Memoria del Holocausto: Un Chileno Nombrado Justo entre las Naciones

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por Ronald Wilson (*)

El primero de noviembre de 2005 la Asamblea General  de las Naciones Unidas, determinó que  el  27 de enero de cada año, se conmemore  Día Internacional en memoria de las víctimas del Holocausto. Ese día  se recuerda la liberación por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau en 1945.


Es un día donde la memoria de actos atroces como el Holocausto, se recuerdan con el fin que la humanidad nunca más repita situaciones tan horrorosas como aquella.

Este año en nuestro país hubo una importante conmemoración en el Salón de Honor del Congreso Nacional en Santiago, con la presencia de autoridades del Gobierno, Cuerpo Diplomático, sobrevivientes del holocausto, miembros de la  Comunidad Judía y entidades de Derechos Humanos.

En la ocasión se rindió un homenaje a un chileno desconocido por la mayoría, pero que jugó un rol heroico en los aciagos días de la Segunda Guerra Mundial y de la barbarie Nazi.

En los primeros años de la Guerra  Mundial, Chile inexplicablemente mantenía una neutralidad en el conflicto, pero el  Gobierno de Juan Antonio Ríos en 1941,  aceptó representar los intereses de Polonia en Rumania.

Pero a pesar de aquello, la Cancillería chilena, nunca notificó a sus diplomáticos sobre cómo actuar frente a la persecución, ataques y deportaciones de los refugiados judíos.

Es en esas circunstancias en que el Encargado de Negocios y Cónsul Samuel del Campo Errázuriz decidió por  convencimiento  ético  de una mínima humanidad ayudar a familias judías, en su calidad de Cónsul en Bucarest y representante de los intereses polacos en Rumania. Lo hizo solo y sin ayuda ni instrucciones de la Cancillería, conociendo el  grave riesgo que tenía su actitud y  que este proceder no sería respaldado por el Gobierno de Chile.

La situación en Europa era de entera crueldad, y lo era también en Rumania, donde el tirano Ion Antonescu, era fiel aliado de la Alemania Nazi. No está claro cuál fue la intención del Gobierno de Chile de aceptar representar los intereses polacos en Rumania.

Lo que es sabido, es que Samuel del Campo, optó por proteger solidaria y desinteresadamente a familias judías, y lo hace por un profundo sentido solidario y de conciencia humanitaria, como hubo otros tantos ejemplos anónimos, de personas que arriesgaron su vida por salvar a inocentes.

En esta trama es importante mencionar al  diplomático chileno Jorge Schindler del Solar,  que en 2014, recibió el galardón “Luz y Memoria” durante la conmemoración del Día Internacional de Recordación de las  Víctimas del Holocausto, convocado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Comunidad Judía de Chile, B’nai Brith Internacional  y la Sociedad Chilena para Yad Vashem (entidad oficial judía encargada de la Memoria del Holocausto).

En esa oportunidad Schindler expresó:

“Cabe recordar que en 1941 Chile aceptó representar los intereses de Polonia en Rumania, pero no hubo una instrucción de cómo actuar  frente a la persecución, ataques y deportaciones hacia el Este de los refugiados judíos”….”El Encargado de Negocios en Rumania, Samuel Del Campo, elaboró informes políticos dirigidos al Ministerio en Santiago, en los cuales de manera previsora y aguda da cuenta de los arrestos y deportaciones masivas de ciudadanos judíos rumanos y polacos”….

Y continúa Schindler relatando la acción del Cónsul….

”En conocimiento de que el dictador Antonescu había ordenado la creación en Czernowitz de un gueto para concentrar a más de 50 mil judíos, informó que dos tercios fueron deportados a Transnistria (Ucrania) en donde murieron. Sin esperar instrucciones detalladas desde Chile, Samuel del Campo nombra  a un abogado rumano de confianza para que se dirija en su nombre a esa ciudad y visite las provincias de Bucovina y Besarabia, a la sazón anexadas por Rumania”.

Schindler cita palabras de Samuel del Campo en un Informe envido a la Cancillería: “Para hacer frente, metodizar y canalizar la avalancha de gritos lastimeros pidiendo amparo y justicia, y más que todo Humanidad, hube de nombrar, con residencia en Cernauti, un representante personal mío…este delegado mío tenía por misión la de recibir las quejas de los ciudadanos polacos, sin distinción de religión. Mientras, yo intervenía ante la presidencia del consejo de ministros, repartición que tenía entre sus manos la suerte de tantos desgraciados seres que el delito más grande que han cometido es el delito de haber nacido judío.”

Es así como Samuel del Campo, “creó un documento de identificación,  logrando entablar una negociación con el gobernador militar rumano de quien logra la entrega de 250 familias que se encontraban “cargadas” en vagones de tren a la espera de su deportación a Transnistria en Ucrania. Las familias rescatadas en el último minuto, pudieron regresar a la ciudad y  dejar el gueto gracias a que además, del Campo gestionó la restitución de los domicilios incautados, adoptando la precaución de colocar un letrero que identificaba a sus moradores como “personas bajo protección de la República de Chile.”

Después que las deportaciones de Czernowitz a Transnistria se reanudaron en junio de 1942, Del Campo continuó interviniendo ante las autoridades rumanas en favor de “los judíos bajo la protección de Chile”.

Los protegidos de Chile  escaparon así al Holocausto, aunque los antecedentes posteriores  no arrojan luces respecto  de cuántas de ellos sobrevivieron hasta el final de guerra a la persecución nazi. Yad Vashem,  estima que aproximadamente 1.200 judíos recibieron pasaportes chilenos brindándoles protección contra las deportaciones.

El Primer Secretario Samuel del Campo permaneció en Bucarest hasta mayo de 1943, en que el Gobierno de Chile lo releva de su destinación en Rumania y en peligrosas circunstancias, abandona el país vía Turquía para asumir como Cónsul General en Zúrich, pero su nombramiento nunca se hizo efectivo,  nunca volvió a servir en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y murió en París en 1960.

Raramente en  los archivos de la Cancillería chilena  no existe mención alguna a su labor humanitaria, salvando miles de vidas de judíos que de otra manera, habrían tenido una muerte segura. Tampoco ningún Gobierno posterior ha hecho un reconocimiento explícito a su inmensa labor humanitaria, y que dejaban en claro a las autoridades chilenas la brutalidad del Holocausto.
El 23 de noviembre de 2016, la Comisión Yad Vashem decidió reconocer a Samuel Del Campo como “Justo entre las Naciones”. Hasta la fecha, se han reconocido a más de 26.500 Justos entre las Naciones en todo el mundo.

Cuando en nuestro país, las familias de las víctimas de la Dictadura, siguen luchando denodadamente por la justicia y por preservar la Memoria, de un pasado manchado por los crímenes de lesa humanidad, es importante recatar del olvido a personas como Samuel del Campo, que en forma anónima luchó por la vida y la libertad de tantos.

(*) Profesor de Historia; miembro de la Comisión Nacional de Profesionales, Partido Comunista de Chile

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