Supermercado Alvi de Maipú fue Utilizado como Centro de Detención ilegal por el Ejército

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por Paula Huenchumil, Maximiliano Alarcón G.Catalina Mundaca.

El pasado 18 de octubre comenzó el estallido social chileno que perdura hasta hoy y que tiene entre sus principales demandas el crear una nueva Constitución Política y la renuncia del presidente Sebastián Piñera.

La comuna de Maipú ha sido uno de los sectores más activos en esta avanzada dentro de la Región Metropolitana, manteniendo las protestas a diario y sufriendo la represión policial como consecuencia de esto.

Por ejemplo, las detenciones masivas dejaron 60 detenidos solo el pasado martes 5 de noviembre, entre ellos varios menores de edad, hechos que ya son cotidianos en el sector.

En este contexto, el asesinato de Álex Núñez a manos de Carabineros y el saqueo a grandes supermercados han sido las informaciones que más han circulado en los medios de comunicación respecto de la comuna. Pero hay un hecho que hasta ahora ha pasado desapercibido: uno de estos recintos comerciales, posterior al saqueo, fue utilizado como centro de detención por el Ejército durante los tres primeros días del estado de emergencia decretado por el presidente Sebastián Piñera.

INTERFERENCIA accedió a testimonios de vecinos y detenidos, y a un registro audiovisual que da cuenta que el interior del supermercado Alvi Club Mayorista -ubicado en las afueras de la estación de Metro Las Parcelas- funcionó como un centro de detención de vecinos de la comuna, esto entre el 19 y el 21 de octubre pasado.

Hay también testimonios de torturas.

Esta cadena de supermercados, pertenecientes al holding SMU S.A del empresario Álvaro Saieh, también tiene una sucursal frente a Plaza de Maipú, local que fue incendiado y en donde se encontró un cuerpo calcinado en su interior.

Esta distinción es necesaria, para no confundir ambos casos.

El Alvi Club Mayorista de Metro Las Parcelas está en el paradero 9 de la comuna, uno de los puntos neurálgicos de las manifestaciones de los maipucinos desde el 18 de octubre.

Los relatos de los vecinos testigos -de quienes no se revelará su identidad, por razones de seguridad- dan cuenta de gritos de dolor durante las noches, amenazas y golpizas en los estacionamientos, al interior del –hasta ahora– único recinto privado conocido en Chile que ha sido ocupado por militares para este fin en el marco de las actuales protestas, hecho que la ley prohíbe, incluso en el marco del estado de emergencia.

“Me llevaron al Alvi, a las bodegas, no sé si el supermercado autorizó eso, pero tenían armada su base ahí, tenían los camiones estacionados y más gente detenida”, cuenta uno de los detenidos ilegalmente, quien accedió a conversar con INTERFERENCIA, y quien asegura haber sido aprehendido por efectivos del Ejército por manifestarse pacíficamente durante el toque de queda y posteriormente a los saqueos.

Los primeros días de protestas en la Región Metropolitana fueron intensos. Distintas estaciones de Metro fueron incendiadas la noche del 18 de octubre, una de estas fue Las Parcelas.

En este contexto, el 18 y 19 de octubre en Maipú el supermercado Alvi Club Mayorista del sector fue saqueado por algunos vecinos, hecho que se detuvo cuando Carabineros, Policía de Investigaciones y el Ejército intervinieron el lugar durante la tarde del sábado 19.

Terminados los saqueos, la protesta continuó. En esto, el local comercial se convirtió en un cuartel militar para detener a las personas que se manifestaban, esto desde la tarde del 19 de octubre hasta la mañana del 21 del mismo mes, según INTERFERENCIA pudo reconstruir conversando presencialmente con vecinos y detenidos.

Uno de los vecinos del sector relató que vio durante esos días y noches cómo la bodega del Alvi Club Mayorista se convirtió en un centro de detención.

“Este era como un cuartel que tenían los militares aquí en la zona de Maipú”, afirma. Dicha situación dice que se la comentó a periodistas de CNN, pero no fue contactado por el canal.

Este mismo vecino rompió en lágrimas al recordar cosas que vio. Relata que a las personas las “tiraban como saco” arriba del camión y asegura que sintió tanta impotencia que desde su patio encaró a los uniformados.

“Un día estaba la PDI y Carabineros aquí, y yo les dije: Hasta cuando van a dispararle a la gente y a las casas. Y una paca bajita me dijo ‘Que te creí, si querí te disparo’; me amenazaron”, narra.

Escuchó en algunas ocasiones decir a los militares “saquemos a todos los conchetumadre posibles”, desde la bodega. Además, vio entrar y salir cuatro camiones del lugar reiteradamente durante casi tres días.

Una segundo vecino le mostró a los autores de este artículo un video de la noche del sábado 19 de octubre -con los saqueos ya finalizados- donde se ve cómo los detenidos son obligados a arrastrarse para avanzar en el estacionamiento de la bodega, mientras de fondo se escuchan disparos y otros uniformados que corren por el lugar.

Este registro no fue publicado en este artículo, para no poner en riesgo a la fuente, pues el ángulo de grabación y el audio podrían entregar información útil para tomar represalias.

El domingo 20 de octubre, un tercer vecino de la comuna salió a cacerolear en el tercer día de protestas, las cuales siempre terminaban en un enfrentamiento con Carabineros.

Cuando comenzó la hora del toque de queda a las 20:00 horas, muchas personas optaron por entrar a sus casas, sin embargo, este vecino se quedó en la calle.

