Hospital Digital de Piñera: Entre la Fantochada Publicitaria y el Desastre Anunciado

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por Francisco Herreros.

De a poco, casi extraídos con forceps, están emergiendo a la luz antecedentes sobre el opaco proyecto, anunciado elípticamente por el ministro de Salud, acerca del Hospital Digital. Entre ellos, una intrincada ramificación de conflictos de interés que tocan, principalmente, al propio ministro.

Se sabe, por ejemplo, que tiene asignados más de $ 31 mil millones, monto que a la vez puede ser irrisorio o exhorbitante, cuestión que la información actual no permite establecer.

A modo de ejemplo, cabe preguntar: ¿es una asignación presupuestaria anual, o se trata del monto global del proyecto?

También hay noticia de las reuniones que sostuvo el ministro de Salud, Emilio Santelices, en Estados Unidos, con empresas tecnológicas y los consabidos expertos, para acelerar el proyecto del Hospital Digital, que, básicamente, consiste en “una nube de almacenamiento para los datos de los pacientes y los recintos asistenciales”.

Según El Mercurio, el proyecto estrella de Santelices tiene como finalidad “reunir la información de la red pública de salud, además de un sistema interconectado que facilite la realización de atenciones a distancia”.

De acuerdo a estimaciones difundidas por el ministerio, con este sistema de atención las 24 horas del día, los siete días de la semana, se podrían hacer 1,9 millones de prestaciones al año.

Se sabe de reuniones del ministro de Salud con altos ejecutivos de Microsoft, a consecuencia de las cuales la empresa de Bill Gates se adjudicó una parte sustantiva de la implementación del Hospital Digital, a contrapelo de la oferta de WPS Office, un 60% más barata.

Asimismo, alcanzó estado público la información acerca de la contratación de personas cercanas a Emilio Santelices, y que, además, se desempeñaron en Intersystems, empresa que, simultáneamente, tiene contratos con el ministerio de Salud, de la cual el ministro fue actor y parte hasta que llegó a La Moneda el 11 de marzo, y participa en las licitaciones para la provisión de servicios del proyecto Hospital Digital.

En los hechos, el martes 5 de febrero llegó al ministerio de Salud un oficio de la diputada del Partido Radical, Marcela Hernando, dirigido al subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, en el que solicitó en el que solicita antecedentes tales como la vista la carta Gantt del proyecto, la evaluación de la Dirección de Presupuesto y del Ministerio de Desarrollo Social, el impacto del Hospital Digital en la reducción de las listas de espera y el efecto en el gasto del presupuesto de Redes Asistenciales.

A modo de ejemplo de la pertinencia de recabar ese tipo de información, la diputada Hernando colocó el caso del Hospital de La Florida, inaugurado en 2013, en el primer gobierno de Piñera, el que se promovía como “el primer hospital digital de la Red Asistencial”; pero según su información, “todas las implementaciones del modelo han sido ineficientes y hasta la fecha no funciona”.

El proyecto, de nueve millones de euros, fue ejecutado por el consorcio Indra.

Diputada Marcela Hernando.

La diputada publicó en su twitter:

“Hay poca claridad con el Hospital Digital que lleva adelante el @ministeriosalud; por ello oficié para que respondan una serie de cuestionamientos que tengo sobre esta iniciativa que involucra miles de pesos y que a mi parecer tiene conflictos de interés”.

El oficio de la diputada Hernando solicita antecedentes sobre eventuales conflictos de interés de tres funcionarios del ministerio, dedicados a este proyecto, y la empresa de software Intersystems, una de las que compite por licitar componentes de la iniciativa y que actualmente mantiene contratos con el ministerio de Salud.

Se trata de Felipe Gutiérrez, encargado de gestión sectorial de las TIC, trabajo por el cual recibe un sueldo de $5.500.000, ex ejecutivo de Techwave, la empresa que junto a Intersystems participó en el concurso Senior Connect donde Santelices figuraba como “mentor”; Cecilia Brown, ex Project Manager de Intersystems entre julio de 2016 y septiembre de 2017, y que ahora se desempeña en el Minsal como encargada de la Unidad de Integración y Sistemas de Información de Red Asistencial, SIDRA, y José Miguel Barraza, jefe del área, socio del ex ministro de la dictadura Sergio Melnick en la consultora de tecnología Anticipa y quien ha estado coordinando la tareas que en Redes Asistenciales, consideran que atropellan su rango de acción.

