Insólitos Antecedentes Sobre Faraónica Vida de Ex Comandante en Jefe con Dineros de Todos los Chilenos

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La ministra en visita de la Corte Marcial Romy Rutherford sometió, el martes 19 de febrero, a proceso al general del Ejército en retiro Juan Miguel Fuente-Alba Poblete, en calidad de autor del delito reiterado de malversación de caudales públicos, por un monto total de 72.918 unidades tributarias mensuales, es decir, alrededor de $ 3.500 millones.

“Los antecedentes de los viajes realizados por el encartado Fuente-Alba aportados por la Bridef a fojas 1945 que no solo dan cuenta que éste viajó en sus comisiones de servicio acompañado de su cónyuge sino, además, de los altos valores pagados por la Comandancia en Jefe con ocasión de estos viajes, lo que los incluía a ellos y a su comitiva, tanto en cuanto a tickets aéreos, como alojamientos y traslados”, consigna la resolución de la magistrada.

“Por estas razones y de conformidad, además, con lo dispuesto en los artículos 274 a 278 del Código de Procedimiento Penal, se declara que se somete a proceso a Juan Miguel Fuente-Alba Poblete en su condición de autor del delito reiterado de malversación de caudales públicos que prevé y sanciona el artículo 233 en vinculación con el artículo 238, ambos del Código Penal, relacionado con un perjuicio total provocado al Fisco de Chile ascendente a $2.980.800.000 (dos mil novecientos ochenta millones ochocientos mil pesos) al año 2014, equivalentes a 72.918 UTM, que en la actualidad alcanzan la cantidad de $3.489.507.404 (tres mil cuatrocientos ochenta y nueve millones quinientos siete mil cuatrocientos cuatro pesos)”, agrega.

Además, la ministra Rutherford despachó orden de embargo por un monto total de $3.500.000.000 (tres mil quinientos millones pesos), atendido el delito perpetrado.

El departamento de la señora

Entre los antecedentes que presentó la magistrada se encuentra un informe que elaboró la Contraloría General de La República respecto a los bienes que administraba el ex general durante los años 2010 y 2014. El documento es enfático en señalar las irregularidades en los fondos que administraba el militar y que lo vincularían a un presunto enriquecimiento ilícito a través de gastos reservados.

Señala el documento:

“Llama la atención la disminución que experimentó el pasivo declarado por Juan Miguel Fuente-Alba Poblete en el año 2012, por cuanto de $300.642.618 (año 2011) se redujo a $164.156.236 (disminuye $132.486.382”.

Al respecto –agrega el documento- podemos inferir sólo dos hipótesis.

“La primera: los activos del militar en 2012 disminuyen en total $116.120.542, este dinero no se habría utilizado para pagar créditos (pasivos), sino para financiar la compra al contado (dinero efectivo según escritura) de la propiedad de Anita María Pinochet Ribbeck, de calle Kennedy N° 5947, departamento 2304, Las Condes, que adquirió en la suma de $123.619.160. Por consiguiente, la disminución del pasivo, se tuvo que haber financiado con el dinero cuyo origen se desconoce”.

En tanto que la segunda:

“Si el pasivo se redujo utilizando el dinero producto de la disminución de los activos de Juan Miguel Fuente-Alba, entonces la compra del departamento, que se financió en dinero en efectivo, se hizo con dinero cuyo origen no se pudo determinar a partir de las fuentes de información analizadas”.

Esto último más aún si se considera que –según el informe- los ingresos formales totales de Juan Miguel Fuente-Alba, entre los años 2008 y 2015, alcanzaron $411.537.562, no guarda relación con el incremento patrimonial suyo y menos con su matrimonio”.

Esto porque la cónyuge “no registra ingresos formales que le permitan aportar a la sociedad conyugal”, añade el documento. Tampoco Fuente-Alba registra actividad económica distinta a la del Ejército de Chile, ni participación en sociedades ni giro comercial relacionado al rubro inmobiliario”.

“Tampoco puede justificar los flujos reflejados en sus cuentas con los ingresos por remuneraciones, arriendos de propiedades o con los diferenciales obtenidos por compraventa de propiedades, la que aun contando con esos flujos, no alcanzan a cubrir la gran cantidad de inversiones, gastos y costos de vida asociados”, añade el informe.

De la misma forma, su mujer “no tiene como justificar la adquisición de activos ni el pago de tarjetas, por cuanto no registra ingresos fijos provenientes de rentas, ni participación societaria, solo figura como accionista de la empresa General Electric de Chile S.A, de la cual obtuvo dividendos sólo en los años 2014 y 2015 que totalizan $2.329114 y emitió boletas de honorarios entre los años 2010 y 2011, cuyo valor bruto suman $602.140”, consigna el mismo documento.

