Los Bienes en Disputa Entre el Fisco y la Familia Pinochet

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La Corte Suprema dictaminó, sin epelación posible, que los bienes acumulados por la familia Pinochet, mediante maniobras fraudulentas, deben ser restituidos al patrimonio fiscal.

Sin embargo, la tarea no será sencilla, por cuanto una parte de ellos está invertida en depósitos en paraísos fiscales, mientras otros están siendo vendidos por la albacea de la familia, Julia  Hormazabal  Espinoza.´

Por ejemplo, en 2014, logró vender la casa que ocupaba Lucía Hiriart en Barnechea, en la foto, en $1.300 millones.

Las parcela de Los Boldos fue transferida a uno de los nietos.

La parcela de El Melocotón, es arrendada a la Universidad San Sebastián,

Y así, suma y sigue.

Todo hace pensar que el Fisco tendrá que combatir, bien por bien, día a día.

Entonces, no es que el caso termine,  si no que recién comienza.


Los bienes que disputa el Fisco con la familia Pinochet y las sociedades en Islas Vírgenes

por Leonardo Cárdenas

Tras 14 años de investigación, la Corte Suprema resolvió que la familia Pinochet deberá devolver al fisco los dineros que están en cuentas confiscadas  y los bienes del fallecido excomandante en jefe del Ejército que fueron objeto de comiso durante la tramitación del “caso Riggs” y que -en total- están avaluados en cerca de US$ 13 millones.

Reportajes reveló que el patrimonio corresponde, según documentos del CDE que datan del 2014, a US$ 4.894.638,1 y $ 124.566.242 en instrumentos bancarios, tres vehículos y 24 propiedades tasadas en US$ 7,3 millones aproximados.

A la fecha de hoy, el Fisco aspira restituir aproximadamente US$6 millones.

El fallo -cuyos alcances aún no se conocen con precisión, pues está en etapa de redacción-  viene a cerrar la disputa de la familia de Pinochet por el usufructo de la fortuna, luego que se estableciera la responsabilidad en calidad de autor del patriarca del clan en el delito de malversación de caudales públicos, pero se le sobreseyera a causa de su muerte el 10 de diciembre de 2006.

Ese argumento es que el utilizó, sin éxito, la defensa de la sucesión de Pinochet: que ellos no pueden hacerse responsables de un delito cometido por un tercero.

Previendo las complejidades que enfrentaría la fortuna familiar en el futuro, el círculo cercano al  ex  general  ideó,  mucho  tiempo  antes -aunque ya iniciado el caso Riggs-,   una  estrategia  que  involucró  una  malla  de  sociedades,  entregando  un  rol  clave  a  su  mujer:  María  Lucía  Hiriart  Rodríguez,  quien  el  pasado  10  de  diciembre  cumplió  96  años  de  edad.

La  Tercera  PM  accedió  a un documento en que la  ex  primera  dama  de  la  nación – firmado  el día  26  de  enero  del  año  2005  y,  que  a  la  fecha  no  ha  sido  modificado- entrega un poder  especial a la  abogada  Julia  Hormazabal  Espinoza, y  da  cuenta  de  las  últimas  órdenes  a la mujer que  asumió  como  albacea de los Pinochet, luego que el tradicional abogado del patriarca, Óscar  Aitken  Lavanchy, se peleara con la familia y renunciara a ese rol.

En  aquella  ocasión,  el  propio  notario  Eduardo  Avello  Concha  concurrió  hasta  el  domicilio  de  la  familia  Pinochet,  ubicada  en  calle Los  Flamencos  en  la  comuna  de  Lo  Barnechea.  Según  la  escritura  pública,  que  consta  en  el  Archivo  Judicial,  Lucia  Hiriart  se  definió  como  “chilena,  casada  y  en  labores  de  casa”  y  afirmó  contar  con  el  “poder  general  para  la  administración  de  bienes  de  Augusto  José  Ramón  Pinochet  Ugarte”.

El  29  de  diciembre  de  2004,  Pinochet  entregó  dicho  poder  especial  sobre  sus  bienes  a  su  mujer.  Un  año,  11  meses  y  9  días  después,  murió producto  de  un  infarto  al  miocardio  en  el  Hospital  Militar.

En  el documento que  consta  en  el  Registro  Nacional  de  Testamentos,  la  mujer  de  Pinochet  entregó  un  amplio  mandato  a  la  Hormazabal  sobre  las  sociedades  extranjeras  Belview  Internacional  Inc.;  Abanda  finance  Ltd.;  G.L.P.  Limited  y  Eastview  Finance  S.A.,  todas  fundadas  en  la  ciudad  de  Tórtola  de  Islas  Vírgenes  Británicas,  y  de  la  sociedad  chilena  de  inversiones  Belview  International  S.A.

Esta  última  sociedad  constituida  en  1991,  según  su  registro  comercial  cuenta  con  12  bienes  raíces  con  un  avalúo  fiscal  total  de  $682.732.309.  Seis  de  las  propiedades  ubicadas  en  la  ciudad  de  Iquique,  y  tres  en  la  comuna  de  Vitacura  en  la  Región  Metropolitana.

De acuerdo al fallo del pasado siete de mayo de 2015 (ver listado abajo), todos los bienes inmuebles que forman parte de los activos de esta última sociedad forman parte del comiso de la sentencia redactada por el Ministro Manuel Antonio Valderrama -quien sustanció la causa sobre el origen de los bienes de Pinochet- y a cuya tesis vuelve hoy la Suprema.

También está el caso del brazo nacional de Abanda  finance  Ltd. que  cuenta  con  cuatro  bienes  raíces,  un  departamento  ubicado  en  avenida  Las  Golondrinas  Nº  1169,  Viña  del  Mar,  y  dos  estacionamientos  y  una  bodega  en  la  misma  ubicación.  Todos,  con  un  avalúo  fiscal  total  de  $200.671.212.  Dichos bienes también aparecen entre aquellos que están en comiso.

Por ejemplo, cabe recordar que en 2014 se confirmó la venta de la casa de calle Los Flamencos en $1.351 millones, para la construcción de un condominio. Ello luego de que la viuda de Pinochet solicitara la autorización al propio  juez Manuel Valderrama.

De acuerdo  al  escrito,  la  albacea  de  la  familia  Pinochet  puede  “contratar  los  servicios  profesionales  que  cada  caso  requiera  en  defensa  de  los  intereses  del  citado  mandante  originario  ante  cualquier  servicio  público  o  autoridad  nacional  o  extranjera  y  otorgar  al  efecto  los  mandatos  que  sean  necesarios  para  el  cumplimiento  del  encargo  profesional  encomendado”.

El informe pericial de la Universidad de Chile concluyó que el patrimonio total del ex general Pinochet asciende a US$21.363.761,30.

¿Quién es la albacea de los Pinochet?

Julia  Hormazabal Espinoza es amiga personal de Lucía Hiriart. La abogada trabajó 12 años con Pinochet, cuando éste estaba en La Moneda, y hasta enero de 2017, guardaba un estricto perfil privado. En esa fecha, Hormazabal debió declarar en el marco de la investigación por presunta malversación de caudales públicos en el caso de Cema Chile -derivado del caso Riggs- que sustanció el ministro Guillermo de la Barra.

