Piñera y Dictamen de Contraloría: El Emperador de la Mentira

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por Francisco Herreros.

En el traído y llevado caso del viaje a China de los hijos de Piñera, la impericia comunicacional, insólita en un Gobierno que se conduce por las encuestas, y el desvarío político de sus portavoces, alcanzan ribetes que superan el asombro; sin perjuicio de su inveterada costumbre de asesinar la verdad.

De esa guisa, en lugar de encajar el error originario, que los tiene en el piso de la banda de las encuestas, y balbuceando explicaciones cada cual mas incoherente y contradictoria que la anterior, desde hace ya más de un mes; Piñera y sus ministros del área política desperdiciaron una estupenda oportunidad para guardar un prudente silencio, y discretamente, refugiarse en la proverbial mala memoria de los chilenos.

Antes bien, reactivaron una polémica que por definición no pueden ganar, a propósito de un dictamen de Contraloría, según el cual “el viaje se efectuó de acuerdo a una costumbre que, a esa fecha, no tenía una regulación específica”; de suerte que, conforme al ADN de la derecha chilena, se enfrascaron en una pelea corta tan incandescente como inconducente; desempolvaron el viejo juego del empate moral y se afanaron en restregar la paja en el ojo ajeno, naturalmente, sin reparar en la viga del propio.

Piñera saltó al ruedo con una particular interpretación del dictámen.

“Contraloría dictaminó en forma categórica que viaje de mis hijos a China cumplió todas las normas de probidad y no significó gasto alguno para el Estado. Yo destaco que viaje abrió grandes mercados para exportaciones y promovió con eficacia mayores inversiones y progreso tecnológico para Chile”, escribió en su cuenta de twitter.

A su turno, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, exclamó:

“Contraloría ha dictaminado en forma clara y categórica que el viaje de los hijos del Presidente a China cumplió con todas las normas de probidad y no significó gasto alguno para el Estado”.

A reglón seguido, preguntó:

“¿Y ahora quién compensa el enorme daño causado con tanta información falsa y torcida?, ¿se excusarán algunos parlamentarios de izquierda por practicar aquello de ‘miente, miente que algo queda?’”.

Y concluyó:

“En la historia quedará que éste fue un muy exitoso viaje del Presidente en que logró avanzar en grandes acuerdos con China y Corea del Sur en materia de abrir mercados para las exportaciones chilenas, crear buenos empleos para nuestros compatriotas, promover la inversión y dar un gran salto adelante en las Tecnologías del Futuro. Eso es trabajar con nobleza por Chile, lo que contrasta con aquellos que solo se sienten cómodos revolcándose en el barro”.

Conforme la pauta, la ministra vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, escribió en su cuenta de twitter:

“Contraloría dictaminó que viaje a China de hijos del Presidente cumplió todas las normas de probidad y no significó gasto para el Estado. ¿Quién asume el gran daño de las mentiras y el oportunismo de la izquierda? ¿Alguien lo reconoce y se disculpa por tanto juicio falso e irresponsable?”.

Anatomía de un montaje

La distancia entre las declaraciones de Piñera y sus ministros políticos, y las representaciones colectivas de una parte cada vez mayor de la ciudadanía, tiende a magnitudes de escala sideral; sin perjuicio de que, una vez más, mienten con su rutinario descaro.

Los párrafos textuales del dictamen de Contraloría, citados por El Mercurio, que como se verá después, constituyen el núcleo de la operación comunicacional que le dio sustento a los desplantes de Piñera y sus ministros, se limitan a lo siguiente:

“Es menester consignar que la incorporación de miembros de la familia del Presidente de la República a la comitiva que acompaño en la visita de que se trata (China y Corea del Sur) se efectuó de acuerdo a una costumbre que, a esa fecha, no tenía una regulación específica que permitiera contrastarla con la situación fáctica en análisis”.

“Como es de público conocimiento, el Ministerio de Relaciones Exteriores reguló recientemente la conformación de las comitivas presidenciales mediante el Protocolo de Giras Internacionales del Presidente de la República, el que no se encontraba vigente a la época de la visita analizada”.

“En lo relativo a la participación de los hijos del Presidente de la República en las reuniones organizadas por las agrupaciones de comercio que se indica, lo que aparece como una consecuencia de la inclusión en la aludida visita, habida consideración de lo señalado precedentemente en orden a que a la sazón no existía regulación sobre la formación de las comitivas presidenciales y participación en reuniones, cabe señalar que no se advierten antecedentes que den cuenta de que dicha asistencia hubiese configurado, en ese momento, algunas de las hipótesis contenidas en el artículo 62 números 4 y 6 de la Ley 18.575 respecto del jefe de Estado”.

