¿Por Qué Ocurrió el Golpe Fascista del 11 de Septiembre de 1973?

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El viernes 11 de septiembre se cumplen 42 años del golpe cívico-militar del 73. ¿Por qué los enemigos del pueblo chileno debieron recurrir a tan brutal forma de la violencia reaccionaria? Intentamos responder esta interrogante.

La sociedad capitalista es un régimen en que existen dos clases antagónicas: la burguesía, dueña de los medios de producción, y los trabajadores que para poder subsistir deben vender su fuerza de trabajo a los poseedores de los medios de producción.

Como en toda sociedad dividida en clases antagónicas, en el capitalismo existe un Estado, que es un instrumento de dominación de la minoría (los capitalistas) sobre la mayoría (los trabajadores).

DEMOCRACIA HASTA POR AHÍ NO MÁS

 Igualmente, como en todo régimen con clases antagónicas, existe la lucha de clases. A veces oculta, subterránea, otras abierta.  Para los trabajadores esta lucha contra la burguesía tiene tres aspectos: lucha económica, lucha ideológica y lucha política.

La burguesía ejerce su dictadura sobre la mayoría de la población en la forma más sutil posible. Es como esos movimientos  sísmicos imperceptibles para la gente, pero que a pesar de ello, existen.

La clase dominante cubre su dictadura con una capa cosmética de democracia. Se celebran elecciones. Se realizan cambios  siempre que no perjudican los intereses de la burguesía. Cambios a lo gatopardo.
                    
PERO CUANDO LOS TRABAJADORES LUCHAN

Pero cuando los trabajadores llevan adelante la lucha económica, exigiendo reivindicaciones socio-económicas, como por ejemplo, aumento de salarios. Cuando esas luchas adquieren fuerza, entonces las clases dominantes convierten esas luchas económicas en conflictos políticos.

Intervienen los gobiernos burgueses a favor de los patrones, emplean la violencia reaccionaria utilizando militares y policías. Masacran. Ello ocurrió cerca de 50 veces en el Chile del siglo XX.

CUANDO LOS TRABAJADORES ADQUIEREN PODER

Cuando los trabajadores, utilizando los mismos medios de la burguesía, logran ganar parte del poder, el Ejecutivo, y desde ahí realizan cambios revolucionarios en dirección al socialismo y, si a eso se agrega, un poderoso movimiento obrero, un Partido Comunista con doscientos mil militantes; fuertes organizaciones sindicales; trabajadores con firme conciencia de clase y con un irrestricto apoyo a su gobierno.  

Entonces la burguesía, que ve peligrar  su poder, lanza por la borda todo el aparataje democrático, que ya no le sirve, y echa manos al fascismo, la forma más violenta y cruel de sus métodos de dominación.

LA BURGUESÍA ECHA MANOS AL FASCISMO

Ello ocurrió en Chile el 11 de septiembre de 1973. El imperialismo y la reacción criolla emplearon  la forma más violenta y cruel de golpe de estado, un golpe fascista.

El asalto a sangre y fuego del poder; la destrucción de toda forma  de democracia, el exterminio físico de los revolucionarios, comenzando por el heroico compañero Presidente. Esto  con el objetivo de paralizar por  el terror al pueblo. Un ejemplo concreto de ello, fue el bombardeo de La Moneda. Inútil desde un punto de vista militar, pero efectivo para infundir el miedo a la población.

El golpe fue la respuesta de la burguesía más reaccionaria a los avances logrados por el movimiento obrero, creado por Luis Emilio Recabarren en la segunda década del siglo XX, cuya conquista más importante hasta ahora, ha sido el Gobierno Popular.

Los fascistas no reemplazaron un gobierno por otro, sino destruyeron el proceso revolucionario que llevaba a cabo  la Unidad Popular e impusieron  por la fuerza un régimen neoliberal, el capitalismo salvaje. Para lograrlo emplearon el terrorismo de estado, perpetrando el genocidio del pueblo chileno.

Su objetivo era cambiar a Chile en todos sus aspectos. Y, desgraciadamente, en 17 años lo lograron.

LA BURGUESÍA DEFIENDE SIEMPRE SUS INTERESES

El golpe del 11 de septiembre de 1973 no fue sólo la “inspiración” de un grupo de milicos antipatriotas y traidores. Fue la respuesta a las conquistas alcanzadas por un poderoso movimiento obrero,  por parte de la burguesía  chilena,  de sus partidos, como el Partido Nacional (los actuales UDI), la Democracia Cristiana y otros grupúsculos.

Pero, lo determinante fue la respuesta de la burguesía más poderosa y reaccionaria del mundo, el imperialismo estadounidense. Ella encabezó la conjura contra el Gobierno de Allende. Fue su reacción ante la fuerza que el ejemplo chileno ejercía en los pueblos del mundo y en especial de América Latina.

Por eso se unieron en una “santa alianza” Nixon, Kissinger, la ITT, la Pepsicola, la Anaconda, la Kennecott, Frei Montalva, Patricio Aylwin, Onofre Jarpa, Sergio Diez, Francisco Bulnes. Pedro Ibáñez, Jaime Guzmán, El Mercurio, La Tercera y otros medios de comunicación.

Todos representantes de los intereses del imperialismo, los latifundistas y la burguesía monopolista criolla.

(*) Historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

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