Capitán Araya: El Nacionalista Avida Dollars

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Ante las revelaciones sobre sus sociedades offshore en el paraíso fiscal de Panamá, al campeón chileno las fake news, el furibundo ultraderechista José Antonio Kast, no se le ocurrió nada más ingenioso que acusar estar siendo víctima de una.

El primer problema, es que hay pruebas documentales.

El segundo, que se trata de una trama de la UDI, para despejarle el camino al sonriente Joaquín Lavín.

De hecho, la filtración de los documentos corrió por cuenta de La Tercera, del grupo Copesa, el brazo mediático de la UDI.

Un reportaje de ese diario, La ruta de los dineros de José Antonio Kast, revela sus movimientos de dinero a través de tres sociedades en Panamá, un paraíso fiscal, con las que controla un voluminoso patrimonio.

Esos tres vehículos de inversión no son un instrumento cualquiera. Las tres sociedades panameñas se transformaron en las matrices de la cadena de restaurantes Bavaria, actividades agroindustriales y diversificados intereses inmobiliarios en Chile y el exterior.

Esas inversiones le permitieron acumular un patrimonio de más de $ 4.000 millones, el que, en su opinión, le otorga tranquilidad para actuar en política.

“Tengo la libertad de no tener que ir a golpearle la puerta a nadie”, dijo Kast a La Segunda en abril de 2017.

“En mi trayectoria política he sido bien independiente, incluso cuando estaba en la UDI, porque no tenía temor de que me dijeran: ‘Oye, el financiamiento oficial que te va a llegar es menor’. Sin lugar a dudas, me da libertad”, agregó cuando se había lanzado a la carrera presidencial de 2017, un año después de renunciar a la UDI, el partido en el que militó durante más de una década.

Hoy dirige el naciente Partido Republicano.

El que calla otorga

El representante de la ultraderecha hizo declaraciones de su patrimonio durante los 16 años que fue diputado y también en 2017 cuando trató de llegar a La Moneda.

Sin embargo, en todas ellas omitió las tres sociedades de las que es dueño desde 2006, junto a su hermano Christian, que operan en Panamá, país considerado como paraíso fiscal.

La Tercera tuvo acceso a las actas de reuniones del 11 de octubre de 2006 en Panamá, entre Christian Kast, a quien José Antonio entregó a través de un mandato notariado la “gestión de todos sus negocios, y los abogados panameños Rolando Candanedo Navarro y María del Pilar Pimentel.

Los tres participaron ese día en juntas extraordinarias de accionistas de tres sociedades constituidas en Panamá en 2003: Foods & Merchandising Investments Inc, Latin America Real Estate Investments Co. S.A. y Austral Inversiones S.A.”.

Las actas de esas reuniones establecen que Christian y José Antonio Kast “son los titulares de la totalidad de las acciones emitidas y en circulación con derecho a voz y voto” de las tres sociedades, constituidas en 2003 con el método de acciones al portador.

Patrimonio sangriento

En la actualidad, de Empresa e Inversiones Bavaria Limitada (90% de Christian y 10% de José Antonio), Empresa e Inversiones Linderos Limitada (90% de Christian y 10% de José Antonio) y Empresa e Inversiones San Miguel Limitada (60% de Christian y 40% de José Antonio), se desprenden 90 sociedades, 186 propiedades y cuatro hoteles.

El pequeño quiosco en la carretera, al lado de la ermita de Fátima, se transformó con el tiempo en una amplia cadena de 22 rotiserías, 15 cafeterías, 12 restaurantes, cinco distribuidoras, tres frigoríficos, dos fuentes de soda y dos mataderos.

José Antonio Kast, quien se tituló como abogado en agosto de 1991, trabajó en el grupo desde 1990 como gerente del brazo inmobiliario de la familia durante los siguientes 12 años, según sus primeras declaraciones de patrimonio, y recibió el denominado sueldo patronal que se asignan quienes son dueños de su propia empresa.

En diciembre de 2001 fue electo diputado, por la UDI, por el entonces distrito 30, que agrupaba a las comunas de Buin, Calera de Tango, Paine y San Bernardo.

La zona donde nació Bavaria.

La misma zona donde integrantes de la familia Kast, incluyendo el patriarca Michael Kast Schindele, y su hijo Christian Kazt Rist, participaron en bárbaras violaciones a los derechos humanos.

El accionista emboscado

Al igual que Jano, Kast tiene dos caras.

Una muestra al pinochetista irreductible, el pendenciero nacionalista; la otra, de un rentista con patrimonio depositado en un paraíso fiscal, lo cual le otorga, en su arrogante opinión, “la tranquilidad para actuar en política”.

Según los registros del SII revisados por La Tercera, tres inmobiliarias ligadas a los Kast tienen 177 bienes raíces -que se extienden por todo Chile e incluye rubros habitacionales, comerciales, industriales y agrícolas-, con un avalúo fiscal total de $ 29.329 millones.

Kast no ha aclarado sus porcentajes de propiedad de estos negocios.

En su última declaración de patrimonio, con motivo de su candidatura presidencial reconoce una sola empresa.

“La última declaración de patrimonio presentada por José Antonio Kast en 2017 contiene una sola empresa. Para su constitución empleó una sociedad creada en 2000 con el nombre de Cafetería Las Condes Limitada y un capital de $ 200 mil.

En diciembre de 2015, junto a su señora, María Pía Adriasola y sus cuatro hijos mayores, Josefina (27), José Antonio (26), María Pía (24) y Nicolás (22), Kast modificó la cafetería, le cambió el nombre por el de Inmobiliaria e Inversiones Padua Limitada y aumentó su capital a $ 4.205 millones“, agrega el artículo de La Tercera.

Acá parte de las impresentables mentiras del «nacionalista», ante uno de los medios que le prestó ropa.

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