“Respecto al financiamiento del traslado aéreo por parte de la Fach de las hijos del primer mandatario como parte de su comitiva, cabe señalar que, considerando la normativa examinada sobre la materia, que autoriza expresamente que dicha entidad pública realice el traslado aéreo de personas ajenas a esa institución en forma gratuita, y tal torno se resolvió en el dictamen número 9.894 de 2018, con ocasión del viaje de la ex-presidenta de la República y su comitiva en septiembre de 2017 a la ciudad de Sao Paulo, Brasil, no existen observaciones que formular al respecto”.

En ninguna parte de la selección mercurial se menciona o absuelve probidad, ni tampoco se refiere, en modo alguno, a gastos para el Estado.

Descargue el dictamen

Es tan grosera la impostura, que hasta la propia Contraloría salió a corregir al Presidente, lo cual debe tener escaso precedente -si es que alguno- en la historia institucional.

En rigor, se trata de una de las frecuentes operaciones mediáticas con que el partido del orden controla a los chilenos, encabezada, como en el 99,9% de las veces, por el diario El Mercurio.

Emblemático ejemplo de desinformación

La crónica Contraloría Descarta Falta a la Probidad en Viajes de Hijos del Presidente a China, modelo de inducción psicológica sobre la base de intoxicación y sesgo de la información, rezuma tendenciosidad desde el propio titulo.

La técnica consiste en interpolar citas textuales del dictamen con párrafos ideológicamente sesgados, de absoluto cargo del editor, sin la debida diferenciación.

Así, el segundo párrafo textual que termina en “la época de la visita analizada”, es intercalado, con separación de punto seguido, por el siguiente contrabando mercurial:

“Eso se refiere a que la Contraloría debe contrastar hechos con normas y en este caso, al no haberlas en ese momento, no se advirtieron faltas al principio de probidad”.

Enseguida, recurre al procedimiento inverso.

Comienza: “sobre el traslado y alimentación de los hijos del mandatario, el dictamen plantea”; tras lo cual interpone la cita textual que inicia con “respecto al financiamiento del traslado aéreo por parte de la Fach”, y termina con “no existen observaciones que formular al respecto”.

Eso es abusivamente interpretado por El Mercurio, Piñera y los ministros citados como una confirmación de que no hubo gasto para el Estado, lo cual es absolutamente falso, como se verá a continuación.

Para remate del montaje comunicacional, El Mercurio sostiene de su cosecha:

“En cuanto al transporte terrestre tampoco realizó observaciones la Contraloría”, tras lo cual añadió, también de motu propio, :

“En ello tuvo a la vista antecedentes entregados por la Secretaría General de la Presidencia (Segpres),en orden a que los gastos de dichas personas, (los hijos), como los demás integrantes de la comitiva, fueron solventados de manera íntegra par los gobiernos anfitriones. También se alude a que los hijos del gobernante tuvieron la “calidad de invitados especiales”, por lo que se les aplicó la misma regla concerniente a los empresarios, donde el alojamiento es de cargo de cada invitado y no así el transporte”.

El que lea atentamente el dictamen, se dará cuenta de que eso lo dijo la Subsecretaría General de la Presidencia, en respuesta a la solicitud de información de la Contraloría, y no la Contraloría misma.

La misma técnica sustentó la afirmación de Piñera y sus ministros, de que el viaje de los hijos de Piñera no irrogó gastos para el Estado.

El emisor de la afirmación es la Secretaría General de la Presidencia, y no la Contraloría, como mañosamente se quiere hacer creer. El dictamenten señala sobre el particular:

“En relación a los gastos de transporte aéreo en que se incurrió por parte del Fisco de Chile para el traslado de los hijos del Primer Mandatario, la Subsecretaría General de la Presidencia informó que, en consideración a que aquellos utilizaron el avión presidencial -en su calidad de integrantes de la comitiva oficial-, no se generó ningún gasto adicional al efecto”.

Por lo demás, la información proporcionada por la Secretaría General de la Presidencia, reproducida en el dictamen de la Contraloría, y reciclada por El Mercurio, señala de modo textual:

“Respecto de los costos de transporte terrestre para el traslado de los hijos del Presidente por los territorios de la República Popular de China y de Corea del Sur, la Subsecretaría General de la Presidencia informó que los gastos por dichas personas como de los demás integrantes de la comitiva, fueron solventados de manera íntegra por los gobiernos anfitriones”.