Julia Hormazabal Espinoza  fue fiscal de CEMA Chile, y resultó pieza clave en la venta de las propiedades de la institución a la Universidad Bernardo O’ Higgins y Universidad Mayor.Este medio contactó a la abogada, pero no hubo respuesta.

En entrevista con El Mercurio, negó que Jacqueline Pinochet, la menor de la familia, fuera empleada de la CEMA Chile. Esto luego que en su interrogatorio del ministro de la Barra a Hiriart, le consultara por un préstamo que entregó la institución a la hija menor del clan Pinochet, que sería del año 2000, por cerca de $5.000 millones.

Bienes en comiso

INMUEBLES

Rol 03096-451, Viña del Mar, Las Golondrinas N° 1169, bodega N°2.
Rol 19-083, Valparaíso, Blanco N° 1663, bodega 02-f torre 1. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 19-096, Valparaíso, Blanco N° 1663, bodega 101-f torre 1. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 19-113, Valparaíso, Blanco N° 1623 departamento 301 torre 2. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 19-179, Valparaíso, Blanco N° 1623 estacionamiento 008 torre 2. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 107-024, San José de Maipo, Melocotón Alto. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 107-025, San José de Maipo, Melocotón Alto. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 3096-448, Viña del Mar, Las Golondrinas N° 1169 departamento 301. Abanda Finance.
Rol 3096-450, Viña del Mar, Las Golondrinas N° 1169 bodega 1. Abanda Finance.
Rol 03096-454, Viña del Mar, Las Golondrinas N° 1169 estacionamientos N° 1a b. Abanda Finance.
Rol 03096-461, Viña del Mar, Las Golondrinas N° 1169 estacionamiento N° 8. Abanda Finance.
Rol 630-003, Quintero, pc30 lt Doña Blanca. Augusto Pinochet Ugarte.
Rol 3264-013, Iquique, Av. Playa Chipana N° 2040 ed1 departamento 601. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 3264-014, Iquique, Av. Playa Chipana N°2040 edificio N°1 departamento 602. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 3261-015, Iquique, Av. Playa Chipana N°2040 edificio N°1 departamento 603. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 3264-099, Iquique, Av. Playa Chipana N° 2040 edificio N°1 bodega N° 13. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 3264-100, Iquique, Av. Playa Chipana N°2040 edificio N°1 bodega N° 14. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 3264-037, Iquique, Av. Playa Chipana N°2040 estacionamiento N° 10. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 3264-038, Iquique, Av. Playa Chipana N°2040 estacionamiento N° 11. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 01091-075, Vitacura, B Las Casas N°1747 departamento N° 31. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 01091-066, Vitacura, Vitacura N°4882 vr 2. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 2149-142, Vitacura, Av. Kennedy N°9972 departamento N° 402. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 2149-147, Vitacura, Av. Kennedy N°9972 bodega N°5. Sociedad Inversiones Belview Internacional.
Rol 63027, Lago Ranco, Fundo Rupumeica. Sociedad Inversiones Belview Internacional.

VEHICULOS

Placa Patente VJ.7089-8, Ford Ranger XLT 2.3, Augusto Pinochet Ugarte.
Placa Patente XR.6534-9, BMW X5 4×4 4.4, Augusto Pinochet Ugarte.
Placa Patente XN.9336-5, Chevrolet Optra LS 1.6, Augusto Pinochet Ugarte.

INSTRUMENTOS BANCARIOS

Banco Chile, depósito a plazo, US$2.582.710,70.
Banco Chile, depósito a plazo, US$7.997,98.
Banco Chile, depósito a plazo, US$1.351.077,52.
Banco Estado, depósito a plazo, US$952.851,90.
Bankboston, vale vista $106.566.242.
Bankboston, vale vista $9.000.000.
Bankboston, vale vista $9.000.000.

Total dólares: US$4.894.638,1. (cuatro millones ochocientos noventa y cuatro mil coma un centavos).

Total pesos chilenos: $124.566.242. (ciento veinticuatro millones quinientos sesenta y seis mil doscientos cuarenta y dos)

Fuente: La Tercera


El verdadero valor de la fortuna que acumuló Pinochet

por Pedro Ramírez.

Durante sus 17 años como dictador Pinochet acumuló un patrimonio que la justicia avaluó en US$21,3 millones. Pero parte de su fortuna la invirtió en propiedades que sólo han aumentado su valor y que según expertos consultados por CIPER hoy costarían unos US$ 28 millones.

A eso hay que agregar US$3,1 millones que la familia de Pinochet obtuvo de ventas inmobiliarias, US$5 millones en depósitos que están embargados y US$5,4 millones cuyo destino es desconocido. El futuro de gran parte del patrimonio de Pinochet depende del desenlace del Caso Riggs, que podría entregarlo al Fisco o a sus herederos.

A diez años de la muerte de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, el monto real de la fortuna que logró acumular y ocultar el dictador en el extranjero, sigue siendo un misterio.

El Caso Riggs, el juicio que investigó el origen de esa fortuna, cerró en mayo de 2015 con una “verdad judicial” que debe ser corroborada por la Corte Suprema: el patrimonio acumulado por el dictador asciende a US$21,3 millones, de los cuales US$17,9 millones habrían sido obtenidos ilegalmente.

Pero esa es solo la “verdad judicial”. Además de las hebras que conducían a la participación de Pinochet en las comisiones de compra y venta de armas y que nunca se investigaron debidamente, existe otra área gris que desmiente el monto final de esa fortuna.

CIPER investigó el cuantioso patrimonio inmobiliario que adquirió Pinochet con dineros mal habidos y los que heredó a su familia, y descubrió que su valor real asciende actualmente a $18.914 millones (unos US$28 millones). Detrás de una maraña de transacciones y sociedades aparecen nuevos personajes y montos que sorprenden.

La cifra corresponde a la suma de las tasaciones comerciales de 26 propiedades que fueron adquiridas con fondos cuyo origen está en parte en los “Gastos Reservados” de los que se apropió Pinochet siendo jefe de Estado y comandante en jefe del Ejército.

Todas esas propiedades siguen registradas a nombre de Pinochet, de sociedades que creó en paraísos fiscales, o de algunos de sus familiares directos.

Y hay más. Porque el cálculo de la fortuna que Pinochet heredó a sus descendientes, debiera considerar el producto de la venta de nueve inmuebles que CIPER rastreó. Esos inmuebles, enajenados por su familia, fueron adquiridos con fondos fiscales malversados (“gastos reservados”) o bajo sospecha de provenir de comisiones por compra y venta de armas en las que participó el dictador.

Los registros revisados por CIPER en diferentes conservadores de bienes raíces indican que las ventas de esas nueve propiedades suman un valor nominal de $2.101 millones, cifra que equivale a unos US$3,1 millones. Ese monto actualizado arroja $2.747 millones (US$4 millones)  Solo contabilizando los valores inmobiliarios corregidos, la fortuna se amplía.

Pero hay más. Porque habrá que agregar próximamente la cifra total que obtuvo la viuda del general, Lucía Hiriart, de los bienes que el Estado cedió a CEMA Chile (vea el reportaje de CIPER), institución que ha vendido parte de ese patrimonio de origen fiscal en, al menos, $6.300 millones (cerca de US$9,3 millones).

