Para Mentir y Comer Pescado…: Chile no Acepta Lecciones de una “Dictadura”, pero Acepta la Constitución de Pinochet

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por Rolando Prudencio Briancon

Cabe inicialmente aclarar que el gobierno de Maduro no tiene un ápice de ser una dictadura, ni que Venezuela esté viviendo bajo ese tipo de régimen.

Esto, por cuanto, por una parte, Nicolás Maduro es producto del voto del 67% de los venezolanos; pero además, la democracia venezolana es una de las que más vivencias electorales ha tenido en lo que va en este algo más de un año y medio, que contra viento y marea quieren sacarlo del poder.

La verdad es que no se esperaba que no sea otra la resentida actitud del capitulado canciller -ex comunista en su momento-chileno Roberto Ampuero Espinoza, quien respondiendo al canciller venezolano, Jorge Arreaza, luego que señalara que el gobierno chileno “vendió su soberanía y autonomía a EE.UU., al reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado”, le dijo:

“Chile no acepta lecciones de moral de ninguna dictadura”.

Y es que en cierta medida es comprensible, que quien ha vendido su alma a la extrema derecha, como el gobierno de Sebastián Piñera, reaccione tan revesera e hipócritamente como acaba de hacerlo Ampuero, pues habiendo sido ex militante del partido Comunista de Chile (*), se asiló durante la dictadura de Pinochet en Alemania Oriental y Cuba posteriormente, donde obtuvo el título de licenciado en Literatura Latinoamericana; sea hoy un despechado detractor, y ya no solo de la Revolución cubana, sino también de la bolivariana.

Claro que esos pueden ser los traicioneros traumas que a nivel personal tiene Ampuero, pero que presuma que Chile es un ejemplo de país democrático, es como mucho.

Basta con enterarse que no es sino una farsa, como ha sido la vida política de Ampuero, pues para nadie es un secreto que Chile sigue viviendo bajo la Constitución de 1981 y de 150 leyes más que las dictó el más despiadado dictador del Plan Cóndor.

Ésa es pues la razón por la que no solo Ampuero transija sus principios, sino que hoy obedezca las órdenes de los EE.UU., para que reconozca a Guaidó.

La historia está llena de traidores y reveseros; pero también de resistencias, y cada quien ya ha tomado sus opciones.

Roberto Ampuero no es más que un triste traidor; y a Venezuela le toca, como siempre lo han hecho los pueblos, resistir y revertir esta arremetida del imperio yanqui; un imperio que también está en decadencia.

Fuente: Barómetro Latinoamericano” rel=”noopener” target=”_blank”>Barómetro Latinoamericano

(*) N. de la R.: La verdad es que a Ampuerito apenas le dio para simpatizante lejano de las JJ.CC.

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