas, el Gobierno no dispone de margen para explicar a la población el alcance de las mismas, y cómo van a influir en mejorar su experiencia cotidiana. Video de la entrevista completa.  

 

La Presidenta Michelle Bachelet atribuyó a problemas comunicacionales la caída en su nivel de respaldo ciudadano y en el apoyo a las reformas que impulsa su Gobierno.

«En el ámbito de la participación y que la gente pueda tener informaciones distintas (…) hemos tenido un problema. Hay poca posibilidad para la gente de tener información más diversa», afirmó Bachelet en una entrevista emitida este domingo por la Radio La Clave.

«Hay una parte del mundo, llamémosle de la Nueva Mayoría -o lo que fue la Concertación antes- que no tiene un diario. Hay un canal nacional (TVN), pero no es del Gobierno… Siento que ha habido una dificultad de un cierto mundo de la política para poder tener medios propios donde poder instalar información y, a veces, contrarrestar información que no siempre es objetiva, por decirlo así», explicó la Mandataria.

Bachelet señaló que esta situación ha incidido tanto en su «evaluación personal» como en la manera en que «la gente está mirando los procesos que estamos llevando adelante».

Así las cosas, «llama la atención que hay poco apoyo a algunas reformas que, de verdad, van a ser tan beneficiosas para la gran mayoría de las personas», señaló.

«Las cosas no son como se las han contado»

«No estamos comunicando bien; no hemos sido capaces de contrarrestar a algunas opiniones que están en contra de los cambios y que logran instalarse en la cabeza de las personas, creyendo que les va a afectar. Por ejemplo, en Chile el 70, 80 por ciento de la gente, no paga impuestos, salvo el IVA, y creen que van a tener que pagar impuestos después de la reforma (tributaria). Por eso digo que hay gente que se asusta de cosas que, por el contrario, la van a beneficiar. Me parece que tenemos que hacerlo mejor» en este ámbito, señaló.

Para solucionar este déficit, «tenemos que comunicar mejor, tener mayor cercanía con las personas, Gobierno en terreno, medios, boletines: llegar a la gente con información para que sepan, por un lado, que van a tener derechos, que los van a beneficiar a ellos, a sus hijos y, por otro lado, que las cosas no son como se las han contado», señaló.

En rigor, la Presidenta se equivoca.

Si se quiere realmente terminar con ese problema, hay que introducir un giro radical en las actuales políticas de comunicaciones:

a)  Hay que abandonar la idea que la mejor política de comunicaciones es no ternerla, porque para eso está el mercado.

Hay suficiente evidencia de que esa política sólo conduce a límites inaceptables de concentración mediática, origen, precisamente, de los efectos que la Presidenta denuncia en la entrevista.

b) Tener «medios, boletines: llegar a la gente con información para que sepan, por un lado, que van a tener derechos», no sólo es insuficiente, sino que tampoco es un resultado gratuito, que se consiga por generación esponténea.

c) Si realmente se quiere avanzar hacia un modelo de comunicaciones que resguarde el derecho a la libertad de información, es necesario terminar con la prescindencia de abandonar al mercado la asignación de recursos en el sector comunicaciones, y operar una enérgica redistribución orientada a garantizar el pluralismo.

Autoflagelante

En la entrevista a radio La Clave, Bachelet se identificó con el sector de los «autoflagelantes» de la Concertación:

«Yo no soy y nunca he sido una ‘Yes woman’. Para mí la lealtad significa decirle a la otra persona -sea la pareja, la amiga, el jefe, lo que sea- las cosas que esa persona necesita saber, y no es que está todo bien, al revés: uno necesita de alguien con confianza, con lealtad, en ese sentido, de decirle: ‘¿Sabe? Póngale ojo a esto, veamos esta otra cosa, parece que esto no está funcionando’, que es como siempre yo he tomado la vida; estar siempre pendiente, no creerme que todo es maravilloso, que todas las obras que uno hace son perfectas y tratar de estar pensando: ¿Lo estaremos haciendo bien? ¿En qué lo estamos haciendo mal? ¿En qué cosas podemos mejorar?».

«En este sentido, antes se hablaba de los autoflagelantes y de los autocomplacientes… Yo soy más bien autoflagelante que autocomplaciente, no ando convencida de que todo lo que uno hace está perfecto, y siempre estoy más bien preocupada de decir: ¿Qué nos está faltando? ¿Por qué esto no resulta? ¿Qué más tenemos que hacer? ¿Tendremos que cambiar lo que creíamos que era maravilloso? A lo mejor no es maravilloso».

«Yo no tengo ningún problema en que, si algo debe cambiarse, porque efectivamente no está bien o era una buena idea -porque el papel aguanta buenas ideas- pero en la realidad para la gente no sirve (se cambie), no tengo temor a eso… Ahora, no es que todos los días me despierte tratando de cambiarlo todo porque eso sería un poco neurótico, además no es bueno para un Presidente de la República».

Factor Lagos

La Mandataria también abordó la comentada visita del ex Presidente Ricardo Lagos Escobar a La Moneda, mientras ella se encontraba fuera del país, aclarando que tanto su presencia como la de José Miguel Insulza se debió a una decisión acordada con antelación con el ministro Burgos;

«Yo le pedí al comité político que se reuniera con distintos sectores, el ex Presidente Lagos había estado haciendo un trabajo sobre una nueva Constitución online. El ministro Burgos me comentó y le dije: ‘Excelente idea que el Presidente venga y pueda compartir’, y la reunión fue con todo el comité, todos los ministros».

«Fue bueno que fuera, estupendo. Ayer hablamos con el teléfono con el Presidente (Lagos) justamente y tenemos una súper buena relación entre los dos, no como algunos andan inventando que estamos enojados, no sé que».

Aborto

Otra temática aludida por Michelle Bachelet es el proyecto de aborto en tres causales y que ante la cercanía de una nueva votación clave en el Congreso Nacional supo de una ofensiva UDI para difundir su rechazo:

«En Chile hay aborto, abortos clandestinos y la gente que tiene recursos lo hace en buenas condiciones, y la que no tiene recursos lo hace en malas condiciones con riesgos de salud para la mujer y riesgo de poder morir por ejemplo. Por un lado nos estamos haciendo cargos de un tema de salud pero también en tema de derechos de la mujer, para la cual en algunas de esas tres causales puede ser extremadamente doloroso de mantener el embarazo».

Vea la entrevista completa:

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