José Miguel Barraza, el socio de Melnick, contratado por el ministerio de Salud.

El oficio de la diputada consulta también por el caso de Pablo Orefice, contratado no por el ministerio, sino por un contrato de compra de servicios por medio de un convenio marco, un ingeniero uruguayo que trabaja en el proyecto de historia clínica compartida y el registro nacional del cáncer.

El manejo del proyecto está radicado exclusivamente en la unidad de Tecnologías de Información del ministerio, donde el ministro Santalices ha instalado hombres históricamente cercanos, por lo cual entró en rumbo de colisión con la Subsecretaría de Redes Asistenciales, encargada de la gestión de los hospitales.

Doctorado en conflictos de interés

El conflicto de interés toca principalmente al propio ministro Santelices, puesto que en 2017 participó del programa Senior Connect, que apuntaba a elegir aplicaciones de salud para optimizar la atención de adultos mayores. El programa, impulsado por Corfo, incluía las empresas Intersystems y Techwave, mismas que hoy están participando en las licitaciones del Hospital Digital.

Personas que trabajaron en ese programa, fueron contratadas por la unidad de Tecnologías del Información del ministerio, por directa instrucción de Santalices.

Todo esto, en un ambiente de inquietante opacidad.

“Hay muchos recursos y me preocupa que sea un proyecto poco claro. Hasta ahora el ministro ha presentado solo generalidades. Hay gente trabajando en una oficina en calle Huérfanos que está siendo remunerada, pero no sabemos qué hacen. Además hay personas de una empresa en la que trabajó el ministro que están ahí, ahora, trabajando en el ministerio. Lo exigible sería que todas las empresas participen en las mismas condiciones. Ha habido un tremendo lobby que llama la atención, porque no aparece registrado”, agregó la diputada Hernando.

No es el primer conflicto de interés del ministro Santalices.

La ubicua presencia de Sonda

En julio de 2018, un grupo de parlamentarios, encabezado por el diputado Juan Luis Castro, presentó una solicitud de auditoría en el Ministerio de Salud, luego de conocerse que el titular de la cartera, Emilio Santelices, poseía 40 millones de pesos en acciones de la empresa Sonda, que mantiene un contrato vigente con Fonasa por un monto de US$2 millones.

En la Comisión de Salud de la Cámara, Santalices aseveró que hubo un error por parte de su contador en la fecha de compra de sus acciones en Sonda y que no ha firmado ningún tipo de contrato que pudiera favorecer a la compañía que presta servicios en Fonasa. Se escudó en el argumento que desconocía que tenía esos papeles en su poder. Agregó que los compró a través de una corredora, por un monto bajo, y que ante el revuelo causado, optó por vender.

Sobre los dichos del Ministro Santelices, el diputado Juan Luis Castro (PS) expresó:

“Hemos tenido una sesión en la cual se han dado antecedentes, se ha reconocido un presunto error, pero yo hubiera querido, sinceramente, que esto estuviera a mejor altura de lo que es la investidura de un ministro de Estado, para un momento tan difícil y complejo como es el de la probidad”.

Con respecto a los contratos de Sonda con Fonasa, el ministro explicó que no tiene relación con la firma de ellos, dado que se trata de “convenios históricos”, el último de ellos firmado en noviembre del 2017.

Sin embargo, un reciente oficio fiscalizador de Contraloría requiere precisiones sobre documentos relacionados con órdenes ligadas al propio Emilio Santelices, adoptadas durante su gestión y que digan relación con Sonda.
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Se trata de “actos administrativos, instrucciones u otro documento donde aparezcan decisiones u órdenes impartidas por el Ministerio de Salud o el ministro de Salud en relación con el o los contratos celebrados por esa cartera de Estado, los servicios de Salud y otros establecimientos de la Red Asistencial con Sonda S. A. y que hayan estado vigentes en el período de marzo de 2018 a octubre de 2018”, informó el vespertino La Segunda, de la cadena mercurial.

