Informe Especial: Brasil Bajo Terremoto Grado Bolsonaro

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Ninguna de las encuestas anticipó lo que sucedió este domingo en la mayor país de Latinoamérica. El candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro superó todas las expectativas y rozó la mayoría absoluta con un 46% de los votos.


Un candidato sin un aparato de partido detrás, con un plan de gobierno sin montar y pocas promesas electorales claras, pero con un historial de comentarios racistas, machistas, homófobos y de exaltación a la dictadura, que acabó en Brasil en 1985.

Sin embargo Jair Mesias Bolsonaro ha sabido representar el hartazgo de la población brasileña. Respecto a los múltiples casos de corrupción que abarrotan las páginas de los periódicos, él se ha presentado como un candidato alternativo.

Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) y sucesor del encarcelado Luiz Inácio Lula da Silva, cuenta con tres semanas para intentar alcanzar a Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), en la carrera por la Presidencia. Entre sus objetivos estarán los electores de centro y aquellos que se abstuvieron de votar, un 20,3%.

“El crecimiento de Bolsonaro en la última semana antes de las elecciones ha sido realmente sorprendente. Creció casi de un 32% de los votos a ocho días de las elecciones a un 46% en los comicios”, explica el analista Thomaz Favaro, de la consultoría estratégica Control Riks.

Según Favaro, “el desafío de Haddad es ampliar sus alianzas y moverse hacia el centro del espectro político para intentar sustraer votos a Bolsonaro, pero obviamente con la diferencia que tienen será muy difícil en tan poco tiempo”.

Los resultados indican que la estrategia de transferir a Haddad los votos del histórico líder –al que no se permitió presentar su candidatura a la Presidencia– tenía sus límites, y no todos los votantes de Lula apoyan a cualquier candidato del PT.

Favaro comenta que “los escándalos de corrupción relacionados con la Operación Lava Jato afectaron a los principales partidos de Brasil y Bolsonaro ha logrado capturar esa tendencia casi exclusivamente para su candidatura”.

Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), que quiere dotar de armas a los civiles –en un país con 63.000 muertes anuales–, ha calado entre un electorado cansado de la crisis económica, la inseguridad y la clase política tradicional.

Su éxito en esta primera vuelta también ha sido posible gracias a su popularidad entre la comunidad evangélica, que representa casi un tercio de la población.

Con un discurso misógino, homófobo y racista, el apodado como el ‘Donald Trump brasileño’ salió reforzado durante la campaña tras la puñalada que recibió en el abdomen en un mitin a principios de septiembre y que lo mantuvo tres semanas en el hospital.

Ni siquiera la manifestación convocada contra él una semana antes de las elecciones y en la que participaron decenas de miles de personas consiguió debilitar a este exmilitar de 63 años.

También en materia económica –donde no ha tenido reparos en declarar su falta de conocimientos– ha sabido captar la atención de los mercados, al colocar junto a él a Paulo Guedes, un gurú de la economía, que quiere privatizar las empresas para sanear las cuentas públicas.

Esta mañana, la bolsa de Sao Paulo se disparaba con un alza de 5% con un claro mensaje: los inversores confían en su programa económico.

Bolsonaro, con casi 30 años de carrera política, se ha situado en el extremo de lo hasta ahora conocido en Brasil y ha logrado poner a gran parte del electorado de su parte.

Un fenómeno parecido a lo ocurrido en las elecciones estadounidenses con Donald Trump.

“Se ha posicionado como candidato anti establishment de manera muy exitosa”, comenta el analista para quien de cara a la segunda vuelta, el candidato de ultraderecha tendrá que hacer menos ajustes en su discurso porque claramente su estrategia ha funcionado.

En las redes sociales, donde es muy activo, Bolsonaro continuaba hoy sus ataques:

“Mi compromiso es con mi patria, no con corruptos en la cárcel”.

Bolsonaro no solo logró apoyos para su candidatura a la Presidencia, sino que también su pequeño partido, el PSL, se aseguró un puesto como una de las formaciones más grandes del Congreso al pasar de 8 a 52 diputados.