En el juicio que investiga los bienes de CEMA de los que se apropió ilícitamente quien fuera su única presidenta desde 1973, Lucía Hiriart (93 años) fue citada a declarar en los próximos días. A la venta de inmuebles cuyos montos fueron a destino desconocido, se agregan ahora otros dineros de CEMA que fueron entregados a Lucía Hiriart para solventar sus gastos en Londres cuando el dictador fue detenido en esa ciudad (1998).

La fortuna de los Pinochet Hiriart no está compuesta únicamente por inmuebles. También hay más de US$5 millones (unos $3.350 millones) en depósitos y vale vista del Banco de Chile, del Banco Estado y del BankBoston que la justicia mantiene bajo embargo. Si el fallo del Caso Riggs –que ya entró en su recta final– es favorable a la familia del dictador, todos esos dineros pueden volver a sus manos.

La sentencia del Caso Riggs fue dictada en mayo de 2015 por el ministro Manuel Antonio Valderrama, quien condenó a seis oficiales en retiro por malversación de fondos (desviar “gastos reservados” para el uso personal de Pinochet) y ordenó el “comiso” (entrega al Fisco) de 24 propiedades, tres vehículos y de los ya mencionados instrumentos bancarios por US$5 millones (vea el detalle de los bienes en comiso). El fallo está siendo revisado por la Corte de Apelaciones, donde según pudo comprobar CIPER, ya se encuentra en etapa de acuerdo (vea la sentencia completa del ministro Valderrama).

Además, la investigación judicial determinó que los ingresos totales de Pinochet entre 1973 y 2003 sumaron más de US$21,3 millones y que el 84% de esa cifra no tenía justificación: US$17,9 millones.

Así, el patrimonio con aval en sus ingresos legales alcanza a US$3,4 millones, que corresponde a la suma de todos los ingresos del general (US$1,4 millón en cifras nominales) y de los eventuales intereses que este último monto le pudo generar (los que se calculan en unos US$ 2 millones).

La tarea de establecer el volumen total de la fortuna que quedó a disposición de los herederos de Augusto Pinochet topa con un duro escollo: de todos los recursos que circularon por las cuentas y sociedades del general, la investigación judicial aún no encuentra rastro del destino de US$5,4 millones.

EL MISTERIO DEL FUNDO EN MELIPILLA

Entre las operaciones inmobiliarias oscuras y desconocidas realizadas por Pinochet, está la compra y venta de un enorme fundo ubicado en el cruce Las Arañas, en San Pedro de Melipilla. El Fundo Lincoyán, de 150 hectáreas, fue adquirido en 1989 por su hijo Augusto Pinochet Hiriart. Las escrituras indican que el hijo del dictador pagó $37 millones al contado.

Aunque Pinochet Hiriart declaró que el dinero provenía de una de sus cuentas en Estados Unidos, el que fuera auditor del Ejército, Juan Romero, aseguró en el juicio del Caso Riggs que en realidad el fundo lo pagó su padre, quien era el propietario real. En una de sus confusas declaraciones, el propio Pinochet Ugarte dijo que él lo había comprado y que luego con el dinero de su venta había adquirido Los Boldos.

Como había problemas con la hipoteca, Pinochet hizo gestiones ante el entonces gerente general del Banco del Estado para arreglar el problema. Y luego le pidió a Juan Romero que creara una sociedad para traspasárselo. En 1990, la Sociedad Agrícola Santa Gemita fue inscrita por el coronel (r) de Inteligencia del Ejército, Yosip Uros Domic Bezic, el abogado Gastón Navarrete Morales, y el analista de sistemas Raúl Francisco Rivas Pinto. Fue una sociedad pantalla, pues el verdadero dueño era Pinochet.

Romero afirmó que también participaron en Santa Gemita otras personas de confianza del dictador: Hernán Novoa Carvajal, Osvaldo Hiriart y su nieto Hernán García Pinochet, quien era el destinatario real del fundo y asumió como gerente general.

Santa Gemita compró el fundo de Melipilla en enero de 1991 en $30 millones, según la escritura. Fue el mismo Juan Romero quien aclaró que ese fue solo un monto nominal, pues no hubo pago real. En diciembre de 1992, la sociedad vendió el Fundo Lincoyán a Inversiones Fernández Limitada por $71,5 millones.

Los 26 inmuebles adquiridos con fondos que están bajo investigación fueron tasados a petición de CIPER por una de las más reputadas oficinas del rubro inmobiliario, cuyos profesionales pidieron mantener en reserva sus identidades. La tasación se efectuó mediante un software al que se ingresan los roles tributarios de las propiedades y que considera diversos factores de mercado, especialmente las ventas en sitios aledaños (vea la Tabla 2 con el valor de las propiedades que siguen en manos de los Pinochet).

De estas 26 propiedades, 23 están bajo embargo en el Caso Riggs, porque aún figuran a nombre del general y de dos sociedades –Belview y Abanda– que él mismo ordenó crear y cuyas matrices se constituyeron en paraísos fiscales.

Hoy, a diez años de la muerte de Pinochet y a 12 de que se descubrieran sus cuentas ocultas, las tasaciones comerciales de 23 inmuebles bajo embargo alcanzan un monto global de $4.936 millones (cerca de US$7,3 millones). En esta suma CIPER no incluyó un fundo en la comuna de Lago Ranco, aunque también está en la nómina de los bienes embargados, porque no hay información concluyente sobre su tasación actual. Ese predio fue adquirido por Pinochet en $22 millones en 1992 y actualmente tiene un avalúo fiscal de $60,8 millones.

LAS COMPRAS DE BELVIEW

Los US$17,9 millones que acumuló y ocultó Pinochet en el exterior, y cuyo origen no pudo justificar en la investigación del Caso Riggs, constituyen uno de los principales hallazgos en la indagatoria de ese juicio. Fue entonces que cayó bajo la lupa de Sergio Muñoz, uno de los jueces investigadores más acuciosos, el millonario pozo de los “Gastos Reservados” que el dictador tuvo a su disposición como jefe de Estado y comandante en jefe del Ejército.

El exhaustivo cruce que hizo el primer ministro en visita del Caso Riggs entre las cuentas de los oficiales que estuvieron a cargo de esos fondos, y las que Pinochet mantenía en el exterior, permitió descubrir la fórmula que utilizó el general para sacarlos del país y luego ingresarlos e incrementar su patrimonio.

Los traspasos desde las cuentas de los oficiales que manejaban los dineros de la Casa Militar –y también los de la Secretaría General del Ejército– a cuentas que Pinochet abrió en el exterior, fueron cayendo en cascada. Y si bien hubo muchas compras y montos cuyo destino final no se pudo precisar, al final los peritajes llegaron a una cifra de los montos malversados: US$6,4 millones.

Seis altos oficiales del Ejército fueron condenados por esta arista del Caso Riggs, a cuatro años de libertad vigilada por malversación de caudales públicos provenientes de los “Gastos Reservados”. Pinochet fue sobreseído, pero no por ser inocente de este desfalco, sino porque murió mientras el juicio se desarrollaba.