Entre los antecedentes recabados, aparecen “la nómina de licitaciones y contratos celebrados entre esa subsecretaría y dicha empresa; aquellos realizados entre los servicios de Salud y otros establecimientos que formen parte de la Red Asistencial con esa misma firma -vigentes entre marzo a octubre de 2018- y todas las modificaciones que se les haya efectuado desde el 11 de marzo del año pasado a la fecha”.

Además, “la nómina de personas que participaron en la elaboración de esos contratos, además de informes de la Unidad de Auditoría Interna de la Subsecretaría de Redes Asistenciales emitidos durante los años 2016, 2017 y 2018 sobre contratos con Sonda”.

Una información insuficiente, incompleta o insatisfactoria, podría desembocar en la presencia de un fiscalizador en el ministerio, e incluso, en un sumario.

Octavio del Fávero, coordinador legislativo de Ciudadano Inteligente, señaló en su oportunidad:

“El contrato está bajo la supervisión del ministro, a través de Fonasa, y él tiene directamente la propiedad de las acciones. Esto constituye un evidente conflicto de interés y eso por supuesto que es grave, porque un jefe de servicios, un ministro en este caso, tiene propiedad en una empresa que tiene contratos con servicios con Fonasa, que está bajo su dependencia”.

Un Téngase Presente del Consejo Para la Transparencia, según Ahora Noticias, da cuenta de un “contrato vigente entre Sonda y Fonasa por más de US2 millones”, en circunstancias de que Santalices remitió al propio Consejos “los antecedentes relacionados con su declaración de intereses y patrimonio, vinculados a las acciones adquiridas por la Sociedad Médica San Gabriel, de la cual es propietario del 80% de los derechos, y cuya enajenación se busca acreditar”.

El caso de las acciones de Santelices en Sonda se conoció el 11 de julio, y a pesar de sus alegatos de ignorancia, mediaron cuatro meses con Santalices en el Gobierno, antes de que se desprendiera de las mismas.

Lo mismo que en la Comisión de Salud de la Cámara, el ministro se asiló en el conocido libreto neoliberal de la huída hacia adelante, a la hora de enfrentar a la jauría mediática:

“Aquí no hay ningún conflicto de interés. Quiero ser extraordinariamente claro y categórico. Hay una inexactitud en lo informado”.

Luego, arguyó desconocimiento y apeló al bajo monto de las acciones en su propiedad:

“Las acciones corresponden al 0.00039% de la propiedad de Sonda, y fueron compradas en julio de 2017 por la corredora. Cuando me entero de esta situación, ahora, hace dos días, hice que se vendieran el mismo día de ayer y por consiguiente no existe no existe ningún conflicto de interés”.

Abundando sobre el particular, añadió:

“No tenía ningún antecedente de que me hiciera establecer que Sonda tenía convenios con organizaciones asociadas a Salud”

Consultado por la demora en vender las acciones, considerando que éstas fueron compradas en julio del año pasado y él asumió el 11 de marzo como ministro, volvió a hacerse el desentendido:

“Estaba en desconocimiento de que tenía esos papeles de Sonda. Me desprendí de todo tipo de responsabilidad, y en este sentido, no sabía cuáles eran las carteras que manejaban. Yo me preocupé de vender antes de asumir, y así lo hice público, las acciones que tenía en Clínica Las Condes”.

El Gobierno respaldó a Santalices:

“Cuando un ministro tiene acciones de empresas que tienen contrato con el Ministerio, hay plazo de 120 días para enajenarlas y eso fue lo que ocurrió”.

A su turno, el ministerio informó en un comunicado:

“Esa compra de acciones por parte de la Sociedad Médica San Gabriel Limitada fue encargada a la Corredora Inversiones Security y efectuada en dos fechas, el miércoles 19 y el viernes 21 de julio de 2017. Tales adquisiciones son de hace casi un año y se está investigando el motivo por el que erróneamente esas transacciones aparecen en su Declaración de Patrimonio e Intereses con fecha del 13 de marzo de 2018″.

