EEUU: Elección Intermedia Será un Referendo sobre Trump y la Democracia

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por David Brooks.

Siempre dicen que son las elecciones más importantes de la década, del siglo, de toda la historia, pero en este caso, puede que tengan razón:

las intermedias del 6 de noviembre son un referendo sobre Donald Trump y sus políticas, pero también sobre si aún funciona la luz de este país que se proclama el faro de la democracia.

Más aún, definirán la configuración de la contraparte del gobierno entrante en México para los próximos dos años.

En estas elecciones intermedias está en juego el control del poder político en Washington, ahora bajo dominio republicano subordinado a Trump, donde están en juego las 435 curules que conforman la Cámara de Representantes, y 35 del Senado. El mismo día también culminan contiendas para gobernador en 36 de los 50 estados.

Las encuestas y analistas electorales coinciden en que los demócratas son favorecidos para reconquistar la cámara baja y que los republicanos mantendrán la mayoría en el Senado. Pero encuestas y analistas fracasaron monumentalmente en sus pronósticos de la elección presidencial de 2016, algo que tienen que reconocer una y otra vez en esta, su primera oportunidad para tratar de recuperar su confiabilidad.

Por lo tanto, aún es posible que el partido subordinado a Trump triunfe en ambas cámaras, con lo cual los próximos dos años se consolidaría no sólo el poder del presidente, sino que su agenda no enfrentaría ningún obstáculo. Igual, no se puede descartar la posibilidad de una derrota total de Trump y su partido, con los demócratas logrando la mayoría en ambas cámaras.

Casi todos afirman que esta elección es sobre todo el primer referendo sobre la presidencia de Trump. El propio presidente ha promovido eso, con su mensaje de que voten como si yo estuviera en las boletas, y advirtiendo sobre consecuencias desastrosas para el país si gana esa turba demócrata que promoverá propuestas socialistas y abrirá las fronteras a los inmigrantes que llegarán no sólo a robarse empleos, sino que amenazarán al país si no por ser criminales, sí por votar.

El eje de la estrategia electoral promovida por Trump incluye la retórica y acciones antimigrantes, y Trump está apostando a que esto logrará mantener el control republicano del Senado por lo menos.

Trump no ha dejado de advertir que se aproxima una invasión de caravanas centroamericanas y que eso, combinado con demócratas radicales, ponen al país en riesgo. Este domingo festejó cómo los soldados que está enviando están colocando un bello alambre de púas en la frontera.

Por su parte, Barack Obama, rompiendo con el protocolo de un ex presidente, ha reaparecido en actos de campaña para apoyar a su partido, afirmando que el carácter mismo de nuestro país está en juego y deploró que Trump y los suyos utilicen el temor a una caravana de pobres como una amenaza existencial, como parte de su estrategia electoral.

Tanto los candidatos como un amplio espectro de ex políticos, figuras famosas de diversos sectores, desde las artes hasta los derechos civiles, argumentan que lo que está en juego en esta elección no es sólo el control del Congreso, sino la defensa de los fundamentos de la democracia en este país bajo asalto por Trump y sus aliados.

En gran medida en reacción a Trump, el elenco de contendientes tanto en las elecciones legislativas federales como en las estatales es el más diverso jamás visto: más mujeres candidatas que nunca, pero también más jóvenes, más musulmanes, más indígenas y más candidatos gay que nunca.

Ya se registra lo que se pronostica será un nivel récord de participación en una elección intermedia, algo que suele favorecer a los demócratas. Algunos datos preliminares indican que los jóvenes están votando en cantidades sin precedente en este tipo de comicios.

Pero tal vez lo más alarmante es que después de casi dos años de Trump, la oposición no sea aún más abrumadora.

Trump continúa con un bajo índice de aprobación; 41.9 por ciento en el promedio de las principales encuestas calculadas por FiveThirtyEight de ABC News. El campeón de la mentira y el engaño –según el conteo del Washington Post ha hecho 6 mil 420 declaraciones falsas en unos 650 días– Trump ha multiplicado su promedio de cinco mentiras por día a 30 durante las pasadas semanas, en la culminación el ciclo electoral.

