Allamand Mostró la Hilacha: El Acuerdo de la Cocina No Alcanzó a Durar una Semana

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No debieron pasar muchos días antes de que la arrogante, estólida y mentirosa derecha chilena mostrara la hilacha, respecto del «histórico» Acuerdo de Paz y Nueva Constitución.

Según el senador Andrés Allamand, en las materias en que no haya acuerdo, o no sean aprobadas por los dos tercios de los constituyentes, seguirá rigiendo la tramposa y fraudulenta constitución de Pinochet.

No es que Allamand sea especialmente importante, y cuando ha competido, normalmente llega segundo.

Pero representa la posición de la derecha dura, aquella que no se ha dado cuanta que Chile se está incendiando por los cuatro costados, por personajes, precisamente, como Allamand.

En redes sociales, un usuario lo retrató con exactitud:

Como fuere, el hecho es que sus declaraciones dejaron con un palmo de narices a diputados como Giorgio Jackson, o constitucionalistas como Fernando Atria, que ingenuamente creyeron en la «hoja en blanco»,

En la interpretación Allamand, el quorum de dos tercios apunta a que los constituyentes «estén obligados a ponerse de acuerdo» en todos los puntos y no significa que las materias en donde exista disenso puedan ser tramitados por separado como una ley, como señalan desde la oposición y analistas:

“Nunca alguien pensó que si no hay acuerdo eso significa que se transforma en ley simple; fue exactamente lo contrario de lo que se quiso. Habría sido absurdo decir, ‘mire en lo que tenemos acuerdo 2/3 y en lo que no, entonces ley simple'».

Allamand se alineó con la UDI en que el texto final debe ser aprobado por los 2/3 de la convención encargada de la redacción de la nueva Carta Fundamental:

“Es evidente que una nueva Constitución requiere necesariamente de una votación en general, de una aprobación en forma global de 2/3. Una Constitución debe ser un todo coherente y armónico, y ello debe ser cautelado en el proceso de votación”.

Es más, Allamand enarboló la continuidad de la constitución de Pinochet:

«Si no se alcanzan los 2/3 para ninguna de las normas, fracasó la convención, si fracasó la convención no hay plebiscito de ratificación y si no hay plebiscito de ratificación, aunque a algunos les moleste, no hay nueva Constitución. Por lo tanto, rige la Constitución vigente».

¿Queda claro para donde va la micro?

Con la actual correlación en el parlamento, la derecha tiene espacio de sobra para trancar la pelota, boicotear la convención y, por tanto, hacer que siga rigiendo la constitución de Lagos-Pinochet.

Parece una burla, pero las palabras de Allamand son inequívocas.

Además, se encargó de ratificarlas, en televisión:

Más encima, la portavoz de Gobierno, Karla Rubilar, silbó para el techo y se hizo la desentendida:

“Es una discusión que tiene que darse en el Congreso Nacional”.

Como cabía esperar, después de los dichos de Allamand, furibundos opositores que suscribieron el acuerdo, se le fueron encima como chanchos para los choclos.

El, poh.

Con una perspicacia política que le faltó al entregarle a la derecha el veto de los dos tercios, el presidente del senado, Jaime Quintana, descubrió la madre del cordero:

«Yo creo que hay un intento del senador Allamand, deliberado, claramente de desestabilizar este acuerdo, de echar por tierra este acuerdo».

El diputado Giorgio Jackson sigue tan despistado como el día en que firmó el acuerdo:

Asume que la ciudadanía reaccionó con “una legítima desconfianza hacia la institucionalidad” y en ese escenario en nada ayuda la postura del senador RN Andrés Allamand y su “interpretación quisquillosa” que “contribuyó a la confusión”. Sin embargo, considera que Allamand quedó solo, porque “todo su sector lo aisló”.

¿Dónde la vio?

En cambio, el diputado Hugo Gutiérrez le atinó al voleo:

A la gente que sigue movilizada, está polémica le importa un bledo, tal como no le importa el acuerdo mismo.

Pero no se puede desconocer que declaraciones como las de Allamand constituyen una imperdonable irresponsabilidad, porque, así como están las cosas, terminarán de incendiar Chile.

Al momento de redactarse estas líneas, esto estaba pasando en la Comisaría de Puente Alto:

De tal manera, señores políticos, que ya es hora que tomen en serio la insurrección popular, y la corten con el jueguito de los acuerdos binominales, que ya no creen ni sus señoras esposas.

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