“Fue el hito de la jornada. La votación superó incluso las expectativas más optimistas del PSL”, concluye el analista, mientras advierte de que la fragmentación existente en el Congreso será un desafío para la gobernabilidad del futuro presidente de Brasil.

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por Emir Sader

Fueron dos semanas donde temblaban los corazones. Una primera, en que Haddad, por primera vez, superaba a Bolsonaro en la segunda vuelta, en todas las encuestas. Enseguida sobrevinieron incidentes en la misma campana de Bolsonaro, con declaraciones desastrosas y desencontradas de su vice presidente, de su principal asesor económico y de él mismo, revelando crisis en su campana.

La semana no podría terminar peor para el ex-capitán del Ejército, con las gigantescas manifestaciones convocadas por las mujeres y seguidas en centenas de ciudades brasileñas – además de docenas de ellas en el exterior -, con el slogan: Él No, en contra de Bolsonaro y sus declaraciones. Parecía un viraje que consolidaba el favoritismo de Fernando Haddad.

Para sorpresa general salió enseguida una encuesta –realizada en los días 28 y 29, este el día de las manifestaciones de las mujeres– que daba una recuperación de Bolsonaro. Otra encuesta, ya posterior a la manifestación de las mujeres – confirma un nuevo viraje, está a favor de Bolsonaro.

Como análisis: pudieron consignar una reacción brutal de los evangélicos, criminalizando a las mujeres, mediante fake news, con fotos forjadas que promovían imágenes inmorales de las manifestaciones, así como otras, igualmente falsas, en contra del mandato de Haddad como ministro de educación. A eso se agregaban nuevas acciones del sistema judiciario en contra del PT, con viejas acusaciones, incluso en contra de Lula. Al igual que la trasferencia de votos de otros candidatos de la derecha hacia Bolsonaro.

Lo cierto es que a esa semana se sucedió otra, con señal radicalmente opuesto, cambiando las previsiones, a punto que Bolsonaro ha vuelto a ambicionar una victoria en primera vuelta, apoyado en encuestas que demostraban que a la primera onda, favorable a Haddad, se sucedía una segunda, favorable al candidato de la extrema derecha, que pasó a darle mayoría de votos incluso entre las mujeres.

El último debate, en TV Globo, tuvo, una vez más, la ausencia de Bolsonaro, pero, en el mismo horario de ese debate, TV Record, de propiedad de un pastor evangélico que lo apoya, presentó una entrevista con él. Actividad prohibida por la justicia electoral, porque favorece a un candidato, pero que salió al aire. Bolsonaro manifestó su disposición de asignar recursos públicos, caso sea elegido presidente, en TV Record, haciendo de ese canal algo como es la Fox para Trump.

Ese puede haber sido un paso en falso del candidato, porque despertó la ira de TV Globo, por el saboteo del debate organizado por ese canal, así como por la manifestación de la preferencia abierta por un concurrente de TV Globo. Las reacciones de TV Globo fueron inmediatas y pueden ser un factor muy negativo para Bolsonaro en la segunda vuelta.

El resultado de la primera vuelta es, más o menos, el que pronosticaban las encuestas del sábado, con delantera de Bolsonaro, disputando la segunda vuelta con Haddad. Las esperanzas de Haddad residen en la trasferencia de votos mucho mayor hacia él, así como un mayor rechazo de Bolsonaro, además de que será inevitable que Bolsonaro tenga que participar en los debates, en los cuales seguramente tendrá un desempeño muy negativo para su campaña. Situaciones que el evitó, alegando no estar recuperado del atentado que sufrió, que le fue muy funcional para preservar su imagen.

El resultado proyecta una segundo vuelta muy difícil. Bolsonaro jugó todo lo que tenía para ganar en primera vuelta, incluso decretando que sus asesores no hicieran ninguna declaración. Va a tener una segunda vuelta mucha más complicada que la primera, no solo porque tendrá que enfrentar debates con Haddad, sino también porque será la contraposición de programas, que le desfavorece ampliamente.

