Con su Obsecuencia: Piñera Mete a Chile en Problemas Mayores

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por Roberto Avila T.

El presidente Sebastián Piñera junto a su canciller han declarado públicamente que reconocen y apoyan al venezolano  Juan Guaidó  que por sí y ante sí, sin mediar procedimiento electoral alguno, se ha autodenominado “presidente encargado” de Venezuela.


La política internacional es uno de los negocios públicos más delicados para un país. Por ello históricamente en Chile se le ha puesto en las manos exclusivas del presidente de la República que sólo necesita aprobación parlamentaria para declarar una guerra.

La actitud del presidente chileno pone a nuestro país y su diplomacia  en una situación de ruptura con su política tradicional (doctrina Estrada) que tan beneficiosa nos ha resultado y expone al país a la impostura y problemas graves, todos ellos gratuitamente adquiridos y sin que exista ningún interés nacional comprometido. Veamos algunos ejemplos:

1.- La política tradicional de la diplomacia chilena se enmarca en los conceptos de la doctrina Estrada (canciller Mexicano/ 1930) es decir que partir de los principios de no intervención y autodeterminación se reconocen a los gobiernos sin entrar a calificaros en legítimos o ilegítimos como lo sugería la doctrina Tobar (canciller ecuatoriano/1907). La doctrina mexicana mostró rápidamente su utilidad y ha sido aplicada siempre por Chile. Aceptar la doctrina Tobar implica una intervención en asuntos internos de otro país y lo que es más grave, por la vía de la reciprocidad los autoriza a ellos a intervenir en nuestros asuntos. Aquí cuando el Servicio Electoral da los resultados de la elección presidencial el asunto está concluido, si aceptáramos la doctrina que el presidente Piñera resucita tendríamos que esperar que las cancillerías de otros países calificaran positivamente nuestros comicios electorales. Eso no sólo afectaría al decoro nacional sino incluso al sentido común.

2.- Si de lo que se trata es de cautelar eventuales violaciones a los Derechos Humanos hay instancias internacionales a las cuales recurrir como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en ciertas circunstancias y a partir de la ciudadanía universal de los DDHH, incluso tribunales chilenos. Aunque el Estado de Chile resintió de este sistema en el caso Pinochet, ahí está.

3.- Reconocer a una persona como jefe de un gobierno de un país con el que tenemos históricas y muy buenas relaciones diplomáticas sin que existan elecciones  previas, es una injerencia política que contribuye a una guerra civil en la que a no dudarlo se producirán violaciones a los DDHH.

EEUU que patrocinó el golpe militar en Chile hoy es el gran respaldo del “presidente encargado”. Sin la intervención norteamericana en Chile no hay golpe de Estado, no habrían los miles desaparecidos y los casi 200 oficiales del ejército chileno presos  muchos de los cuales  seguramente morirán en prisión. Esos militares estarían hoy en una placida vejez junto a sus familias y no en una cárcel. Esos son los resultados concretos de las exhortaciones y patrocinios “democráticos” de los gobiernos norteamericanos.

4.- El reconocimiento del sr Guaidó nos expone a la reciprocidad. Venezuela u otro gobierno  podrían, por ejemplo,  reconocer a un presidente mapuche en la Araucanía. Tenemos algunos por ahí que no se caracterizan por su cordura. Si alguien hiciera algo así deberíamos  proceder. Tamaño problema adquirido a título de rebote.

5.- Si se reconoce a Guaidó habría que acreditar un embajador ante su “gobierno”, ante lo cual el gobierno real de Venezuela podría arrestarlo, por ser agente estatal chileno no declarado, un espía. Que se haría con la representación diplomática venezolana en Chile?, pedirles que reconozcan a Guidó? Expulsarlos?. Expulsar a agentes diplomáticos de un país con que históricamente hemos tenido buenas relaciones diplomáticas, es una brutalidad.

6.- El año 1961 el gobierno norteamericano patrocinó una violenta invasión a Cuba en Playa Girón. Esa invasión fue aplastada luego de combates de tanques, duelos de artillería, luchas de infantería  y combates aéreos, muchos cubanos perdieron la vida allí. El gobierno norteamericano tenía dispuesto en Miami  al cubano José Miró Cardona como nuevo presidente de Cuba el cual pediría la intervención de la OEA a cuyo llamado acudirían los ejércitos  latinoamericanos. Más claro echarle agua, nos querían de carne de cañón. La historia sirve para conocer a las personas y los gobiernos.

Lo que se incuba en Venezuela es una guerra civil, el presidente Piñera no puede arrastrar a nuestro país a semejante estropicio, por muchos afanes de intimidad que tenga con el gobierno norteamericano. Las relaciones “carnales” (Menen) con los caballeros del norte nunca terminan bien.
7.- Hace unos 10 años siendo canciller Nicolás Maduro vino a Chile y tuve oportunidad de conversar con él. Traía la propuesta de un precio del petróleo más barato para ayudar a Chile en los problemas que había generado la implantación del Transantiago. Nunca he sabido de un gesto así de  los norteamericanos en favor de nuestro país. Porqué deberíamos faltarles el respeto a los venezolanos interviniendo en su política interna?.

8.- El año 1872 Chile miró para el techo mientras se organizaba una expedición golpista del general boliviano Quintín Quevedo en contra del presidente Agustín Morales. Chile no ejecuto actos, pero dejó hacer. Ese comportamiento no fue la causa principal de la Guerra del Pacífico, pero ayudo a crear un mal clima.

9.- Si algo puede hacer Chile es ofrecer a los venezolanos nuestra capital y nuestro palacio presidencial si es necesario para que dialoguen si ellos lo tienen a bien.

