Viña del Mar: El Desplome de Doña Tremebunda

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Con el fin de proteger a dos de sus alcaldes, en vías de destitución o suspendidos, la UDI, actor prominente del partido del poder, montó un operativo de marca mayor, que apuntaba a remover al Contralor de la República; pero al final del día, remató en fracaso inapelable.

La maniobra requería de un soporte comunicacional, proporcionado por La Tercera, del grupo Saieh, estrechamente vinculado a la UDI.

De esa guisa, en la edición del domingo de La Tercera, desempolvó un informe interno, según el cual, las contralorías regionales estarían aplicando diferentes criterios para el cálculo de déficit en municipios.

Según el diario duopólico, se trata de un estudio solicitado por el contralor general de la República a la Unidad de Análisis Financiero de la División de Análisis Contable (DAC), el cual detectó que las contralorías regionales que auditaban a los municipios no usaban la misma fórmula para realizar sus análisis contables, situación que derivó en que los déficits establecidos podían resultar distintos según la fórmula aplicada.

El objetivo de la maniobra comunicacional consiste en validar ese informe, sobre el del lunes 21 de enero, un documento de más de 150 páginas, que reveló que el déficit municipal de Viña del Mar supera los $17.500 millones al 31 de diciembre del 2017.

Descargue el informe

Para el efecto, La Tercera explica que la Ley Orgánica de Municipalidades indica que la fórmula correcta de cálculo contable del déficit a las municipalidades es: ingresos presupuestarios (incluye los ingresos devengados) + (más saldo inicial de caja (SIC) – (menos) gastos presupuestarios (incluye los gastos devengados) = (lo que da como resultado) déficit o superávit.

Esa confusión, sostiene La Tercera, habría ocurrido en el municipio de Viña del Mar, puesto que no se habrían considerado los ingresos devengados, ni el saldo inicial de caja para calcular el déficit, criterio que no habría sido similar en otras auditorías a otros municipios del país.

En esa hipótesis, el déficit del municipio de Viña del Mar, al 31 de diciembre del 2017, sería sólo de $2.000 millones.

Traigan la cabeza del Contralor

A partir de esa publicación, el paso siguiente apuntó a desplazar el foco de la responsabilidad hacia el Contralor General de la República, Jorge Bermúdez

Rápida como escupo de serpiente, y persistente como el mal aliento, la presidenta de la UDI, senadora Jacqueline van Rysselberghe, fulminó:

“Se trata de una situación demasiado grave, porque las acciones del contralor generan un daño político feroz y es aún más grave el que haya ocultado esta información, hace más de un mes. El contralor Jorge Bermúdez debe renunciar y si no lo hace, nosotros vamos a estudiar una acusación constitucional en su contra por notable abandono de deberes”.

El diputado gremialistas Renzo Trisotti, integrante de la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara, adelantó que citará a Bermúdez para que explique la situación.

El presidente de RN, Mario Desbordes, señaló:

“Lo prudente es esperar que el Contralor explique con detalle qué ocurrió, antes de anunciar acciones de cualquier tipo. Es clave saber, por ejemplo, si el déficit en Viña del Mar es de 17 mil millones o estamos hablando de 3 mil millones o tal vez no es tal”.

El alcalde de La Florida, Rodolfo Carter, a cuya administración una auditoría de la Contraloría le atribuyó un déficit de 20 mil millones de pesos, que desembocó en un caso judicial y en que el Tricel lo suspendiera de sus funciones por un mes, acusó que su alcaldía ha sido “víctima de una canallada jurídica y comunicacional”.

Ni corta ni perezosa, la propia alcaldesa aprovechó el río revuelto para asaltar el ruedo. Con base en el reportaje de La Tercera, declaró, muy suelta de rabadilla:

“Hoy día sabemos que el informe de Contraloría no decía nada. Siempre mantuve lo que me informó el jefe de finanzas: en diciembre del 2017 eran $17.000; en diciembre de 2018 eran $4.100 millones; y en el primer semestre de 2019 iba a ser cero y las finanzas estarían fortalecidas en la Municipalidad”.

La feble estructura argumental de la ofensiva de la UDI apunta a que la supuesta disparidad de criterios, ha perjudicado a alcaldes emblemáticos, especialmente Virginia Reginato, pero también Rodolfo Carter, quién, pese a renunciar a su militancia, sigue ligado estrechamente al gremialismo.

Reginato enfrenta un proceso por notable abandono de deberes luego de un lapidario informe de la Contraloría, mientras Carter se encuentra suspendido por un mes de sus funciones.

No es menor lo que Virginia Reginato y Viña del Mar, así como La Florida y Rodolfo Cárter significan para la UDI, Chile Vamos y, por ende, La Moneda, en cuanto eslabón fundamental en la llamada “votación electoral”.

En consecuencia, reunió toda su fuerza política y comunicacional para asestar lo que ciertos analistas denominaron una “feroz arremetida de la UDI” para desestimar el informe de Contraloría y, al mismo tiempo, desestabilizar al Contralor; personaje demasiado exéntrico para los estándares del partido del pinochetismo.

