Real Madrid, el Emperador de Europa

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Sin dejar el más mínimo resquicio para la duda el Real Madrid destrozó hoy a la Juventus, lo goleó impadosamente por 4 goles a 1, y por si había alguna incertidumbre reafirmó que es el ''rey de reyes'' en el fútbol de Europa ... y del mundo.

Una colección de 12 coronas continentales sobre su testa canosa así lo atestiguan.

Por si las moscas, léase Final de Ámsterdam-1998 y las consabidas especulaciones, en la capital galesa los merengues ni siquiera cayeron una vez en fuera de juego.

Los cuatro goles que coronaron la leyenda cuajaron en jugadas colectivas porque hasta se dieron el lujo de prescindir de sus navajazos a balón parado, mucho menos del cheque en blanco de los penales.

Los de Zinedine Zidane acuñaron dos dobletes en el Milenium Stadium: el de Liga y Champions, inédito desde 1958, y el más relevante: primer equipo que gana el torneo de clubes más importante del mundo dos años seguidos desde la implantación del nuevo formato en la campaña 1992-93.

Para reafirmar quien es el nuevo referente el fútbol mundial, el Madrid acuñó su tercer título de los últimos cuatro años.

Con sus dos dianas en la puerta del mítico Gianluigi Buffon el portugués Cristiano Ronaldo acaparó por quinta ocasión consecutiva el liderato de goleo (12) y luego de una etapa clasificatoria con la pólvora mojada, fue el cohete impulsor de la nave blanca desde que comenzaron los duelos de eliminatoria directa.

En Cardiff hubo dos partidos en uno. La mitad inicial con empate en el marcador y mejores sanciones del club turinés dio paso a un arrollador equipo español que, cual si hubiera sufrido una metamorfosis a su paso por el vestuario, en la complementaria hizo de la Vieja Señora una caricatura.

Tres fogonazos merengues acabaron estallando las redes de la cabaña de Buffon en esos 45 minutos para enmarcar, los mismos que había tolerado el capitán Juventino en los 12 partidos previos.

A sus 39 años el campeón del mundo con Italia en Alemania-2006 quizá dejó escapar el último tren que cargaba el único título ausente en su vitrina. Una pena.

Igual en el orden colectivo para la escuadra piamontesa, que suma por derrotas sus apariciones en cinco finales de la Champions seguidas y venía de dar lecciones de fútbol cuando estrujó al Barcelona y al Mónaco en los trances previos.

El Madrid es la otra cara de la historia, 15 finales y 12 Orejonas.

Porque los que este sábado vistieron de morado en lugar de su blanco secular, más que un equipo representan una idea que a lo largo de seis décadas se alimenta de su gen ganador.

Fue el triunfo, además, de un fútbol de autor. Zinedine Zidane, estrella en los dos clubes finalistas, recogió en Gales su segunda cosecha dorada a los 17 meses de haberse hecho cargo de un equipó sin brújula.

El Balón de Oro de 1998 y Mejor Jugador del Mundial de Alemania dictó cátedra en gestión de plantillas, cuyo broche dorado fue la dosificación de su crack Cristiano Ronaldo, quien llegó como un tren bala a la recta final de la temporada y acaricia ya su quinto premio mayor.

Aparte de los jugadores top, en el campeón de Europa se impone hablar de la magia de Isco Alarcón, que de nuevo dio una lección de cómo se rompen las líneas enemigas, terminó por firmar la temporada de su vida y dio un paso a la consagración en el altar del Santiago Bernabéu.

Para que hubiera de todo hubo su dosis de morbo en la final de la Champions. Del lado de la Juve estuvieron sobre la cancha dos exmadridistas, el argentino Gonzalo Higuaín y el alemán Sami Khedira, cuyas salidas del barrio de Chamartín no fueron precisamente en andas, eso sin contar al croata Mario Manzukic, que pasó por el Atlético de Madrid.

Y estaba Dani Alves, el brasileño ex del Barcelona que milita en el más acérrimo antimadrdismo y hasta se dio el gustazo de calentar la final al recordar el presunto fuera de juego en el gol del montenegrino Predrag Mijatović que sentenció el 1-0 del Madrid sobre la Juve en la puja por la Orejona de 1998, en la capital de los Países Bajos.

Si el 3-1 resultaba más que suficiente para atornillar la leyenda de la Duodécima, el joven Marco Asensio le puso la guinda al pastel cuando ya se jugaba el tiempo añadido.

Como si quisiera hacerle un guiño al destino y decir que el 'Rey de reyes' ya prepara a una camada de príncipes que tomarán el relevo de los cracks, para seguir escribiendo historia mientras teje los hilos de la leyenda blanca.

La Champions y esas cosas que se saben de siempre

El Real Madrid volvió a ser mejor en una final de Liga de Campeones y se impuso hoy por 4-1 a la Juventus de Turín, en uno de esos partidos de los cuales ya se sabían muchas cosas.

De antemano, los seguidores del más universal tenían claro que el equipo que entrena el francés Zinedine Zidane iba a marcar, porque lo hizo regularmente durante las 64 ocasiones anteriores que salió a una cancha en cualquier país, lo mismo de España que de Alemania, Italia o Japón.

Asimismo, el máximo artillero de la historia de la competición, el portugués Cristiano Ronaldo, volvió a mandar un balón a las redes, dos, para incrementar un palmarés asombroso, que de no ser por la presencia del argentino Lionel Messi en las filas de uno de los grandes equipos -el Barcelona- pudiera parecer para todos los tiempos.

Se sabía, también, que la maldición de los campeones, aquella que cayó siempre sobre el ganador del año anterior, se iba a romper esta vez y que el Real Madrid sería el primero en alzar dos veces La Orejona de manera consecutiva.

Para los analistas estaba claro: los defensores de uno y otro bando meterían fuerte el pie, sobre todo Casemiro, cuyo gol, el segundo del Madrid, sentenció una final en la cual los de la capital española debieron ir de blanco.

Todos sabían que era un partido diseñado para Cristiano Ronaldo, el jugador más determinante en la presente edición de la competición europea, con dianas decisivas ante el Bayern de Múnich alemán y el Atlético de Madrid español.

Y asumió Cristiano el protagonismo, tanto como Marlon Brando cuando le dijeron que el papel principal en El Padrino era suyo, y con goles dejó claro que merecerá ese Oscar del fútbol que han dado en llamar Balón de Oro.

La Champions desde siempre tuvo sus preferencias por el Zidane jugador, aquel de la volea mágica en la final de Glasgow, en 2002, ante el Bayer Leverkusen alemán, pero se sabía que le tenía reservados otros grandes momentos, uno de los cuales vivió el año anterior en el Giusseppe Meazza ante el Atlético de Madrid.

Sin embargo, el francés nacido en el barrio marsellés de Los Catalanes, sumó otra perla más a su palmarés impresionante en los banquillos, que esta temporada le reservó también un título de Liga Española.

Y, además, se sabía que el brasileño Dani Alves, ex del Barcelona y acérrimo rival y crítico del Real Madrid, se tendría que tragar sus palabras en referencia a los títulos del equipo blanco, sobre todo al conseguido en 1998 con un gol inolvidable de Pedja Mijatovic.

Lo de James y Pepe en la grada era esperado, lo mismo que su marcha del Real, lo que sí no se sabe es si el reinado del Real Madrid se extenderá en la historia como aquel dominio impresionante de mediados de siglo pasado.

Fuente: Prensa Latina