Otro Piñera lo Hizo Otra Vez: Proyecto de Adaptabilidad Laboral Termina de Liquidar los Derechos del Trabajo

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por Francisco Herreros.

El proyecto de adaptabilidad laboral que el gobierno de Sebastián Piñera se dispone a remitir al parlamento, es tanto o peor para los trabajadores, que el Código Laboral de su hermanó José, en los albores de los ochenta.

Pero a diferencia de éste, que lo impuso a punta de bayonetas, el multimillonario especulador a gran escala, devenido en Presidente de la república neoliberal, lo hace en su proverbial estilo sibilino de mentir, confundir y engañar.

En ambos casos, la lógica es la misma: en nombre de derechos individuales de los trabajadores, por la vía legislativa se suprimen sus derechos colectivos.

Dividir para reinar. Debilitar para explotar. Ahogar la capacidad negociadora de la organización sindical para incrementar la renta del capital.

En lugar de, simplemente, enviar el proyecto al parlamento, el gobierno lo antecedió con una minuciosa puesta en escena, que apunta a convencer a los chilenos de que “busca conciliar trabajo, familia e inclusión, para lo cual propone un régimen laboral de 180 horas mensuales y abre las opciones para modificar la jornada de trabajo, incluso con cuatro días de labores y tres de descanso”, como señaló el propio Piñera, en la elaborada trama mediática.

De creerle, los objetivos de la iniciativa serían, “mejorar la calidad de vida, crear más oportunidades y dar más espacios de libertad a los trabajadores”.

“Este proyecto de ley lo que busca es fortalecer los derechos de los trabajadores, ampliar sus ámbitos de libertad y permitir una mejor incorporación al mundo del trabajo y una mejor compatibilización de ese mundo con otros tan importantes, como el mundo de la familia, la recreación, la cultura, los amigos, etcétera”, afirmó con su característica gesticulación facial, acompañada del lenguaje no verbal del movimiento en aspas de sus cortos bracitos.

Piñera aseguró que los pactos de adaptabilidad y flexibilidad que propone el proyecto apuntan a “conciliar mejor trabajo-familia-descanso, mejorando la calidad de vida de los trabajadores(as) a través de darles mayores espacios de libertad para pactar sus jornadas de trabajo individualmente”.

Lo que hace, en realidad, en nombre de la “compatibilización” del trabajo y la familia, es terminar de destruir la organización sindical, demoler los escasos derechos laborales que van quedando, precarizar aún más el trabajo y caotizar las relaciones laborales, de forma tal de entregar inerme al trabajador ante el empleador.

Nicolás, el flautista de Chicureo

El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, instaló la cuchufleta de que el proyecto de adaptabilidad laboral permite modificar la jornada laboral, incluso con cuatro días de trabajo y tres de descanso.

Con cautela, inició el planteo:

“En la esencia de esto es que a algunos trabajadores les va a servir y a otros no. Y yo no creo que yo, ni usted, ni nadie tenga la única receta, o la única jornada que le va a servir a todos los trabajadores de Chile por igual. A algún trabajador puede que le interese trabajar por dos horas más lunes, martes y miércoles a cambio de tener tres días de descanso, eso a muchos trabajadores les cambia para bien la calidad de vida”.

La propuesta incluye, entre otros aspectos, jornadas de 180 horas mensuales que pueden ser distribuidas de forma diferente cada semana; jornada semanal distribuida en no menos de 4 días ni más de 6 y compensación de horas extraordinarias con días adicionales de vacaciones.

Luego, prosiguió acercándose paulatinamente al objetivo:

“Actualmente, la ley establece una jornada laboral de 45 horas semanales, distribuidas en cinco o seis días. El proyecto plantea varias alternativas, sean mensuales o semestrales, para distribuir las jornadas laborales”.

Agregó:

“El proyecto lo que establece son distintas alternativas de jornadas, como semanales de cuatro días de trabajo y tres de descanso, mensuales con 180 horas, de manera de distribuir las horas de trabajo de acuerdo a su vida personal”.