Muy simple: porque a esa fecha, Santalices no las había vendido. De hecho, el propio comunincado lo confirma:

“Para despejar toda duda al respecto, se instruyó a la institución que maneja estas inversiones que, a contar del miércoles 11 de julio de 2018 se proceda a la venta total de esas acciones”.

En consecuencia, el argumento del supuesto desconocimiento del paquete accionario de Sonda, esgrimido por el ministro, se cae por la base.

Tampoco es el último conflicto de interés de Santalices, médico cirujano de la Universidad Católica, que acredita pos grados en anestesiología y administración de empresas, y se desempeña como académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.

Durante el primer gobierno de Piñera fue asesor del Departamento de Desarrollo Estratégico del Ministerio de Salud. Posteriormente, trabajó como asesor de Fonasa.

Santelices era también accionista de la Clínica Las Condes, a través de una sociedad personal, lo que también supone un conflicto de interés con su desempèño en el gabinete.

Ha sido director médico del Zurich Financial Group, específicamente en el área de los seguros de salud, selección de riesgo y diseño de metodologías de evaluación. Además, tuvo cargos en la Clínica Las Condes y es presidente del directorio de la Corporación Médicos para Chile.

En suma, un cuadro neoliberal modélico.

A pesar de eso, o más bien por lo mismo, se gestión en el ministerio está jalonada de una segudilla de disparates y desatinos, como cuando entregó cifras erróneas sobre el VIH en Chile, o cuando impulsó un protocolo sobre el aborto que permitía a clínicas privadas ser objetoras de conciencia, lo cual le valió una acusación constitucional en el Congreso; que finalmente no prosperó, como suele suceder con frecuencia en la república neoliberal, por defección de la cantitad justa de parlamentarios de la Concertación, necesaria para impedirla.

El club de la pelea

El proyecto de hospital digital tiene origen en 2014 durante el gobierno de Bachelet, pero cuando llega al ministerio, Santalices se apodera de la iniciativa y comete el error de poner a Barraza y al equipo de Intersystems, que compite con otras por el proyecto, pero claramente con ventaja.

Una declaración de Intersystems se limitó a aclarar que, ha participado solo a través de partners, en el proceso de compra del sistema Historia Clínica Compartida, HCC, y no ha participado en los proyectos Historia Clínica para Hospital Digital y Portal Paciente e Intraweb Médica.

El periódico digital El Mostrador entrega un interesante antecedente, que da cuenta de un cuadro de obsolecencia técnica, desorden administrativo y déficit de conducción estratégica:

“Mientras el ministro Santelices ha jugado todas sus fichas en un proyecto que presenta como la medicina del futuro, al interior de la cartera y en el mundo de los proveedores de la salud hacen hincapié en el retraso tecnológico que experimenta la secretaría de Estado. Aseguran que al menos 18 mil funcionarios deben desempeñarse con equipamiento obsoleto, con máquinas que datan incluso de 2011, y que en cualquier momento pueden sufrir un apagón o pueden ser blanco fácil de ataques cibernéticos.

Además, desde el ministerio revelaron que hay un desorden de platas interno en el área tecnológica: en enero de 2018 venció el contrato con la empresa proveedora Intesis, para equipamiento de computadores y el convenio no se ha renovado. Además, a esta compañía se le han pagado facturas con atraso y llama la atención que estas se cubran en momentos en que el dólar estaba en su valor más alto, con el consiguiente perjuicio para las arcas fiscales.

De hecho, el 31 de agosto de 2018, cuando el cambio estaba a $675,38, el Minsal pagó 4 facturas atrasadas (de abril a junio) por un monto $1.307.091.879. De ese monto, más de $110 millones son de más, en comparación a si se hubiera pagado en abril, cuando la moneda estadounidense apenas sobrepasaba los $600.

El caso de Intesis activó la preocupación de Nicolás Duhalde, el jefe de gabinete de Luis Castillo, que es el que firma los contratos, quien se negó a firmar las órdenes de pago y además pidió la apertura de un sumario al área de TIC del ministerio. El sumario en su etapa final contendría las conclusiones de que hubo faltas graves en los pagos por renovación de computadoras, pero a partir de un problema con la adminstración pasada, según enfatizaron en el ministerio.

