El triunfo de la Nueva Mayoría en las próximas elecciones presidenciales puede abrir el camino para una mirada refundacional del Nuevo Municipio, en que el énfasis esté puesto en la generación de sujetos sociales, críticos y constructores de su comunidad y su comuna, quienes pueden posibilitar cambios sociales que permitan la participación ciudadana.

La participación de cerca de tres millones de chilenos y chilenas en las pasadas primarias presidenciales, para muchos fue un hecho inesperado. Ello pudo ser visto por algunos analistas como reflejo del creciente interés por participar en política y las definiciones en juego en un año electoral, en un país con una ciudadanía más movilizada y descontenta, que incide cada vez más en el debate político.

Para otros, lo que resta es conquistar como un efectivo potencial electoral al 78% de los ciudadanos que se abstuvieron de ir a votar, lo que implicaría un supuesto descontento con las propuestas que se presentaban a los comicios.

Cualquiera sea la interpretación que se pueda dar, lo cierto es que de este escenario emerge una deuda ante la opinión pública sobre el contenido programático más específico de las candidaturas. El debate previo a la primaria dio cuenta de un diagnóstico y de ciertos ejes programáticos que son una buena base para avanzar. Pero, el proceso de campaña que se inicia post primarias debiese ser el espacio donde la discusión programática cobre mayor relevancia.

En este plano, los desafíos que enfrenta la Nueva Mayoría, con toda su diversidad, no son menores, y los que se presentan en el plano municipal no son la excepción.

En ese ámbito, pese a que existe un lenguaje común y transversal respecto a la necesidad de fortalecer a los municipios en Chile, las formas y sentidos son distintas dependiendo de la visión que tenga cada actor político.

Distintos modelos de gestión local

Así, podremos identificar al menos dos modelos en contraposición. Uno, que quiere mejorar la gestión del municipio y la entrega eficiente de servicios para tener a sus ciudadanos/clientes conformes con las prestaciones sociales básicas.

Otro, en debate y construcción, habla más bien de la necesidad de entregar mayores competencias y recursos para pasar a un efectivo gobierno local, más participativo, en desmedro de las actuales funciones de administración local que lo caracteriza y limita.

A nuestro modo de ver, la realidad de la crisis de financiamiento, de recursos humanos y técnicos y de funcionamiento y competencias y atribuciones, debiese llevarnos a plantear el desafío de iniciar un proceso de Refundación Municipal.

Si pensamos este proceso como una mera reforma, probablemente no tendrá los énfasis que hoy se requieren. Porque para la derecha, que ha optado por el camino propio con la reciente fundación de la AMUCH, tras su ruptura con la Asociación Chilena de Municipios (AChM), primará una lógica neoliberal para tratar de mejorar la gestión en el plano local, y afianzar el municipio como un espacio de entrega eficiente de servicios, cuestión que puede sumar adherentes en sectores más conservadores de la oposición.

En cambio, desde una mirada refundacional, el énfasis está en la generación de sujetos sociales críticos y constructores de su comunidad y su comuna. Sujetos que puedan llevar adelante cambios sociales y hacer efectiva la participación ciudadana.

Para ello, en un camino refundacional es necesario considerar al menos los siguientes ejes:

-Control y deliberación ciudadana de los asuntos públicos locales, como programas y proyectos de desarrollo social, planificaciones y ordenamiento territorial, presupuestos e inversiones.

-Democratización del municipio y la comuna con mecanismos que aseguren participación vinculante de los actores locales en las definiciones que atañen al desarrollo de la comuna.

-Mayores atribuciones políticas y de fiscalización para los concejales y el COSOC, en contrapeso al escenario actual de profunda alcaldización del municipio.

-Formación de dirigentes y alfabetización política de la comunidad para mejorar la participación local haciendo frente a la cultura clientelar predominante.

-Fortalecimiento de organizaciones sociales y el tejido comunitario, con iniciativas que permitan generar espacios de mayor inclusión e identidad territorial.

-Nuevas atribuciones, que permitan la dinamización y desarrollo económico territorial y local, con un municipio más activo en materia de empleo y productividad, contando con mayores recursos para dicho desafío.

-Mejoramiento de las condiciones laborales y de capacitación de los funcionarios y profesionales municipales, haciendo de esta forma más efectiva la labor desarrollada desde el municipio.

Los principales pilares de la Refundación deben ser los siguientes: participación social y comunitaria vinculante, democratización institucional y comunal y un municipio que sea el motor para el desarrollo local.

El desafío que se abre actualmente para la Nueva Mayoría implica tener la posibilidad de conducir sus propuestas programáticas hacia un nuevo municipio, donde los actores sociales y políticos y las comunidades sociales puedan tener espacio para el ejercicio de la soberanía desde la perspectiva de lo local.

(*) Encargado de Área de Desarrollo Local, ICAL.

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