Los oficiales condenados por el ministro Valderrama (apelaron al fallo), son: Jorge Ballerino, Ramón Castro Ivanovic, Gabriel Vergara Cifuentes, Sergio Moreno Saravia, Juan Mac Lean y Eugenio Castillo Cádiz. Todos tuvieron a su cargo cuentas en el Banco Riggs en las que se depositaron fondos destinados a “Gastos Reservados” de la Comandancia en Jefe del Ejército y de la Casa Militar.

Un peritaje de académicos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que analizó las cuentas bancarias que abrieron nueve personas (todos jefes de la Casa Militar y secretarios privados de Pinochet) fue clave para el fallo de Valderrama.

Determinar en qué uso Pinochet los dineros cuyo origen no pudo justificar durante el juicio, fue otra de las aristas de investigación del Caso Riggs. En los hallazgos quedó plasmada la impronta de dos jueces que hoy integran la Corte Suprema: Sergio Muñoz y Carlos Cerda.

Una parte de los dineros defraudados al Fisco por el dictador fue traspasada a Belview International Inc., una sociedad que Pinochet creó en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas y que convirtió en su principal vehículo para la compra encubierta de inmuebles. Las operaciones inmobiliarias de la familia Pinochet Hiriart se incrementaron cuando en agosto de 1991 se inscribió en Chile una subsidiaria: Belview Internacional.

Desde su constitución en Chile, Belview fue el epicentro de maniobras dolosas, pues su capital inicial se pagó con US$100 mil provenientes de fondos públicos, depositados por Sergio Moreno Saravia, entonces secretario general del Ejército, quien a su vez los recibió de José Miguel Latorre, a esa fecha secretario personal de Augusto Pinochet.

La escritura de constitución de Belview Internacional fue descubierta en 2004 por la revista Siete+7. Allí quedaron para la historia los dos nombres que sirvieron de pantalla a Pinochet para su sociedad encubierta: Óscar Aitken Lavanchy, entonces albacea de Pinochet, quien suscribió el 99% de las acciones; y Axel Buchheister Rosas, quién figuró con el 1%. Aitken declaró que Belview se constituyó en Chile con el objeto de realizar negocios inmobiliarios y “facilitar la asignación hereditaria” de la familia Pinochet. Un eufemismo de su verdadero fin: eludir el impuesto a la herencia.

El 9 de agosto de 1991, tres días después de su constitución en Chile, Belview inició su tarea: le compró un departamento en Reñaca al ex director de la CNI, general (r) Hugo Salas Wenzel, condenado en 2007 por el asesinato de 14 miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en la Operación Albania. Belview pagó $28,3 millones por el departamento ubicado en el edificio Los Maitenes (Reñaca). En 1998 lo vendió en $42 millones, al ahora senador Francisco Chahuán (RN).

A esa primera compra de 1991, le seguirían otras 11 transacciones inmobiliarias realizadas por Belview en su afán de “facilitar la asignación hereditaria”:

–    En 1994, Belview compró un departamento, de propiedad de Lucía Hiriart, ubicado en General Gorostiaga Nº 509 (Ñuñoa), en $40 millones y lo vendió tres años más tarde (1997) en $28 millones.

–    También en 1994, Belview adquirió la parcela Los Boldos, propiedad de Augusto Pinochet, para venderla dos años después (1996) al mismo Pinochet, pero esta vez junto a su esposa y sus cinco hijos.

–    En 1995, Belview compró dos departamentos en Iquique, en avenida Playa Chipana Nº 2040, los que uniría para convertirlos en su residencia en una de sus ciudades favoritas. El N° 602 le costó $75,2 millones, y el N° 603, $47,4 millones. En total, la operación le significó un desembolso de $122,6 millones. Cuatro años más tarde, se utilizó nuevamente Belview para una transacción en ese mismo edificio: en 1999, le compró a Pinochet en $65 millones el departamento 601, el mismo que el general había adquirido en 1995.

–    En 1997, Belview compró en $55 millones el departamento 401 de calle Las Nieves Nº 3850 (Vitacura), propiedad de Lucía Hiriart. Seis años más tarde (2003), lo vendió en  $40,7 millones ($15 millones menos) a la sociedad Cornwall Overseas, también relacionada con negocios de Pinochet en el extranjero y administrada por Óscar Aitken.

–    En 1997, Belview compró el departamento 402 de avenida Kennedy Nº 9962 (Vitacura), en $34 millones.

–    Y, finalmente, en 2003 adquirió el departamento 31 de calle Bartolomé de Las Casas Nº 1747 (Vitacura) en $54 millones, una tercera parte de su valor comercial.

ABANDA FINANCE Y GLP LIMITED

Belview no fue la única sociedad alojada en un paraíso fiscal a través de la cual Pinochet y su familia utilizaron dineros del Estado de Chile (“Gastos Reservados”) para realizar operaciones inmobiliarias en su beneficio. Abanda Finance fue constituida en 1997 también en Islas Vírgenes Británicas por Óscar Aitken, por mandato de Augusto Pinochet.

Dos años después de su creación (1999), Abanda compró otro departamento en Reñaca para Pinochet (con bodega y tres estacionamientos). Por el departamento 301 del Edificio Torremolinos V (Las Golondrinas Nº 1169), se pagaron $214,8 millones.

Un día antes de adquirir el nuevo departamento en Reñaca, Abanda Finance recibió una transferencia de US$400 mil desde otra sociedad que Pinochet había creado en Islas Vírgenes: Eastview Finance. El 15 de noviembre de 1999 Abanda recibió la remesa enviada a Chile por Monex Agencia de Valores. Con esos US$400 mil –que al cambio de la época equivalían a unos $218 millones– se pagaron los $214,8 millones que costó el departamento en Reñaca.

Ese es el único movimiento que registró la cuenta de Abanda cuando se inició la investigación del Caso Riggs, en 2004. En su fallo, el ministro Valderrama asegura que la finalidad de estas transacciones fue “encubrir al verdadero propietario de los inmuebles”.

El entonces albacea Aitken admitió ante el tribunal que Abanda fue creada “para resguardar los bienes del señor Pinochet, encomendados al abogado Ambrosio Rodríguez”. Y afirmó que el dueño de Abanda era Belview, es decir, Augusto Pinochet Ugarte. Por lo mismo, dijo, el departamento de Reñaca debía considerarse como otra propiedad de Belview.

En sus largos interrogatorios, Óscar Aitken debió reconocer las hebras que llevaron a descubrir una tercera sociedad de Pinochet en el extranjero y que él mismo administraba: GLP Limited.

“Con fondos del orden de US$6 millones se suscribió un contrato de inversión en Lehman Brothers a nombre de la empresa GLP”. De ese monto, dijo, se enviaba regularmente una cantidad a Pinochet, a su esposa y a sus cinco hijos. Aitken le adjudicó a su eficiente manejo del dinero –a través de la compraventa de valores e intereses que ganaba GLP– el incremento de los dineros que Pinochet ocultó en dicha sociedad.

En GLP Limited, Aitken actuó con un mandato de fideicomiso y debía entregar mensualmente los fondos que se repartían entre Pinochet, su esposa y sus hijos. Por esa función y por su rol de albacea y asesor en las otras sociedades que Pinochet creó en el exterior, algunas de ellas relacionadas con venta y compra de armamento, Aitken era un asiduo visitante de la residencia de los Pinochet Hiriart en Los Flamencos. Sobre cómo ejercía Pinochet el control sobre esas inversiones, Aitken afirmó ante el juez:

“El general requería que las conversaciones se realizaran a solas, para que su cónyuge no tomara conocimiento en detalle de sus inversiones. Y, en el evento que la señora Lucía permaneciera en el living cuando le rendía cuentas, me hacía un gesto o me decía que el tema lo veríamos después, ponía término a la audiencia y me citaba para conversar en el inmueble que ocupaba la Agrupación de Seguridad, en calle Málaga”.

