Otra Bribonada de Piñera Compró el 15% de Chiloé sin Pagar Impuestos

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Otro capítulo sobre los polémicos y turbios negocios del candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera, salió a la luz pública. Esta vez se trata de la compra de 118 mil hectáreas en Chilo, equivalentes al 15%, a través de una empresa offshore en Panamá, y por tanto, evadiendo los correspondientes impuestos.

Sebastián Piñera nuevamente tuvo que dar explicaciones respecto de su patrimonio. Esta vez, por las informaciones que lo vinculan a negocios por la compra de 118 mil hectáreas en Chiloé a través de una empresa offshore en Panamá en diciembre de 2004, donde un año después inauguraría el Parque Tantauco.

La información explica que Piñera inauguraría en ese lugar el Parque Tantauco, pero antes el propio obispo de Ancud, Juan Luis Ysern, le informaba que las tierras estaban siendo demandadas por las comunidades huilliche de Inío y Weketrumao.

Ante esto, el doctor en ciencia política del Centro de Estudios Sociales de Chiloé, Eduardo  Mondaca, afirmó:

Ees un proyecto violento, antidemocrático y de imposición de una lógica de expropiación relacionada, no sólo con la separación de los pueblos indígenas de sus medios de subsistencia, sino que también su obligada conversión en asalariados“.

'Fue un acto de amor por la naturaleza, y de querer preservar y conservar esa naturaleza', se defendió Piñera en entrevista con Radio Duna. 'No hay ninguna sombra", aseguró.

De acuerdo a su versión,  el. año 2004 un empresario norteamericano que quería explotar el. bosque nativo de la parte sur de Chiloé, decidió vender. En esos mismos tiempos, el. candidato quiso iniciar un proyecto de preservación, conservación y proyección de la naturaleza de la flora y fauna de la isla:  

"Y por tanto yo decidí comprar lo que el. americano vendía, que era una sociedad que era dueña de otra sociedad chilena, que era a su vez la dueña de lo que él llamaba el parque Chiloé, y que actualmente se denomina parque Tantauco".  

"Por lo tanto, fue una acción sin ningún propósito distinto al. de conservación y proyección de la naturaleza", reiteró.

Si bien admitió que el negocio efectivamente se hizo en Panamá, aseguró se trató de una operación "absolutamente legal, absolutamente legítima', dado que fue consignado en su declaración de patrimonio del. año 2010, y luego nuevamente declarado en su declaración del año 2014.

"¡Esta capacidad que tiene la sociedad chilena de comprarse todas las tesis!", criticó, ya que en vez de recibir reconocimiento por preservar una maravilla natural recibe un acto que considera "de bajeza" por parte de la sociedad.

Una maniobra evasiva típica de Piñera: primero, nadie está criticando ni la legalidad ni la legitimidad del negocio, ni tampoco su finalidad. Lo que se le está reprochando es que debió pagar impuestos, como hace todo chileno bien nacido, por cierto con mucho menos patrimonio que Piñera.

Y lo segundo: no hay negocio de Piñera que no resulte en un conflicto de interés, o por el cual no tenga que salir a dar explicaciones, habitualmente todas mendaces.

Un pillo de siete suelas no puede ser Presidente de la República.

A modo de ejemplo, esto dijo de los paraísos fiscales:

Otro capítulo sobre los polémicos y turbios negocios del candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera, salió a la luz pública. Esta vez se trata de la compra de 118 mil hectáreas en Chilo, equivalentes al 15%, a través de una empresa offshore en Panamá, y por tanto, evadiendo los correspondientes impuestos.

Sebastián Piñera nuevamente tuvo que dar explicaciones respecto de su patrimonio. Esta vez, por las informaciones que lo vinculan a negocios por la compra de 118 mil hectáreas en Chiloé a través de una empresa offshore en Panamá en diciembre de 2004, donde un año después inauguraría el Parque Tantauco.

La información explica que Piñera inauguraría en ese lugar el Parque Tantauco, pero antes el propio obispo de Ancud, Juan Luis Ysern, le informaba que las tierras estaban siendo demandadas por las comunidades huilliche de Inío y Weketrumao.

Ante esto, el doctor en ciencia política del Centro de Estudios Sociales de Chiloé, Eduardo  Mondaca, afirmó:

Ees un proyecto violento, antidemocrático y de imposición de una lógica de expropiación relacionada, no sólo con la separación de los pueblos indígenas de sus medios de subsistencia, sino que también su obligada conversión en asalariados“.

'Fue un acto de amor por la naturaleza, y de querer preservar y conservar esa naturaleza', se defendió Piñera en entrevista con Radio Duna. 'No hay ninguna sombra", aseguró.

De acuerdo a su versión,  el. año 2004 un empresario norteamericano que quería explotar el. bosque nativo de la parte sur de Chiloé, decidió vender. En esos mismos tiempos, el. candidato quiso iniciar un proyecto de preservación, conservación y proyección de la naturaleza de la flora y fauna de la isla:  

"Y por tanto yo decidí comprar lo que el. americano vendía, que era una sociedad que era dueña de otra sociedad chilena, que era a su vez la dueña de lo que él llamaba el parque Chiloé, y que actualmente se denomina parque Tantauco".  

"Por lo tanto, fue una acción sin ningún propósito distinto al. de conservación y proyección de la naturaleza", reiteró.

Si bien admitió que el negocio efectivamente se hizo en Panamá, aseguró se trató de una operación "absolutamente legal, absolutamente legítima', dado que fue consignado en su declaración de patrimonio del. año 2010, y luego nuevamente declarado en su declaración del año 2014.

"¡Esta capacidad que tiene la sociedad chilena de comprarse todas las tesis!", criticó, ya que en vez de recibir reconocimiento por preservar una maravilla natural recibe un acto que considera "de bajeza" por parte de la sociedad.

