El ex jefe operativo de la CNI Álvaro Corbalán está preso en Punta Peuco, donde acumula condenas por violaciones en los derechos humanos. Pero además de su rol protagónico en momentos clave del aparato represivo de la dictadura, como la Operación Albania, Corbalán era también conocido personaje de la vida nocturna y la farándula santiaguina. El libro “Álvaro Corbalán: El dueño de la noche”, escrito por cuatro jóvenes periodistas -Constanza González, Macarena Chinni, Daniel Campusano y Felipe Robledo-, intenta reconstruir esa faceta, como parte de la Colección Investigación Periodística de Ceibo Ediciones (2015).

El mundo de Franz Bäar es muy distinto del suyo o el mío. A los 10 años, como recuerda, no había tenido jamás un par de zapatos que cubriera sus pies, solo un par de ojotas que alguna vez alguien le regaló, las cuales, por cierto, servían de bien poco ante el frío de la precordillera allá en Catillo, en la VII Región. La segunda historia de estos verdaderos conejillos de indias de las experimentaciones con seres humanos en el siniestro enclave alemán, es la de Dieter Scholz, quién en realidad es chileno y se llama Rafael Labrín González, un esclavo en los tiempos de contemporáneos.

El ministro Alejandro Madrid sigue arrojando sorpresas. A punto de terminar la pesquisa sobre la extraña muerte de Eduardo Frei Montalva, acaba de concluir una investigación que entrega una nueva versión sobre el robo de una sucursal bancaria en Calama, que terminó en 1981 con dos empleados dinamitados y un botín de $45 millones desaparecido. Los autores, dos agentes de la CNI, fueron fusilados y su jefe, el mayor Juan Delmas, se suicidó. El equipo policial de Madrid descubrió que Delmas fue asesinado por otros hombres de los aparatos represivos –tal como en las mejores historias de espías- para impedir que se develara que el robo fue parte de un plan organizado por los propios mandos CNI para financiarse. Y para ello debieron seguir matando a otros agentes, crímenes que hoy son investigados por un juez de Arica. El factor común: la temible Brigada Mulchén, hasta ahora intocable, la que siguió operativa años después de su disolución en 1977.

Con fastidio exento de sorpresa, he visto que la jauría mediática menciona uno de mis trabajos profesionales, del que me siento legítimamente orgulloso, en un contexto conspirativo que a su vez se enmarca en una nuevo, tosco y revenido montaje comunicacional, como los que han moldeado la mentalidad de los chilenos durante los últimos cuarenta años, y que básicamente consisten en demonizar todo pensamiento palabra u obra que tenga capacidad de obstruir la acumulación o afectar los intereses de los poderes reales que cogobiernan el país. Me refiero a la cuarta o quinta "desclasificación" de los documentos del prodigioso y aparentemente inagotable computador de Raúl Reyes, orquestada en función de demostrar "nexos" y "vínculos" entre el Partido Comunista y las FARC, relaciones políticas enteramente normales entre dos organizaciones políticas de disímil naturaleza, pero que la campaña en comento intenta mostrar en un contexto de "terrorismo", conforme a la estereotipada, histérica y paranoica visión que define ese tipo de montajes. 

No deja de llamar la atención que a la fecha aún no se haya indagado en profundidad las fuentes de financiamiento de que se valió la DINA y que le permitieron implementar un estado de terror tanto en Chile como en el extranjero. La siniestra organización se valió de múltiples fuentes de ingresos ilícitos. Ricardo Claro, Alfredo Ovalle y otros empresarios colaboraron en ello.

El cubano Antonio Veciana Blanch estuvo con un supuesto agente de la CIA y Lee Harvey Oswald meses antes del crimen de John F. Kennedy. Asegura que el mismo agente le ordenó matar a Fidel Castro en Chile, durante la visita que este realizó en 1971. Siempre se ha creído que el misterioso oficial de la CIA era David Atlee Phillips, uno de los principales responsables del intento de golpe orquestado por la CIA en octubre de 1970 en Chile y del golpe de 1973. El atentado contra Castro en Chile, en una conferencia de prensa en La Moneda, falló porque a último minuto, dos de los conjurados entraron en pánico.  Según la confesión de Veciana, en el complot estaban implicados pficiales de Carabineros.

Este 24 de julio se cumplen 40 años de la publicación de la “Lista de los 119”  en diversos medios nacionales. La impunidad es la regla, salvo para 19 casos en que la sentencia de la Corte Suprema contempla prisión efectiva para los criminales. La justicia chilena sólo comenzó a actuar después de la detención de Pinochet en Londres, el 2001, iniciándose  la investigación del montaje que la DINA, el servicio secreto de Pinochet, denominó “Operación Colombo”.

Más artículos...