Confesión de parte

En la resolución, la ministra Rutherford dejó constancia de que “el propio reconocimiento del encausado Fuente-Alba (…) admite haber utilizado fondos correspondientes a gastos reservados -que fueron entregados por el Ejército de Chile con el específico fin de ser usados en asuntos de inteligencia, contrainteligencia y seguridad- con un destino diferente, a razón de entre $ 700 y $ 800 millones anuales, durante cuatro años”.

En el procesamiento, la ministra en visita establece que el reconocimiento del uso de estos fondos ocurrió en las tres declaraciones que el otrora alto oficial prestó ante ella, entre el 13 y 18 de febrero, en calidad de inculpado.

Sobre el destino que le dio a los recursos, el procesamiento señala que fue “el pago de diferentes conceptos y montos, como son la mantención completa de su vivienda familiar, lo que incluía no solo consumos básicos, sino que todos y cualquier gasto que pudiera irrogarse mensualmente, incluyendo la alimentación de su grupo, del personal y de las visitas recibidas, las celebraciones, cenas especiales, contratación de banquetería, flores, etc”.

La lista de gastos de Fuente-Alba, vía gastos reservados, incluye gastos personales como alimentación de toda su familia, peluquería y sastrería, pagos extras a personal cercano, compras de regalos de cumpleaños, regalos de matrimonio y de “recuerdos”, compra del “Diario La Segunda”, pago de cuotas del Rotary Club y celebraciones en general, entre otros.

Estos desembolsos fueron admitidos por el ex general:

“Consultado por el tribunal afirma que efectivamente es probable que a lo menos una parte de los gastos de mantención y funcionamiento de la casa, que habitó en el periodo en que fue comandante en jefe, haya salido también de gastos reservados”, señala la jueza en un informe a la Corte Marcial.
El encausamiento agrega que no solo él hacía uso de este dinero, sino que también terceros, como familiares y amigos. En efecto, Fuente-Alba reconoció que con cargo a gastos reservados se adquirieron regalos para diferentes personas y por diversas circunstancias.

También Fuente-Alba reconoció que recibió dinero por los viajes realizados al exterior, por él, su comitiva y su esposa, provenientes de gastos reservados.

El procesamiento afirma que Fuente-Alba “recibió por cada comisión un viático que depositó en sus cuentas, sin destinarlo a ninguno de los conceptos propios, sino a gastos que no supo identificar y a inversión, y que todos los gastos de los viajes eran pagados con egresos de gastos reservados”.

Otro punto clave que develó el procesamiento son los aportes, también vía reservados, a ex comandantes en jefe del Ejército por sumas de hasta $800 mil mensuales. En efecto, la extensión de esta red de corrupción al interior del Ejército queda de manifiesto por el hecho de que Fuente-Alba confesó que también había fondos que iban a generales de división y a excomandantes en jefe.

Según el procesamiento, el ex-general “admite la entrega mensual de dineros a excomandantes en jefe del Ejército” por sumas que fueron desde $ 400 mil, en un comienzo, hasta $ 800 mil.

Este concepto se llamaba “apoyo a excomandantes en jefe”.

En su declaración, Fuente-Alba señala que se hicieron pagos de este tipo desde el general (R) Oscar Izurieta (comandante en jefe del Ejército entre 2006 y 2010) hasta él mismo, cuando salió de la institución.

Rutherford asegura en el encausamiento que el excomandante dijo en su testimonio que “esos recursos provenían de gastos reservados y, por lo tanto, era Jorge Cortés el encargado de obtenerlos del DIFE de la época”.

Además, sostuvo que estos dineros eran entregados en efectivo en sobres. Reconoce que él no tenía el legítimo derecho a percibir esos recursos, “pero era una decisión del comandante en jefe de la época, que era el general (R) Humberto Oviedo”.

Pero no solo los ex-generales habrían recibido dinero, según Fuente-Alba. También señaló que dispuso la entrega de entre US$ 1.000 y US$ 3.000 para generales de brigada y de división en cada viaje que realizaran.

Viajes y viáticos

Según dijo Fuente-Alba en una de sus declaraciones, el encargado de obtener los gastos reservados era el mencionado oficial de nombre Jorge Cortés, junto a otro que también identificó. Esto dice relación con lo que, según fuentes del caso, siempre fue complicado detectar: la forma como habría financiado sus gastos, pues la mayoría de las veces mandaba a terceros a firmar y solicitar aprobaciones.

Sobre los gastos para la mantención de su casa, la ministra Rutherford sostuvo en el procesamiento que “consultado por el tribunal afirma que efectivamente es probable que a lo menos una parte de los gastos de mantención y funcionamiento de la casa, que habitó en el periodo en que fue comandante en jefe, haya salido también de gastos reservados”.