Una maniobra evasiva típica de Piñera: primero, nadie está criticando ni la legalidad ni la legitimidad del negocio, ni tampoco su finalidad. Lo que se le está reprochando es que debió pagar impuestos, como hace todo chileno bien nacido, por cierto con mucho menos patrimonio que Piñera.

Y lo segundo: no hay negocio de Piñera que no resulte en un conflicto de interés, o por el cual no tenga que salir a dar explicaciones, habitualmente todas mendaces.

Un pillo de siete suelas no puede ser Presidente de la República.

A modo de ejemplo, esto dijo de los paraísos fiscales:

Cómo Piñera se compró 118 mil hectáreas de Chiloé a través de una sociedad offshore

Jorge Rojas

El 21 de diciembre de 2004, Sebastián Piñera adquirió los terrenos donde un año después inauguraría el Parque Tantauco. Lo hizo a través de una compra en Panamá, lugar donde días antes, la parte vendedora había creado una sociedad offshore, para evitar el pago de impuestos en Chile. Piñera estuvo de acuerdo con que eso sucediera. También tenía plena conciencia de que una parte importante de la tierra era demandada por las comunidades huilliche de la isla. El obispo de Ancud, Juan Luis Ysern, se lo había hecho saber antes de que cerrara el trato, pero él no lo tomó en cuenta. “Las comunidades no saben que este fue un negocio que se hizo en Panamá. Esto demuestra que la especulación de la tierra huilliche siempre ha estado vinculada a empresarios y no a conservacionistas”, explica Raúl Espoz, asesor del Consejo General de Caciques de Chiloé.

Sebastián Piñera llegó a Quellón escoltado por una comitiva. El ingeniero forestal Juan Salazar asegura que fue a comienzos de enero de 2005, pero no recuerda con exactitud el día. Pocas semanas antes, el entonces empresario había adquirido 118 mil hectáreas de bosques y cerros al sur de la isla de Chiloé, y Salazar era el único que conocía el territorio de punta a cabo. Por más de siete años había sido representante de Jeremiah Henderson, el norteamericano que había vendido la tierra. Aquella reunión era su último trabajo para él: “a mí me llamó alguien de Bancard y me dijo que Piñera quería conocer lo que se había comprado”, recuerda.

Salazar sabía de Piñera lo que hasta entonces aparecía en las noticias: que era empresario, había sido senador, y que ahora quería postularse a la presidencia durante las elecciones de ese año. Desconocía el objetivo de la compra y cuál había sido el precio de la transacción. Su encuentro con él era casi simbólico.

Tenía que llevarle los planos, algo así como entregarle las llaves de la casa nueva. “Llegué a un restaurante y estaba sentado. Todos habían comido recién. Comencé a desplegar los mapas, pero no cabían en la mesa. Así que salimos a la calle”, agrega.

Frente al restaurante, Salazar y Piñera estiraron los cinco pliegos que delimitaban los fundos que había comprado: Coldita, Yaldad, Asasao, Inío, y Quilanlar, 118 mil hectáreas puestas en tres metros cuadrados de papel estirado sobre el pavimento. Piñera miraba desde una esquina y hacía preguntas sobre el lugar.

Salazar le explicó los caminos y las rutas a las lagunas. Luego se despidió de él.

Un año después de aquella reunión, Piñera inauguraría allí el Parque Tantauco, una reserva ecológica sobre la cual siempre alardea sobre su belleza.

“El parque es lo más parecido al paraíso terrenal que he encontrado en este mundo”, dijo en mayo de 2014, durante la presentación de un libro de fotografías.

No era la primera vez que Piñera mencionaba la palabra ‘paraíso’ para referirse a Tantauco. En agosto de 2005 había dicho algo similar en una entrevista en radio Cooperativa, en respuesta a una indagación que la PDI había realizado sobre la compra de los fundos, por tratarse de un territorio en disputa con comunidades huilliche:

“Estoy absolutamente sorprendido y también indignado. El parque de Chiloé es una maravilla, un verdadero paraíso terrenal”, dijo esa vez.

Lo que Sebastián Piñera nunca ha contado, es que hay otro ‘paraíso’ vinculado a su emprendimiento ecológico. Uno a través del cual se materializó el negocio de las tierras: Parque Chiloé Overseas INC, una sociedad offshore creada el 16 de diciembre de 2004 en Panamá, que sirvió de vehículo para traspasar la propiedad. Un raro enjuague que puso en movimiento una prolija ingeniería tributaria que le ahorró millones de impuestos a la parte vendedora. Negocio con el que Piñera estuvo de acuerdo:

“Esa operación no se hizo acá, la venta fue afuera, pero no sé cuáles son las sociedades que intervinieron”, asegura un abogado que participó de la transacción.

Las comunidades huilliche nunca se enteraron que el 15% de la Isla de Chiloé, donde estaba incluido un gran porcentaje de la tierra ancestral que reclamaban, había sido vendido en Panamá, a casi seis mil kilómetros de distancia.

RESISTENCIA HUILLICHE

Juan Salazar aún conserva el mapa de las propiedades que tenía Jeremiah Henderson. Hoy, toda la zona pintada corresponde al Parque Tantauco.

Sebastián Piñera estaba a pocos días de inaugurar el acceso norte del Parque Tantauco, en el verano de 2008, cuando un grupo de aproximadamente 50 familias huilliche de la comunidad Weketrumao, armaron un campamento en la entrada de la reserva y cortaron el camino.

La protesta buscaba visibilizar la lucha histórica por la recuperación de una porción de las tierras que Piñera pensaba destinar a la conservación.

“Queríamos que él reconociera que se había comprado territorio indígena usurpado”, recuerda Hilda Huenteo, presidenta de la comunidad en aquella época.

