Alzas de 5,1% en los Planes: Las Isapres se Afilaron a los Afiliados

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El neoliberalismo lo hizo de nuevo. Sin otra justificación que el abultamiento de su tasa de ganancias, cinco Isapres impusieron a sus afil(i)ados, la mayor alza promedio en los últimos ocho años, ante la impotencia del modelo regulador.

En efecto, cinco isapres subirán los precios de sus planes en el marco del nuevo proceso de adecuación de contratos, según confirmó la Superintendencia de Salud.

Las isapres abiertas que aplicarán alzas en el próximo período 2019-2020 son Cruz Blanca, con un alza promedio de 7,7%, Colmena, 6,3%, Consalud, 5,9% y Banmédica, 4,9%.

De las isapres cerradas, sólo Fusat reajustará sus precios, con un alza promedio de 5,9%.

Vida Tres, Nueva Masvida, San Lorenzo, Chuquicamata, Río Blanco, Fundación y Cruz del Norte decidieron no aplicar alzas durante este período.

Los nuevos precios comenzarán a regir en julio y se aplicarán a cada contrato al momento de cumplir su anualidad, mientras que las cartas que notifican esas alzas serán enviadas a los afiliados a partir de abril, con 90 días de anticipación al mes de cumplimiento de anualidad.

Así lo anunció un comunicado de la Superintendencia de Salud, el cual indicó que se aplicará un aumento a todos los contratos vigentes de las aseguradoras involucradas en el alza, durante el proceso de adecuación anual, que se inicia en julio de 2019 y culmina en junio de 2020.

La superintendencia también señaló que el promedio de aumento en el sistema durante este periodo es de un 5,1%, el tercero más alto en los últimos años, “luego de las alzas observadas en 2008 (8%) y en 2011 (6%)”.

Las cifras contrastan con el ejercicio anterior, ocasión en que el aumento promedio de los planes de las aseguradoras llegó al 3,6%.

Esta información cobra relevancia, en el contexto del inminente anuncio del gobierno, acerca del proyecto general de reforma a las isapres.

La impotencia e inoperancia del actual modelo regulador queda nítidamente retratada en el siguiente párrafo del comunicado:

“Luego de conocer el alza, los afiliados pueden aceptar la propuesta de alza efectuada por la isapre, es decir, mantener su plan vigente al nuevo precio; aceptar el plan alternativo ofrecido por la isapre en la carta de adecuación, o bien, y previa evaluación, ponerle término al contrato para cambiarse de isapre o incorporarse a Fonasa. Asimismo, los cotizantes tienen la opción de reclamar en la Superintendencia de Salud o ante los tribunales de justicia, presentando un recurso de protección”.

Hay, pero no queda.

En suma, la capitulación del Estado.

El último punto tiene relevancia, puesto que aumentá la la judicialización de los casos, que ya abruman a los tribunales.

“Esto va a traer más judicialización”, señaló Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello.

“Esto es lo que genera la explosión de costo y que redunda en el aumento de los precios; se trata de algo que las isapres, hasta este minuto, no han sido capaces de enfrentar. En parte se justifica y en otra parte se le están pasando al consumidor los costos”, agregó.

Victoria Beamont, directora ejecutiva de la Fundación Politopedia, también prevé un aumento en las judicializaciones durante 2019:

“Esto le pone acelerador a lo que debiese ser una reforma y que si esta no incorpora estrategias de contención de costo, claramente va a seguir incrementándose”.

Añadió que, considerando que desde mayo de este año que será obligatorio cotizar para los trabajadores que emiten boletas de honorarios, “la política del SII, más el incremento del gasto en salud, va a castigar mucho a la clase media”.

Insuficiencia reguladora

El superintendente de Salud, Ignacio García-Huidobro, ha procedido con diplomacia vaticana, con el fin de no comprometerse, si bien no pudo menos que admitir que las isapres “pueden estar cometiendo un abuso”.

Mencionó varios factores que considera como causas de esta fuerte alza.