“La idea es que cada día el mundo del trabajo está cambiando y lo que tenemos que adaptar no es nuestra vida al trabajo sino que el trabajo a nuestra vida y para eso hay que tener más herramientas que el código de trabajo no tiene”, añadió, con el susurro de la sirena.

“Ninguna de estas medidas se le pueden imponer al trabajador, todas requieren la aceptación expresa del trabajador o del sindicato, según sea el caso”, agregó sinuoso.

Consultado sobre el proyecto de ley que impulsan parlamentarios de la oposición para reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales, Monckeberg replicó que la propuesta del gobierno tiene más ventajas:

“Hay un proyecto que plantea reducir la jornada semanal de 45 a 40 horas, eso significa en la práctica que, en el mejor de los escenarios, el trabajador labora una hora menos al día, pero no puede hacer ninguna redistribución de la jornada como a él le acomode. Nosotros planteamos una jornada mensual de 180 horas, que ya en sí misma implica una reducción de jornada cercana al ocho por ciento, pero tiene la ventaja de que se puede ordenar, distribuir esa jornada de acuerdo a lo que más pueda optimizar su tiempo y mejorar su calidad de vida”.

Y terminó con un típico galimatías de cuño empresarial:

“No basta solo con trabajar menos, sino que al mismo tiempo hay que garantizar el optimizar el trabajo. Cuando uno reduce excesivamente la jornada semanal y no crea nuevas jornadas, el trabajador no aumenta sus días de descanso”.

Plop.

Examine el dorado de la píldora, servido en bandeja por una radio “opositora”:

Júbilo empresarial

Por si alguien duda de la real dirección de los tiros, ahí tiene el festejo empresarial.

El presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), Bernardo Larraín Matte, señaló:

“La propuesta del Ejecutivo va en la línea correcta, pues introduce la palabra flexibilidad al Código del Trabajo, teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías hacen necesario poseer distintas maneras de trabajar”.

El integrante del grupo económico Matte se apresuró a anticipar opinión contra cualquier reducción a la jornada de trabajo:

“Esto se da en un contexto de flexibilidad. Si fuera solamente reducir la jornada, creo que sería equivocado, porque aquí no es un problema de menos trabajos, el problema es generar mejores ambientes de trabajo, mejores esquemas, mejores jornadas de trabajo y que eso va a generar saltos en productividad y, muy importante también, satisfacción para las personas”.

El Instituto Libertad y Desarrollo, habitual corifeo del neoliberalismo estratégico, expresó, en palabras de la economista del Carolina Grünwald, que la flexibilidad laboral es necesaria para las actuales condiciones del mercado y, con esto, aumentar la productividad:

“El proyecto dice que tiene que ser en común acuerdo, es decir, no en todos los empleos se puede permitir laborar cuatro días en vez de cinco, ejemplo es una repartición donde se atiende público. Entonces, por una parte se debe asumir que todos somos grandes, pensantes y que se va a usar correctamente la ley, obviamente se requiere fiscalización, y esto funcionará en la medida que somos un país evolucionado donde el empleador y trabajador pueden ponerse de acuerdo de buena fe, yo creo que también pasa por ahí”.

Precarización y pérdida del derechos

El problema es que con el proyecto de flexibilidad del gobierno ya ni siquiera se trata de letra chica, sino un engaño de la ceca a la meca, que pretende encubrir la mayor agresión alos derechos del trabajo desde el Código Laboral de José Piñera.

La presidenta de la Comisión de Trabajo del Senado, Adriana Muñoz (PPD) manifestó que el proyecto de flexibilización laboral anunciado por el Ejecutivo abre la puerta a la precarización en el trabajo:

“Nadie puede negarse a modernizar, la flexibilización es un proceso alternativo. Sin embargo, lo que preocupa es la forma en cómo se resuelve la flexibilización. Lo que vemos en el proyecto es una propuesta del Gobierno a pactar la jornada, a resolver la forma de flexibilizar, de pacto, pero a través de una negociación del trabajador con el empleador”.