Esto es sorprendente, por decir lo menos, toda vez que el 22 de mayo, Piñera declaró en Ahora Noticias:

“Mis hijos pagaron hoteles y comidas, tengo las facturas; si quiere se las muestro”.

A esta altura, para entender el intríngulis, es necesario exigirle a Piñera que muestre las facturas, por dos motivos:

a) porque la palabra de Piñera vale un ardite, y

b) hasta la fecha, Piñera y sus ministros han suministrado once versiones diferentes sobre el viaje de sus hijos a China, en poco más de un mes.

Así se cocinan los montajes comunicacionales de la derecha, lamentablemente hoy en el Gobierno.

Cualquiera puede darse cuenta de que las nociones matrices y verbos rectores de la crónica de El Mercurio, son los mismos utilizados por Piñera, Chadwick y la vocera, en sus declaraciones posteriores al dictamen de la Contraloría.

Manual para hacer el ridículo

Independiente del montaje, y en el campo político, las intervenciones de Piñera y sus ministros políticos sobre el dictamen de Contraloría son notoriamente desubicadas.

En la practica, Piñera sigue balbuceando explicaciones vagas y zigzagueantes, al tiempo que aparecen pruebas que las desmienten en forma sucesiva.

El incorrecto énfasis en que “el viaje de mis hijos a China cumplió todas las normas de probidad y no significó gasto alguno para el Estado”, muestra, por contraste, la dirección de sus preocupaciones.

El que acusa, se acusa; el ladrón cree a todo el mundo de su condición…

El hecho de que diputados opositores se hayan valido de canales institucionales regulares, como la Contraloría General de la República, con el fin de cumplir sus atribuciones constitucionales de fiscalización, no los hace merecedores de las invectivas y denuestos de los ministros de Piñera.

Chadwick reclamó a voz en cuello por “el enorme daño causado con tanta información falsa y torcida”, y preguntó si se excusarán “algunos parlamentarios de izquierda por practicar aquello de ‘miente, miente que algo queda’”.

El diablo vendiendo cruces.

Chadwick debe explicarle al país el montaje posterior al asesinato de Camilo Catrillanca, antes de tratar de mentiroso a nadie.

De pasada, podría aprovechar la oportunidad de aclarar el tema de dos contratos sin licitación, entre el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género y Solar & Nielsen, agencia de comunicaciones de su nuera; así como, si todo se hizo correctamente, por qué se dejaron sin efecto los contratos.

La vocera repitió la pauta de Chadwick casi calcada.

En su versión, preguntó primero quién asume “el gran daño de las mentiras y el oportunismo de la izquierda”. De modo análogo, repitió el segundo argumento, con una ligera variación:

“¿Alguien lo reconoce y se disculpa por tanto juicio falso e irresponsable?”.

Asombra la fruición con que esos ministros desafían el sentido común.

Blancas palomas de la democracia, impolutas vestales de la probidad, adalidades de la verdad a cualquier costo, dispuestos a inmolarse ante una acusación infundada.

¡Grandísimos hipócritas!

Ambos ministros confunden las categorías, y por tanto, equivocan sus tiros.

La “izquierda” no necesita desacreditar a la familia Piñera con mentiras, oportunismo y juicios falsos e irresponsables, a propósito del viaje a China, puesto que se han desacreditado ellos mismos, primero por sus acciones, y luego con sus inverosímiles y cambiantes explicaciones.

Para una familia con un patrimonio de US$2.800 millones, el tema del costo del viaje debería ser irrelevante. Pero si aparecen facturas que demuestren que los gastos de alimentación y alojamiento de los hijos de Piñera, fueron cancelados con fondos reservados, o gastos de representación de la Presidencia, el caso escalaría hasta alturas sublimes de la falsedad, la mentira y el doblez.

Más importante todavía, nadie ha explicado con claridad que hacían los hijos de Piñera en el encuentro con empresarios tecnológicos en el hotel Shangri-La en Shenzhen, salvo el comprobado embuste de que se encontraban en calidad de oyentes, en una actividad abierta; más aún cuando en la comitiva también viajó un socio de Cristóbal Piñera Morel, en una empresa que incursiona en el ámbito tecnológico.