Los huilliche estuvieron dos meses acampando en la entrada del parque. Weketrumao era una de las comunidades más emblemáticas de la isla. Sus miembros reclamaban la propiedad de un amplio sector del parque, amparados en títulos llamados “Potreros realengos”, que habían sido entregados pocos años antes de 1823, cuando comenzó la retirada de los españoles.

Según esos documentos, cerca de 35.000 hectáreas fueron repartidas entre seis comunidades históricas de la isla.

Territorio que fue reconocido en 1826, cuando Chiloé fue anexado a Chile mediante la firma del Tratado de Tantauco, suscrito por representantes de la corona y autoridades del Estado. En sus artículos 6 y 7, el acuerdo especificaba que las propiedades de los individuos del ejército real y de todos los habitantes de la provincia serían “inviolablemente respetadas”. Situación que luego fue desconocida.

A partir del 1900, en lo que se conoce como la “Gran inscripción fiscal”, los títulos realengos de los habitantes de la parte sur de la isla no fueron reconocidos. No está clara la explicación que las autoridades de la época dieron para su rechazo, pero sí que a partir de 1923, varios sectores que pertenecían a las comunidades fueron vendidos o licitados a privados.

Uno de ellos, por ejemplo, era la Sociedad Explotadora de Chiloé, empresa que se quedó con la propiedad de los fundos Yaldad, Coinco, Coldita, Coigüin, Guapipulli, Inío, Quilanlar, Asasao, y Weketrumao, tierras que en 1968 fueron traspasadas al conde francés Timoleón de la Taille, quien fracasó en su intento por explotar los bosques.

Lo más lejos que Timoleón llegó, fue hacer una sociedad donde puso todos los activos: Forestal Hawarden, creada en 1991, pero que nunca operó como tal. “Cuando Timoleón se murió, sus herederos quedaron con una deuda muy grande y la Fundación Chile les ofreció hacer un negocio internacional con las tierras”, recuerda Raúl Espoz, ingeniero forestal y asesor del Consejo General de Caciques de Chiloé.

La idea era licitar un proyecto al que llamaron “Astilla, Puerto Carmen”, negocio que incluía la venta de la Forestal Hawarden y con ella las 118 mil hectáreas. Jeremiah Henderson, compró la tierra a travez la compañía Continental Pacific LLC, empresa creada en Alabama, Estados Unidos.

Henderson era un exótico para la zona. Tenía el pelo rubio, vivía en Hawai, usaba guayaberas, y era propietario de varios terrenos alrededor del mundo, a los cuales buscaba sacarle alguna utilidad. Generalmente revendía, pero a Chiloé había llegado a explotar. Aquella fue la principal razón por la cual nunca se llevó bien con las comunidades.

“Jeremiah Henderson era un traficante de tierras. El hombre se dedicaba al comercio, no era ningún filántropo ni ecologista”, recuerda Héctor Leiva, exprofesor de la escuela Kuma Ruka, de la comunidad Weketrumao.

Jeremiah Henderson no conocía a nadie en Chile, cuando en 1997 contrató al ingeniero forestal Juan Salazar, como su representante en la isla. Henderson apostaba a convertirse en el primer empresario en explotar el bosque de aquel territorio, luego de los intentos fallidos de la Sociedad Explotadora de Chiloé y de Timoleón de la Taille.

Desde su llegada sólo recibió críticas. Uno de los primeros en oponerse a su idea fue el obispo de Ancud Juan Luis Ysern, quien junto a Raúl Espoz comenzaron a asesorar a los indígenas:

“El proyecto tenía un defecto, porque el bosque de Chiloé por ley no se podía talar como se había licitado”, explica Espoz.

Henderson se sintió estafado. No sólo no podía tocar el bosque, sino que además la tierra venía con gente viviendo adentro, por lo que en octubre del año 1999 decidió poner en remate toda la propiedad. La puja estaba pactada para el 10 de diciembre de ese año en la ciudad de Miami, Estados Unidos.

Douglas Tompkins, que conocía a Henderson y también al obispo, aconsejó a éste último para que organizara a las comunidades y compraran los fundos.

Ysern elaboró un proyecto de recolección de recursos y lo presentó a los huilliche, que optaron por crear una fundación llamada “Comunidad Quilán”, para mandar al cura a negociar. La subasta, sin embargo, nunca se realizó.

Dos días antes de la fecha, Henderson y el gobierno llegaron a un acuerdo para permutar 5.000 hectáreas de la propiedad, donde se ubicaba la Comunidad Piedra Blanca, por una isla deshabitada de igual tamaño llamada San Pedro. El asunto dividió al resto de las comunidades que no fueron contempladas en la negociación.

La regularización liberó un poco de tensión, pero Henderson no consiguió que su proyecto rentara. Intentó parcelarlo para venderlo por partes. Juan Salazar recuerda que él mismo recorrió todo el territorio viendo la factibilidad de subdividirlo. Hicieron caminos, pero nunca hubo interesados.

“Fue una locura. Agarró un mapa y lo cuadriculó en parcelas. El plano tenía como dos mil sitios. Era absurdo. No tenía pies, ni cabeza. Jeremiah nunca tuvo mucha claridad de qué hacer con el terreno”, cuenta un exabogado suyo.

El 2001, Jeremiah puso nuevamente a la venta los fundos. Lo anunció en una entrevista en el diario La Tercera. Desde su casa en Hawai, dijo que el país tenía demasiados problemas y el gobierno no apoyaba la inversión extranjera:

“Todos me decían que Chile era un buen país para invertir, pero es mentira”.

Henderson no sólo estaba molesto por el cambio en las reglas del juego, sino que también por esta confrontación constante con las comunidades. “Algunas personas parece que quieren retornar a la situación que se vivía en el país en 1972, cuando estaba Salvador Allende”, agregó.

Jeremiah Henderson había tasado sus terrenos en US$ 8 millones. Los cinco millones que decía haber gastado en la compra, más otros tres que había invertido. Quienes formaron parte del equipo negociador aseguran que hubo muchos interesados, entre ellos el mismo Douglas Tompkins, pero el elevado precio lo hizo desistir.

