Senado Aprobó Legislar Ley Antiencapuchados: Gobierno Mete Presión en la Caldera a Punto de Estallar

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El mismo día en que se confirmó la ceguera total de Gustavo Gatica, y se conoció la ceguera total de Fabiola Campillay, por erl impacto directo de una bomba lacrimógena en el rostro, el Senado, con los votos de las senadoras DC, Carolina Goic y Ximena Rincón, y Felipe Harboe, del PPD aprobó la idea de legislar la moción que establece el ocultamiento de identidad como tipo penal, más conocida como Ley Antiencapuchados.

La nueva propuesta indica el aumento de las sanciones contra quienes cometan delitos durante actos públicos o contra personas que actúen en estas instancias ocultando su identidad. De acuerdo al texto, se proponen penas que parten en 541 días y que llegan a 3 años y 1 día.

Piñera, que sigue impertérrito con el discurso de la guerra contra un enemigo poderoso e implacable y blá blá, está de pláceme:

“Chile y los chilenos necesitamos mejores herramientas para combatir esta violencia criminal. Por eso, estos proyectos que están en el Congreso deben transformarse ahora, en cuestión de días, en leyes que permitan fortalecer el Orden Público y la Seguridad de los Ciudadanos, y mejorar la eficacia de la labor de nuestras policías”.

O sea, Piñera sigue sin entender las causas de la revuelta popular, reduciéndolas a un problema de orden público, amenazado por la delincuencia, el caos y la violencia.

Eso no es ninguna novedad, y en rigor, tampoco el apoyo de ala neoliberal y de derecha de la concertación al gobierno de Piñera.

Pero entregarle mayores facultades a una institución que está en el ojo del huracán por sistemáticas violaciones de derechos humanos, corroboradas por organismos de derechos humanos tan disimiles y transversales como el equipo de expertos de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la misión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, no sólo es de una irresponsabilidad criminal, sino que un agravio gratuito a las víctimas y sus familiares; un insulto a la inteligencia de los chilenos que protestan en las calles, y un premio a los violadores de derecho humanos.

Es de una torpeza de la comparsa binominal comparable a la autorización a las AFP para invertir hasta el 80% los fondos de pensiones en activos financieros en el exterior, en plena crisis económica de 2008-2009, o la imbecilidad del ministro más breve de la historia de Chile, el inamible Mauricio Rojas:

Si se considera que este despreciable personaje era quién redactaba los discursos de Piñera, capaz que lo haya traicionado el subconsciente, en esta esta violenta provocación.

Tampoco cabe soslayar el contexto en que se da esta ley liberticida:

Desde el punto de vista de sus objetivos, es, además, una ley inútil y peligrosa.

Inútil, porque contra la primera línea que los combate, Carabineros es impotente. Eso no va a cambiar porque una ley eleve las penas, puesto que primero debe derrotarlos, de lo que es manifiestamente incapaz.

Peligrosa, porque deja al criterio de una institución de suyo descriteriada la calificación de quién es un encapuchado.

¿Lo es quién, por ejemplo, se cubre el rostro para protegerse del gas lacrimógeno en una protesta?; ¿puede serlo quién porte una mascarilla por razones de salud, o por contaminación, y pase por una protesta? ¿y qué pasaría si una mujer musulmana tapada por una burka o un hiyab tiene la mala suerte de cruzarse con una protesta?

Así de absurdo.

En rigor, más que contra los encapuchados, el proyecto de los senadores Felipe Kast, Andrés Allamand, Felipe Harboe, José Miguel Insulza y Víctor Pérez, es una ley liberticida que apunta a la criminalización de la protesta social.

Al final del día, en la sesión de urgencia convocada por el presidente del Senado Jaime Quintana, del PPD, -el mismo de la retroexcavadora- la idea de legislar la inútil, peligrosa y disparatada legislación fue aprobada en general por 22 votos a favor, 11 en contra y dos abstenciones.

Para la historia, además de la derecha en bloque, votaron a favor las senadoras Carolina Goic y Ximena Rincón de la DC, y Felipe Harboe, del PPD.

Pero también se abstuvieron o no votaron, lo que en la práctica tiene el mismo efecto de votar a favor, los senadore/as independientes Pedro Araya, Carlos Bianchi y Alejandro Guillier; los socialistas Alvaro Elizalde, José Miguel Insulza y Juan Pablo Letelier, y Jaime Quintana, Adriana Muñoz y Jorge Soria, del PPD.

Si estos votos hubieran estado por el rechazo, la ley antiencapuchados hubiera sido enviada al lugar que le corresponde; o sea, el basurero de la historia.

La reacción en redes sociales muestra que el pueblo está consciente, y no perdonará esta nueva traición.

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