En su sentencia, el ministro Valderrama estableció que “la malversación de caudales públicos” realizada por los seis oficiales condenados en el Caso Riggs, dio paso “a abrir cuentas en el extranjero que permitieron hacer traspasos de los dineros del erario nacional, con los que un tercero, también funcionario público (Pinochet) , compró propiedades, abrió sociedades, solventó gastos de su familia y abrió sociedades fiduciarias, como la sociedad GLP Limited, cuyos dineros se entregaban a los familiares de Augusto Pinochet”.

De allí que la gran casa en Lo Barnechea que compró Jacqueline Pinochet en 2003, con dineros provenientes de GLP, debe ser considerada parte del patrimonio acumulado ilegalmente por la familia. Pese a ello, no fue incluida en el embargo.

En sus movimientos financieros, GLP Limited utilizó una cuenta del Banco de Chile en Nueva York y otra de corretaje en Lehman Brothers, ambas abiertas en noviembre de 2002. Un año después, parte de los fondos que allí ocultó Pinochet, sirvieron para comprar la casa de calle Los Trapenses Nº 4122 (Lo Barnechea), por 11.562 UF ($195,8 millones de esa fecha).

Era julio de 2003 y el inmueble se inscribió a nombre de Jacqueline Pinochet Hiriart y de sus hijos: María José y Constanza Martínez Pinochet, y Sofía y Jaime Augusto Amunátegui Pinochet.

Hicieron un buen negocio: en 2012 la casa de Los Trapenses se vendió en 18.000 UF ($406 millones a la fecha). La venta se hizo poco antes de que la hija menor de Pinochet contrajera por cuarta vez matrimonio, con Jorge Castaño Tasville.

GLP repartió fondos entre los Pinochet Hiriart desde octubre de 2002 hasta julio de 2004. Augusto Pinochet recibió US$ 265 mil, la misma cantidad obtuvo Lucía Hiriart, mientras que cada uno de sus hijos recibió US$75 mil. En total, se repartieron US$905 mil, cantidad a la que se suma un retiro extraordinario que hizo el general por US$232 mil (vea el cuadro con el detalle de los dividendos)

LAS JOYAS DE LA CORONA

Han transcurrido diez años desde que el dictador falleciera y la decisión que dejó a Los Boldos fuera del embargo que pesa sobre los bienes adquiridos por la familia Pinochet con fondos no justificados, es un triunfo que los Pinochet Hiriart han sabido aprovechar.

Una de las joyas inmobiliarias del dictador se salvó del brazo de la justicia, porque ya no figuraba a su nombre cuando se inició el Caso Riggs.

El campo de Los Boldos, de 51 hectáreas, está ubicado cerca de la Hacienda Bucalemu, que fue propiedad del Ejército hasta hace muy poco, y aledaño a Rocas de Santo Domingo. Allí se construyeron cuatro casas, una capilla (donde se supone están las cenizas de Pinochet), jardines, parque y un bosque maduro de eucaliptus de alto valor comercial que cubre gran parte del terreno. Su tasación comercial actual alcanza a los $13.414 millones (unos US$19,8 millones).

Fue una gran inversión si se considera que el general lo compró en 1994 en $34 millones y que la casa que se hizo para él fue construida por suboficiales del Ejército en horas de servicio. Así lo consigna en su fallo el ministro Valderrama:

“En Los Boldos, Augusto Pinochet hizo construir una casa de 472,19 mts2, cuyo costo a la época, alcanzó los $184 millones, valiéndose para ello de personal destinado a la Comandancia en Jefe del Ejército de Chile, durante su jornada de servicio público”.

Originalmente, la propiedad quedó a nombre de Lucía Hiriart, pero en régimen de sociedad conyugal. Solo meses después de la compra, la parcela fue vendida en $80 millones a la subsidiaria chilena de una sociedad creada en Islas Vírgenes por Pinochet: Belview International. Dos años después, en 1996, Belview la vendió en $84 millones a Pinochet, a su esposa y a sus cinco hijos, en partes iguales. Así, burlaron el pago del impuesto a la herencia.

En 1999, detenido en Londres y acosado por el embargo que intentaba imponerle el juez español Baltasar Garzón, Pinochet liquidó su sociedad conyugal. La operación, ejecutada por el abogado Ambrosio Rodríguez, adjudicó a Lucía Hiriart la séptima parte de Los Boldos que pertenecía a su marido (ver liquidación de la sociedad conyugal). Así, ella quedó con dos séptimos de la parcela y cada uno de sus hijos con un séptimo. Y lo más importante: el nombre del general fue borrado de las escrituras de la propiedad.

Quienes conocen la trama interna del Caso Riggs, afirman que fue precisamente la liquidación de la sociedad conyugal lo que hizo que el entonces ministro en visita del caso, Sergio Muñoz, decidiera dejar a Los Boldos fuera del embargo.

Y ello, porque al no figurar ya Pinochet como propietario, era muy plausible que la corte echara abajo los embargos, sembrando con ello dudas sobre la solidez de su investigación.

La liquidación en urgencia de la sociedad conyugal dio sus frutos. En 2015 la viuda y sus hijos “vendieron” Los Boldos a varios nietos de Pinochet en $61 millones, muy por debajo de la tasación comercial.

Una operación que, por su diseño y montos, buscaría eludir el impuesto a la herencia. Y también, dejarla a salvo de las demandas tributarias en curso o de eventuales demandas civiles por el enriquecimiento del general a costa de recursos públicos.

Otro de los bienes que la familia Pinochet logró dejar fuera del embargo, es uno de los tres terrenos que componían El Melocotón (Cajón del Maipo), donde Pinochet construyó una casa de descanso en 1983.

Ese paño, tasado en $233,9 millones, fue cedido por Pinochet en diciembre de 2002 a uno de los hijos de su hija Lucía, Hernán García Pinochet, supuestamente en pago de una deuda.

En la escritura respectiva, la cesión se justificó con el argumento de que Hernán García Pinochet se habría desempeñado desde 1988 como “administrador y supervigilante” de los inmuebles de El Melocotón, sin recibir las remuneraciones adecuadas.

Los que no se salvaron del embargo fueron los otros dos paños de El Melocotón y cuyas tasaciones comerciales actuales suman $3.276 millones. A pesar de la medida judicial, la familia obtiene de allí una renta mensual, ya que los arrienda a la Universidad San Sebastián. En la residencia secundaria que ocupó por años Pinochet, la USS instaló su Centro de Montaña.

La tercera joya inmobiliaria de la familia que la liquidación de la sociedad conyugal salvó del embargo, es la casa que el matrimonio Pinochet Hiriart construyó en La Dehesa, en calle Los Flamencos. Esa residencia, la última que ocupó el matrimonio, fue adjudicada a Lucía Hiriart en esa liquidación. Los cuatro paños de terreno originales –que sumaron 3.300 m2– fueron comprados por Pinochet entre 1989 y 1990 por un total de $71 millones.

