Acuerdo de la Oposición Terminó de Ponerle la Lápida a la Constituyente Termal de Piñera

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Si bien la contundente y multitudinaria huelga general del 12 de noviembre sepultó la insólita propuesta de Piñera, de un «Congreso Constituyente», un acuerdo unánime de los partidos de oposición, desde el PC al Frente Amplio, incluyendo la DC, le terminó de colocar la lápida.

Como si fuese una concesión, el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, anunció la disposición del Gobierno de abrirse a nueva Constitución, luego del Estado Mayor del gobierno y la derecha en la casa de Piñera.

Dando una vez más, muestra que el Gobierno no entiende lo que está pidiendo el país movilizado, Blumel dijo que el mecanismo propuesto por el Ejecutivo es el «Congreso Constituyente», es decir, a través del Congreso y sus parlamentarios, en lugar de la Asamblea Constituyente que pide el país:

«Creemos que el mejor camino es trabajar sobre la base de un congreso constituyente, que en primer lugar cuente con amplia participación de la ciudadanía y en segundo lugar, que pueda tener un plebiscito ratificatorio», manifestó el ministro tras el encuentro. Lo que hemos acordado es que vamos a iniciar un proceso para un cambio constitucional que pueda derivar en una nueva Constitución».

Añadió:

«La Constitución es la ley más importante, es la casa de todos y tiene que ser ratificada por la ciudadanía para que sea el nuevo cuerpo, la nueva casa que nos cobije por los próximos años».

Informó que se iniciará un proceso de conversaciones con otros sectores políticos para lograr amplios acuerdos en este sentido:

«Vamos a iniciar un proceso de diálogo, de conversaciones, amplio, con todos los sectores, con todas las fuerzas sociales y políticas para poder conseguir los más amplios acuerdos. Cualquier cambio constitucional requiere acuerdos amplios, acuerdos muy profundos, y por ello tenemos que convocar a todos los sectores con humildad, pero también con la capacidad de dialogar y tener una actitud de colaboración para que podamos avanzar en este proceso de cambio constitucional que nos permita contar con una nueva constitución».

Por lo pronto, ya lo inició con la derecha, que aceptó el mecanismo con beneplácito.

El presidente de RN, Mario Desbordes adelantó:

«Renovación Nacional va a apoyar la gestión que está haciendo el ministro Blumel con toda la fuerza del mundo y con lo que se ha acordado con el Presidente de la República el día de hoy. Esta coalición está totalmente abierta a una nueva Constitución y debe tener participación ciudadana, debe tener diálogo».

Es más, la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, aseveró el este singular congreso constituyente es lo más que está dispuesto aceptar el partido del pinochetismo, lo cual no fue óbice para hacer gárgaras con la palabra participación:

«Lo importante es que esta sea una herramienta que ayude a avanzar. Es un tema que hay que abordar, cada uno de nosotros – les guste o no- representamos personas que votaron por nosotros y, de alguna manera, representamos el pensamiento de las personas».

Agregó:

“Es un tema que tenemos que conversar institucionalmente, pero lo que yo he podido testear dentro de los dirigentes de la UDI es que nosotros lo máximo que podemos avanzar es hasta el Congreso constituyente. Es decir, generar los cambios dentro de la institucionalidad vigente. Tenemos que cuidar la institucionalidad. El Congreso de hoy es distinto al que había antes: se acabó el sistema binominal, están todas las fuerzas representadas y, por tanto, seguir debilitando uno de los poderes del Estado, más allá de que a uno le guste o no, me parece que es un error”.

Pero faltaba la guinda de la torta de la desubicación:

«Aceptamos para que la oposición avance en la “agenda social” y de seguridad que anunció el gobierno. Acá decían que ellos no se iban a juntar mientras no se hablara de una nueva Constitución. Ok, listo. Ahora si, además, quieren imponer el mecanismo, me parece un poquito too much”.

La tapa de la oposición se oyó de aquí a Penco

Pero la señora van Rysselberghe quedó nuevamente fuera de cuadro, cuando un sorprendente acuerdo de toda la oposición rechazó la efímera idea del congreso constituyente.

Así, durante la tarde del martes 12, catorce partidos de la oposición firmaron una declaración en la que se declararon a favor de un plebiscito y una asamblea constituyente como caminos para la elaboración de una nueva Constitución para Chile.

La declaración señala:

“La ciudadanía movilizada en todo Chile ha corrido el cerco de lo posible y ha realizado una interpelación a todas las fuerzas políticas del país. La necesidad de una Nueva Constitución -emanada de la propia ciudadanía- que permita establecer un nuevo modelo político, económico y social, es una pretensión fundamental que debe encontrar la vía para ser legitimada”.

“Es un hecho que la única posibilidad de abrir un camino para salir de la crisis pasa por una Nueva Constitución”, afirmaron en la declaración, que luego agrega: .

“La propuesta de un Congreso Constituyente por parte del gobierno se aleja de la demanda popular por participación y deliberación en la importante tarea a la que nos enfrentamos».

Luego, añade:

«El gobierno debe comprender que las y los ciudadanos movilizados en las calles de todo el país exigen participar de este proceso histórico. Cerrar la puerta a la participación ciudadana constituye un nuevo y grave error del Presidente Sebastián Piñera”.

“A estas alturas sería una ceguera inexcusable, que la historia condenará con rigor. En este momento, el camino para construir el futuro es plebiscito, Asamblea Constituyente y Nueva Constitución”, concluyó.

Declaración Pública del Partido Comunista

Ante el anuncio del gobierno de iniciar un proceso que avance hacia una nueva constitución a través de un «Congreso Constituyente» expresamos lo siguiente:

1. El pueblo se ha expresado en las calles demandando el fin de la Constitución de 1980, un texto ilegítimo y fuente de la concentración del poder económico y los abusos.

2.- Lo que exige la ciudadanía es una Nueva Constitución elaborada en un proceso ampliamente democrático y participativo. Ese camino es la asamblea constituyente.
La ciudadanía no validará una Constitución emanada del Congreso aún cuando, de forma engañosa, se le asigne el nombre de «constituyente».

3. La solución democrática e institucional, es que se convoque a un plebiscito, en el más breve plazo, en que el pueblo decida el mecanismo para elaborar una Nueva Constitución.

11 de noviembre 2019.

Bancada de diputados y diputadas
Partido Comunista de Chile

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