En el mundo de hoy solo Estados Unidos es soberano. Desde que Internet se convirtió en el sistema nervioso central de la economía, la investigación, la información y la política, las fronteras estadounidenses extendieron sus límites a toda la geografía planetaria, aunque los viejos mapas digan otra cosa.

El ataque informático de los últimos días empleó un software malicioso diseñado para bloquear el acceso al computador o sistema informático, hasta tanto se pague una determinada suma de dinero. El término ransomware alude a este dispositivo extorsivo, cuya reciente modalidad fue bautizada como WannaCry.

En solo un par de meses, el contenido que muestran los medios de comunicación de occidente ha sufrido un profundo cambio, tanto a nivel nacional como internacional. Estamos presenciando el nacimiento de una nueva entente pero no sabemos casi nada de ella, ni quienes fueron los que la iniciaron ni cuáles son sus verdaderos objetivos, pero algo que está claro es que está teniendo efectos antidemocráticos que ya son plenamente evidentes.

Todos usamos Internet y la teleraña mundial web, y lo celebramos por haber nivelado el campo de juego de la información. Sin embargo, un nuevo estándar que está por aprobar el W3C, permitirá a las grandes empresas tecnológicas controlar lo que los usuarios finales pueden o no hacer con los contenidos que reciban a través de Internet.

En muchas oportunidades hemos analizado, los efectos nocivos de las campañas de prensa, realizadas por las multinacionales, para crear falsos positivos en las naciones del mundo. La multiplicación de noticias falsas, armadas en laboratorios de prensa amarilla, es la punta de lanza de las agresiones, contra países que buscan propuestas, en un mundo multipolar.

¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información? ¿Hablamos solo de redistribución de frecuencias radioeléctricas para garantizar el derecho humano a la información y la comunicación?

El 9 de noviembre sobre las 8:30am, Michal Kosinski se despertaba en el Hotel Sunnehus en Zurich. El investigador, de 34 años, había venido a dar una charla al Instituto Federal de Tecnología Suizo (ETH) sobre los peligros del Big Data y la revolución digital. Kosinski da estas charlas con frecuencia en todo el mundo. Kosinski es experto en psicometría, una rama de la psicología donde se miden y cuantifican variables psicológicas.