Hasta que a mediados de 2003, Sebastián Piñera manifestó su interés. Según ha dicho el expresidente, todo habría surgido luego de una conversación que tuvo durante ese año con el dueño del Parque Pumalín:

“Visitamos con mi familia a Douglas y Kris Tompkins y quedamos fascinados y a la vuelta veníamos volando por esta zona, y descubrimos que la parte sur de la Isla de Chiloé estaba totalmente virgen, prístina, cristalina, y pensé que era un deber de conciencia conservarla”, dijo Piñera en un video que subió a su perfil de Youtube el 20 de enero de este año, invitando a conocer el parque.

Tompkins le advirtió a Piñera que si tenía pensado ir por las tierras de Henderson, primero debía hablar con el obispo, que entonces había sido declarado por el Consejo General de Caciques como un huilliche más. Ysern recibió el llamado de Piñera a mediados del año 2003.

“Monseñor le dijo que parte de esas tierras estaban siendo demandadas por las comunidades de Inío y Weketrumao y que si se compraba los fundos él debía atender esta situación”, recuerda Raúl Espoz.

Las negociaciones prosiguieron durante todo el segundo semestre del 2003 y el primero de 2004. Hasta que en junio de ese año, cuando ya parecían haber llegado a acuerdo, una empresa constructora demandó a Jeremiah Henderson por el no pago de unos trabajos.

Durante un par de meses, la Corte de Apelaciones de Valdivia prohibió cualquier transacción mientras no se regularizara el pago, lo que ocurrió a fines de ese año. Fue entonces que Piñera afinó los detalles para la compra.

Por esa época, desde Bancard se comunicaron con el sacerdote para decirle que ellos estimaban que el conflicto por el territorio era un problema que el Estado debía resolver. Ysern les dio a entender que valoraba que los fundos hayan quedado en manos de un chileno y no en el extranjero, pero el cura estaba equivocado.

PARAÍSO TRIBUTARIO

Mensaje de Sebastián Piñera por los 11 años de Parque Tantauco

La operación para el traspaso de las tierras comenzó oficialmente el 16 de diciembre de 2004, cuando el abogado panameño Rolando Candanedo Navarro, creó en su país una sociedad al portador llamada Parque Chiloé Overseas INC.

Candanedo, un hombre con muchos amigos en Chile y más de tres mil sociedades en Panamá, actuaba como ‘agente residente’ de la sociedad Continental Pacific LLC, la compañía de Henderson y sus socios.

Parque Chiloé declaró un capital inicial de US$ 3 millones y su directorio quedó constituido por otros dos abogados del estudio: su hijo Rolando Candanedo Deneken y María Pimentel Montero, ambos panameños.

En los días siguientes, la sociedad tomó control sobre las 389.851 acciones de la Forestal Hawarden. El trato se cerró el 21 de diciembre de 2004, día en que se firmó el acuerdo de compra y venta, se traspasó la sociedad, y se eligió un nuevo directorio. La operación completa quedó registrada en siete escrituras que fueron firmadas en la notaría de Eduardo Avello Concha, en Santiago.

Los documentos revelan que Piñera adquirió los terrenos de Chiloé a través de Bancard International Investment INC, una sociedad con domicilio en Islas Vírgenes, creada en 1997.

Esta compañía, según una investigación de Ciper Chile, le entregaba poderes a Sebastián Piñera para que operara en su nombre, tal como lo hizo en marzo de 2004, nueve meses antes de que tomara el control de Parque Chiloé Overseas INC.

A cargo de la compra aparecía Juan Luis Rivera Palma, ingeniero comercial de la UC, MBA en Harvard, y gerente general de Bancard.

“Por instrumento privado otorgado con esta fecha, la sociedad denominada Continental Pacific LLC, vendió a Bancard International Investment la totalidad de las acciones de la sociedad denominada Parque Chiloé Overseas INC, constituida y existente de conformidad con las leyes de la República de Panamá, por el precio que estipula dicho contrato, el cual se pagó al contado con plena satisfacción del vendedor”, decía una de las escrituras, sin especificar el valor final.

La operación, según explica un abogado tributarista, evitó que Jeremíah Henderson pagara el impuesto a la renta y diluyó en el futuro los tributos que Sebastián Piñera debería pagar si alguna vez decide vender el parque:

“como la dueña de la sociedad ahora está en el extranjero, debe tributar de acuerdo a las leyes de Panamá, por lo que estas tierras nunca más van a pagar impuesto a la renta en Chile”, asegura.

Luego del trato, ese mismo día 21 de diciembre de 2004 se llevó a cabo una Junta Extraordinaria de Accionistas de Forestal Hawarden, en donde se acordó dividir la sociedad en dos compañías: una continuadora legal que se llamaba igual y otra de nombre St. Peter Island, donde Henderson conservó la Isla San Pedro.

En la misma sesión, se eligió un nuevo directorio. Fue la primera vez que aparecieron los nombres del expresidente, su hermana, y su cuñado:

“Los accionistas acordaron por unanimidad designar a los señores Miguel Juan Sebastián Piñera Echeñique, María Teresa Magdalena Piñera Echeñique, y Gustavo Javier Valdés Valenzuela, como directores titulares de Forestal Hawarden S.A.”, decía la escritura.

Las nuevas autoridades designaron a Sebastián Piñera en el cargo de presidente y a Juan Luis Rivera como gerente general. Un mes después, el 14 de enero del 2005, durante otra junta de accionistas, Piñera recomendó cambiarle el nombre a la Forestal por el de Parque Chiloé S.A., una sociedad que se llamaba muy similar a la que tenía en Panamá.