Los resultados para gobernadores del nordeste han sido fuertemente favorables a Haddad.

El PT y sus aliados eligen a los 9 gobernadores de la región, varios de ellos ya en primera vuelta. Pero el nordeste se mantiene como la única región de izquierda en Brasil. En el conjunto del país, habrá disputas abiertas en provincias importantes como São Paulo, Minas Gerais, Rio de Janeiro, Rio Grande do Sul.

Hemos mantenido informado a Lula todo el tiempo. Él se mantiene tranquilo, confiado de que se puede hacer un gran ballotage y dar vuelta a la situación.

Fuente: Alainet

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Nace un Monstruo

por Atilio A. Borón.

En una taberna maloliente de los barrios bajos del Munich de la primera posguerra un cabo desmovilizado del ejército imperial austriaco –fracasado como pintor y retratista- trataba de ganarse la vida apostando con los borrachos del local a que no lograban acertarle sus escupitajos desde una distancia de tres metros. Si los esquivaba, ganaba; cuando no, debía pagar.

Entre una y otra tentativa vociferaba tremendos insultos antisemitas, maldecía a bolcheviques y espartaquistas y prometía erradicar de la faz de la tierra a gitanos, homosexuales y judíos. Todo en medio de la gritería descontrolada de la clientela allí reunida, pasada de alcohol, y que repetía con sorna sus dichos mientras le arrojaban los restos de cerveza de sus copas y le tiraban monedas entre insultos y carcajadas.

Años después, Adolfo Hitler, pues de él estábamos hablando, se convertiría, con esas mismas arengas, en el líder “del pueblo más culto de Europa”, según más de una vez lo asegurara Friedrich Engels. Quien en esos momentos -años 1920, 21, 23- era motivo del cruel sarcasmo entre los parroquianos de la taberna resucitaría como una especie de semidiós para las grandes masas de su país y la encarnación misma del espíritu nacional alemán.

La política a punta de pistola

Salvando las distancias algo parecido está ocurriendo con Jair Bolsonaro, quien encabeza cómodamente las encuestas de la primera vuelta de la elección presidencial de Brasil. Sus exabruptos reaccionarios, sexistas, homofóbicos, fascistas y su apología de la tenebrosa dictadura militar brasileña del 1964 y sus torturas provocaban generalizada repulsa en la sociedad. En el mejor de los casos lo consideraban tan sólo un bufón, un hazmerreír nostálgico de los tiempos del régimen que se abatió sobre el Brasil entre 1964 y 1985.  Por eso, durante dos años su intención de voto nunca superó el 15 o 18 por ciento. Las encuestas de las últimas dos semanas, sin embargo, muestran un espectacular crecimiento de su candidatura.

La más reciente le asigna un 39 por ciento de intención de voto. Sabemos que hoy las encuestas de opinión pública tienen enormes márgenes de error; también que pueden ser operaciones mediáticas de la burguesía brasileña dispuesta a instalar en Brasilia a cualquiera que impida el “retorno del populismo petista” al poder.

Pero también sabemos, como lo afirma una nota reciente de Marcelo Zero, en Brasil, que la CIA y sus aliados locales han desatado una apabullante avalancha de “fake news” y noticias difamatorias de los candidatos de la alianza petista que encontró un terreno fértil en las favelas y barriadas populares de las grandes ciudades de ese país. (“Tem dedo da CIA nas eleicoes do Brasil”, en www.brasil247.com)

Esos sectores fueron sacados de la pobreza extrema y empoderados por la gestión de Lula y Dilma. Pero no fueron educados políticamente ni se favoreció su organización territorial o de clase. Quedaron como masas en disponibilidad, como dirían los sociólogos de los años sesenta.

Quienes sí los están organizando y concientizando son las iglesias evangélicas con quienes se ha aliado Bolsonaro, promoviendo un discurso conservador duro, hipercrítico del “desorden” causado por la izquierda en Brasil con sus políticas de inclusión social, de género, de respeto a la diversidad, a los LGBTI y su “mano blanda” con la delincuencia, su obsesión por los derechos humanos “sólo para los criminales.”

