Piñera Simuló Cambio de Gabinete: Un Ajuste de Macetero

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Piñera concretó el cambio de gabinete que se venía anunciando hace semanas. El ajuste tocó a seis carteras. Salieron cuatro ministros: Roberto Ampuero (Relaciones Exteriores), Ignacio Valente (Economía), Emilio Santelices (Salud) y Susana Jiménez (Energía).

Tres de sus reemplazantes ya estuvieron en el primer gobierno de Piñera: Teodoro Rivera, reemplazó a Ampuero; Jaime Mañalich a Santalices y Juan Carlos Jobet a Jiménez..

Hubo dos enroques: Juan Andrés Fontaine salió de Obras Públicas para ir a Economía, y Alfredo Moreno dejó Desarrollo Social para asumir Obras Públicas.

El único rostro nuevo es Sebastián Sichel, que desempeñaba la Vicepresidencia de Corfo, y fue designado en Desarrollo Social, en reemplazo de Moreno.

Durante su discurso, Piñera resaltó que “este año 2019 será un año más exigente y por muchas razones”, entre otras, “el debilitamiento de la economía mundial, la reducción del comercio internacional, la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China, la caída del precio del cobre y el alza del precio del petróleo”.

Que un gobierno neoliberal, en una economía abierta en extremo, invoque shocks externos, equivale a quejarse de que llueve de arriba; mientras que el gabinete político, fuente de la abrupta caída del gobierno, se mantuvo incólume.

En efecto, aunque haya obedecido a una coincidencia, el cambio de gabinete se produjo el mismo día en que la reverenciada encuesta CEP mostró un desplome de 12 puntos en el respaldo al Presidente Piñera, que solo llegó al 25 por ciento.

Respecto del ambiente interno, arremetió contra los “obstáculos por la conducta de ciertos sectores de la Oposición en el Congreso, lo que ha dificultado y demorado el poder sacar adelante urgentes y necesarias modernizaciones y reformas”.

En consecuencia, Piñera anunció un comportamiento diferente:

“Después de haber hecho todos los esfuerzos de diálogo y búsqueda de acuerdos, llegó el tiempo de las definiciones y la acción”.

Y concluyó su discurso con la habitual sarta de lugares comunes, que contradicen la afirmación anterior:

“Las prioridades del Gobierno serán mantener a Chile en marcha, fortalecer la seguridad ciudadana y proteger mejor a nuestra clase media y sectores más vulnerables”, para lo cual se comprometió a “buscar con dedicación y buena voluntad los caminos del diálogo y los acuerdos con todos los sectores de la Oposición que quieran también transitar por estos caminos, manteniendo el compromiso con nuestro Programa de Gobierno y teniendo como único norte mejorar el bienestar y calidad de vida de todas las familias chilenas”.

En resumen, nada nuevo. Ni siquiera cambió pan por charqui. Por el contrario, acentúa la impronta neolberal de su segunda administración.

Sus potenciales aliados, la democracia cristiana y el Partido Radical, se mostraron decepcionados.

Para Fuad Chaín, presidente de la DC, se trató de “un ajuste amplio pero poco profundo”, mientras que Carlos Malnonado, presidente del PRSD, Piñera, perdió una oportunidad para enmendar el rumbo equivocado por el que lleva al país”.

Aseguró no entender el cambio de gabinete y cuestionó que no haya habido cambios en el comité político ni en el Ministerio de Educación, cuya titular es Marcela Cubillos:

“Los problemas no pasan por Desarrollo Social ni Obras Públicas”.

En el Frente Amplio, tampoco hubo conformidad con el cambio de gabinete.

Gael Yeomans, presidenta de Convergencia Social, postuló:

“El cambio de gabinete no resuelve el cambio de dirección que tiene que tomar el gobierno. En términos de su equipo político no hay cambios concretos”.

Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática, señaló:

“Acá hay una responsabilidad política clara. Y es del presidente que ofreció empleos, desarrollo y seguridad, pero hoy el 61% de las personas piensa que Chile está estancado y de eso hay que hacerse cargo. No necesitamos una sillita musical entre los ministros”.

El diputado de RD, Giorgio Jackson, dijo:

“En las carteras que se hace un cambio no son las que estaban más entrampadas, no sé que tanto cambie la relación”.

Javiera Toro, presidenta de Comunes, apuntó:

“Piñera parece desconocer que un simple enroque o un cambio estético no va a resolver ese problema, mientras no le presente al país un nuevo proyecto de sociedad que se pueda hacer cargo de lo problemas que preocupan a la mayoría. En ese sentido, ratifica un comité político que ha sido incapaz de generar acuerdo y diálogo con el conjunto de actores políticos y sociales. Parece muy preocupante la permanencia de la ministra Cubillos que ha sido incapaz de establecer un diálogo con los actores del mundo de la eduación”.

“En el discurso del presidente se demuestra que le sigue echando la culpa a otros de su mal desempeño. Además hay un problema más allá de los resultados del gobierno, que tiene que ver con la desasón que tiene la ciudadanía con la política y desde el Frente Amplio también nos hacemos responsables de esto. Es responsabilidad de los proyectos políticos poder responder a lo que siente la ciudadanía”, complementó Gael Yeomans.

Sobre las acusaciones de “obstruccionismo a la oposición, Caralina Pérez agregó:

“El gobierno se equivoca mucho en su punteria y abre un flanco dentro de su propia gestión cuando no reconoce sus propios errores. No sé hasta cuándo el gobierno pretende seguir echandole la culpa a la oposición de sus fracasos, hasta cuándo va a seguir echándole la culpa a los factores económicos internacionales, en lugar de liderar un proyecto que le haga sentido a la gente”.

El diputado Gonzalo Winter, del pacto Comunes y Liberales, señaló:

“Este cambio de gabinete no lo veo como un gesto de humildad, sino como un presidente que dobla la apuesta. Ojalá me equivoque y los nuevos ministros lleguen con ánimo de diálogo y no de arrasar con todo, porque cuando lo hacen, chocan con la pared”.

Conforme su proverbial tibieza, Heraldo Muñoz, presidente del Partido por la Democracia, se las arregló para no decir chicha ni limonada: :

“El Presidente ha decidido renovar su confianza en el comité político. Allá él, es quien manda y se tiene que sentir cómodo con sus más estrechos colaboradores. Es como la Selección Chilena, traer a aquellos que le brindaron a Chile buenos resultados y el Presidente quiere tener a aquellos que tuvo en su primer gabinete”.

Sobre su “especialidad, agregó:

“Sale Ampuero de Cancillería y entra Teodoro Ribera. Espero se recupere el rumbo perdido de una política exterior de Estado. Estoy dispuesto a colaborar con nuevo ministro, por Chile. Necesitamos una política exterior prolija y clara de defensa y promoción de nuestros intereses”.

El diputado socialista,Fidel Espinoza, manifestó:

“La salida de Ampuero revela el fracaso del Gobierno en RREE, Venezuela incluida. Teodoro Ribera podría desempeñar mejor función. De Valente, que expectativas económicas no se cumplieron. En Salud, mala señal con Mañalich. Faltó equipo político. Sólo ajuste menor este”.

Finalmente, la senadora Isabel Allende (PS), apuntó:

“Era lo privisible. Mala evaluación del Gobierno y su gestión según encuesta CEP. Es clara la decepción de la ciudadanía por expectativas no cumplidas y promesa de “Tiempos Mejores”, que nunca llegó”.

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