Escalonas, Lagos y Guaidoses

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por Felipe Valenzuela S. (*).

El próximo 11 de marzo se cumplen veinte y nueve años desde que asumiera la presidencia Patricio Aylwin.

Lo hizo en compañía de una coalición llamada de centro izquierda, que desde ese tiempo ha tenido pocas variaciones y ha incorporado marginalmente otras fuerzas políticas, pero también estuvo acompañado por reputados asesores del ámbito de las ciencias sociales criollas, que hasta estos días siguen cosechando frutos en negocios de contactos influyentes y directorios de empresas estratégicas.

Probablemente los elogios que en su calidad de ministro de hacienda Alejandro Foxley, le hiciera a las bases de la política económica iniciada durante la dictadura, sirvió de un amparo ideológico a quienes luego de algunos años tomarían las riendas para aplicar medidas más profundas de entrega a los negocios multinacionales.

Nos referimos a miembros de la Internacional Socialista que desde nuestro territorio debían sintonizar con las acciones al servicio del capital mundial que desarrollaban sus compañeros como Felipe González, Tony Blair y otros.

Durante estas casi tres décadas, los dirigentes socialistas, radicales y partido por la democracia, miembros de la organización internacional citada, con la ayuda de la democracia cristiana y de los llamados partidos de derecha democrática, han desarrollado un discurso destinado a destacar que durante este período, Chile ha cambiado, transformándose en un país moderno dejando atrás la pobreza extrema, que ha democratizado el consumo de bienes y servicios, que es respetado a nivel internacional, etc; para lo cual han contado con la obsecuencia de los medios de comunicación y el mundo académico, que se encuentran cobijados en un tejado mercantilizado.

Frente a ese discurso queremos aportar antecedentes que desmienten esta imagen de un Chile, al que tendrían que mirar nuestros vecinos de América Latina:

– Según el Banco Central, el endeudamiento de los hogares chilenos a junio del año 2018, alcanza al 72,2% de su ingreso disponible anual, mientras que, a principios de 2010, dicho porcentaje alcanzaba a 59,1%.

– Según datos del Banco Central, en 2008 el endeudamiento externo de las empresas no financieras chilenas era de 34.034 millones de dólares mientras que a agosto del 2018, llegó a US$ 72.915 millones, un alza de 114%, más que duplicando su endeudamiento internacional. Ello, en todo caso, ayudado con tasas históricamente bajas en los mercados desarrollados en los años posteriores a la crisis subprime, que permitían a las compañías chilenas tomar compromisos en moneda extranjera a tasas insólitamente bajas.

– Según el PNUD 2017, un rasgo central de la desigualdad en el país es la concentración de ingreso y riqueza en el 1% más rico. Para su medición se usan los registros tributarios, y para Chile estos datos muestran que el 33% del ingreso que genera la economía chilena lo capta el 1% más rico de la población. A su vez, el 19,5% del ingreso lo capta el 0,1% más rico.

– De acuerdo a datos del Banco Central de Chile en las últimas cuentas nacionales publicadas (año 2016), cada 1.000 dólares de riqueza de la minería, 815,6 son capturados como excedentes de las empresas mineras, 180,03 se fueron a remuneraciones y solo 4,37 se destinaron a impuestos.

– Según la DIPRES, Codelco entre los años 2001 y 2014, controlando menos del 30 % del cobre en el país, aportó en promedio 3.910 millones de dólares por año al fisco. En cambio la gran minería privada, con más del 70 % del negocio solo aportó 2.664 millones de dólares de promedio anual en los mismos años.

– El precio del pasaje del transporte público, cuando se inauguró el “transantiago” en febrero del 2007, era 380 pesos. Al ajustarlo con el IPC acumulado, hoy debería tener un valor de 571 pesos: Sin embargo, el bus cuesta 700 y el metro 800 pesos respectivamente.

– En el año 1991, existían 157 personas recluidas por cada 100.000 en las cárceles en Chile. Luego de 24 años esa cifra ha aumentado a 250 por cada 100.000 personas.