“Nos siguen vendiendo la ilusión de que es posible que los trabajadores logren buenas condiciones de adaptabilidad o de flexibilidad, en una relación asimétrica entre el poder del empleador y las condiciones de necesidad que tiene un hombre o una mujer de acceder a un empleo. Es una puerta a la precarización, porque está muy bien pactar, está muy bien flexibilizar, esa parte ya está en el Código en varias normativas distintas; sin embargo, siempre el eje tiene que estar en el ente que negocia la distribución, la partición de la jornada es el sindicato y es materia de negociación colectiva”, concluyó.

A su turno, el presidente de la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja, Raúl Soto (DC), aseguró que la iniciativa del Gobierno genera retrocesos en derechos colectivos e individuales de trabajadores y trabajadoras:

“Yo creo que el Gobierno se ha farreado una oportunidad histórica. Si de verdad queremos conciliar trabajo con familia, era el momento de revisar los topes de jornada laboral en nuestro país, era el momento de rebajar de 45 a 40 las horas semanales, anunciar una jornada semanal de cuatro por tres como lo propusimos hace días atrás, pero sobre la base de 40 horas semanales y 10 horas diarias”.

Por tal motivo, precisó, buscará coordinarse con parlamentarios de oposición con el fin de evitar iniciativas regresivas y, al mismo tiempo, proponer indicaciones que signifiquen un real avance de mejoría de las condiciones laborales en el país; toda vez que el proyecto de adaptabilidad laboral del gobierno “deja a exclusivo criterio y arbitrio del empleador las principales modificaciones horarias, como lo son el definir las jornadas semanales, mensuales y anuales que se deberá trabajar”.

La profesora de Derecho del Trabajo de la Universidad de Valparaíso, Daniela Marzi, opina que en el proyecto no existe realmente un beneficio hacia los trabajadores, sino que solo se trabajará más intensamente determinados días:

“Esto se puede traducir en una imposición empresarial, que no exista realmente una facultad del trabajador para acceder o no a esto. Sabemos que, en Chile, cuando se habla de acuerdo entre las partes, las condiciones las fija el empleador, y en el mundo eso se ha corregido a través del sindicato. Por lo que se aprecia en el proyecto, la participación de la organización sindical es marginal y, en el país, con lo debilitado que está dicha instancia laboral, no existe ninguna garantía que establezca, en este caso, que son los trabajadores quienes están optando”.

Camila Vallejo: reforma anti-familia

La diputada Camila Vallejo (PC) usó su cuenta de Twitter para confrontar el proyecto del gobierno respecto sobre flexibilidad laboral.

Esta es la realidad laboral @sebastianpinera su reforma no disminuye las horas de trabajo sino que las aumenta por día. Esta propuesta NO es Pro familia es Anti Familia!. Debemos ponernos a la altura de los países desarrollados y no sólo cuando nos conviene!”.

En otro mensaje respondió al medio CNN que compartió una nota señalando “Hey @CNNChile eso no es ‘reducir’ jornada, es apretarla para tener más horas al día (12 horas + 3 de traslado= 15 horas fuera de tu hogar) hay que reducir máximo semanal a #40horas sino seguimos en la lógica de la sobreexplotación”.

La diputada Gael Yeomans (IL), integrante de la Comisión de Trabajo, señaló, también en twitter:

“No + falsas promesas para (Chile). El proyecto de #ModernizaciónLaboral le dice flexibilidad a que empleadores alarguen jornadas de trabajo sin aumento de sueldos ni garantizar derechos. Promesa de conciliación familiar es imposible con jornadas de 45 hrs.El gob no deja la letra chica”

CUT: un traje a la medida empresarial

La presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, rechazó terminantemente la reforma laboral, y afirmó que es el peor proyecto que podría hacerse y que vulnera los derechos de los trabajadores.

“Es un proyecto para los empleadores y no para la salud de los trabajadores. Les pedimos a los parlamentarios que rechacen la idea de legislar”, manifestó.

“Es engañoso. No nos entrega ni un minuto más de descanso. No libera jornada laboral para entregarle más tiempo a la familia. Lo que hace este proyecto es ajustar las jornadas, agotar y evidentemente que desgastar a los trabajadores en jornadas extenuantes por sobre las 12 horas y pudiendo en algunos casos llegar incluso a las 16 horas de trabajo en 4 días, para que luego con ese nivel de desgaste, una familia o un trabajador trabajadora pueda decir que descansa otros tres”, agregó.