Uno de sus recursos para atraer a los favelados a la causa de la derecha radical es mandar supuestos encuestadores para preguntarles si les gustaría que a su hijo José le cambiaran de nombre y le llamaran María, para exacerbar la homofobia. La respuesta es unánimemente negativa, e indignada.

La  prédica del ex capitán sintoniza nítidamente con ese conservadorismo popular hábilmente estimulado por la reacción. En ese clima ideológico sus escandalosos y violentos disparates, como los de Hitler, decantan como un razonable sentido común popular y podrían catapultar a un monstruo como Bolsonaro al Palacio del Planalto que, como dato adicional habría que recordar que le prometió a Donald Trump autorizar la instalación de una base militar de EEUU en Alcántara, en el estratégico promontorio del Nordeste brasileño que es el punto más cercano entre las Américas y África, cosa a la que se negaron los gobiernos petistas.

Si llegase a triunfar sería el comienzo de una horrible pesadilla, no sólo para el Brasil sino para toda América Latina.

Fuente: Blog del Autor

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Ultraderechista Bolsonaro obtiene amplia ventaja, aunque habrá segunda vuelta

El candidato de la ultraderecha Jair Bolsonaro obtiene, con el 99% de los votos escrutados en todo el país, el 46,23%, mientras que Fernando Haddad, delfín de Lula, llega al 28,99%.

Esto significa que el 28 de octubre Brasil deberá celebrar una segunda vuelta para definir quién será su próximo presidente, ya que ninguno de los aspirantes obtuvo el 50% más uno de los votos.

Estos primeros resultados muestran que Bolsonaro obtuvo más votos de los que decían las encuestas en semanas recientes.

Bolsonaro es un excapitán del ejército y legislador con 27 años en el Congreso que se hizo popular presentándose como un “salvador de la patria” frente a los políticos “corruptos” que llevaron a la mayor economía del continente a una debacle.

Aunque la jornada se llevó a cabo con tranquilidad, el proceso electoral estuvo marcado por un intenso descontento hacia la clase gobernante tras años de turbulencia política y económica.

Dos grandes hechos marcaron el camino hasta estos comicios: el político más popular del país, Luiz Inácio Lula da Silva, vio rechazada su candidatura, mientras que Bolsonaro, líder en las encuestas, del Partido Social Liberal, sufrió un ataque a cuchilladas a un mes de los comicios.

Por la tarde, a minutos del cierre de casillas en todo el país, el clima era festivo frente al departamento donde vive Bolsonaro en Barra de Tijuca, zona oeste de Río.

“Nuestra bandera jamás será roja” gritaban unos 500 seguidores que esperaban la salida del diputado derechista hacia el hotel donde daría una conferencia de prensa.

Bolsonaro es conocido por su nostalgia por la última dictadura, sus insultos a las mujeres y a los gays y sus llamados a reprimir la delincuencia, dándole más garantías a las fuerzas de seguridad.

Al votar en Río de Janeiro el domingo por la mañana, Bolsonaro pronosticó que obtendría más del 50% de la votación, suficiente para evitar una segunda ronda el 28 de octubre. “La gente cae en la cuenta que Brasil no puede seguir con el camino del socialismo. No queremos ser mañana lo que Venezuela es hoy”, dijo.

En el tramo final de la campaña, el PT subió el tono contra Bolsonaro al advertir al electorado que, con su elección, la democracia estaría en peligro. Incluso, mediante un video, el partido de Haddad lo comparó con Adolf Hitler.

Quien resulte electo dirigirá un país sumido en una crisis económica y política, aún conmovido por el enorme escándalo de corrupción de Lava Jato, el mayor esquema de corrupción en la historia de país develado a partir de 2014. Como síntoma de una nación en crisis, más de 13 millones de brasileños no encuentran trabajo en el mercado.

“Hay un fuerte deseo de cambio”, opinó Andre Portela, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas, un importante centro de estudios e investigación. “Bolsonaro se ha aprovechado de eso y se ha presentado como agente del cambio, pero no queda claro si realmente lo será”.