Preguntar, y preguntarse, que hacían los hijos de Piñera -y el socio de uno de ellos- en un encuentro empresarial, al que también asistía su padre, en calidad de Presidente de la República ¿equivale a incurrir en las conductas vituperadas por la dupla Chadwick-Pérez como poco menos que terrorismo de izquierda?

Y puesto que la vocera reclama por el daño que causan las mentiras y los juicios falsos e irresponsables, debería, con mayor razón, presentar excusas formales en nombre de la derecha, a Sebastián Dávalos, hijo de la ex presidenta Michelle Bachelet, a quién el sector político que representa Cecilia Pérez, le destrozó la vida; sin pruebas ni misericordia, y sin que hasta la fecha, la justicia le haya imputado falta o delito alguno; como no sea el turbio proceso conducido por el Fiscal Emiliano Arias, hoy separado de su cargo; con el fin de desacreditar al gobierno de Michelle Bachelet, tan solo por reformas de mediano calado.

Enseguida, el 17 de mayo pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores dio a conocer el “Protocolo de giras internacionales del Presidente de la República”, encargado por el propio Piñera, como placebo para desviar las críticas que generó la participación de sus hijos Cristóbal y Sebastián en sus visitas oficiales a China y Corea del Sur.

De haber regido el protocolo, los hijos de Piñera no habrían podido participar de la reunión que la delegación sostuvo con empresarios chinos.

Lo firma el propio Canciller, Roberto Ampuero.

¿También él se revuelca en el barro?.

Entonces, a santo de qué tanto cortarse las venas por un debate sobre probidad, siempre legítimo y necesario en democracia, tanto más en el caso en comento, cuanto que de por medio están los antecedentes de la familia Piñera.

Fuego amigo

Por lo demás, no sólo la izquierda y la oposición critican el viaje de los hijos de Piñera.

La diputada de Renovación Nacional, Ximena Ossandón, emplazó al gobierno a asumir el error, para sacar el tema de la agenda:

“El zapato chino en que estamos tiene que ver con la falta de mea culpa que ha existido. Acá los responsables no son los hijos, son las personas que tomaron la decisión de subirlos al avión, sabiendo que la ciudadanía hoy condena con justa razón cualquier tipo de privilegios”.

Agregó:

“Acá hay que parar esta ola y decir que se cometió un error, que no se leyó bien la situación y que no vamos a volver a caer en estas prácticas. La política no es perfecta, cuando uno se equivoca lo mejor es reconocerlo y explicarle a la gente que las cosas serán distintas en el futuro.

Si hubiésemos actuado así desde un principio este tema ya estaría olvidado.

La Presidenta Bachelet hipotecó su gobierno porque nunca hizo un mea culpa sobre su hijo, Sebastián Dávalos, y no quiero que acá pase lo mismo.

Estamos perdiendo energía y un tiempo precioso en dar explicaciones, cuando lo que deberíamos estar haciendo es trabajar en los temas sociales y de seguridad que tenemos pendientes como país”.

Luego, manifestó:

“Si yo tuviera que darle un humilde consejo al Presidente le diría que converse muy bien con su círculo de asesores más cercano y les pida explicaciones de por qué no fueron capaces de calcular lo que finalmente ocurrió. Es evidente además que las explicaciones que se han dado posteriormente, lo único que han hecho es escalar aún más el conflicto porque han sido poco claras y contradictoras.

Acá lo único que cabe decir es que el viaje de los hijos fue un error y que no se repetirá. Asumamos como Gobierno que hubo un error y cerremos el tema de una vez. Hasta el propio hijo del Presidente pidió disculpas y no entiendo por qué el Gobierno no lo hace y se empeña en alargar el tema”.

Sobre el dictamen de la Contraloría, señaló:

“Acá nunca ha habido un problema legal y eso lo sabemos desde siempre. De hecho no existía un protocolo. Lo que está en juego es un tema político, ético y también el mensaje que le damos a la gente, que quiere igualdad ante la ley y mismas oportunidades en todos los ámbitos”.

Siendo lo más lógico, es también lo menos probable, que Piñera y sus ministros políticos se conduzcan con arreglo al consejo la diputada Ossandón.

Los costos que pagó el Estado

Además, el torbellino de la polémica sigue siendo retroalimentado por la afloración de nuevos antecedentes, que desmienten las sinuosas y ubicuas explicaciones de Piñera y del Gobierno.