En esa escritura quedó registrado por primera vez la estructura de los nuevos dueños: Parque Chiloé Overseas INC, con 389.850 acciones, y Agrícola y Ganadera Los Corrales S.A., con una acción. Esta última compañía estaba representada por Rafael Ariztía Correa, ingeniero civil de la UC, y Ana María Délano Abott, hermana del Choclo Délano.

PARQUE TANTAUCO

Los habitantes de Chiloé se enteraron del cambio de propiedad a través de la prensa y de un concurso. En abril de 2005, la Fundación Futuro, organización que era la cara visible del proyecto, llamó a los chilotes a votar por el nombre que debería tener el parque. No está claro cuál fue el motivo, tal vez lo hizo para congraciarse o bien para ponerlo en aprieto, pero Sebastián Piñera invitó al obispo Juan Luis Ysern a formar parte del jurado.

El cura consideró que era una buena oportunidad para abrir el diálogo, pero las comunidades lo criticaron. El asunto se discutió en el Consejo General de Caciques de Chiloé, donde se resolvió que lo mejor era que renunciara. El 3 de mayo de ese año, Ysern le envió una carta a Piñera explicándole sus razones:

“No sólo está el tema de los territorios usurpados por el Estado. Problema muy complejo porque, aunque legalmente esos terrenos estén en manos de otros propietarios, hay un problema de justicia sin resolver”, le escribió.

El obispo aprovechó la carta para ofrecerse como mediador en el establecimiento de una mesa de diálogo con las comunidades, y lo convidó a no olvidarse de los pueblos originarios. Como primer gesto, le pidió que abandonara la idea del concurso.

Los caciques –le advirtió- estaban muy molestos por no haber considerado los nombres que esos lugares ya tenían. “Sería muy oportuno si usted manifiesta que, al haber conocido algunas reacciones provenientes del pueblo indígena con relación al nombre del parque, considere conveniente dejar sin efecto el concurso”, indicó.

Piñera siguió adelante. Meses más tarde, un llamado de Douglas Tompkins alertó a Ysern de cual había sido el nombre ganador: “Parque Tantauco”, le dijo. Los huilliche se sintieron insultados.

“Ese es el nombre del tratado donde se reconocieron los títulos realengos de las comunidades, y el obispo encontró que era una falta de respeto, y así se lo hizo saber a la fundación”, explica Raúl Espoz. Si había problemas –respondieron desde Santiago-, la alternativa era ponerle Parque Monseñor Juan Luis Ysern, el segundo nombre más votado.

El cura no quiso arriesgarse a que algo así sucediera. “Ahí quedamos sin posibilidad de movimiento. Estaban pasando la máquina”, agrega el ingeniero forestal.

Tantauco comenzó oficialmente a llamarse así en diciembre de 2005, cuando Parque Chiloé S.A. inscribió el registro de la marca en el ministerio de Economía. Luego comenzaron los trabajos para crear las instalaciones y los senderos.

El acceso al parque se inauguró oficialmente en enero de 2006, cuando se estableció un sistema de ingreso a través del Fundo Inío, donde parte de la comunidad huilliche de ese lugar, que principalmente se dedicaba al comercio de algas, terminó empleándose.

“A la gente le ofrecieron trabajo como recolectores de basura, porque el parque estaba muy sucio. Siempre el mensaje que les transmitían era que les iban a solucionar todos sus problemas, pero eso no fue así”, agrega Espoz.

Hubo otros huilliche, sin embargo, que nunca aceptaron trabajar para Tantauco, como sucedió con un grupo de jóvenes de la comunidad de Weketrumao:

“Querían que varias personas se fueran a vivir a Tantauco vestidos como huilliche antiguos, como una especie de aldea, para que los turistas se fotografiaran con ellos en sus rucas”, recuerda Héctor Leiva, exprofesor de la escuela Kuma Ruka.

Las divisiones de las comunidades diluyeron la demanda. El parque comenzó a tomar forma y el 2009 Sebastián Piñera lanzó su segunda candidatura presidencial. El programa había sido elaborado por un equipo de 1200 profesionales a quienes llamó “Grupos Tantauco”.

La campaña visibilizó el parque, no así la demanda de los huilliche. Lo mismo ocurrió luego de ganar la elección. “Muchos pensaban que si Piñera asumía la Presidencia, y con ello la conducción del Estado, solucionaría el problema de la tierra, pero rápidamente se dieron cuenta de lo contrario”, explica Hilda Huenteo, expresidenta de la comunidad Weketrumao.

LOS DESPOJADOS

Cuando Piñera asumió la presidencia en el 2010 aclaró que de la única propiedad que no pensaba desprenderse era del Parque Tantauco. No lo consideraba una inversión, sino más bien un proyecto de conservación.

Aquel año, su presencia en aquella sociedad quedó registrada en su declaración de intereses, donde indicó que de forma indirecta, a través de Inversiones Bancorp Limitada y su familia, participaba de la propiedad de Parque Chiloé S.A., omitiendo que también era dueño de Parque Chiloé Overseas INC, en Panamá.

Aunque nunca paró de alardear sobre el parque, durante su gobierno Piñera se mantuvo alejado de ese lugar, mientras las comunidades disidentes intentaban reponer públicamente su demanda con ayuda del obispo Ysern.

En una entrevista publicada el 2010, el cura interpeló al presidente para que se pronunciase respecto de su posición sobre las tierras de las comunidades huilliche, pero Piñera nunca lo hizo.
Siendo dueño de la parte reclamada, no le convenía entrar en debate. “Nos convencimos de que mientras él fuera presidente nunca recuperaríamos los fundos”, recuerda Hilda Huenteo.

La desazón de ese grupo de comunidades que durante siglos de historia nunca había claudicado a su demanda, llevó al doctor en ciencia política Eduardo Mondaca, del Centro de Estudios Sociales de Chiloé, a publicar en marzo de 2013 una investigación titulada “Los despojados por el conservacionismo: el caso del pueblo Williche de Chiloé”.