Los primeros interesados en este país en tener más tiempo para el descanso efectivo, el poder tener una mejor conciliación con la familia y trabajo, de cumplir de mejor manera con la corresponsabilidad en el desarrollo de las labores del hogar y en el cuidado de los hijos, somos los trabajadores y trabajadoras. No obstante, este proyecto de ley no nos entrega ni un minuto más de descanso”, explicó.

Luego, aclaró que el ajuste de la jornada a 4 días semanales no solo aumentaría las horas diarias de trabajo sino que permite incluso que las horas se distribuyan en días feriados y festivos. Respecto del supuesto aumento de los días de vacaciones, la presidenta de la CUT manifestó:

“Lo que se está proponiendo en realidad es aumentar las vacaciones a costa de horas extras. Por lo tanto, no es que estemos ganando más días de vacaciones. Lo que nos están diciendo es que si acumulamos más horas de trabajo con las jornadas extraordinarias u horas extras, ahí entonces vamos a poder optar a trasladar estos días y horas hacia mayores vacaciones cuestión que por lo demás atenta con la propia promesa de campaña que hizo este Gobierno, en el sentido de aumentar en 5 días las vacaciones, de 15 a 20 días, pero en ningún momento se dijo que eso iba a ser a costa de horas extras”.

En su análisis, una de las peores consecuencias de esta lógica de pactos de adaptabilidad y flexibilidad de jornadas, será la “sobreexplotación”:

“En ese tiempo extra que los trabajadores tengan, lo más probable es que finalmente lo ocupen para tener otras jornadas u otros ingresos laborales porque este proyecto de ley en ninguna parte se hace cargo de uno de los grandes problemas que tienen los trabajadores y trabajadoras que son los bajos salarios”.

Este proyecto pretende hacer creer que el trabajador en forma individual y su empleador están en igualdad de condiciones al momento de negociar:

“Si la propuesta que me hace el empleador sobre pacto de jornada, sobre distribución de los horarios, no me gusta: ¿Tengo alguna posibilidad de decirle que no?, ¿el trabajador se puede medir como un igual con empleador?, si después el empleador podría decirme: Si no te gusta entonces te vas”.

Sobre la regulación de trabajadores de plataformas de aplicaciones, como Uber o Cabify, indicó:

“Este proyecto nos propone una posición inédita en el mundo. Legislar para no reconocer a esos trabajadores como tales , como establece esta normativa que ellos no tienen relación de dependencia, vulnera todos sus derechos”.

Concluyó:

“Esta es de las peores propuestas que hemos conocido en nuestro país en materia de condiciones laborales. Es terminar con la jornada laboral, permitiéndole al empleador generar cualquier tipo de mecanismo para sobreexplotar a los trabajadores, sin garantizar ni un día ni un minuto más de descanso sin garantizar ni un peso más en nuestros bolsillos”

En consecuencia, llamó a los partidos políticos de oposición y al Parlamento a que rechacen tajantemente este proyecto de ley:

“No le vamos a permitir al Gobierno que pretenda por esta vía introducir cambios en la legislación laboral que impidan a los trabajadores podamos defendernos a través de los sindicatos. Con este proyecto de ley se vulneran todas las posibilidades de que los sindicatos puedan ejercer una acción de protección de los derechos colectivos”.

Nolberto Díaz, Secretario General de la CUT, emplazó al Parlamento a rechazar la idea de legislar en esta materia:

“Es un proyecto con publicidad engañosa donde se falta a la verdad y donde se pretende bajo la falsa promesa de ampliar los descansos los fines de semana o de ampliar las vacaciones, engañar a la clase política y a la comunidad en general, señalando que este proyecto trae mejoras cuando lo que trae es perjuicio. Este es un proyecto engañoso, este es un proyecto que está rodeado de una campaña populista para engañar el verdadero trasfondo, que no es otra cosa que hacer un proyecto a la medida de los empresarios. Este proyecto se parece mucho al proyecto de medidores inteligentes de luz: Se construye un instrumento para los empresarios y se pretende que la cuenta la sigan pagando los trabajadores. Se pretende lograr el gran anhelo del empresariado chileno que es destruir la jornada laboral que hasta el día de hoy sigue protegiendo a los trabajadores chilenos”.