– Según el INE, del total de los empleos creados entre el año 2010 y el trimestre septiembre-octubre-noviembre del 2018, el 31,9 % corresponde a asalariados directos, el 28,8 % a asalariados externos y un 34,9 a cuenta propia. Estos datos unidos a la profundización de la flexibilidad interna y externa consignada en la última reforma laboral, constituyen una profundización de la precarización del trabajo en nuestro país.

– Art. 374 del actual Código del Trabajo: “En aquellas empresas que tengan una afiliación sindical igual o superior al 30% del total de sus trabajadores, la o las organizaciones sindicales, conjunta o separadamente, podrán acordar con el empleador los pactos sobre condiciones especiales de trabajo de que trata este Título. Estos pactos sólo podrán acordarse en forma directa y sin sujeción a las normas de la negociación colectiva reglada”.

Antecedentes como los enumerados no constituyen hechos de mercado, producidos por una mano invisible. Por el contrario, obedecen a políticas practicadas por el Estado en forma sistemática. En este punto es necesario aclarar que en todas aquellas medidas que tiendan a modificar el modelo económico, el Congreso o “Poder” Legislativo de acuerdo a la Constitución, no puede tener iniciativa, que solo corresponde a leyes propuestas desde el ejecutivo; por tanto, los congresistas en esos casos actúan como comparsa o negociadores en las llamadas políticas de los “acuerdos”, en cuyas negociaciones es muy difícil encontrar en estás décadas algo que favorezca al trabajo frente al capital.

Crisis y crisis

Al iniciar estas líneas, recordamos al presidente Aylwin y es conveniente saber que fue elegido con 3.950.571 votos, representando un 52,3 % del padrón electoral del momento, en cambio y para no ir más lejos luego de 24 años, el año 2013 la Sra. Bachelet resultó electa con 3.470.379, que significó un 26 % del padrón y el señor Piñera en el reciente 2017, obtuvo una votación de 3.796.918, frente a un padrón de 14.308.151, es decir, no superó el 26,5 %.

Estas cifras deberían reflejar una crisis de representación, de la democracia representativa; no obstante, cuando se da cuenta de esta situación la explicación más socorrida, es de que se trata de un problema global, lo que sin duda desde nuestra mirada lo hace aún más alarmante, porque estaríamos hablando de una crisis de aquel modelo importado desde Europa hace ya unos doscientos años.

Sin embargo, a los integrantes de la Internacional Socialista que han administrado el país estos años con la excepción de la llamada “alternancia” (Piñera) no parece preocuparles en absoluto, porque probablemente, siguiendo a Baudrillard, “después de Maquiavelo los políticos quizás han sabido siempre que el dominio de un espacio simulado está en la base del poder, que la política no es una función, un territorio o un espacio real, sino un modelo de simulación cuyos actos manifiestos no son más que el efecto realizado”.

Continuando con la idea podríamos decir que los demás protagonistas de la política, en esta sociedad despolitizada, es decir los senadores y diputados han construido un espacio que no tiene nada que ver con ningún tipo de realidad, es ya su propio y puro simulacro. De manera tal que su actuación ha sido el apoyo durante estas décadas desde 1990 a la que podríamos llamar una segunda acumulación originaria, instaurada de forma violenta en 1973, coincidiendo con Maquiavelo quien participó en política precisamente un par de décadas después de iniciada la primera acumulación originaria con la invasión a nuestro continente en 1492.

Volviendo a nuestros políticos, podríamos decir que, frente a la verdadera crisis, es decir a la severa crisis que vive el capitalismo mundial desde el año 2008, han comprendido que, como ellos mismos han sido elegidos con votaciones insignificantes, lo mejor es observar cómo los ministros de hacienda del momento, sin apartarse de las recetas del FMI y con autorización del mismo organismo cuando lo hacen, se dedican a salvar el capitalismo chileno, que no solo ha ganado respeto en el planeta por conservar un presupuesto sin déficit y generar ahorros que son colocados en los mercados de los grandes países capitalistas, postergando necesidades propias o retrocediendo sistemáticamente en derechos de quienes vivimos del trabajo, sino también por crear condiciones que permitieran en su oportunidad los esfuerzos de Felipe González para que capitales españoles y otros contaran con una cómoda alfombra jurídica al llegar a quedarse con empresas estratégicas, que otrora habían sido el fruto del esfuerzo de los chilenos.

