Barristas y Futbolistas Se Cuadraron con la Redistribución del Pan y la Suspensión del Circo

0
481

Un temible fantasma recorre el país: son las barras bravas del fútbol chileno, que con su poder destituyente, impusieron la interrupción del circo, mientras no haya pan para todos.

Tanto se les teme, que la portavoz de gobierno, Karla Rubilar afirmó que, según sus antecedentes, el narcotráfico y las barras bravas están financiando la violencia en las calles:

“Sectores muy duros, no de hinchas, sino de barras bravas asociadas al narcotráfico y la delincuencia más dura, también están aprovechando estas circunstancias”.

Un histérico y aterrado comentarista, Mario Waissbluth, autodefinido como de «centroizquierda», y partidario de sacar a los militares a la calle, añadió la siguiente caracterización:

«Aclaremos que este pequeño pero muy potente ejército de violentistas, tal vez unos 10 mil, no son lo mismo que el muy pequeño grupo de anarquistas, unos 50 o 100, cuyos propósitos son muy diferentes, así como sus compinches narcos y de barras bravas, que a su vez también incluyen a narcos y anarcos. El núcleo más turbio de la sociedad». (1)

En rigor, un galardón para un sector de la población que no solo está disponible para la sorprendente rebelión plebeya que sacude Chile, sino que, en cuestión de días, adquirió una consciencia de clase que ha sorprendido a tirios y troyanos, partiendo del melifluo periodismo deportivo nacional, que por su ADN sensacionalista, normalmente atiza sus inexistentes diferencias.

A contrapelo de ello, difundieron la conmovedora pancarta que ilustra esta nota: «perdimos muchos tiempo peleando entre nosotros».

Todo partió en la Plaza de la Dignidad, donde la Garra Blanca de Colo Colo, Los de Abajo de Universidad de Chile y Los Cruzados de la Universidad Católica han compartido alternada y disciplinadamente el espacio, y han sido protagonistas de la acción en el epicentro de las protestas; lo cual se ha repetido en otras ciudades, donde las barras “enemigas” incluso se han reunido para manifestarse juntas y entonar los mismos cantos.

Cuando se haga la historia de la revolución chilena, este notable comportamiento sociológico merecerá importantes lugares en los anales.

En palabras de Fabián Gutiérrez, fanático de Colo Colo:

«Soy hincha de Colo Colo, y nunca pensé que podría ver a las barras de la U y de Colo Colo unidas por una misma causa. Es hasta insólito, y seguramente será recordado por muchos años, pero bien, porque queda en claro que las manifestaciones y el reclamo de la gente están siendo escuchadas, especialmente por las barras de fútbol».

La estatua ecuestre de Baquedano, ubicada en el epicentro de la dignidad, se ha transformado en un verdadero emblema en la convivencia entre las hinchadas rivales.

La Garra Blanca y Los de Abajo se turnan en la ocupación del espacio y comparten en la explanada, donde se ubica el Teatro Universidad de Chile.

Los seguidores de la UC también han sido parte de las protestas, así como también han llegado barristas de Cobreloa, Palestino, Curicó Unido y Unión Española.

Los barristas del fútbol han aportado los denominados “elementos de animación”, tales como bombos, lienzos, cánticos y material pirotécnico. No sólo eso: son activos protagonistas de la “primera línea” de contención a las Fuerzas Especiales de Carabineros, que permite el desarrollo de las marchas y concentraciones, incluso con los desorbitados niveles de represión policial.

Una muestra de su poder ocurrió el pasado viernes 22, cuando, a pesar de lo que aconsejaba el sentido común, y las advertencias tanto de de las barras bravas, como de los propios futbolistas, la ANFP insistió en imponer la reanudación del campeonato, como una señal de «normalidad».

La escena era surrealista. Unión La Calera y Deportes Iquique protagonizaban un desabrido y tenso partido sin público en el estadio Bicentenario de La Florida, sede de Audax Italiano, cuando llegó la Garra Blanca, y mandó parar.

Hasta ahí llegó el desatinado intento de reanudar el fútbol chileno.

El fenómeno sociológico y político implícito en esa acción requiere, sin duda, de mayor investigación: uno de los principales actores del circo que oculta la canallezcamente injusta distribución del pan, de pronto adquirió la consciencia social que el propio circo ocultaba.

Con todo, los partidarios del «orden», tienen ocasión de ver el vaso medio lleno: una vez que se reanude la normalidad del país, ojalá en otro esquema económico, político y social, la violencia en el fútbol puede ser parte del pasado.