El boom inmobiliario de La Dehesa hizo que la inversión se convirtiera en una pequeña fortuna: en 2014 Lucía Hiriart vendió el inmueble de Los Flamencos en $1.351 millones. La viuda se trasladó a un departamento en el sector de Valle del Monasterio, también en La Dehesa, por el que pagó $329 millones.

El año pasado, la viuda de Pinochet “vendió” el departamento en el cual vive a cinco de sus nietos en apenas $120 millones. La transacción es una de las últimas piezas del salvataje exitoso de la herencia del dictador.

Fuente: CIPER


Las operaciones de la familia Pinochet para proteger la herencia inmobiliaria del dictador

Por Francisca Skoknic

La muerte de Augusto Pinochet hace una década no terminó con las operaciones con las que se ocultó dinero y propiedades. En 2015, al inicio del último tramo de los fallos judiciales por los casos Riggs, Cema y por juicios tributarios, su viuda Lucía Hiriart y sus cinco hijos “vendieron” la parcela de Los Boldos y un departamento en La Dehesa a un grupo de nietos del dictador. Los montos fueron muy por debajo del precio comercial. En las escrituras figura el nuevo abogado de la familia, Christian Plass. El histórico asesor legal y tributario de Pinochet, Fernando Barros, renunció en agosto pasado.

Este 10 de diciembre la familia Pinochet conmemora el décimo aniversario de la muerte del ex dictador en un escenario complejo. Varias causas judiciales que pueden afectar su patrimonio llegan a la recta final. Los Pinochet Hiriart se han preparado para este momento, y se han preocupado de poner a resguardo sus bienes más importantes. Una de esas decisiones ha sido traspasar las propiedades de mayor valor a los nietos de Augusto Pinochet.

Su viuda, Lucía Hiriart, deberá responder en los próximos días ante un tribunal por los manejos oscuros del millonario patrimonio fiscal cedido a CEMA Chile. A ello se suma que el Caso Riggs entra en tierra derecha. La sentencia de primera instancia le entrega al Fisco los bienes que quedaron a nombre de Pinochet y también los que son de sociedades que el dictador abrió en paraísos tributarios. La apelación a ese fallo ya está en etapa de acuerdo después de seis meses de análisis en la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.

Un tercer frente judicial acecha a la familia: la resolución de los juicios por los millonarios impuestos adeudados por Pinochet y tres de sus hijos.

En este complejo cuadro procesal, la familia ha hecho sigilosos movimientos para proteger su fortuna. En los últimos dos años, Lucía Hiriart y sus cinco hijos –Augusto, Lucía, Verónica, Marco Antonio y Jacqueline– realizaron una serie de operaciones en que “vendieron” bienes raíces a algunos de los nietos del ex dictador a precios muy por debajo de su valor comercial.

Con esta fórmula, los herederos directos se desprendieron de propiedades que podrían estar en riesgo de ser embargadas y de la amenaza de una demanda civil del Estado al momento en que se cierre el proceso por el enriquecimiento ilícito de Augusto Pinochet. Ese juicio se originó en 2004, cuando el Senado estadounidense reveló la existencia de sus cuentas secretas en el Banco Riggs.

UNA VIEJA COSTUMBRE

Augusto Pinochet acumuló una larga experiencia en operaciones inmobiliarias ficticias. Cuando aún era un simple teniente y necesitaba demostrar solvencia económica para que el Ejército lo autorizara a casarse con Lucía Hiriart, un amigo le transfirió una vivienda para que pudiera demostrar la propiedad de un bien raíz. Ese dato fue relatado por los periodistas Fernando Vega y Claudia Farfán en el libro La Familia, historia privada de los Pinochet.

Décadas después y ya como comandante en jefe del Ejército, retomaría el ímpetu en sentido contrario: crearía sociedades en paraísos fiscales para esconder el cuantioso patrimonio acumulado en sus 17 años como dictador.

Ahora sus herederos aplican las lecciones aprendidas para proteger aquello que no está embargado. Primero transfirieron a sus nietos el departamento que Lucía Hiriart compró en La Dehesa en 2014 -y en el que vive actualmente- y luego hicieron lo mismo con la parcela de Los Boldos, el lugar de descanso predilecto de Pinochet y en cuya capilla se depositaron sus cenizas.

Estas operaciones pueden ser leídas también como una forma de eludir el pago del impuesto a la herencia, que asciende hasta un 25% en el caso de los hijos y a un 45% cuando se trata de los nietos (ver tabla).

En la legalización de estas escrituras no aparece el abogado y asesor tributario histórico de Pinochet y su familia, Fernando Barros, quien además renunció en agosto pasado a la defensa de los juicios por impuestos adeudados que afectan tanto a Pinochet como a su hijo Marco Antonio. Barros puso así fin al fuerte vínculo con Pinochet, el que se fortaleció cuando el dictador fue detenido en Londres en 1998 y el abogado, que se encontraba en Europa gozando de un año sabático, asumió como su vocero legal. Detrás de las últimas operaciones inmobiliarias de la familia ahora figura el teniente coronel (r) y ex auditor militar Christian Plass, quien ha redactado las escrituras de compra-venta. Plass, master en Derecho Tributario, asumió también la defensa de Lucía y Marco Antonio Pinochet en los juicios tributarios.

LOS BOLDOS, DE MANO EN MANO

En las cercanías del balneario de las Rocas de Santo Domingo, la Hacienda Bucalemu del Ejército fue uno de los lugares favoritos de Augusto Pinochet mientras estuvo en el poder. Se supo de las gestiones que hizo para quedarse con la propiedad o al menos gozar de ella después de su retiro. No lo consiguió y terminó comprando una parcela de 51 hectáreas muy cerca de Bucalemu, la que bautizó como Los Boldos. Ahí los Pinochet construyeron tres casas. En el inmueble principal se instaló él con su mujer y mostró su apego a esa residencia al trasladar a ella su valiosa biblioteca (ver reportaje). En el gran paraje su viuda hizo levantar una capilla, donde depositaron las cenizas de Pinochet, después de su muerte en 2006.

Los Boldos corresponde a la parcela 9 de la ex Hacienda El Convento, la que Pinochet adquirió en enero de 1994 por $34 millones. Según documentos y testimonios que registra la investigación judicial, en las obras se utilizaron recursos del Ejército.

Un ex gásfiter de la Comandancia en Jefe relató que durante un año un vehículo de la institución lo llevaba a Los Boldos de lunes a viernes, junto a otros suboficiales que eran maestros y a un grupo de soldados, a trabajar en las obras. Cada semana Lucía Hiriart visitaba el avance de los trabajos. La propiedad quedó a su nombre, aunque como estaba casada en régimen de sociedad conyugal, pertenecía al patrimonio de la familia.

Poco después tuvo lugar la primera venta ficticia: en diciembre de 1994 la gran parcela fue adquirida por Belview International, controlada por una sociedad de papel del mismo nombre creada en las Islas Vírgenes Británicas por el ex albacea de Pinochet, el abogado Óscar Aitken. En una de sus declaraciones en el juicio del Caso Riggs, Aitken explicó que Belview se creó “con fines declarados desde su inicio de carácter inmobiliario y con el propósito de facilitar la asignación hereditaria”. En palabras simples: para no pagar el gravoso impuesto a la herencia.