Versiones periodísticas mencionan una “pataleta” de Virginia Reginato en La Moneda, en reclamo de la falta de apoyo que requiere para enfrentar la amenazadora coyuntura que se le avecina.

Es más, probablemente la defensa de Reginato ante el Tricel invocará el reportaje de La Tercera para desestimar el informe del órgano contralor.

Un gasto inútil, pues la suerte ya está echada.

El episodio tuvo el mérito de dejar en evidencia la utilización instrumental y oportunista de la UDI, de la estructura institucional de la república.

El Contralor se defiende

A diferencia de otras operaciones de la UDI, en que sus destinatarios calculan que la línea de menor costo es el prudente silencio, el Contralor no se quedó callado:

“¿Por qué voy a renunciar?, ¿no se dan cuenta que estamos haciendo el trabajo?”.

Descartó el argumento de las “varas distintas” para medir el déficit en comunas:
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“Lo que ocurre siempre es que el problema es del auditor, del contralor, y cuando empiezan a aparecer cosas que molestan, entonces hay gente que cree que lo hay que hacer no es perfeccionar el control o hacer mejor su propia pega, sino atacar a quien está haciendo su trabajo”.

“Aquí no hay ninguna distinta vara para medir a nadie. Lo que hemos hecho acá en la municipalidad de Viña (del Mar), en la Florida, etc., es aplicar la metodología que siempre ha aplicado la Contraloría, que es tomar la contabilidad y realizar la auditoría de la manera que lo ha hecho siempre”, detalló.

Respecto al caso de la Municipalidad de Viña del Mar, manifestó:

“El saldo inicial de caja corresponde a los recursos que pasan de un año a otro en un determinado servicio público, en este caso en una municipalidad. Ese saldo inicial de caja para poder ser utilizado necesita una cuestión fundamental que es que sea de libre disposición para poder aplicarlo al presupuesto. En el caso de Viña, por qué no se consideró el saldo inicial de caja, porque esa plata estaba destinada por parte del Ministerio de Cultura a terminar de una vez por todas con las reparaciones del Teatro Municipal y del Palacio Vergara. Por lo tanto, esa plata no era de libre disponibilidad y por eso el auditor, correctamente, no lo consideró como saldo inicial de caja”.

A mayor abundamiento, prosiguió:

“El criterio que utilizó el auditor, fue, podríamos decir, conservador. En qué sentido. Históricamente, y por esos mismos conceptos, en que el municipio consideraba que iba a recibir 8 mil millones y fracción, en realidad lo que recibía históricamente eran 500 millones; por lo tanto, obviamente, si históricamente usted ha recibido 500 millones, por qué de un año a otro va a pegarse un salto de 7.500 millones o más para considerar que iba a hacer un ingreso. Ese fue el factor”.

Finalmente, relativo a lo financiero del municipio, explicó:

“Lo que se hizo fue considerar, evidentemente, los compromisos, es decir, el devengado, pero, además, cuando aparecen en una caja documentos, con facturas que no están en la contabilidad o documentos representativos de deuda que no están reflejados en los libros contables, obviamente que el auditor debe incorporarlo en la auditoría para señalar que eso es parte del pasivo”.

En respuesta a la acometida de la UDI; la Contraloría General de la República replicó con un comunicado institucional:

“Respecto de la fiscalización del sector municipal, es necesario aclarar que tanto la normativa del Sistema de Contabilidad General de la Nación, como en las normas Internacionales de Contabilidad para el Sector Público (NICSP), que la Contraloría utiliza en todas sus auditorías, indican los elementos a considerar para determinar el déficit. Sin perjuicio de lo anterior, admite modalidades de cálculo que se deben adaptar a la realidad de cada caso, según la fiabilidad de la información”.

Asimismo, es necesario aclarar que las auditorías a los municipios no son aleatorias, sino que responden a una planificación basada en una matriz de riesgos que pondera diversos factores”.

Agregó:

“En el caso particular del municipio de Viña del Mar —en su respuesta a la auditoría y en sus informes analíticos de ejecución presupuestaria— reconoce la situación deficitaria, entre otras observaciones realizadas por la Contraloría, validando así el trabajo del órgano de control. La auditoría a dicho municipio está disponible en el sitio web institucional de la Contraloría para su revisión en detalle”.

El comunicado desestima por completo lo informado por La Tercera y reafirma el trabajo realizado por Victor Hugo Merino y la Contraloría de Valparaíso en torno a que el déficit municipal de Viña del Mar, a diciembre del 2017, era efectivamente de 17 mil millones de pesos.

La alcaldesa se pisó la huasca

Los poderosos tienen la tendencia de confundir la realidad con sus deseos, ansias y obsesiones.

Así, la maniobra de la UDI no tuvo en cuenta que sus premisas son rebatidas en la propia respuesta de la alcaldesa Reginato, al Informe de la Contraloría, donde reconoce el “error” del saldo de caja y el “error” en el cálculo de los ingresos que tendría el municipio.

En la página 23 de las respuestas dice:

“Se registró como deuda flotante todos los pasivos que reunían los requisitos para ser devengados y que contaban con disponibilidad presupuestaria para su registro”; lo cual implica un reconocimiento de la deuda.