Es el caso de la afirmación de que la presencia de los hijos de Piñera no causó gasto alguno para el Estado.

En virtud de la Ley de Transparencia, dos medios de comunicación, La Tercera, (Combustible, comida y pilotos: Fach dice que gastó $240 millones en el viaje a China), y Radio Universidad de Chile, (Los 237 millones que costó el viaje de la comitiva presidencial a China), obtuvieron de la Fuerza Aérea el monto y desglose de los costos para el Estado que tuvo el dichoso viaje familiar a China.

En la versión de La Tercera, el costo del viaje, en lo que al avión se refiere, ascendió a cerca de $240 millones, que incluyen desde el gasto en personal de la institución hasta servicios de catering para el grupo que acompañó al jefe de Estado, incluyendo los equipos de prensa nacionales, por cerca de $21 millones.

Agrega la crónica citada:

“El valor de un pasaje a China para 4 personas en clase económica, tomado con un mes de antelación, bordea los $14 millones. Con el gobernante iban cerca de 20 personas entre autoridades y representantes, a los que se deben sumar asesores, equipos de prensa y personal de la Fach. El ministro de Defensa, Alberto Espina, ha aludido que sumar o no más pasajeros no implicaba un gasto adicional para la Fach”.

El gasto, absorbido enteramente por la la Fach, incluyó viáticos de la tripulación por US$51.105 ($35,5 millones); handling (manejo del avión) por US$29.682 ($20,6 millones); combustible y lubricantes por US$228.917 ($159 millones); y catering (comida y atención a bordo) por $21 millones.

En total, el costo fue de US$ 331.373 (más de $230 millones) y $6,6 millones en moneda nacional. O sea, una suma de $237 millones.

También aparece en detalle la comitiva presidencial:

“Su esposa, Cecilia Morel, el canciller Roberto Ampuero; la subsecretaria de Telecomunicaciones, Pamela Gidi, y el director general de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), Rodrigo Yáñez; el ex presidente y actual embajador en misión especial para el Asia Pacífico, Eduardo Frei, y su esposa Marta Larraechea; los senadores Jaime Quintana (PPD) y Ena von Baer (UDI) y los diputados Alejandro Santana (RN), Francisco Undurraga (Evópoli), Javier Macaya (UDI), Pepe Auth (independiente) y Carlos Abel Jarpa (PR)”.

No es accesorio consignar que, no bien llegados de China, los diputados radicales Auth y Jarpa, votaron a favor de la idea de legislar del desastroso proyecto de profundización del sistema privado de pensiones, enviado recientemente por Piñera.

Resultan sorprendentes las conexiones de todo tipo que se entrecruzan en este caso. Sólo cabe agregar que se vendieron barato.

Agrega la crónica:

“También acudieron los empresarios Andrónico Luksic; el presidente del Consejo de Negocios Chile-China y presidente del Grupo Security, Francisco Silva; el CEO de Agrosuper e integrante del Consejo de Negocios Chile-China, José Guzmán; el presidente de Sigdo Koppers, Juan Eduardo Errázuriz; el presidente de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (Asoex), Ronald Bown; el presidente de la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta), Jorge Valenzuela y el representante de la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conapyme), José Carreño.

Posteriormente se supo que además había asistido José Tomás Daire, exsocio de Cristóbal. Él fue parte de los 40 emprendedores que participó del llamado ProChile Innovation Summit en China”.

Y concluye:

“El miércoles en la noche, el propio Piñera dio explicaciones por segunda vez: “Yo noto aquí un grado de maldad, una intención de causar daño y una falta de respeto por la verdad (…) Mis hijos y mi mujer han sufrido mucho. Todos saben que es imposible que se le pague a la FACh. Mis hijos pagaron hoteles y comidas, tengo las facturas; si quiere se las muestro”, dijo en Ahora Noticias”.

Hasta ahora, no lo ha hecho; y decirlo no es información falsa y torcida, ni juicios falsos e irresponsable, ni revolcarse en el barro.

Antes bien, lo parecen las sucesivas y tornadizas explicaciones de Piñera.

A su turno, la crónica de Radio Universidad de Chile, redondeó:

“En total, el gasto incurrido por la Fuerza Aérea -o por el Estado- hasta el momento, y todavía a falta de algunas facturas, suma los $237.681.131. Una cifra que está muy por lejos del “sin costos para el Estado” con que se defendió Cristóbal Piñera”.

Una pausa y ya volvemos, porque, seguro, esta historia continuará.

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