Guillermo Teillier: “Caval Cambió el Rumbo del Gobierno”

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por Gloria Faúndez

Tras haber permanecido en la oposición desde la UP, en 1973, el Partido Comunista vivió con la administración de Michelle Bachelet su primera experiencia en el oficialismo. Según Teillier, esta “no fue fácil de asumir”, pero el balance es positivo: “Tenemos la capacidad de estar en un gobierno”.


Más de 40 años en la oposición terminaron para el PC el día en que Michelle Bachelet asumió su segunda administración, en 2014. Desde la Unidad Popular que los compañeros que lidera el diputado Guillermo Teillier no formaban parte del oficialismo.

– ¿Cuál es el balance que hace el PC de su paso por el gobierno de Michelle Bachelet?

Para nosotros es una experiencia nueva. Y no fue tan fácil asumir el rol de partido de gobierno. Entonces, lo primero es que nosotros adquirimos una experiencia nueva como partido. De esa experiencia deducimos que tenemos la capacidad para estar en un gobierno. Yo creo que nuestros ministros, subsecretarios, los pocos funcionarios públicos que tuvimos lo hicieron bien en su mayoría, con algunas excepciones, indudablemente, como ocurre en todos los partidos. Pero el resultado a mí me parece positivo. Lo segundo es que me da la impresión de que fuimos capaces de incidir en empujar las reformas. Que era lo que a nosotros nos interesaba. Por eso ingresamos al gobierno. No ingresamos al gobierno para ocupar puestos, sino que para contribuir al máximo con que se aprobaran las reformas que habían comprometido tanto la NM como la Presidenta Bachelet.

– ¿Y les gustó el resultado?

Nos hubiera gustado, indudablemente, que algunas se hubieran terminado en este período. Algunas quedaron pendientes y otras no se alcanzaron a hacer, pero lo que se hizo es bastante. Es decir, pudiéramos decir que sufrimos una derrota político-electoral al final del gobierno, pero en términos de estrategia política, de mirada hacia el futuro, nosotros avanzamos mucho.

– ¿Cómo evalúa el término de la Nueva Mayoría?

La Nueva Mayoría no fue concebida como para proyectarse en el tiempo. Fue concebida para ganar el gobierno con Michelle Bachelet. Y para llevar adelante ese programa de reformas, que fue un acuerdo político- programático electoral… Ahora, en el transcurso, en el proceso de reformas, muchos pensamos que podíamos seguir adelante. Pero se vio ya poco antes de terminar el gobierno, cuando ya empezaron las tratativas para las elecciones presidenciales, que eso iba a ser muy difícil, porque un partido dijo “no poh, nosotros queremos ir directamente a la primera vuelta y no hacer primarias”. Yo creo que eso, indudablemente… Existía la esperanza de que pudiéramos juntar las candidaturas en la segunda vuelta, pero era muy difícil.

– ¿Le parece que se fue condescendiente con la DC en este gobierno? Ellos fueron los de “los matices”.

No sé si condescendientes. A nosotros nos acusan de que tuvimos demasiada influencia en el gobierno. Yo creo que ni lo uno ni lo otro. Cada partido debe hacerse responsable. Y yo creo que la DC, la mayoría, sintió que tenía que despegarse de este carril y buscar un camino propio. Creo que todos tenemos una cuota de responsabilidad en la derrota electoral por lo menos.

– ¿Habría sido distinto este gobierno sin la participación del Partido Comunista?

Yo creo que habría sido distinto. No habría sido un gobierno que se hubiera aplicado por las reformas. Alguien podrá acusarnos de que nos excedimos quizá en hinchar por las reformas, pero es una acusación que, bueno, nos da más mérito que desmérito.

– ¿Pagaron costos por ser oficialistas?

Si usted mira los resultados electorales, puede que en algunos lugares nos haya afectado el Frente Amplio o que nos haya impedido crecer más en otros. Pero el partido mantuvo su fuerza, fue el único partido que no perdió en votos de la Nueva Mayoría. Y si usted ve, hay otros partidos que sí fueron afectados por el Frente Amplio. Es decir, las contradicciones del Frente Amplio no son tanto con el Partido Comunista, que sí las existen, pero que son más compartidas con otros partidos de la Concertación, como el PPD. Y yo tampoco olvidaría que una buena parte de los partidos, del Frente Amplio, vienen de la Concertación. Incluso son hijos de… Yo creo que en buena hora surge esa renovación política en el país. No los veo como los enemigos ni contrincantes, ni amenaza tampoco. Creo que es posible ponerse de acuerdo desde la DC al Frente Amplio.

– ¿Se sintieron alguna vez como invitados de piedra en la Nueva Mayoría?

No. Yo creo que no.

– ¿Qué tan real la influencia del PC en el gobierno?

Nosotros nunca estuvimos en el equipo político de La Moneda, que era donde estaba, yo creo, la suma del poder, por así decirlo… No estábamos allí. No estábamos en el centro donde se tomaban las decisiones. Éramos informados en el comité político de los días lunes. Pero no participábamos en la construcción de lo que se iba a plantear el día lunes. O sea, no teníamos ningún grado de influencia. La Presidenta de la República creo que nos recibió dos veces en su mandato. Entonces, no veo por dónde podría estar esa influencia. Yo creo que nos miraban, o decían, o algunos decían eso. Claro, uno por razones políticas, por decir “mire, es que los comunistas tienen mucha influencia, entonces no podemos estar con lo que hace este gobierno”. Yo creo que era para golpear a la Presidenta Bachelet y al gobierno. No a nosotros. Pero sí, repito: las críticas a nosotros pueden haber sido porque hemos tenido más empeño en sacar adelante las reformas.