Fuente: Diario U. de Chile

3 Comentarios

  1. A ustedes les digo que antes de opinar deberían documentarse, primero que todo Juan Guaidó no se “autoproclamó”, En la constitución se establece que ante un vacío de poder el Presidente de la Asamblea Nacional (elegida dramáticamente por el pueblo, con observadores y certificadores internacionales), “no puede” sino que es su obligación y (debe) asumir los poderes del ejecutivo hasta que existan elecciones presidenciales.

    si se documentaran de mejor manera, notarían que las ultimas elecciones presidenciales fueron convocadas por una asamblea (PARALELA), creada por Maduro con la finalidad de desconocer a la Asamblea elegida por el pueblo, porque lo que ya por ese comienzo las elecciones son ilegales, por otro lado, las elecciones no contaron con certificaciones ni observadores internacionales, y si te vas a los números reales, existió la abstención de voto mas alta de la historia de Venezuela, y doy fe de su fraudulencia, ya que mi voto sale en esas elecciones, cosa que nunca pudo ser debido a que no me encuentro en Venezuela, hace ya un par de años, por lo que no pude votar.

    Es realmente irresponsable por parte de su medio realizar este tipo de publicaciones, sin estar documentados, “hablar a ciegas sobre una situación, es como escribir en un cuadro ni ver”, no sabes lo que estas escribiendo.

    • Si se trata de documentarse, vamos viendo, como dijo un ciego.
      En primer lugar, no logro divisar el “vacío de poder” que daría pábulo a la entronización del Presidente de la Asamblea Nacional.
      Segundo, la elección presidencial no fue convocada por una asamblea paralela, sino por una Asamblea Constituyente, legítimamente convocada, asunto que en Chile parece cosa de política ficción. Distinto es que la oposición no haya participado, o lo haya hecho solo parcialmente, decisión que, en todo caso, cabe dentro de su derecho.
      Tercero, el anónimo comentarista parece alinearse con la curiosa hipótesis, de que, de 24 elecciones celebradas desde 1998, solo es válida aquella que ganó la oposición, en diciembre de 2015, a pesar de que a partir de la Constitución de 1999, el sistema electoral ha sido el mismo para todas.
      Igualmente, ignora, o simula ignorar, que esa Asamblea no ha generado ni una sola decisión válida, puesto que fue declarada ilegítima por el Tribunal Supremo de de Justicia, debido a la integración de tres diputados suspendidos por el Consejo Nacional Electoral, por evidencia de fraude.
      Al anónimo comentarista podrán gustarle o no las decisiones del TSJ y el CNE, pero no puede desconocer su validez y pertinencia constitucional.
      Ahora, un par de consideraciones sobre la elección presidencial del 20 de mayo de 2018.
      Primero, se realizaron en mayo de 2018, y no el 10 de enero de 2019, al vencer el período presidencial, a solicitud de la oposición, en las negociaciones de República Dominicana.
      Luego, en ella votaron 9.389.056 electores, correspondientes a más del 64% del padrón electoral. Es posible, como señala el comentarista, que se haya registrado la mayor abstención electoral de la historia de Venezuela. Pero esa es una contingencia, o un riesgo, de todo sistema electoral que asuma el voto voluntario. En Chile, por ejemplo, en la última elección presidencial, el 17 de diciembre de 2017, también con sistema voluntario, participó el 49,02% del electorado, lo que significa que Piñera gobierna con poco más del 25% de la votación. Y que se sepa, nadie lo está impugnando ante organismos multilaterales por insuficiencia democrática.
      Y si en Venezuela “solo” participó el 64% del electorado, se debió a una decisión política abstencionista de un sector de la oposición -AD,VP y PJ-, tan torpe y desorientada como cuando se abstuvo de participar en las elecciones de la Asamblea Nacional de 2005.
      O sea, el artero procedimiento de levantar polvareda, para después quejarse de que no se puede ver.
      Ello no impidió que participaran representantes de 16 partidos políticos, y que Henry Falcón, candidato de Avanzada Progresista, alcanzara el 20,9% de los sufragios.
      Respecto a “certificaciones” y “observadores internacionales”, cabe señalar que participaron 14 comisiones electorales de otros tantos países, dos misiones técnicas electorales, centenares de periodistas de todo el mundo y centenares de “veedores” autoconvocados, o convocados por la oposición.
      Asimismo, hubo 18 auditorías del sistema de voto automatizado, en todas las cuales participaron representantes del candidato Henry Falcón. Ninguno de los candidatos impugnó los resultados.
      Los países, partidos y organismos que sí lo hicieron, son los mismos que están participando en la campaña de desestabilización de un régimen legítimo y democrático.
      El anónimo comentarista afirma que su voto “sale en esas elecciones”.
      Sería interesante que aclare cómo lo sabe, dado el hecho, que, como reconoce a reglón seguido, no se encuentra en Venezuela desde hace un “par de años”.
      Concluye con un confuso aforismo: “hablar a ciegas sobre una situación, es como escribir en un cuadro ni ver”.
      Sin perjuicio de lo que signifique ese galimatías, por nuestra parte le respondemos con otro, que no admite dobles lecturas: “para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado”.
      Por último, el debate es útil, necesario e imprescindible, siempre que se concurra con honestidad intelectual y se respeten normas elementales, como la identidad de los que participan.
      Al anónimo comentarista, puedo decirle lo siguiente: me llamo Francisco Herreros, y me hago cargo de todo cuanto afirmo.

      • Muy bueno, muy veras y solida respuesta objetiva, de un periodista probo y de digna vocación.
        Siempre contribuyendo con la información
        Gracias.

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