En Capilla Ampuero y Castillo: La Crisis Ambiental de Quintero y el Turno de Carolina Schmidt

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El primer problema con este gobierno empresarial, representante de los intereses de los dueños de Chile, consiste en que levanta una piedra, y aparece un conflicto de interés, precisamente porque son los dueños de Chile.

El segundo problema es que ante la incapacidad para resolver la múltiple demanda de trabajadores y ciudadanos, en el marco del actual modelo de desarrollo, no tienen otro recurso que refugiarse en el discurso, la retórica y el lugar común. Con ello, no solucionan el problema, pero al menos lo chutean hacia adelante.

Ambos problemas afloran con nitidez en el caso de la Ministra de Medioambiente, Carolina Schmidt, a la cual el sistema mediático reputa como una de las ministras mejor evaluadas del gabinete de Piñera, de quién se dice que es muy cercana, por lo demás.

Se metió sola en el candelero, sin que nadie se lo pidiera, al imputar con celeridad, y ninguna prueba, la responsabilidad de la Empresa Nacional de Petróleo, ENAP, en la grave crisis ambiental de Quintero, que a la fecha tiene a más de 300 personas afectadas, en distintos grados.

La ministra se basó en lo que llamó “evidencias concretas” arrojadas por un informe de la Superintendencia del Medio Ambiente y que, según la visión de la autoridad, habría establecido que algunas tareas realizadas por la petrolera estatal generaron las emisiones que causaron la intoxicación masiva.

Sin embargo, al leer el informe, no contiene detalles sustantivos sobre las emanación de gases provenientes de ENAP, sino al contrario, solo se funda en la “percepción de malos olores”.

Al poco andar, comenzaron a aparecer más dudas que certezas sobre los reales responsables del episodio, tal como lo han expresado parlamentarios, dirigentes sindicales, vecinos y hasta el Colegio Médico, que consideran “dudoso” que no se haya incluido dentro de los factores de riesgo a la empresa OXIQUIM, cuyo directorio lo preside el abogado de Sebastián Piñera, Fernando Barros, quien a su vez durante 17 años fue socio del esposo de la ministra Schmidt, Gonzalo Molina.

Y no sólo OXIQUIM. Otras empresas privadas, potencialmente capaces de generar emisiones como las que desencadenaron la enésima crisis ambiental de Quintero, tales como AES Gener, COPEC, GNL Gas y GASMAR, fueron omitidas por la ministra.

ENAP rechazó en forma categórica, al punto de enfrentar al propio gobierno, bajo el argumento de que la empresa no trabaja con ningún componente químico responsable de la nube tóxica.
Advirtió que, una vez que se pruebe que no tiene participación en el desastre, emprenderá acciones legales contra aquellos que los haya acusado: a saber, la ministra, el SEREMI del Medio Ambiente y la Superintendencia del medioambiente.

La crisis entre una empresa pública y la institucionalidad era potencialmente tan distópica, que el propio Preesidente, Sebastián Piñera, tuvo que salir a separar posiciones:

“Estamos estudiando toda la evidencia para poder identificar no solamente quiénes son los responsables de la emisión de esos gases, sino que para tomar todas las medidas que nos permitan evitar que estos incidentes se repitan”.

El punto es sustantivo, puesto que de probarse que las acusaciones de la ministra Schmidt contra ENAP son falsas, podría generar una nueva crisis política para el Gobierno, tal como las que ya tiene incubadas en los casos del Canciller Roberto Ampuero, coautor de la misma conducta que le costó la salida a Maurico Rojas, el breve; y Luis Castillo, Subsecretario de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud, acusado de ocultar la autorpsia del ex Presidente, Eduardo Frei, por la Democracia Cristiana.

Otro punto decisivo es ¿influyó OXIQUIM en la crisis ambiental?

Para el diputado DC, Daniel Verdessi, la respuesta es afirmativa. Sostuvo que los peritajes hechos en la zona por el Colegio Médico, arrojaron responsabilidad en OXIQUIM y las termoeléctricas que operan en la zona.

El diputado del Frente Amplio, Diego Ibáñez, aportó un toque de cordura. Manifestó responsabilizar a una sola compañía es erróneo, puesto que todos todos quienes han vivido por más de un año en la zona, saben que la la contaminación, que ha determinado la designación de zona saturada, no puede ser responsabilidad de una sola empresa, y que las termoeléctricas, OXIQUIM, COPEC, GNL Gas y GASMAR, no pueden no tener responsabilidad en lo ocurrido.