Pero aun con las trampas, trucos, engaños, la apatía y sobre todo el dinero (ésta será la elección intermedia más cara de la historia), millones se movilizan en estos comicios para repudiar tal vez el asalto más brutal contra los derechos y las libertades civiles, las mujeres, las minorías, los migrantes y los medios en tiempos recientes en este país. La elección intermedia no sólo será un referendo sobre Trump; también medirá la fuerza de la resistencia a su régimen.

Fuente: La Jornada


¿Cambiará Estados Unidos este 6 de noviembre?

 

 

 

 

 

 

 

 

por Dalia González Delgado (*)

El próximo martes los estadounidenses elegirán a la Cámara de Representantes, a un tercio del Senado, treinta y seis gobernadores y más del 80 % de los legisladores estaduales…

A pesar de que reciben menos atención mediática, las elecciones para gobernadores tendrán un impacto en la política estadounidense.

El Senado de Estados Unidos es parte de la rama legislativa del Gobierno federal. Está formado por 100 senadores, dos por cada estado, electos por un período de seis años. El Senado promulga legislación y tiene la potestad de encausar a funcionarios del Gobierno y aprobar los nombramientos y los tratados del Presidente.

La Cámara de Representantes es parte del poder legislativo del Gobierno federal. Hay 435 representantes que sirven por un período de dos años. El número de representantes por cada estado se basa en la población de ese estado. Los proyectos de ley se originan en la Cámara de Representantes, pero necesitan ser aprobados con la mayoría de votos, es decir, dos tercios del Senado para llegar a ser ley.

Cuando queda bien poco para las elecciones de medio término en Estados Unidos, Cubahora comparte algunas pistas para comprender la importancia de este proceso.

– ¿Qué dicen las encuestas?

La mayoría de las encuestas sugieren que el Partido Republicano mantendrá la mayoría en el Senado, mientras el Demócrata se volverá mayoritario en la Cámara de Representantes. Sin embargo, habrá que esperar al menos hasta el próximo 6 de noviembre, cuando los estadounidenses decidan en las urnas.

Se estima que este año los niveles de participación serán superiores. Usualmente, menos de la mitad de los votantes elegibles asisten a las elecciones de medio término; en 2014 solo el 36 % se presentó.

Pero un sondeo del Pew Research Center encontró que el entusiasmo de los votantes se encuentra en su nivel más alto en más de dos décadas (67 % entre los votantes registrados demócratas, y 59 % entre los republicanos).

– ¿Qué dice la historia?

– Es común que en las elecciones de medio término los votantes expresen su descontento con el presidente y su partido. De acuerdo con el American Presidency Project, desde 1934 el partido de un nuevo presidente electo ha sufrido una pérdida promedio de 23 escaños en la Cámara en las siguientes elecciones de mitad de periodo.

En el 2010, durante el mandato de Barack Obama, los demócratas perdieron 63 asientos. En 1938, con Franklin D. Roosevelt, los demócratas perdieron 71.

En cada una de las tres últimas elecciones de medio término —2006, 2010 y 2014—, el partido de la oposición tomó el control de una o ambas cámaras del Congreso.

– ¿Por qué importan las elecciones de gobernadores?

– A pesar de que reciben menos atención mediática, las elecciones para gobernadores tendrán un impacto en la política estadounidense. La razón es que, después del Censo de 2020 —que Estados Unidos realiza cada 10 años— los gobernadores tendrán un rol protagónico en el proceso de redistribución de distritos electorales.

Aunque las reglas varían por Estados, en la mayoría de los casos la legislatura estadual es quien ejecuta el proceso, y el gobernador generalmente tiene el poder de veto. Muchos de los políticos estaduales que ocuparán el cargo para esa redistribución se elegirán este 2018.

Por otra parte, sus posiciones serán importantes para dar forma a la campaña presidencial de 2020. Para un partido tener el cargo de gobernador no garantiza que su candidato presidencial ganará ese Estado, pero es un impulso a su campaña. Los estrategas están mirando específicamente Ohio y Florida, y los Estados que le garantizaron la victoria a Trump en 2016.