Mondaca buscaba evidenciar que la legitimación del despojo de territorios de los huilliche estaba relacionada con la “colonialidad del patrón de poder vigente”. A través de la historia de los traspasos de los territorios del Parque Tantauco, intentó constatar que para “los grandes referentes del conservacionismo chileno, los pueblos indígenas constituían ‘razas inferiores’”, como señaló el autor a The Clinic.

“El Parque Tantauco es un proyecto violento, antidemocrático y de imposición de una lógica de expropiación relacionada, no sólo con la separación de los pueblos indígenas de sus medios de subsistencia, sino que también su obligada conversión en asalariados”, agregó.

Según fuentes cercanas a Bancorp, el parque está lejos de ser lo que Mondaca plantea. Aseguraron a The Clinic que Tantauco es uno de los principales proyectos privados de conservación del medio ambiente y que no “busca generar utilidades, sino que preservar y dar a conocer este único lugar de nuestro país”.

Sobre las razones de por qué se compró a través de una sociedad en un paraíso tributario, aseguraron que “la adquisición fue realizada según los términos que se negociaron con el vendedor” e indicaron que “Parque Chiloé Overseas INC se encuentra en proceso de cierre, para radicar sus activos en Chile, al igual que se está haciendo con otras filiales constituidas en el extranjero o inactivas del grupo de empresas”.

Según explica un experto tributario, aunque Piñera hubiese estado de acuerdo en que la empresa de Henderson se ahorrara impuestos, no hay una falta por parte de él:

“Sí es reprochable moralmente, porque contribuyó a una elusión”, argumenta.

En su declaración de intereses de este año, Piñera nuevamente omitió informar que una sociedad panameña suya era dueña de los terrenos del Parque Tantauco, tal como lo hizo el 2010.

La única vez que el expresidente se ha referido al parque durante el 2017 ocurrió en Twitter. El 22 de enero pasado, Piñera escribió en su cuenta un saludo para su ‘obra verde’ más importante: “Parque Tantauco, al sur de Chiloé, cumple hoy 11 años. Su misión es proteger y conservar, para todos, la maravillosa naturaleza que Dios nos dio”.

A los pocos minutos un seguidor valoró su espíritu ecologista:

“Excelente iniciativa. Esa es la actitud. Usa tu plata para más parques en Chile y menos elusión en Islas Vírgenes”.

Estaba equivocado.

Fuente: The Clinic

Doctor en Ciencia Política del Centro de Estudios Sociales de Chiloé:

Eduardo Mondaca califica como una “burla” que Piñera diga que compró Tantauco por 'amor a la naturaleza'

Tras conocerse de la compra de 118 mil hectáreas en Chiloé a través de una empresa offshore en Panamá, el ex Presidente Sebastián Piñera se defendió: “Fue un acto de amor por la naturaleza". Además, agregó que sus intenciones eran preservar y conservar dichos espacios.

Una tesis muy distinta a la que sostiene el Doctor en Ciencia Política del Centro de Estudios Sociales de Chiloé, Eduardo Mondaca, quien descarta que el Parque Tautauco sea la forma más eficaz para cuidar de la naturaleza.

“Considero que es un método totalmente inadecuado. Preservar y conservar esa ‘naturaleza sin sus habitantes’ es un acto violento. A mi parecer, el Parque Tantauco se instaló y opera desde una matriz totalmente colonial. El desplazamiento de pueblos indígenas -como el Williche por parte de este tipo de Conservacionismo- es una cuestión relacionada directamente con la colonialidad del patrón de poder vigente”, afirma.

-¿Por qué sostuvo que el proyecto del Parque Tantauco es violento y antidemocrático?

-Porque, a mi parecer, el Parque Tantauco representa el punto zenit de la negación de los derechos territoriales del Pueblo Williche de Chiloé. Es despojo disfrazado de conservacionismo. Todo conservacionismo debería guiarse por el reconocimiento del otro/a como un legítimo otro/a en la convivencia territorial, y el Parque Tantauco representa justamente lo contrario. Aprovechándose del despojo histórico al Pueblo Williche de Chiloé, no reconociéndolo y consolidándolo. Es más, disfrazándolo y vendiéndolo. Todo conservacionismo debería ejecutarse por canales democráticos, con todos los actores sobre la mesa y con la variable histórica bien presente, y no a través de la imposición y el abordaje simplista de problemáticas histórico-territoriales complejas. Claramente es necesario avanzar en la protección del bosque nativo y demás ecosistemas vitales para el archipiélago, sin embargo esto debiera hacerse –en todo momento- a través de vías democráticas que contemplen un debate territorial pertinente y justo, más aún cuando se trata de un gran porcentaje de la isla grande. Esto recobra mayor gravedad cuando es un expresidente y actual candidato a la presidencia como Sebastián Piñera quien no reconoce este trato antidemocrático, además de normalizar y justificar este tipo de conservacionismo en el cuál “el que tiene más plata compra y despoja”. Para Piñera y el Parque Tantauco, el Pueblo Williche de Chiloé no representa más que un estorbo. Eso es lo tremendamente colonial y violento.

-¿Cómo reciben este proyecto los pueblos indígenas?

-Lo reciben como la consolidación del despojo de un territorio que les pertenece. Despojo de los bienes naturales de este Pueblo en favor del turismo de lujo internacional. La cara oculta del Parque Tantauco es su superposición sobre territorios ancestrales del pueblo Williche de Chiloé. Por ello para su inauguración más de 50 familias de diferentes comunidades levantaron por dos meses un campamento de protesta a la entrada del parque, obligando a que la inauguración no fuera en Chiloé. Eso evidencia que el parque de Piñera dista mucho de los nobles propósitos de un conservacionismo decente.

-Usted también habló de una "obligada conversión en asalariados". ¿Lo dice con una connotación negativa? ¿Por qué? ¿No hay personas de las comunidades indígenas que lo valoren?