Duhalde fue desvinculado hace unas semanas por Santelices mientras se encontraba de vacaciones y Castillo también. Muchos en el Minsal dijeron que la decisión pasó por una factura del ministro al jefe de gabinete, porque le ha puesto freno a los recursos del Hospital Digital. Otros afirmaron que el ministro está convencido de ha filtrado información a la prensa y por eso lo echó.

Los ruidos internos en el Ministerio de Salud sobre la poca austeridad en el manejo de las platas no se quedan ahí. En la repartición ha llamado la atención la contratación de soluciones de ofimática como Microsoft, en desmedro de otras licencias con precios más competitivos, todo mientras esta cartera acumula una millonaria deuda con proveedores.

Santelices vuelve el lunes de sus vacaciones en La Araucanía y todo indica que su retorno no será nada tranquilo”.

No es necesario ser experto para concluir que la ecuación no cuadra.

De una parte, el presupuesto asignado es irrisorio, en relación a la ampulosa vaguedad de los objetivos enarbolados por el ministro, o excesivamente abultado, si la única función del sistema se limita a la gestión de atenciones médicas especializadas en línea; y de otra, la escalada del conflicto en la cúpula del ministerio, anula la conducción estratégica que exige un proyecto de semejante envergadura.

En consecuencia, se perfilan dos opciones, tal vez ambas a la vez: o se trata de una fantochada propagandística, típica del sello de Piñera, o asistimos a los prolegómenos de un oneroso desastre anunciado.

Traigan la cabeza de Luis Castillo

El caso es que el departamento de Comunicaciones del Ministerio de Salud notificó, el 21 de enero pasado, a través de un correo enviado a todos los funcionarios:

“Informamos a ustedes que desde el 21 de enero de 2019, el señor Patricio Fernández Pérez asumió como jefe de gabinete interino de la Subsecretaría de Redes Asistenciales. El señor Fernández reemplazó a Nicolás Duhalde, quien cesó sus funciones en el Ministerio de Salud el viernes 18 de enero”.

No es accesorio consignar que solo el subsecretario puede dar curso a despidos y contrataciones.

Según la citada crónica de El Mostrador, Santelices ordenó la salida del jefe de gabinete del subsecretario por “su responsabilidad en una serie de artículos de prensa que no lo favorecen, especialmente la confirmación de que la Contraloría ordenó fiscalizar una serie de contratos a partir del cuestionado convenio del ministerio con Sonda”.

Agrega:

“Aunque las decisiones políticas las toma el ministro y su equipo de confianza, son Castillo y sus asesores los que se encargan de administrar los recursos del Hospital Digital, que es donde se han dado los gallitos más fuertes, ya que desde la subsecretaría se han cuestionando algunas decisiones de Santelices sobre este tema, especialmente las vinculadas a contrataciones. En el ministerio se comenta que el ministro ha excedido la cuota para instalar a amigos y conocidos”.

Luego, entrega antecedentes de contexto:

“La tensión entre ambas autoridades del Minsal no es nueva, es un secreto a voces en el Gobierno y, según han explicado, viene desde que Castillo y Santelices trabajaban en el comando de Sebastián Piñera en la campaña del 2013, como parte del equipo que aportó al programa de gobierno en materia de salud. En primera instancia Piñera se inclinó por las propuestas que trabajaron Santelices y Jaime Mañalich. Castillo, entonces, se fue muy desencantado de regreso al mundo privado, aunque la versión final del programa incluyó propuestas de ambas partes”, comentó un cercano a ambos. No hay que olvidar, además, que para el cambio de gabinete de agosto, a la ceremonia llegó Castillo, pero jamás se mencionó oficialmente que asumiría un cargo y el Presidente, sin aviso y para la sorpresa de muchos allí, despidió a la entonces subsecretaria Gloria Burgos. El episodio fue más que una “piñericosa”, ya que en el diseño original Castillo iba a asumir las riendas del ministerio en reemplazo de Santelices –muy cuestionado y errático hasta ese momento en su gestión–, lo que a última hora no se concretó”.