– ¿Recuerda algún momento particularmente duro de este gobierno?

Después del primer año de gobierno, cuando sufrió esto de Caval, cuando se vio que la economía venía mucho más a la baja de lo que se pensaba, por razones internacionales. Yo creo que hubo una fuerte corriente que decía que había que terminar con el proceso de reformas y sobreponer a eso el tratar de elevar la economía. Claro, en ese momento nosotros incluso declaramos que si se ponía fin al proceso de reformas, nosotros nos bajábamos del gobierno. Y se produjo el cambio de gabinete. Yo creo que, afortunadamente, allí la Presidenta puso paños fríos en la situación, y ella insistió en el cumplimiento del programa, aunque sabíamos a partir de ese momento que iba a ser dificultoso y que muchas cosas que estaban propuestas para hacerlas dentro del gobierno iban a quedar diferidas incluso en su desarrollo para más allá del período.

– Aludía al caso Caval. ¿Usted cree que ese caso va a marcar el gobierno de Bachelet? ¿Generó un cambio de rumbo? ¿Las cosas pudieron haber sido distintas sin Caval?

Claro. Yo creo que podrían haber sido mejor. Creo que la Presidenta se sintió tocada por el caso Caval, aunque ella no estaba involucrada. Pero que se tratara de involucrar a un hijo… Bueno, eso está todavía en proceso judicial. Yo creo que era un golpe para la Presidenta. Y era un golpe para todo. Porque… No sé, por lo menos yo lo sentí como algo muy demoledor. Y sentí, bueno, que hasta la Presidenta en algún momento estuvo bastante tiempo tocada. Pero después ella yo creo que se repuso y apechugó, como se dice en chileno, bastante bien.

– ¿Y cómo cree usted que incidió en el rumbo del gobierno? ¿Por un estado de ánimo de la Mandataria?

Un golpe en las altas esferas, en las alturas, como se dice, debilita un proceso. Siempre lo debilita. No es lo mismo que un ministro o un parlamentario esté involucrado en hechos como los cuales se acusaron a la nuera de la Presidenta a que se toque directamente a la Presidenta. Es muy complejo. Yo creo que es muy complejo. Nosotros manifestamos en el comité político toda nuestra solidaridad con la Presidenta. Creo que después la fuimos a visitar incluso. Hubo delegaciones para visitarla, pero yo creo que no era lo correcto hablar con ella, empezarle a preguntar por el caso. Además que ella no estaba involucrada directamente. Pero por qué se preocupa uno por estas cosas. Porque fíjese que todos estos temas de corrupción han incidido en los gobiernos de varios países: Brasil, Perú. Usar como arma política ese tema, y yo creo que eso se usó como arma política aquí en Chile…, fue un arma demasiado poderosa que tuvo en sus manos la derecha.

– ¿Ve usted al PC entendiéndose nuevamente con la DC en una futura coalición?
Las relaciones con la DC no se han roto, seguimos conversando. Yo espero, no sé, a futuro…, nadie ha hablado de coalición, no sé por qué nos dicen que queremos armar una coalición. Entonces ellos dicen no queremos estar en una coalición. Nosotros tampoco hemos hablado de coalición. Nosotros queremos ponernos de acuerdo sobre cuestiones concretas. Y para eso no hay para qué tener coalición.

¿Y cómo ve la relación con el Frente Amplio? Porque desde allí, varios también han manifestado fuertes resquemores contra el PC…

– Es que yo creo que ellos nos veían como nuestros adversarios. No sé si ahora nos verán tanto así, porque también el Frente Amplio tiene que avanzar. ¿Van a llegar ellos a tener solos la mayoría como para poder llevar adelante lo que ellos se proponen con objetivos programáticos? Está bien ser una coalición, es importante, pero en algún momento hay que pensar en que hay que gobernar el país para llevar adelante muchas de las reformas que se plantean.

¿Qué puede esperar el gobierno de Piñera respecto del rol de oposición que va a jugar el PC?

Nosotros hemos dicho que no le vamos a quitar la sal y el agua al gobierno de Piñera, porque nunca lo ha hecho el Partido Comunista en toda su historia. Pero es evidente que vamos a jugar nuestro rol de oposición. Cada ley, cada proyecto que envíe el gobierno lo estudiaremos en su mérito. Y desde luego, nos vamos a oponer a todo intento de retroceder respecto de las reformas.

¿Cree que hay alguna amenaza real en contra de las reformas?

No lo sé. Todavía no sabemos, porque el Presidente Piñera no ha hablado mucho estos días. Ha dicho muy pocas cosas.

– Él ya anunció que probablemente va a llamar a un gran acuerdo de seguridad y de la infancia. En principio, ¿el PC tiene predisposición para sentarse a esa mesa?

Mire, vamos a actuar como actuó la derecha como oposición. Porque cuando la Presidenta Bachelet llamó a acuerdos nacionales para la seguridad social, y para otros temas, la derecha no participó formalmente primero, pero después se echó para atrás. Entonces, nosotros tenemos que ver a qué acuerdo nacional se nos llama.

Fuente: La Tercera

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