“Esto es multifactorial. El modelo de atención que tenemos en el sistema privado donde básicamente se paga por todas las prestaciones, no hay modelo que busque básicamente atenciones más costo-efectivas, el envejecimiento de la población, toda la introducción de tecnologías nuevas, medicamentos nuevos”.

Insólitamente, también mencionó entre los factores del alza, la “judicialización”, la que, en su opinión, ha mostrado un sostenido incremento:

“Hoy tenemos alrededor de 250 mil a 300 mil casos judicializados al año y eso tiene costos para el sistema, que se traspasan a los usuarios”.

Consultado sobre sobre la brutalidad que acababa de decir, y en particular respecto a si esto puede considerarse un abuso por el traspaso a los usuarios de los costos de la judicialización, después de ser condenados por tribunales al pago de las costas de los juicios, el superintendente se limitó a afirmar que falta regulación:

“Yo no estoy justificando, estoy dando una explicación que interpretamos que dan respuesta a este reajuste. Se pudiese considerar un abuso, se pudiese considerar que el sistema no ha tenido toda la regulación que requiere porque estamos desde el año 2010 esperando una reforma”.

¿Para eso se le paga un sueldo de, aproximadamente, $6 millones al mes?

Enseguida, apeló al lugar común de que se trabaja en un proyecto de ley para regular las isapres

“El proyecto de ley debiese corregir esta y otras situaciones. Desde que asumimos hemos trabajado en distintas regulaciones que busquen un ordenamiento que lamentablemente estaba dejado de lado hace muchos años”.

Retención de la devolución de impuestos

El superintendente también se refirió a la retención de la devolución de impuestos de los trabajadores independientes con la que se pagarán las cotizaciones previsionales y de salud, que ha desatado viva molestia en ese grupo de trabajadores:

“Todos los cotizantes independientes que por ley van a tener que cotizar y tener un sistema de salud que los proteja. Básicamente también estamos, mediante distintas regulaciones, buscando el control y el ordenamiento de esta nueva ley”.

“Es una ley que está saliendo, que están saliendo los distintos decretos y reglamentos y estamos sacando las regulaciones de cómo van a tener que hacer el manejo de todas estas platas”, añadió.

Explicó que esos recursos “van a quedar en una cuenta diferente que tendrán que llevar las isapres respecto a este grupo de cotizantes”.

Agregó:

“Los intereses son de los usuarios y se van a repartir cuando corresponda. A aquellas personas que ya hayan hecho sus cotizaciones se les devolverá el monto respectivo con los intereses respectivos”.

Y concluyó:

“Los independientes tenían una situación de desprotección y todos estos procesos nuevos en estas leyes y todos estos ordenamientos tienen dificultades no solo en estas áreas en muchas otras áreas, por lo tanto hemos tenido algunas dificultades que estamos subsanando pero no tenemos la menor duda que busca avanzar en un área desprotegida”.

La diferencia radica en que, mientras la Superintendencia vacila, claudica y esconde la pelota, las isapres le meten impúdicamente la mano al bolsillo de los trabajadores independientes, al desentenderse del pago de cotizaciones previsionales y de salud, mientras “administran” los fondos de esos trabajadores.

Reacciones

El secretario general de la Democracia Cristiana, David Morales, criticó al Superintendente, quién se limita a reconocer que “se puede considerar un abuso” de las isapres el alza de sus planes de salud:

“El tono pusilánime del superintendente irrita más que el abuso que él mismo reconoce. Termina como diciendo ‘esto es así’, como si fuera el representante de las Isapres. Parece que estamos en el mundo al revés”.

Para la senadora DC Carolina Goic, se trata de un nuevo castigo a la clase media:

“Esta abusiva alza de precios muestra necesidad de cambios al sistema para hacerlo más transparente”.

El ex presidente de Asexma, Roberto Fantuzzi condenó el alza:

“Es como un portonazo de las isapres a los bolsillos de los enfermos: suben sus servicios desde de un 4,5% hasta 7%. Cifra casi al doble al IPC. Ojalá que mejoren los servicios”.

En fin, estamos ante otro de los beneficios de los tiempos mejores de Piñera.

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