Este tipo de gestiones sirven de ejemplo, como puede ser también la que en el gobierno de Lagos permitió a la gran minería que pudiera ocultar su contabilidad desagregada, tendiendo opacidad en negocios de los rentistas que practican el extractivismo en nuestro territorio destrozando irreparablemente nuestra naturaleza.

Se podría seguir profundizando en los innumerables actos de este tipo de entrega de nuestra soberanía y así intentar identificar este tipo de acciones como uno de los factores que provocan la abstención electoral, especialmente en los sectores populares cuando observan esta enorme fiesta del mercantilismo chileno y al mismo tiempo luchan por salir de alguna forma de las redes en que se encuentran atrapados con otros once millones de endeudados sometidos por el temor de no estar al día en sus pagos, producto que con la ética que fueron formados aún no la han podido superar como lo hicieron olímpicamente las clases dominantes de este país que comparten en forma tan desigual.

Es así como tenemos a nuestros diputados y senadores – quizás con la excepción de las escasas intervenciones de diputados comunistas que, cuando pueden, plantean en los medios cuestiones de fondo– observando la forma en que los expertos del gobierno administran el modelo económico sin contrapeso.

Y no solo observan, sino que participan generando mayor despolitización en el pueblo, porque no es que solo existan personajes como el señor Auth, que es el prototipo de un “feliz sonriente” que pasa por la vida sin preocupaciones o el señor Girardi, que nos amenaza que seremos reemplazados por robots si no nos comportamos.

Además, tenemos serios síntomas de estupidez, al escuchar la “metáfora” de la señorita Santibañez o al observar hasta el cansancio la horrible polera que con desdén y sonrisa miraba el señor Boric. En este último caso no se trata de desconocer el rol que ha jugado la violencia en la política y la historia, más bien nos parece un acto reprochable, que en el caso del diputado, se justificaría por pertenecer a una generación que en los últimos años se entretiene mirando como la sangre fluye por las pantallas, donde los jóvenes pasan horas de entretención frente a juegos de video.

Decepción

Cuando nos enteramos que grupos de académicos respetados caen en una discusión a propósito del proyecto destinado a que los establecimientos educacionales selectos solo acojan a niños con mejor capital cultural de base, puede ser decepcionante, porque deberíamos suponer que ellos saben perfectamente que nos es posible aislar a la educación de un proyecto de sociedad, por tanto, si se reafirma una sociedad de mercado la discusión es estéril.

Sin embargo, hacemos un llamado a la reflexión, teniendo en cuenta que los que han manejado el capitalismo chileno con tanto éxito desde ya el lejano 1990, han tenido la capacidad –sin cambiar conceptos como modernización y otros eufemismos– de reemplazar a sus intelectuales orgánicos dejando atrás a los Bruner y popularizando a los Carlos Peñas, produciendo la sensación de cambio.

Estas reflexiones están dirigidas al esfuerzo de construir una mirada de izquierda, precisamente alejada de la “gestión” y encaminada a la politización de la base, contándole al pueblo cómo funciona el modelo y encaminar un decidido plan al rescate de nuestra soberanía, colocando a la economía al servicio de un proyecto político y no al revés. Este esfuerzo de coalición de izquierda proponemos se concentre en producir un programa, donde los y las trabajadoras sepan que su poder esta en producir riqueza y luego en votar, es decir debemos producir electores antes de llamar a elegir.

Mientras tanto, hacemos un ferviente llamado a que el hermano pueblo venezolano no recorra el camino de la violencia y la sangre que difunde el capitalismo mundial y a meditar y observar que el señor Guaidó, tal como señaló Raúl Shor, constituye un peligro teniendo en cuenta que su partido Voluntad Popular pertenece a la misma organización internacional a la que pertenece Ricardo Lagos, generando hechos como los enumerados al principio y también Tony Blair, que no tuvo vergüenza en apoyar a Bush en la invasión a Irak mintiendo al mundo entero.

En medio del calor intolerable de Santiago.

(*) Sociólogo del Equipo Sociedad y Trabajo. A la memoria de mi querido hijo Felipe.

Fuente: Alainet

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