Mientras tanto, Haddad ha prometido dar marcha atrás a las reformas económicas del presidente Michel Temer que dice que han deteriorado los derechos de los trabajadores, para aumentar la inversión en programas sociales y recuperar los años de auge que Brasil tuvo bajo su mentor, Lula.

El liderazgo del ex capitán del Ejército era previsible; sin embargo, lo que no lograron anticipar las encuestas es que los candidatos al Senado y a Diputados que lo secundan iban a pasar al frente como ocurrió.

Esto fue muy claro en el caso de San Pablo, donde el mayor Olimpio, del Partido Social Liberal bolsonarista, conseguía también en boca de urna el 24% de los votos, mientras que Eduardo Suplicy, del PT, un político muy apreciado por el electorado paulista y con votos propios, estaba en segundo lugar con una candidata, la socialdemócrata, Mara Gabrilli, del PSDB, con escasa expresión política.

El senador Roberto Requiao, del oficialista PMDB pero muy cercano a dirigentes del Partido de los Trabajadores –y que no consiguió renovar su banca del Senado–sostuvo: “El efecto Bolsonaro y el duro ataque de infamias y calumnias pesaron en estas elecciones. Mi posición es la de respetar la decisión del voto”.

Las pesquisas de urna marcaron el mismo fenómeno en Río de Janeiro. Quien deberá disputar la segunda vuelta el candidato del Partido Social Cristiano, el ex juez Wilson Witzel –es decir, del bloque evangélico—que obtuvo la mayor cantidad de votos, y en segundo lugar el ex intendente carioca Eduardo Paes (recién afiliado a Demócratas, también de derecha). El primero obtuvo 39% contra 21% del ex alcalde y apenas 15% del ex campeón en el Mundial de 1994 Romario.

Las declaraciones de Bolsonaro, en el momento de votar en la Villa Militar en la zona oeste de Río de Janeiro, dijo que confiaba ganar en la primera vuelta: “Si Dios quiere nosotros liquidamos hoy esta elección”. Añadió que el domingo 28, cuando debería disputarse el segundo turno, “voy a estar disfrutando en la playa”.

El ex capitán del Ejército sostuvo: “No haré ninguna negociación partidaria. A mí ya me apoyan más de 260 diputados del bloque ruralista, gran parte del bloque evangélico y de la bancada de la seguridad (policías y militares). En mis cuentas, tenemos aproximadamente 350 diputados que van a estar con nosotros y, en su mayor parte, ellos son honestos (sic). Ellos no quieren ver a al juez Sergio Moro en Curitiba”.

El ex ministro de Educación, en los gobiernos del ex presidente Lula da Silva, admitió que en caso de ser derrotado se apresurará a “saludar a quien salga triunfador”. Para la segunda vuelta, dijo, “vamos a buscar ampliar nuestras alianzas para todos los brasileños y brasileñas que, en forma independiente, puedan elegir por la democracia”

99% de las urnas contadas:

Jair Bolsonaro – 46,09% – 49.222.616 votos

Fernando Haddad – 29,19% – 31.172.767 votos

Dilma queda fuera del Senado

La ex presidenta Dilma Rousseff, derribada de su cargo en 2016, no pudo concretar su intento de volver al Congreso con una banca en el Senado. Quien había sido ministra de Energía del ex presidente y luego su heredera en el poder buscó la senaduría por el Estado de Minas Gerais, pero quedó cuarta con poco más del 15,3% de los votos.

Según el conteo final, las plazas por Minas Gerais serán ocupadas por Rodrigo Pacheco (Demócratas) y Carlos Viana (Partido Humanista Solidario), que tienen el 20,5 y 20,2% de los votos, respectivamente.

Rousseff pudo presentarse en estas elecciones debido a que la destitución golpista de la primera magistratura no incluyó la prohibición para ejercer cargos públicos.Las encuestas previas al voto mostraban a Dilma al frente de su contienda con un 30 % de los votos.
Haddad: “Mañana comenzaremos la campaña para que podamos ganar en la segunda vuelta”

“Mañana comenzaremos la campaña para que podamos ganar en la segunda vuelta”, destacó el candidato del PT, Fernando Haddad.