Por la compra de Los Boldos, Belview pagó $80 millones, $46 millones más de lo que Lucía Hiriart había desembolsado menos de un año antes. Además de mantener bajo reserva a los verdaderos propietarios del terreno, la operación sirvió para lavar parte del dinero que Pinochet mantenía oculto en cuentas en el extranjero.

En mayo de 1996, Belview concretó su objetivo principal, al vender nuevamente Los Boldos a Pinochet, su esposa y sus cinco hijos en partes iguales, sin que pareciera una transacción entre familiares diseñada para eludir el pago del impuesto a la herencia. Supuestamente se cancelaron $84 millones en cuatro cuotas. Por estas operaciones Lucía Hiriart estuvo procesada por evasión tributaria, figura que luego fue revocada por la Corte Suprema.

La detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998 gatilló una nueva transferencia. Temeroso de que el juicio que en su contra había iniciado Baltasar Garzón terminara despojándolo de todo su patrimonio, el 23 de abril de 1999 el dictador y su esposa liquidaron su sociedad conyugal. La operación la hizo el abogado Ambrosio Rodríguez. En la división de los bienes, ella se quedó con los dos séptimos de Los Boldos que le correspondían al matrimonio. Los restantes cinco séptimos siguieron en manos de sus cinco hijos.

El valor de los dos séptimos –adjudicados a Lucía Hiriart– fue calculado en $27,4 millones. Esto significa que, a esa fecha, el precio de Los Boldos se estimó en $95,5 millones.

Dieciséis años más tarde un grupo de nietos del matrimonio Pinochet-Ugarte se comprometió a pagar en cuotas un total de apenas $61 millones por el mismo inmueble, ahora con cinco inmuebles y un extenso parque. El monto de la venta resulta a todas luces absurdo. Aunque es difícil precisar el valor real de la parcela, distintas estimaciones arrojan un precio de mercado mucho más alto.

CIPER consultó con un corredor de propiedades de la zona, quien señaló que las ventas más baratas que se realizan en el área oscilan entre $10 millones y $12 millones de pesos la hectárea. El corredor conoce el predio en cuestión y estima que el valor comercial de Los Boldos es mucho mayor, pues incluye cinco inmuebles (considerando la capilla), un parque y un bosque de eucaliptus maduro de alto valor forestal que cubre gran parte del terreno.

En 2005, cuando estaba a cargo de la causa, el ministro Carlos Cerda ordenó una tasación que calculó en $1.200 millones el valor comercial de Los Boldos, según publicó El Mercurio. Once años más tarde, CIPER le pidió a un reputado tasador que avaluara la propiedad. Lo hizo considerando los precios de venta más recientes en el sector. El resultado es impactante: Los Boldos podría venderse hoy en $13.000 millones.

La primera en “vender” fue Lucía Inés Pinochet Hiriart. El 17 de abril de 2015 traspasó a su hijo Hernán Augusto García Pinochet su parte de Los Boldos en $10 millones, de los cuales éste pagó $1 millón en efectivo y se comprometió a cancelar el resto en tres cuotas anuales de $3 millones. La escritura la hizo el abogado Christian Plass y se inscribió en el Conservador de Bienes Raíces de San Antonio el 18 de junio del año pasado.

El 10 de junio de 2015, Marco Antonio Pinochet Hiriart llevó a cabo una operación similar: vendió a sus hijos Diego Antonio, María Josefina y Nicolás Antonio Pinochet Olave su porción de la parcela. Los tres jóvenes se identificaron como estudiantes universitarios. El precio fue fijado en $9 millones ($3 millones cada hijo), a pagar en cinco cuotas anuales. El vencimiento de la primera cuota se fijó casi un año más tarde de la firma de la escritura. Ésta fue ingresada al Conservador de San Antonio el 21 de septiembre de 2015.

El resto de la familia siguió la misma ruta. El 8 de octubre de 2015, ante el notario Alfredo Martin Illanes, la viuda de Pinochet María Lucía Hiriart Rodríguez, transfirió sus dos séptimos de la propiedad a cinco de sus nietos: uno por cada uno de sus hijos. Los beneficiados fueron Cristóbal Andrés Pinochet Molina, Lucas Ramón Noguera Pinochet, Francisca Lucía Ponce Pinochet, Hernán Augusto García Pinochet y Diego Antonio Pinochet Olave.
Luego de identificarse como “chilena, viuda, labores de casa”, Hiriart fijó en $15 millones el precio de venta de sus dos séptimos, un monto menor que al que vendieron los dos hijos que la antecedieron. Cada uno de los cinco nietos beneficiados se comprometió a pagar $3 millones: $1,5 millón al contado y la misma suma antes del 31 de diciembre de este año.

Augusto, Verónica y Jacqueline Pinochet Hiriart concurrieron a la misma notaría un día después que su madre, asesorados por el mismo abogado Plass. Mientras el primero se identificó como jubilado, las dos mujeres lo hicieron como dueñas de casa.

Augusto, el mayor de los hermanos, vendió su parte a solo uno de sus hijos, Cristóbal Andrés Pinochet Molina, por $9 millones, en seis cuotas anuales de $1,5 millón.

Verónica, en cambio, dividió la venta entre los cuatro hijos de su matrimonio con Julio Ponce Lerou: Daniela Verónica, Francisca Lucía, Julio César y Alejandro Augusto Ponce Pinochet. También les cobró $9 millones: $2,25 millones cada uno, en tres cuotas anuales.

Jacqueline, la menor de los Pinochet Hiriart, también vendió su séptimo de Los Boldos en $9 millones y con la misma forma de pago que fijó su hermana Verónica. Pero ella incluyó a solo cuatro de sus nueve hijos: Federico, Lucas Ramón e Iván Augusto Noguera Pinochet, y Lucía Verónica Amunátegui Pinochet.

EL OJO INMOBILIARIO DE DOÑA LUCÍA

Quizás el mejor negocio inmobiliario hecho por el matrimonio Pinochet Hiriart fue la compra de los terrenos de calle Los Flamencos, en La Dehesa. Allí vivieron tras dejar la casa del Ejército en Presidente Errázuriz, la que ocuparon desde 1974. Originalmente el terreno de La Dehesa estaba compuesto por cuatro paños por los que se pagó un total de $73 millones. Esa compra tuvo lugar solo dos meses antes de que el dictador dejara La Moneda.

La adquisición fue gestionada por Juan Romero, quien llegó a ser auditor general del Ejército. En el juicio por el Caso Riggs, Romero declaró que al menos por una parte del terreno se pagó un valor menor al de mercado.

Así se explica en el fallo:

“En lo que se refiere al terreno de propiedad del  recibió la instrucción del general Pinochet de pedir, en lo posible, la donación del sitio, pero no fue posible dado que el vendedor lo vendía en aproximadamente 6 o 7 UF el metro cuadrado, pero aceptó reducir el precio a 2 o 2,5 UF, por tratarse del general Pinochet”.