Adicionalmente, en esta ocasión particular, los comicios para gobernadores podrían producir cambios históricos. Por ejemplo, en Georgia, la demócrata Stacey Abrams está tratando de convertirse en la primera mujer gobernadora afroamericana en la historia del país; en Colorado, el demócrata Jared Polis podría ser el primer hombre abiertamente gay elegido para liderar un Estado; en Florida, el demócrata afroamericano Andrew Gillum, considerado el más liberal en presentarse para ese puesto en la historia de ese Estado, se enfrenta al republicano Ron DeSantis, partidario de Trump, quien además escogió como compañera de fórmula a la cubanoamericana Jeannette Núñez.

Tanto De Santis como Núñez han tenido pronunciamientos contra Cuba.

– ¿Se producirá una “Ola Azul”?

– Muchos comparan las elecciones parciales de 2018 con las de 2010. Algunas encuestas auguran una “ola demócrata” que afectará la capacidad de Trump para gobernar. Se basan en el auge de un movimiento de base de candidatos y activistas que buscan mover “a la izquierda” al Partido Demócrata, de la misma forma en que los miembros del Tea Party lograron colocar en el Congreso en 2010, a partir de su movimiento de base, a republicanos más conservadores que generaron contradicciones con el “establishment” tradicional del GOP. Sin embargo, otros opinan que no hay evidencia de ese movimiento de base entre los votantes, los grupos de interés o los donantes.

– ¿Por qué se habla de una “Ola Rosada”?

– El Centro para Mujeres y Política de los Estados Unidos en la Universidad de Rutgers ha estado al tanto de las candidatas. Un total de 476 mujeres se presentaron para postularse a la Cámara (el récord anterior era de 298) y 239 todavía están en la contienda. En el Senado se presentaron 53 mujeres (lo cual supera el antiguo récord de 40), y 23 todavía están. Sesenta y una mujeres se postularon para gobernadoras (el récord anterior era de 34) y 18 todavía están en la contienda. Las mujeres han reaccionado de manera muy negativa a la elección de Trump y están participando con más fuerza este año, no solo como candidatas o posibles votantes, sino como donantes de campañas.

– ¿Qué pasará con los cubanoamericanos en el Congreso?

– No hay ninguna garantía de que una mayoría demócrata en el Congreso vaya a facilitar el mejoramiento de las relaciones bilaterales; la política hacia Cuba depende más de figuras e intereses específicos. Siempre se presta atención a los cubanoamericanos dentro del Órgano Legislativo, por ser quienes mantienen las posturas más hostiles hacia cualquier tipo de acercamiento.

Independientemente de los resultados finales, se modificará en muchos casos la composición y presidencia de los comités. Si los republicanos mantienen el control del Senado, existen grandes posibilidades de que Marco Rubio —quien no debe presentarse esta vez a reelección— se convierta en el presidente del Comité de Relaciones Exteriores.

Los senadores Robert (Bob) Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, y Ted Cruz, republicano por Texas, han tenido contiendas difíciles, pero al parecer se mantendrán en sus puestos.

En el caso de la Cámara de Representantes, la cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Florida, se retirará después de casi tres décadas en su puesto. Su distrito está siendo disputado entre María Elvira Salazar (republicana) y Donna Shalala (demócrata.).

También en la Cámara, Albio Sires (demócrata, Nueva Jersey) y Mario Díaz-Balart (republicano, Florida) parecen cómodos en sus puestos, mientras Carlos Curbelo (republicano, Florida) se enfrenta a una elección que muchas encuestas dan como reñida.

Es importante prestar atención a un nuevo cubanoamericano en el escenario: Anthony González, quien está compitiendo por representar a Ohio. En su biografía oficial dice que sus abuelos “huyeron del régimen de Castro en 1960”. Se trata de un exjugador de fútbol americano que cuenta con el apoyo público de Marco Rubio.

– ¿Qué nos dirán los resultados sobre las presidenciales de 2020?

– Nada definitivo, si tomamos en cuenta que presidentes como Reagan en 1982, Clinton en 1994 y Obama en 2010 sufrieron grandes pérdidas en sus primeras elecciones de medio término y aun así fueron reelectos. No obstante, habrá que observar de cerca los resultados en aquellos Estados que fueron cruciales para la victoria de Trump en 2016.

(*) Profesora e investigadora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.

Fuente: Cuba Ahora

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