Alberto Cardemil: Reo por Delito Tributario en Caso Penta es Designado Gobernador de Cauquenes

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¿No era que a los delincuentes se les acabó la fiesta?

Tras la renuncia del cuestionado gobernador de Cauquenes, este jueves el Gobierno regional anunció que en su lugar asumirá, de forma subrogante, el ex diputado Alberto Cardemil, quien, entre otros dudosos antecedentes, se reconoció culpable de delito tributario en el caso Penta, y fue subsecretario de Interior durante la dictadura.


Sergio Vignolo renunció el miércoles al cargo luego de que la justicia aceptara una querella en su contra por “delito de omisiones de ingresos” en el marco de un juicio por pensión alimenticia.

En rigor, Vignolo presentó su renuncia tras verse involucrado en una querella criminal por omisión de ingresos en un juicio por pensión alimenticia.

“Anoche presenté la renuncia al subsecretario (de Interior, Rodrigo) Ubilla”, explicó Vignolo, quién agregó:

“Juicios personales que puedo tener, no tienen porqué enlodar a mi gobierno, un gobierno que tiene un 60 por ciento de adhesión ciudadana y yo no tengo porque estar ensuciando y enlodando con algo que es particular”.

La querella que pesa sobre el ex gobernador fue acogida por el Tribunal de Garantía. El fiscal Francisco Ávila ofició al Ministerio del Interior para determinar si el sueldo de Vignolo, era el que él declaró: 438.026 pesos, monto que el abogado de su ex pareja, Valeska Arias, aseguró que es falso.

“Yo dije que tenía un sueldo de 438 mil pesos base, pero más las asignaciones, yo tenía la liquidación para que el juez, si la pedía, la viese, para que se tomara la determinación que se tomó. Hace más de un mes y medio se le está pagando a la mamá de la hija 250 mil pesos mensuales”, aclaró Vignolo.

Igualmente, Vignolo niega haber omitido sus ingresos: “Yo no omití ningún ingreso; la abogada conocía todos mis ingresos”.

Para el delito de cuello y corbata, la fiesta no se ha acabado

Una cosa es la renuncia de Vignolo por un asunto que databa de meses, y que el Gobierno entrante no podía desconocer. Pero otra cosa muy distinta es que en su reemplazo. el Gobierno designó al ex subsecretario de interior de la dictadura, ex diputado y procesado en el caso Penta, Alberto Cardemil.

De hecho, tuvo que pagar 10 millones de pesos para suspender su proceso. El Ministerio Público lo formalizó en 2015 por la emisión de dos boletas falsas al grupo Penta para financiar su campaña senatorial de 2013, por un monto de 24 millones de pesos.

En agosto de 2017, Cardemil se acogió a una propuesta de juicio abreviado o salida alternativa, ofrecida por la Fiscalìa. Fue la primera señal de que el sistema judicial chileno dejaría en la impunidad a los empingorotados involucrados en el caso Penta. Hoy, el Fiscal Manuel Guerra está a un paso de conseguirlo con los peces gordos, Carlos Alberto Délano, Carlos Eugenio Lavín y Pablo Wagner.

El Octavo Tribunal Oral de Santiago también aceptó la propuesta de la Fiscalía, de suspensión condicional del procedimiento, de suerte que el ex parlamentario fue condenado a e pagar una indemnización de 10 millones de pesos, dividida en 10 pagos de un millón de pesos cada una a partir de octubre y además quedó con firma mensual en la ciudad de Curicó, donde tiene residencia.

En la práctica, todavía está con firma mensual y cuotas pendientes.

Escándalo

Pero no es la única vez que la designación de Cardemil genera escándalo y polémica durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera.

El 20 de marzo pasado, el Intendente del Maule, Pablo Milad, anunció el nombramiento de Cardemil como Secretario Regional Ministerial de Hacienda; lo cual, por decir lo menos, era una contradicción, toda vez que un procesado y aún condenado por delito tributario, por más que haya sido favorecido por la suspensión condicional del procedimiento, era designado para un cargo del Poder Ejecutivo, nada menos que en el Ministerio de Hacienda.

Fue tal el escándalo, que el Gobierno tuvo que salir a defenderlo. La vocera, Cecilia Pérez, indicó:

“No fue condenado y eso es mérito de la investigación. No es mérito del investigado. El propio Ministerio Público determinó una suspensión condicional del procedimiento que no inhabilita para ejercer cargos públicos a Alberto Cardemil. Por instrucción del Presidente, en todos los cargos que él ha determinado que lo acompañen en este segundo Gobierno, que no iba a haber personas formalizadas, que no iba a haber personas condenadas y eso es lo que se ha cumplido”.

Agregó:

“Alberto Cardemil no fue condenado. Él está habilitado para ejercer un cargo público y yo creo que tiene el derecho a la oportunidad de, habiendo sido un servidor público con cuatro años de reelección parlamentaria siendo de las primeras mayorías, volver a tener la oportunidad de ejercer un cargo como Seremi de Hacienda”.

La señorita Pérez parece no haberse enterado que Cardemil estuvo imputado por falsificación de documento público y delito tributario; donde más importante que el monto es el hecho en sí. Que haya sido favorecido por una justicia de clase y que esté pagando una multa no lo exime del delito, ni del reproche público que merece. Además, la vocera abstrae el antiguo refrán de que la mujer del César no sólo debe ser virtuosa, sino también que parecerlo.

Miente, que algo queda

Evidentemente, no por esa defensa amainó el escándalo. Por eso, y con la habitual propensión a la mentira de un Gobierno que cree que todo se arregla con marketig, el 22 de marzo el Ministerio de Hacienda aclaró que el ex diputado RN Alberto Cardemil no ostenta el cargo formal de seremi en el Maule, como se lo presentó el lunes, sino que sólo de “asesor regional”.

El punto no es menor, por cuanto un SEREMI es funcionario de planta y recibe un sueldo que bordea los $4,4 millones mensuales, mientras que el “asesor regional” presta funciones en calidad de honorario y percibe $2,6 millones al mes.

Pero lo relevante es, nuevamente, el abuso de la fe pública.

Todavía el 22 de marzo, el presidente de RN, Mario Desbordes, reconocía que él mismo impulsó “la nominación de Alberto Cardemil como seremi de Hacienda de la Región del Maule”, y se alegraba de que “el Presidente (Sebastián Piñera) haya acogido la solicitud”:

“Cardemil reúne todos los requisitos legales, éticos y administrativos para ser seremi de Hacienda, y lo va a hacer muy bien. Desde Renovación Nacional tiene todo el respaldo”.

Este comunicado de la Intendencia del Maule demuestra que, efectivamente, fue designado como SEREMI de Hacienda.

¿Y que pasó al final?

Pues que al final el Gobierno se abstuvo de confirmar a Cardemil como SEREMI de Hacienda; no llegó a asumir como tal y, en consecuencia, mintió. Por enésima vez al cuadrado.

El hecho que ahora haya sido designado Gobernador, por más que sea en calidad de interino, en un cargo que también depende directamente del Presidente de la República, revela, no sólo una inconsecuencia respecto del discurso de mano dura contra la delincuencia, una de las marcas registradas de Piñera, sino también una obcecación y torpeza  difìcil de entender en políticos experimentados; salvo que arropado en el triunfalismo, este gobierno crea impune provocar a la ciudadanía con medidas así de impopulares.

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