“Nos quedamos gritando por los compañeros que estaban arriba del camión e insultando a lo milicos. Ahí, sin previo aviso, arremetieron contra nosotros disparando perdigones. Yo estaba en bicicleta así que no pude arrancar porque quedé atrapado en un tumulto”.

“Yo creo que fui al primero que pillaron, el milico me pegó un golpe que me botó de la bicicleta, no sé si fue con el puño o con la cacha del arma, pero me botó de una. En el suelo me quedé alegando por mi bicicleta y los weones me empezaron a patear en el suelo, ahí me decían ‘grita ahora’, yo les decía ‘grito’ y me pegaban. Me empezaron a doblar los brazos, me pescaron la capucha del polerón y me gritaron que no los mirara. ‘No sabí lo que se te viene’ y puras amenazas. Me arrastraron, me pegaron en las piernas y me esguinzaron la pierna derecha”.

A este vecino lo tiraron al suelo, lo patearon estando de boca en el suelo, con la bota aplastándole la cabeza, lo registraron e insultaron mientras era golpeado.

“Había más gente detenida en el camión que le respondían a los milicos, me decían que no les tuviera miedo y que aguantara no más, así que ahí me tuvieron unos minutos en el suelo. Después llegó el mayor Carreño y el cabo López que había sido instructor de un amigo-que también llegó detenido- y me dijo que el cabo vivía en 4 Poniente de Maipú, ahí estuve un poco más tranquilo, pensé ‘al menos tengo un nombre’”.

Según este testimonio, eran cuatro camiones, todos con distintos niveles de represión.

“Éramos 19 los que estábamos arriba de ese camión y al costado de nosotros había otro camión. Nos tuvieron sentados con las manos puestas en las piernas y la vista al frente, si es que hablábamos nos gritaban ‘vista al frente’. La amenaza era que el que se portaba mal lo iban a bajar del camión, así que hice caso. El castigo era sentarlo frente al camión, en una esquina, mirando la muralla, después lo pasaban al otro camión y los mismos milicos que estaban arriba nos decían que ahí eran más brígidos, decían algo de ‘otro batallón’”.

La detención duró aproximadamente cuatro horas y pese a que les habían dicho que ahí estarían retenidos y que luego serían entregados a Carabineros, no se realizó ese procedimiento.

“Nos sacaron en una hilera en la calle y nos gritaron que teníamos diez segundos para correr. Empezaron a contar en cuenta regresiva, yo corrí como pude, porque estaba cojo, no podía mover la pierna. Corrimos y encontré mi bicicleta hecha mierda, tomé restos y dos militares me apuntaron y me gritaron que corriera, así que ahí corrí como pude”, cuenta el vecino, cuya detención no dejó registro alguno.

Los detenidos no solo fueron agredidos, a algunos también les robaron el celular y la billetera según cuenta este vecino.

“Había un cabro chico de 16 años que no paraba de llorar todo el rato, las cuatro horas, lo tratamos de consolar, porque le habían robado el celular y no tenía cómo llamar a su mamá, él había salido al cacerolazo y no había llegado a su casa”.

Estos testimonios recogidos por este diario coinciden entre sí, pero ninguno de ellos pudo aproximar un número de cuántas personas pasaron por el centro de detención ilegal durante estas tres jornadas.

INTERFERENCIA fue a la bodega del supermercado Alvi y consultó a trabajadores del lugar sobre los hechos denunciados, quienes señalaron tener una orden desde gerencia de no poder referirse a ningún tema. Los trabajadores solo comentaron que están cumpliendo horario normal en el supermercado, realizando labores de mantención.

La ilegalidad

Durante la madrugada del sábado 19 de octubre el presidente Sebastián Piñera anunció públicamente la decisión de decretar estado de emergencia, en ese momento, sólo para la Región Metropolitana. Esta medida significó designar al general de división, Javier Iturriaga, como jefe de la Defensa Nacional, es decir, quien estaba a cargo de mantener el orden público.

Sin embargo, la acción del presidente no daba libre albedrío al poder militar. Según la Constitución Política vigente, el estado de emergencia sólo restringe el derecho de locomoción y de libertad de reunión. En ningún caso permite la improvisación de centros de detención, menos en recintos privados.

En otras palabras, bajo el estado de emergencia se mantiene el derecho establecido en el artículo 19, número 7, letra d) de la Constitución Política.

Este señala que “Nadie puede ser arrestado o detenido, sujeto a prisión preventiva o preso, sino en su casa o en lugares públicos destinados a este objeto”.

Según información obtenida por nuestro medio, el INDH está en conocimiento de los hechos ocurridos al interior del Alvi Club Mayorista de Metro Las Parcelas, pero aún no existe querella. Esto último, según relataron abogados defensores de derechos humanos y vecinos, se debe a que existe temor a sufrir represalias de parte de los militares en caso de formalizar una denuncia.

En tanto, INTERFERENCIA contactó a SMU S.A. para conocer su versión sobre estos hechos, por ejemplo, si es que desde la empresa se había dado autorización para esto. Esta fue la respuesta del holding:

“Luego de dos saqueos consecutivos [18 y 19 de octubre], el supermercado Alvi ubicado en el paradero 8 de Maipú cerró sus puertas hasta el día de hoy; adicionalmente, en esa oportunidad quedó custodiado por militares debido a la proximidad con el Metro, el que había sido incendiado».

«SMU no tiene información ni conocimiento y niega rotundamente haber consentido el uso de sus instalaciones para algún fin que no sea la venta de mercadería”, cierra el comunicado.

Por otro lado, este diario digital también contactó al Ejército para conocer su versión, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo una respuesta.

Fuente: Interferencia

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