El dirigente de la Federación de Trabajadores del Cobre, División Ventanas, Claudio Domínguez, planteó dudas sobre la posición de la Ministra Schmidt.

El presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores del Petróleo y Afines de Chile, FENATRAPECH, y secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Nolberto Díaz, rechazó cualquier responsabilidad de ENAP y apuntó al conflicto de intereses entre el OXIQUIM e importantes funcionarios de Gobierno, sin excluir al propio Piñera:

“Yo le pregunto al señor intendente o a la señora minista, ¿por qué no paralizaron Oxiquim, Gasmar o a AES Gener?, ¡que tanto protege la clase política chilena?”..

Agregó:

“Se ha intentado instalar una cortina de humo para no mostrar a los verdaderos culpable de esta contaminación. El gobierno regional ha tenido una actitud irresponsable al condenar a la empresa, sin fundamentos”.

Luego, planteó una cuestión de lógica elemental:

“Si hubiera habido una nube toxica, los primeros intoxicados son los 380 trabajadores. ¿Cómo es posible creer que una nube tóxica salió de la ENAP, atravesó 4 kilómetros, llegó hasta la población y la contaminó y en la planta de ENAP no pasó nada?”.

Y remachó:

“Tenemos el legíítimo derecho como ciudadanos a preguntarnos si no hay conflicto de interés entre la ministra del Medio Ambiente y el presidente de OXIQUIM, Fernando Barros, quién fue el abogado de Pinochet en Londres y ha sido abogado del Presidente Piñera”.

En este punto, emerge el segundo de los problemas enunciados precedentemente: la tendencia de las autoridades del este Gobierno empresarial a resolver cualquier problema en el nivel del discurso.

Así, al referirse a la crisis creada por ella misma, omitió toda referencia a su acusación contra ENAP:

“Aquí hay una institucionalidad, hay una Superintendencia, hay fiscalizadores y hay que dejar que las instituciones funcionen y sean responsables y el Estado de Chile se haga cargo”.

Esas palabras, confrontadas a la gravedad de la crisis ambiental de Quintero, son una banalidad: ¿dejar que instituciones funcionen y que el Estado se haga cargo?.

Un chiste.

Luego, festinó el eventual conflicto de interés:

“Si conocía o era amiga de la presidenta de ENAP, si el tío del amigo del abuelo del primo, alguna vez trabajó en una empresa, claramente son discusiones menores y a las cuales no voy a entrar porque me parece irresponsable hacerlo”.

La ministra podrá decir lo que quiera; total, hablar es gratis. Pero si se prueba la falsedad de sus acusaciones contra ENAP, el tema del conflicto de interés pasa al protagonismo principal.

Entretanto, el SEREMI de Salud de Valparaíso, Francisco Álvarez, dio a conocer los compuestos químicos que generaron la segunda emergencia ambiental de la semana en el sector de Quintero y Puchuncaví que mantiene la zona bajo alerta amarilla medioambiental por las intoxicaciones que sufrió parte de la población:

Según la autoridad, a diferencia de lo ocurrido el pasado martes cuando la emergencia se produjo por dióxido de carbono, en esta ocasión fueron gases derivados de hidrocarburos.

“Se detectó isobutano fuera del rango normal en el ambiente, y través del equipo de monitoreo de emergencia de la comuna de Puchuncaví, se encontró fuera de rango, en altas concentraciones, nitrobenceno y metilcloroformo, todos derivados de hidrocarburos y que están relacionados los síntomas que hemos encontrado en las intoxicaciones de las personas que han asistido a los centros de salud de la red asistencial, principalmente en el Hospital de Quintero y en los Cesfam de Quintero y Puchuncaví”.

De momento no se ha detectado la fuente de la emanación de estos gases y mientras no se establezca el origen se va a mantener la inédita alerta amarilla medioambiental.

No obstante, hoy la ministra Schmidt insistió en sus acusaciones contra ENAP:

“Fruto de las inspecciones de la Superintendencia de Medio Ambiente, de un organismo independiente que ha generado en sus procesos de fiscalización, se ha encontrado evidencia justamente en los procesos de limpieza de Enap, de emisión de gases hidrocarburos“

Continuará…

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