Agregó:

“Si queremos más tiempo para conciliar familia y trabajo entonces avancemos en la reducción de la jornada laboral, pongámosle auspicio al proyecto de ley que busca reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales sin que por ello se reduzcan los salarios, iniciativa de ley que está en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados. Es una medida efectiva reducir la jornada laboral sin perder un peso de nuestro salario. Si queremos dar señales clara de que estamos comprometidos con los trabajadores y trabajadoras, lo que nosotros esperamos son ese tipo de señales y no que se nos trate de pasar gato por liebre”.

Finalmente, los dirigentes de la CUT informaron que a partir de los próximos días se realizarán talleres para llevar hasta los trabajadores los alcances del proyecto, así como también solicitarán reuniones con los parlamentarios para explicar punto por punto los cuestionamientos y rechazo a esta iniciativa de ley.

La primera asamblea se realizará el jueves 7 de mayo a las 11:00 hrs., en la sede de la CUT.

Vea el punto de prensa completo, a continuación.

Vea la Minuta CUT–FIEL sobre Proyecto de Ley de Modernización Laboral y Flexibilidad

Minuta CUT Chile – FIEL Chile sobre Proyecto de Ley de Modernización Laboral y Flexibilidad

Por supuesto, el ministro del Trabajo no entendió ni una coma de la posición de la CUT, de modo que propaló:

“Hay que tener siempre una disposición al diálogo, y no es una buena señal que una vez más da la CUT, antes de conocer el proyecto, antes de presentar el proyecto, ya lo están criticando”.

Agregó:

“Las primeras críticas, muchas veces ciegas, provienen de la CUT. Nuestra certeza es que este proyecto se construyó con muchos sindicatos, por lo pronto, con las otras centrales de trabajadores y el corazón del proyecto es mejorarle la calidad de vida a los trabajadores de Chile”.

Se equivoca el señor Monckeberg.

Mejor diga con franqueza que el objetivo final del proyecto es debilitar la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores, y por esa vía, optimizar la acumulación de beneficios para el capital.

Salvo lo del engaño, es del todo comprensible, lógico y natural, tratándose de un desvergonzado gobierno empresarial como el de Piñera. Es su papel histórico, por lo demás.

Pero eso no significa, en modo alguno, que tenga la carrera corrida, pues la suma y la resta muestran que la oposición tiene mayoría en las dos cámaras del congreso.

Es cierto que está vigente la posibilidad de que el gobierno obtenga el apoyo de sectores convertidos al neoliberalismo en la oposición, situación extremadamente líquida, en el caso de la DC y el PRSD.

Pero lo que está en juego es tan determinante y lesivo para los trabajadores, que así, a priori, en primer análisis, es difícil creer que se vayan a atrever.

La primera tarea de los trabajadores organizados, es hacérselos entender, a palos si es necesario.

2 Comentarios

  1. He trabajado 6*1*2*3 5 años, el peor turno, no se lo deseo a nadie, gracias a gestiones sindicales logramos pujar a un 4*3, como siempre hubieron opiniones divididas, se perdió sobretiempo de la cuál mucha gente vive, pero para los que no, ganamos en dias de descanso, otros buscaron un segundo trabajo o proyectos personales, y se generaron otras situaciones que equilibraron la balanza, como por ejemplo ir a trabajar 1 o 2 días opcionales adicionales al mes con bonificaciones mayor a lo que había ,subiendo 30 % sueldo o más, el sondeo debe ir por los que ya pasaron por esa situacion o los faeneros o los turnados, por mi experiencia, 4*3 ha sido el mejor turno que he tenido. Volvería a ese turno, en la actualidad trabajo administrativo, 5*2.

  2. 180÷4 =45 horas semanales… es lo mismo permitiendo redistribuir horas para imagino mejor producción más que la mula de tener más tiempo libre o días… donde está el proyecto ?

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