En cuanto a los viajes que este realizó, la ministra Rutherford lo procesó por 19 viajes en los cuales salió del país, casi siempre junto a su esposa. El ticket de ella también habría sido financiado por el Ejército, hasta que la Contraloría se pronunció. El procesamiento indica que según lo declarado por Fuente-Alba, entre 2008 y 2009 salió un dictamen de Contraloría que dispuso que no podían costearse los pasajes de las esposas de las autoridades con fondos de la institución.

El general (R), sin embargo, encontró la solución y “se decidió cubrir esa necesidad o gasto con los recursos asignados a gastos reservados”, según el procesamiento.
Sobre esta misma arista, por ejemplo, Fuente-Alba habría reconocido que en un viaje realizado en 2010 a México, Francia y Argentina, habría recibido una suma de entre US$ 3.000 y US$ 4.000 por “asignación para imprevistos” y que “salían de gastos reservados”.

Otro viaje cuestionado por la ministra fue el que realizó en 2013 a Europa, con su esposa y la comitiva, donde estuvieron en Inglaterra, Croacia, Bosnia y Chipre. El procesamiento dice que “después regresó a París a buscar a su señora donde parece estuvo una noche, según recuerda, para finalmente regresar a Santiago. Su estadía, la de su señora y de la comitiva en París, la pagó el Ejército, con cargo a gastos reservados”.

Fuga hacia adelante

En una maniobra de bajo nivel, y en todo caso inconducente, la defensa de Fuente-Alba intentó impugnar sus declaraciones de los días 13, 14 y 18 de febrero con el argumento de la extensión de las mismas, sin que “haya podido ingerir alimentos, almorzar y tener acceso a sus medicamentos”.

La ministra respondió con un oficio de nueve páginas, en las que rebate, punto por punto, la absurda tinterillada. Por ejemplo, relata, “dispuso dejar a disposición del declarante, en una mesa contigua, bebestibles, agua, té, café, galletas y caramelos, lo que estuvieron a su alcance en todo momento, según se le indicó expresa y reiteradamente, y que además le dijo que podían poner pausa cuando él lo pidiera”.

Agrega que a lo largo de la declaración, al general retirado “se le insistió de forma casi majadera con la realización de recesos, muchas ocasiones en las cuales él mismo rechazó, aduciendo que quería continuar para avanzar lo más posible”.

La ministra agrega que “en estos intermedios se le propuso salir a la antesala del tribunal, negándose a ello so pretexto que podían fotografiarlo o filmarlo por algún medio de prensa”.

La jueza cuenta que “llegada la hora de colación se le ofreció almorzar, a lo cual indicó que cuidaba de forma especial su dieta y que consumía principalmente vegetales, ante lo cual se le ofreció por esta instructora una comida liviana, una ensalada o frutas, negándose luego de agradecer la oferta”.

La sala fue presidida por el ministro Hernán Crisosto. Por el CDE alegó María Inés Horvitz, quien solicitó el rechazo del amparo, con un argumento de lógica implacable:

“A un militar, que está dispuesto y preparado a morir por la patria, me lo imagino apto para resistir un interrogatorio”.

Corte Rechazó recurso y confirmó reclusión

La Corte Marcial rechazó libertad bajo fianza del ex comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba, procesado por malversación de caudales públicos, así también como un recurso de amparo interpuesto por su defensa.

El tribunal confirmó la resolución de la ministra del caso, Romy Rutherford, quien ordenó la reclusión del militar en el Batallón de Peñalolén tras considerarlo como un peligro para la seguridad de la sociedad.

El recurso apuntaba a dejar sin efecto las declaraciones entregadas por el ex uniformado a la ministra a cargo de la causa, Romy Rutherford, donde admitió el uso de gastos reservados, debido a extensas jornadas de toma de testimonio, de once horas de manera ininterrumpida, sin descansos, ni tiempo para alimentarse.

los ministros Hernán Crisosto, Carlos Gajardo, Fernando Paniagua y Jaime Elgueta descartaron alguna actuación ilegal de la ministra, e indicaron que la decisión de prescindir de la presencia de los litigantes en sala donde declaró “se ajustó a la normativa que es aplicable a la investigación que se sigue”.

Además, consideraron que el resto de las afirmaciones “no encuentran sustentos en los antecedentes que se tienen a la vista”, y concluyó:

“No puede dejar de considerarse lo relevante que resulta formular apreciaciones que, en definitiva, se tornan en imputaciones que afectan el proceder profesional de una magistrada, sin otro sustento que no sean los meros dichos de quien, en calidad de imputado, compareció ante ella”.

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