La consciencia social en el mundo del fútbol

Pero no solo los barristas han estado en el lado de la insurrección popular. También el Sindicato de Futbolistas y muchos futbolistas destacados.

El pasado 26 de noviembre, el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) en conjunto con la mayoría de los capitanes de los clubes del fútbol chileno acordaron no jugar lo que resta de torneo ante la falta de garantías y seguridad debido al estallido social que se vive en el país.

Detrás del motivo oficial, subyace el apoyo a la protesta social-

La reunión entre el Sifup y los jugadores se realizó en paralelo a la que se llevaba a cabo en Quilín.

En dicha discusión asistieron 40 capitanes de los 43 equipos que conforman la competencia local. La votación se definió por 36 votos a favor de no reanudar el torneo y 6 votos respaldando la continuación del campeonato.

La decisión del Sifup cancela los intentos de la ANFP, los clubes y el Gobierno, en orden a reanudar el torneo de fútbol profesional.

El intendente de la región Metropolitana, Felipe Guevara, manifestó a la prensa: «la disposición del Gobierno es retomar cuanto antes la actividad deportiva profesional».

Desde luego, la decisión puede implicar costo para los jugadores, pues sin circo, pueden ver dificultado su acceso al pan.

El pasado 19 de noviembre, debía jugarse un amistoso internacional entre las selecciones de Perú y Chile.

No se jugó por decisión unánime de los futbolistas chilenos, que contrarió la posición comercial de la ANFP.

El capitán, Gary Medel, informó en redes sociales:

“Como equipo hemos tomado la decisión de no jugar el partido pactado con Perú, en atención al momento social que vive nuestro país. Hay un partido más importante que es el de la igualdad, el de cambiar muchas cosas para que todos los chilenos vivan en un país más justo”.

El principal promotor de la iniciativa fue el volante Charles Aranguiz, actualmente en el Bayer Leverkusen.

“Mi opinión es que no debería jugarse, respetando lo que pasa en el país”, declaró apenas pisó la terminal de Pudahuel. Agregó:

«No creo tener 100% de la verdad de todo, pero en el tema político soy muy ignorante. No me manejo mucho, pero por la forma en que he vivido y por la experiencia que tengo ahora, fue muy grave lo que pasó con Carabineros, los milicos, la policía. Hubo muertes. Entonces, fue todo muy fuerte hacia la gente que protestaba pacíficamente. Creo que al Presidente se le escapó de las manos el tema. Este era un tema que iba a explotar en cualquier momento. No solamente fue el alza del Metro que estalló todo esto. Hay muchas cosas. Esto se veía venir. Yo vivo en población y, más o menos, sé lo que sufre la gente, las necesidades que tiene y estoy con ellos. Seguramente si estuviera en mi casa hoy estaría con ellos, luchando, porque mis amigos están todos ahí, mis familiares están ahí. Eso es lo que pienso. Estoy lejos y es difícil mantener algo claro. La televisión no te muestra realmente todo lo que está pasando”.

Mauricio Pinilla, hoy en Coquimbo Unido, disparó:

«Lamentablemente hay un grupo de egoístas que no está pensando en las consecuencias que pueden quedar con continuar el campeonato. Todos los que quieren jugar tienen intereses personales y los están poniendo sobre la mesa, algunos dicen que están pensando con la tabla en la mano, pero no señor, acá estamos pensando con la realidad del país”.

Agregó:

Los que están pensando por sus propios intereses son los que están pidiendo jugar. Fue una desfachatez lo que hizo Unión Española. Les dijeron en el entretiempo que no tenían que seguir el partido con Cobresal y ellos dijeron que sumaban un puntito, se metían en Sudamericana y eso es de mala leche”.

Esteban Paredes, jugador del Colo Colo y máximo artillero histórico del fútbol chileno, se menifestó en contra de la reanundación del campeonato, hasta que haya una solución para la crisis social que vive el país:

«No quiero que se reanude el fútbol. Por ahí el Gobierno y a lo mejor la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) quieren retomar el fútbol para calmar un poco a la gente, pero no estamos de acuerdo en ese sentido».

Agregó:

«Es complejo el tema, no sabemos lo que va a suceder. Primero está nuestro país y el pueblo que necesita. Estamos luchando por cosas mayores, tenemos que arreglarnos como país primero, el fútbol está en segundo plano».

Poco, o más bien nada que agregar

(1) Violencia y violentistas: al borde del precipicio

DEJA UNA RESPUESTA