El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, Fernando Haddad, destacó que estos resultado que dan a una segunda vuelta electoral son un desafío que hace ver los riesgos que corre la democracia en la nación suramericana.

Asimismo, destacó que tienen la oportunidad de tener una segunda vuelta, la cual “tenemos que saber aprovechar con responsabilidad”.

“Nosotros queremos unir a las personas, a los demócratas de Brasil, a los que se preocupan por los más pobres. Queremos un proyecto que sea profundamente democrático que busque la justicia social”, expresó el candidato del PT.

Haddad informó que desde este lunes comenzarán la campaña de cara a la segunda vuelta. “Creemos que hay muchas cosas en juego”, apuntó.

“Mantendremos los puentes del diálogo abiertos, alrededor de un proyecto de país”.

Por último, anunció que mantuvo comunicación con los también candidatos Guillermo Boulos del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Ciro Gomes del Partido Laborista Democrático (PDT) Marina Silva de Red Sustentabilidad (Red).

“Ya conversé con tres de nuestros competidores (…) Tengo mucho respeto y consideración, espero que podamos mantener un diálogo abierto”, finalizó Haddad.

Fuente: Cubadebate

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Alertan sobre intervención de la CIA en elecciones en Brasil

Lo que viene sucediendo en Brasil evidencia la intervención de agencias de inteligencia extranjeras, principalmente la norteamericana CIA, en la disputa electoral, alertó el especialista en relaciones internacionales Marcelo Zero.

El modus operandi exhibido en esta recta final es idéntico al utilizado en otros países y demanda recursos técnicos y financieros en un grado de sofisticación manipulativa de los cuales la campaña del candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro no parece disponer, subrayó el sociólogo.

A juicio del asesor del Partido de los Trabajadores (PT) en el Senado, ‘la CIA y otras agencias están aquí, actuando de forma extensa’, lo que demandaría una investigación seria que aparentemente no ocurrirá, salvo que alguien de la izquierda difunda alguna información dudosa.

En un comentario publicado en el diario digital Brasil 247, Zero señaló además que el crecimiento del ‘fascismo bolsonarista’ en la recta final de la campaña, impulsado entre otros factores por una avalancha de fake news (noticias falsas) diseminadas por la internet, no llega a sorprender.

Se trata, explicó, de una táctica ya antigua desarrollada por las agencias americanas y británicas de inteligencia, con el propósito de manipular la opinión pública e influir en procesos políticos y elecciones.

En ese sentido aludió a los millares de ataques lanzados en los últimos días a través de las redes sociales contra los candidatos a presidente y vicepresidente de la República por la coalición El pueblo feliz de nuevo, Fernado Haddad y Manuela DÁvila, mediante la manipulación de fotos, videos y la difusión de declaraciones absolutamente falsas.

‘Por eso, nos parece obvio que hay un dedo, o manos enteras, de agencias de inteligencia extranjeras, principalmente norteamericanas, en la disputa electoral de Brasil’, recalcó.

El sociólogo enfatizó asimismo que un eventual triunfo del protofascista Bolsonaro agravaría la crisis político-institucional y económica por la cual atraviesa Brasil y ello resultaría de mucha utilidad a los intereses de aquellos que pretenden apoderarse de los recursos estratégicos del país y de las empresas brasileñas.

Llevado al límite, el golpe podrá ser profundizado por una ‘solución de fuerza’ apoyada por el Poder Judicial y por los militares, lo cual abriría las puertas a retrocesos todavía mayores que los conseguidos por el actual gobierno de Michel Temer.

Además, desde el punto de vista geoestratégico, el prometido alineamiento automático de Bolsonaro al presidente Donald Trump sería de gran interés para los Estados Unidos en la región, que tendría en Brasil a una punta de lanza no solo contra Venezuela, sino también contra China y Rusia, indicó.

Fuente: Cubadebate

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