Sudáfrica: Un Sistema de Corrupción Legalizada

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por Sabine Cessou

Desde la presidencia de Thabo Mbeki (1999-2008) existe una clara connivencia entre el mundo de los negocios y la clase dirigente negra. Esta mezcla se encarna en Cyril Ramaphosa, de 60 años y nombrado sucesor de Jacob Zuma, elegido vicepresidente del Congreso Nacional Africano (African National Congress, ANC) en diciembre de 2012.


En vísperas de la masacre de Marikana, Ramaphosa había enviado un mensaje electrónico a la dirección de la empresa minera Lonmin aconsejándole que resistiera a la presión de los huelguistas, a los que calificaba de “criminales”.

Propietario del McDonald’s de Sudáfrica y presidente, entre otras, de la sociedad de telecomunicaciones MTN, Ramaphosa es también antiguo secretario general del ANC (1991-1997) y del Sindicato Nacional Minero (NUM, 1982/1991).

Actor central de la transición democrática entre 1991 y 1993, fue desplazado por Mbeki de la sucesión de Nelson Mandela.

En 1994 se recicló en los negocios como dueño de New African Investment (NAIL), la primera empresa negra que cotizó en la Bolsa de Johanesburgo y luego fue el primer millonario de la “nueva” Sudáfrica. Actualmente dirige su propia empresa Shanduka, activa en la minería, la industria agroalimentaria, los seguros y el sector inmobiliario.

Entre sus cuñados figuran Jeffrey Radebe, ministro de justicia, y Patrice Motsepe magnate minero, dueño de African Rainbow Minerais (ARM) que se benefició del Empoderamiento Económico Negro (BEE, por sus siglas en inglés) puesto en marcha por el ANC: este proceso, que supuestamente estaba destinado a beneficiar a las masas “históricamente desfavorecidas”, según términos del ANC, planteaba “el ascenso del poder económico de los negros”, pero de hecho favoreció la consolidación de una burguesía cercana al poder.

Moeletsi Mbeki, hermano menor del anterior jefe de Estado, licenciado universitario y dueño de la empresa de producción audiovisual Endemol en Sudáfrica, denuncia un sistema de “corrupción legalizada” y subraya los perversos efectos del BEE: promoción “cosmética” de directores negros (fronting) en los grandes grupos blancos, salarios desorbitados para unas competencias limitadas, sentimiento de injusticia entre los trabajadores blancos algunos de los cuales prefieren emigrar.

Si la adopción de una carta de BEE en el sector minero en 2002 hizo pasar el 26 % del sector a manos negras, también promovió a muchos barones del ANC a importantes puestos de dirección.

Así, Manne Dipico, exgobernador de la provincia de Cap-Nord, ocupa la vicepresidencia de las operaciones sudafricanas de la empresa de diamantes De Beers. El BEE también favoreció a viejos luchadores contra el apartheid, que reforzaron su influencia en el seno del poder.

Mosima (“Tokio”) Sexwale, dueño del grupo minero Mvelaphanda Holdings, fue a partir de 2009 ministro de los human settlements (asentamientos humanos, bidonvilles).

Por lo que se refiere a Patrice Motsepe, en la clasificación de Forbes de 2012 se situaba en el cuarto puesto de las fortunas de Sudáfrica (2.700 millones de dólares). Hizo un gran servicio al ANC al anunciar el pasado 30 de enero que iba a donar la mitad de su patrimonio familiar (unos 100 millones de euros) a una fundación que lleva su nombre, para ayudar a los más pobres (1).

Aunque no tenga imitadores, ya no se podrá reprochar a la élite negra que no comparta su dinero.

Fuente: Le Monde Diplomatique

(1) Carol Paton, Patrice Motsepe’s ARM is Cosatu’s biggest private donor, Business Day, Rosebank, 19 de septiembre de 2012.

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