-Lo señalé para evidenciar que el tipo de conservacionismo que defiende el Parque Tantauco, es decir, el de “naturaleza purificada” o de “naturaleza sin sus habitantes”, tiene como resultado la apropiación de ésta y la expulsión de -precisamente- los habitantes. A mi parecer, se hace urgente comprender que este hecho no solo tiene lugar allí donde grandes empresas pretenden explotar los “recursos” de estos territorios, sino también allí donde proyectos, en apariencia muy nobles, pretenden conservar la naturaleza concebida por ellos como “virgen y auténtica”. En este sentido, el despojo del territorio del Pueblo Williche de Chiloé, representa también la expropiación al productor directo de sus medios de producción, la destrucción de la propiedad basada en el trabajo propio, es decir, se refiere al violento proceso que simultáneamente transforma a los productores directos en asalariados y a los medios de producción y subsistencia social en capital. El antiguo productor ahora solo posee su fuerza de trabajo y está obligado a venderla en el mercado para poder subsistir. Esto supone su conversión en asalariado y el desplazamiento de muchos integrantes de comunidades Williche a las plantas salmoneras de Quellón y otras ciudades de Chiloé. Por ello señalo que las lógicas que subyacen al Parque Tantauco tienen una elevada sintonía con el actual patrón de acumulación de capital.

-Al parecer, ni siquiera el nombre "Tantauco" parecía del agrado de algunos miembros de la comunidad. ¿Por qué?

-No es del agrado de las cientos de comunidades Williche de Chiloé. Recordemos que el 8 de noviembre de 2005 el Consejo General de Caciques Williche de Chiloé, que agrupa a parte importante de estas comunidades, envía una carta a Sebastián Piñera donde le informan que el nombre del Parque es una “grave provocación” y una “ofensa” al pueblo Williche, ya que es precisamente el nombre que tiene el Tratado que resguarda sus derechos sobre ese territorio. Y es que este parque privado comprende un territorio ancestral Wiliche reconocido por el Estado de Chile a través de los artículos 6 y 7 del Tratado de Tantauco. Claramente el hoy candidato presidencial le refrotó el despojo en la cara al pueblo Williche, algo que dudo sepan o comprendan los miles de visitantes extranjeros y nacionales que recibe cada año este parque.

-Piñera dijo que la razón para comprar Tautauco "fue un acto de amor por la naturaleza". ¿Qué opina usted sobre esto?

-Opino que es una burla y que es justamente lo contrario. Es instrumentalizar a la naturaleza como un lavado de imagen para prácticas político-económicas profundamente extractivas. Por ejemplo, bajo su gobierno se aprobó la corrupta ley de pesca, que entregó de manera gratuita y a perpetuidad la propiedad del 92% de las cuotas pesqueras -así como el goce monopólico de las rentas anuales- a 7 clanes familiares-empresariales. Obviamente la Ley de Pesca es la privatización absoluta del mar para acelerar su explotación extractiva.  Eso no es muy amoroso con la naturaleza. Además no hay que olvidar que ante todo es un hombre de negocios y en Chile la rentabilidad del conservacionismo ha ido generando claros precedentes, transformándose además, en una especie de “moda” de las clases dominantes. Es así como Eliodoro Matte, Bernardo Matte, Andrés Ergas, Andrónico Luksic, Jean Paul Luksic y Sebastián Piñera, la mayoría relacionados de forma directa con el extractivismo son también, increíblemente, referentes del conservacionismo. El amor que sienten por la naturaleza, si existiera, es un amor bastante enfermizo.

-El candidato a la presidencia también habló de "querer preservar y conservar esa naturaleza". ¿Es ese proyecto el método más adecuado para "preservar y conservar esa naturaleza"?

-Considero que es un método totalmente inadecuado. Como lo señalé anteriormente preservar y conservar esa “naturaleza sin sus habitantes” es un acto violento. A mi parecer, el Parque Tantauco se instaló y opera desde una matriz totalmente colonial. El desplazamiento de pueblos indígenas -como el Williche por parte de este tipo de Conservacionismo es una cuestión relacionada directamente con la colonialidad del patrón de poder vigente. En consecuencia, no es difícil de entender que para muchos referentes del conservacionismo chileno los pueblos indígenas constituyen, ante todo, “razas inferiores”. Por ello, constituyen un estorbo en la formación de tales emociones contemplativas como el parque Tantauco. La idea de que los milagros de la naturaleza fueron creados nada más que para el disfrute espiritual trae -muchas veces- como consecuencia la directa expulsión de los pueblos. De esta forma, se han constituido grandes territorios destinados a la conservación, para protegerlos de la devastación ambiental, el expansivo poblamiento humano, etc. Sin embargo, muchos de estos territorios no son espacios sin habitantes, sino que, como el caso de Tantauco, constituyen el espacio, lugar y tiempo que sustenta los significados y materialidad de vida de todo un pueblo.

Fuente: El Mostrador

De 'Por amor a la naturaleza' poco y nada; Alcalde de Quellón denuncia a Piñera por pedir compensación territorial en el Tantauco

Este sábado el diario La Estrella de Chiloé revela un nuevo capítulo desconocido en la relación de Sebastián Piñera con la isla. Se conoció que hizo la operación a través de una sociedad offshore en Panamá y comprada por otra compañía del mismo tipo creada en Islas Vírgenes (paraísos fiscales), con lo que no se pagó impuestos en Chile y según el propio candidato lo hizo “por amor a la naturaleza”

La operación se cerró en US$6 millones, la compra venta de la propiedad del estadounidense Jeremiah Anderson de 118 mil hectáreas en Quellón, en ese “paraíso”, como le llama el exmandatario, acusan actuales residentes de Inío -la entrada sur del parque-, que desde antes de la creación de la reserva privada por la Fundación Futuro, presidida por Piñera, se les prometió la entrega de títulos de dominio, lo que hasta hoy no ocurre.