En la página 24, la alcaldesa nuevamente reconoce el pasivo municipal:

“El pasivo exigible al 30 de junio de 2018 ha disminuido en alrededor de un 40%, llegando a los $8 mil millones, de acuerdo con el Informe de Ejecución Presupuestaria”.

Muy lejos de los $2 mil millones que sugiere la UDI, usando otras fórmulas.

En la página 25 de la respuesta, la alcaldesa reconoce que existió una “sobrestimación de los ingresos”:

El informe de Contraloría estimó que esta “<> de ingresos realizada por el municipio era de más de $10 mil millones”, ante lo cual Reginato respondió:

“Si bien, es efectivo que el término del ejercicio permitió verificar una sobrestimación de ingresos, debe tenerse presente que el presupuesto para el año 2017 se elabora con la información disponible hasta el mes de agosto del 2016, ya que normativamente debe ser entregado la primera semana del mes de octubre”.

En la página 27, Reginato reconoce el déficit abultado del municipio, que ahora pretende desestimar. Luego de enumerar una serie de medidas que va a tomar, dice:

“Con estas y otras medidas se espera que, al 31 de diciembre de 2018, el déficit presupuestario ascienda a $6.500 millones”.

En la página 28, la propia alcaldesa reconoce un error en los registros de deuda a diciembre del 2017 e incluso se comprometió a iniciar una investigación sumaria.

El informe de Contraloría estableció:

“Si la Municipalidad de Viña del Mar hubiera registrado toda su deuda exigible al término del ejercicio del año 2017, conforme fuera observado, de los balances de ejecución presupuestaria, se podría haber advertido que las cuentas contables presentaban del subtitulo 22 ítemes 1 al 12 y subtitulo 13 ítem 2, al 31 de diciembre de ese año, presentaban en su conjunto, gastos devengados superiores a los limites definidos en el presupuesto que se encontraba vigente a esa data”.

Ante esto Reginato respondió:

“Esta observación no es sino una consecuencia directa del incumplimiento de lo dispuesto en el Oficio de la Contraloría General de la República N°60.820/2005, razón por la cual, como ya señalé, he dictado la Orden de Servicio N°90, de 2018, por cuyo intermedio he instruido al director de Administración y Finanzas, al director de Finanzas y al jefe de Contabilidad, para que den cumplimiento a las normas contables señaladas en el referido oficio, sin perjuicio de disponer, a través del Decreto Alcaldicio N° 10.142, la instrucción de una investigación sumaria administrativa para establecer las eventuales responsabilidades administrativas a que hubiere lugar”.

La UDI cuestiona a la Contraloría que en algunos municipios, incorpora el saldo de caja inicial del año y en otros no. Sin embargo, nuevamente, las respuestas de Reginato al informe, muestran que reconoce un error, y que ella misma corrige.

El informe de Contraloría señala que el saldo inicial de caja, de $5.314.070.050, corresponde en su gran a mayoría a fondos de terceros, que tenían un fin en especifico, por lo cual el verdadero saldo inicial de caja era de $19.592, es decir, diecinueve millones de pesos y fracción.

Ante esto, Reginato, en la página 32 de sus respuestas a Contraloría, reconoce:

“El director de Administración y Finanzas, en su Memornado 336 de 2018, que se acompaña en el Anexo 91, ha realizado un análisis financiero del saldo inicial de caja, rebajando los fondos en afectación, para concluir que, al inicio del año 2018, el mismo ascendía a la cantidad indicada en el pre-informe 577, es decir $19 millones y no $5.000 millones”.

En la misma página, reconoce: “nunca se pensó que pudiera ser incorrecto”, tras lo cual agregó:

“Habiéndose procedido a la rebaja de los fondos mencionados, solicito se tenga por subsanada la observación formulada”.

Pero eso no es todo, como aprecia en el siguiente video:

La soledad de Toribio el Náufrago

El Gobierno, que de ninguna manera podría ignorar la maniobra de la UDI y sus intenciones, respaldó no obstante al Contralor, como no podría, o no debiera ser distinto.

Así, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, se desmarcó claramente de la arremetida de la UDI contra el contralor:

“Nosotros como Gobierno con la Contraloría estamos trabajando bien. Así que nosotros no tenemos nada que decir al respecto. La senadora van Rysselberghe tendrá sus razones y tendrá que explicarlas”.

Esta señal del Gobierno dejó en total aislamiento a la UDI en su ofensiva contra Bermúdez, puesto que ni en sus socios de Chile Vamos, RN y Evópoli, ha encontrado apoyo. En cambio, la oposición blindó al contralor y acusó una “estrategia sistemática” para debilitar a la Contraloría.

En todo caso, no debe pandir el cúnico. En una sociedad neoliberal, la deuda manda sobre cualquier otra consideración.

Si a la fecha de los vencimientos, no hay plata en caja para hacerles frente, polémicas de tercer orden, como la que promovió la UDI contra el Contralor, son tan inútiles como podría ser un paracaídas para submarino.

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