A su turno, T13 Radio, apuntó:

“Santelices quiere a Luis Castillo fuera y el ex presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, no dejó espacio a la duda sobre este conflicto: ‘Acá hay una situación que debe ser investigada, los equipos de trabajo, más aún de un ministerio tan sensible como el de salud, deben funcionar cohesionados y bajo la misma línea de trabajo. Este tema debe aclararse a la brevedad'”.

En rigor, la piedra de toque del conflicto ha sido el dichoso Hospital Digital, un sistema automatizado que apunta a crear una base de datos única de pacientes de Fonasa, Isapres y Servicios de Salud descentralizados, y administrar atenciones en línea, en forma remota, lo cual redundaría, según el anuncio oficial, en una reducción de las listas de espera.

Como se dijo, si a eso se redujera el proyecto, el gasto aparece exhorbitante para un objetivo tan modesto.

El ministro y su equipo de asesores están jugados a fondo por el proyecto, incluso al nivel de contrataciones dudosas, o al filo del reglamento; mientras que el equipo de Castillo, encargado de administrar los recursos del Hospital Digital, ha cuestionado ciertas contrataciones y objetado determinadas partidas.

Otro foco de conflicto proviene de la licitación para la construcción del nuevo hospital Sótero del Río y el hospital para la Provincia de Cordillera, proyectos que se adjudicó el consorcio español Sacyr. La operación fue visada por el jefe de inversiones del ministerio, Luis Barrios, subalterno directo del subsecretario, quién reunió al equipo de la división a comienzos de enero para reiterar que tenía el apoyo del ministro Santelices, encuentro en que no estuvo Castillo.

Barrios trabajó en Dominion, una de las empresas que participó en la construcción del hospital de Antofagasta y a la que Sacyr le vendió el 30% de su participación en la obra.

Es evidente que la tensuón entre las dos máximas autoridades del ministerio ha afectado la agenda legislativa de Salud, tanto como los proyectos de infraestructura, los cuales registran poco o nulo avance, corolario frecuente en casos de intereses contrapuestos y/o conflictos de interés, que son parecidos pero no iguales.

Cuesta abajo en la rodada

La posición del subsecretario Castillo salió comprometida, luego del fallo de primera instancia del ministro Alejandro Madrid, acerca del asesinato de Eduardo Frei, que si bien indica que no hay evidentcia suficiente “para atribuir al facultativo antes nombrado alguna responsabilidad penal en el hecho investigado”, confirmó la versión de la familia del ex mandatario, en cuanto “su actuación podría ser cuestionada al no haber informado en forma inmediata a la familia del ex mandatario de la existencia de la señalada muestras”.

El respaldo del Gobierno, manifestado a través del ministro de Desarrollo Social y vocero de Gobierno subrogante, Alfredo Moreno, fue tibio y distante:

“Lo concreto es que hoy en este fallo de primera instancia que conocemos, no se ha encontrado ningún reproche legal para el subsecretario Castillo, no tiene ningún impedimento para realizar su labor. Dicho esto, depende de la confianza del Presidente, estamos todos aquí mientras tengamos la confianza del Presidente, así ocurre con el subsecretario Castillo”.

La diputada, Paulina Nuñez, vicepresidenta de RN, manifestó que Castillo al menos debería considerasr su permanencia en el cargo:

“Es indispensable gobernar con la menor cantidad de problemas posibles. El gobierno tendrá que evaluar que pasa con su figura”.

En tal sentido, la diputada recordó lo sucedido con el ex Intendente de La Araucanía, Luis Mayol, quien en el contexto de la crisis que se desató con el asesinato de Camilo Catrillanca el 14 de noviembre, dio un paso al costado:

“Sabía que su figura producía complicaciones al gobierno. Por eso pienso que hay una decisión personal que podría tomar Castillo”.

Castillo se encuentra de vacaciones en El Cairo donde regresa la próxima semana, cuando no solo deberá enfrentar los cuestionamientos a su permanencia en el gabinete, sino también la pública y feroz pugna que protagoniza con el ministro, Emilio Santelices.

Están ganando posiciones los que apuestan por su salida, lo cual, por virtud de la paradoja, le despejaría el camino al nebuloso, pretencioso e hiperbólico proyecto del Hospital Digital.

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