La propia administración del Tantauco reconoció que lo anterior está condicionado a una compensación por parte del Estado, de igual cantidad de tierra.

El alcalde de Quellón, Cristian Ojeda (DC), indicó que “a mí no me sorprende esto del candidato Piñera, porque nosotros estamos hace cuatro años negociando con la administración del Parque Tantauco por un compromiso que tuvieron ellos de darle la escritura a prácticamente 16 familias, que son vulnerables y que viven allí desde hace muchos años, antes que llegue Sebastián Piñera y que tienen integrantes que trabajan en su propio parque”.
"A lo mejor iba a ser Presidente del país tuviera la humanidad de entregarles las escrituras" comenta el alcalde de Quellón, Cristián Ojeda.

“A lo mejor iba a ser Presidente del país tuviera la humanidad de entregarles las escrituras” comenta el alcalde de Quellón, Cristián Ojeda.

“Ellos tenían las esperanzas que cuando llegara alguien chileno (el dueño anterior era extranjero) que a lo mejor iba a ser Presidente del país tuviera la humanidad de entregarles las escrituras”, sumando que pese a que se ha avanzado en mejorar las condiciones de los vecinos del poblado más austral de la Isla Grande, están impedidos de proyectos de electrificación y abastecimiento de agua potable por la falta de tenencia de las tierras donde viven.

“El compromiso de entregarles la escritura hoy día pasa porque el Gobierno de Chile le dé (a la Fundación Futuro) otra isla que es como 10 veces más de hectáreas que estarían entregando y no podemos ver un negocio en mejorar las condiciones de vida de estas familias que hacen patria en la caleta más austral de la región”, explicó Ojeda.

Palabra no cumplida

El secretario de la Junta de Vecinos de Inío, Cristian Hueicha, recuerda de este conflicto que “ellos llegaron el 2005 ofreciendo una serie de beneficios para la comunidad, con personas especializadas en convencimiento y en que la gente pudiera ceder todo lo que tenía, en confianza y un montón de cosas, porque Inío sería un paraíso para lo que ellos pretendían hacer, y cuando se instalaron se olvidaron de todas las cosas que habían dicho”.

“Hace 10 años contábamos con una población de 75 a 80 familias y ahora quedan 32 y la gente empezó a emigrar por todos estos problemas: de no tener agua, no tener luz”, aseguró Hueicha

Hueicha incluso apunta que “a nosotros se nos dijo que se nos iban a respetar las propiedades, que se iba a trabajar en un montón de cosas, que se iba a buscar una solución al tema de la leña porque no tenemos lugares de donde extraerla, dijeron que nos iban a poner locomoción”.

Si bien desde la Fundación Futuro no fue posible obtener una respuesta –señala La Estrella de Chiloé- a estos cuestionamientos, Alan Bannister, administrador general del Parque Tantauco, expuso que “no se ha solicitado nada específico a cambio”, pero sí reconoció que “se está conversando con Bienes Nacionales para que se realice una permuta de algún bien fiscal que se determine, pero no se ha solicitado ninguna isla ni ninguna cosa en específico”.

El ingeniero agrónomo recalcó “se está solicitando una compensación por algún bien fiscal”, detallando que “estamos hablando de 20 y tantas hectáreas”.

Agregó Bannister que también existe la opción de entregar comodatos a las familias en cuestión; sin embargo, bajo esa modalidad no se accede a la solución de beneficios estatales para dotar a los habitantes de Inío de agua y electrificación.

Recalcó la fuente que “fue la comunidad la que pidió el traslado desde la puntilla donde vivían en la playa y por el riesgo de tsunami la comunidad le solicitó al parque que la trasladaran a terrenos un poco más río arriba y con posibilidades de salir, y en eso accedimos y en eso estamos; y aunque no se entregan los títulos, estamos en el proceso de eso, pero la gente ya está instalada en esos nuevos terrenos que son mucho mejores”, rematando que el parque les dio a los pobladores “materiales para hacer las casas”.

Ofrecimientos

Sobre los ofrecimientos antes y en la creación del Tantauco, Bannister indicó que “lo que se les dijo es que podían seguir viviendo ahí y haciendo lo que hacían, que no tuvieran problema de que el parque no los iba a molestar ni afectar sus vidas, pero pasó mucho tiempo antes que llegáramos a este tema de trasladar a la gente y solicitar y empezar con este tema con Bienes Nacionales solicitando una permuta por esos terrenos”.

Por otro lado, reclamó el administrador general que “estamos en espera desde enero que la comunidad nos entregue una carta con el listado y en respuesta a una carta que les hicimos llegar en enero”, explicando lo que consideró una lentitud del proceso. Arguyó que “ni siquiera tenemos la lista de todos los beneficiarios”, refiriéndose a los vecinos que quieren acceder a los lotes de tierra.

Sobre la adquisición de las tierras chilotas en una transacción en Panamá, evitando el vendedor pagar millonarios impuestos en Chile, Piñera dijo a Radio Duna que “fue un acto de amor por la naturaleza, y de querer preservar y conservar esa naturaleza”, acotando que “yo decidí comprar lo que el americano vendía, que era una sociedad que era dueña de otra sociedad chilena, que era a su vez dueña de lo que él llamaba el Parque Chiloé, y que actualmente se denomina Parque Tantauco”. Catalogó además la transacción como “absolutamente legal, absolutamente legítima”.

Recordemos que Piñera en entrevista en ADN Radio dijo que “fue una acción de ningún propósito distinto que la protección y preservación de la naturaleza. Se hizo en Panamá, lo que es absolutamente legítimo”. Tildó además “esta capacidad que tienen algunos de envenenarlo todo, esto fue un acto de amor a la naturaleza”.

Fuente: Infobae