En Los Flamencos construyeron una gran casa, obra en la que también se habrían usado recursos fiscales. Según publicó El Mercurio, el ministro Carlos Cerda encontró el presupuesto para su construcción, el que estaba rotulado a nombre del “Ejército de Chile. Vicecomandancia en Jefe. Comando de Ingenieros del Ejército”.

El valor: $60 millones. Bajo el mismo rótulo, otro documento presupuestaba en $5,7 millones la construcción de un gimnasio, un sauna y un vestidor para dicha residencia.

En 1999, al momento de la liquidación de la sociedad conyugal, la propiedad se la adjudicó Lucía Hiriart por $214 millones. Pero por el enorme terreno (3.300 m2) y por el auge inmobiliario de La Dehesa, esa tasación estaba fuera del valor de mercado. Eso quedó en evidencia en 2014, cuando la viuda vendió la propiedad en $1.351 millones a la Inmobiliaria y Constructora El Canal, la que los pagó al contado.

La casa no estaba embargada, pero igual se pidió al ministro Manuel Valderrama la autorización para su venta. Ahí se construyó un condominio –“Casas Los Flamencos”– el que ahora oferta la misma inmobiliaria El Canal, con precios desde 24.900 UF ($655 millones).

Tras esa venta, el 5 de noviembre de 2014, Marco Antonio Pinochet compró para Lucía Hiriart un departamento también en La Dehesa. El inmueble (más una bodega y dos estacionamientos) está en el zócalo del edificio 12 del condominio ubicado en Avenida Valle del Monasterio 2298. El precio fue de 13.530 UF ($329 millones a esa fecha). Así, tras la venta de Los Flamencos y la compra del nuevo departamento, Lucía Hiriart se quedó con más de $1.000 millones de diferencia.

Menos de un año más tarde, el 10 de junio de 2015, Lucía Hiriart le “vendió” su nuevo departamento a cinco de sus nietos, pero conservó el usufrutuo de por vida.

Esa operación está dentro del mismo esquema de elusión del pago del impuesto a la herencia. Los beneficiados fueron: Cristóbal Andrés Pinochet Molina (administrador), Lucas Ramón Noguera Pinochet (estudiante), Hernán Augusto García Pinochet (agricultor), Francisca Ponce Pinochet (relacionadora pública) y María Josefina Pinochet Olave (estudiante de Derecho).

Lucía Hiriart cobró $120 millones, en total, a sus cinco nietos. Es decir, $209 millones menos de lo que pagó por el departamento en una zona exclusiva de La Dehesa sólo meses antes. Además, les fijó una fórmula de pago en cuatro cuotas anuales de $6 millones.

LOS JUICIOS PENDIENTES

De acuerdo a la ley, Augusto Pinochet fue sobreseído penalmente tras su fallecimiento, lo que no significa su inocencia. Pero el Caso Riggs siguió avanzando, aunque a paso más que cansino. Recién en mayo de 2015 el ministro Manuel Antonio Valderrama dictó la sentencia cuya apelación está en acuerdo en la corte capitalina.

En el fallo de Valderrama se condenó por malversación de caudales públicos a seis de los militares que participaron del esquema que utilizó Pinochet para apropiarse de gastos reservados y ocultar su fortuna en el exterior. La sentencia también ordenó el comiso en favor del Fisco de las 24 propiedades embargadas que siguen a nombre de Pinochet o de sus sociedades en paraísos fiscales.

La investigación judicial del Caso Riggs calculó en $8.100 millones el perjuicio impositivo de las maniobras financieras de Pinochet para ocultar su fortuna, fijándose en $1.395 millones lo adeudado entre 1999 y 2005. La querella del SII está dirigida contra él, su esposa y su hijo Marco Antonio por declaraciones de impuestos incompletas. Todos fueron procesados, pero luego sobreseídos.

En su momento, el ministro Sergio Muñoz liberó parcialmente el embargo que pesaba sobre las cuentas de la familia para permitirles pagar las contribuciones de las propiedades embargadas. Una medida que también concedieron los otros dos ministros que han llevado este juicio (Carlos Cerda y Manuel Valderrama). A pesar de estos pagos parciales, las diferencias entre los Pinochet y el SII persistieron, por lo que aún existen procesos por cobros pendientes (impuestos, multas y reajustes) que según radio Biobío ascienden a más de $3.000 millones.

La más complicada con la deuda impositiva es Lucía Pinochet Hiriart. El 21 de diciembre pasado la Tesorería despachó un “mandamiento de ejecución y embargo” por los $342 millones en impuestos que el SII le cobra. De no pagar la deuda, el Fisco podría quitarle parte de sus bienes. De ejecutarse esa orden, el embargo podría no afectar su porción de Los Boldos, la que ya “vendió” en 2015 a su hijo Hernán García.

Representada por el abogado Christian Plass, Lucía Pinochet logró que se suspendiera el cobro porque recurrió de casación a la Corte Suprema (ver documento). El recurso está en trámite. Los incumplimientos tributarios de Lucía Pinochet se derivan -en parte- por ocultar dineros depositados en cuentas en el extranjero y que se descubrieron en la investigación del Caso Riggs.

Su hermana Verónica Pinochet Hiriart ha seguido un camino más complejo, pues derivó su caso a los nuevos Tribunales Tributarios y Aduaneros (ver documento). Allí logró que se dejaran sin efecto los cobros que le hace el SII por un total de $65 millones. El fallo fue revocado luego por la Corte de Apelaciones, lo que tras ser ratificado por la Corte Suprema hizo que el caso volviera al tribunal de primera instancia. Además de invocar la prescripción, la defensa de Verónica Pinochet alegó que el SII registró como ingresos los dineros que recibió de su ex esposo Julio Ponce Lerou y de sus padres para la manutención de su familia, lo que no constituiría renta.

En cuanto a Marco Antonio Pinochet Hiriart, su juicio tributario está atado a tres causas contra su padre que la Corte de Apelaciones tiene pendientes. Por petición del Consejo de Defensa del Estado (CDE) las cuatro apelaciones se pondrán en tabla al mismo tiempo, pero están paralizadas desde agosto pasado, cuando el abogado Fernando Barros renunció a sus defensas.

Aunque a Marco Antonio lo representa ahora Christian Plass, nadie ha asumido hasta ahora la defensa de Augusto Pinochet en esos tres juicios tributarios. La última controversia tuvo como protagonista a la albacea del dictador, Julia Espinoza Hormazábal, pues Plass objetó que correspondiera notificarla en este juicio. Lo cierto es que en cualquier momento esta causa podría ponerse en tabla.

En este escenario, si los fallos les son desfavorables, Lucía, Verónica y Marco Antonio Pinochet tendrían que pagar al Fisco, por lo que arriesgan el embargo de sus bienes. Ese escenario fue precisamente el que previeron al “vender” a sus hijos a precios irrisorios su parte de Los Boldos.

Esa misma operación –similar a la que Lucía Hiriart hizo con el departamento en La Dehesa donde hoy vive– pone a los bienes de los herederos a salvo de posibles embargos por los tributos en mora que dejó Augusto Pinochet. Como las deudas tributarias son heredables, por lo que en principio pasarían a su sucesión, la herencia fue aceptada por los hijos de Pinochet con “beneficio de inventario”. Eso significa que limitaron los eventuales cobros al monto de la herencia, dejando fuera de alcance del SII el resto de su patrimonio.

Fuente: CIPER

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