Zaldívar y la Encrucijada: Mami, Qué Será lo que Tiene el Chico

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Una crisis de baja estatura, pero peligrosa, titulamos ayer. En efecto, si bien es un conflicto de escasa nobleza, casi pedestre, sus consecuencias pueden ser incalculables, si a partir de ese episodio de segundo orden, la DC termina finalmente en brazos de la derecha, tal como ocurrió a partir del paro de octubre de 1972, abrazo del cuakl el país no se recupera del todo. ¿Qué tiene Zaldívar para concitar tales pasiones?.


La Democracia Cristiana sigue enfurruñada, luego de que 26 diputados del Partido Comunista, Socialista y Frente Amplio rechazaran al senador Andrés Zaldívar como miembro del Consejo de Asignaciones, pese a que finalmente alcanzó los votos para ser elegido.

Es así como la directiva de la DC anunció que no concurrirá al almuerzo que se realizará el lunes en la sede del PS con todos los partidos de la Nueva Mayoría, con el fin de reunir fuerzas para enfrentar, desde el 11 de marzo, el nuevo escenario en el Congreso.

La presidenta interina de la DC, Myriam Verdugo, informó que «la mesa acordó ayer, en reunión junto con el presidente de la bancada de la Cámara de Diputados, de expresar la molestia por lo sucedido y nos vamos ausentar de ella».

Frente a eso, se han manifestado a lo menos tres posiciones.

La primera, es representada por opiniones como las de José Miguel Insulza, otro de los «dinosaurios» de la Concertación:

«Así como estamos haciendo las cosas no vamos a retornar al Gobierno pronto».

En esta hipotesis, haber votado contra la designación de Zaldívar al Consejo de Asignaciones, constituye una falta de respeto a su dilatada trayectoria, y en todo caso un profundo error, porque podría precipitar el corrimiento de la DC hacia la derecha, con las consecuencias ya señaladas.

La segunda, es la antítesis de la anterior: por definición, no se puede aceptar un chantaje semejante, pues desnaturaliza el sentido de la política: los políticos y los partidos deben estar al servicio del bien público, y no servirse del poder para intereses personales o corporativos.

Y si se acepta el cjantaje en esta ocasión, no tardaría en sobrevenir la otra.

Finalmente, la tercera posición apela a la sensatez y al sentido histórico de lo que está en juego, y apuesta que, de una o otra forma, el incordio se subsanará por imperativo de la necesaria unidad para todos los sectores de oposición.

El tema está en desarrollo, y mal puede anticiparse el desenlace, en uno u otro sentido.

Pero sí se puede indagar acerca de las causas de la antipatía que despierta Zaldívar en amplios sectores del país, como lo hace, por ejemplo, esta crónica de época, cuando «cocinó» la reforma tributaria.


El prontuario de Andrés Zaldívar

Uno de los principales operadores de la transición era mantenido por Aguas Andina cuando no era senador. Viejo y astuto político partidario de los consensos intra elite, metió la cuchara en la reforma tributaria para alcanzar un acuerdo que dejó contentos a los empresarios y después despachó la famosa frase de que en la cocina de las leyes no pueden entrar todos. Hace cuatro décadas atrás el poeta Pablo Neruda lo ponía de ejemplo de político torcido y oportunista. ¿Quién le para la olla a este cocinero de la transición?

La teleserie de las boletas falsas para financiar a políticos trajo al proscenio la semana pasada a un viejo protagonista de la política chilena. La revisión de los pagos de Aguas Andina a políticos develó que el actual senador Andrés Zaldívar recibió entre los años 2006 y 2010 un sueldo mensual de 150 UF (tres millones y medio de pesos) por asesorías legislativas, o sea, unos 150 millones de pesos que fueron su sustento los casi cuatro años que no estuvo en el Senado.

Próximo a cumplir 80 años, Andrés Zaldívar exhibe al empresariado un currículum que da cuenta de su vasta experiencia como articulador en las intrincadas redes del poder político conformado tras la dictadura. Zaldívar es de la generación de Edmundo Pérez Yoma y muy cercana a Patricio Aylwin. Pero a diferencia de ellos, aún no manifiesta ánimos de jubilarse. Fue ministro del Interior del primer gobierno de Bachelet y, recientemente, protagonista del consenso en que terminó la reforma tributaria aplaudida por el empresariado.

Dinosaurio de la política chilena, si hasta Pablo Neruda se dio tiempo para escribir sobre el abogado demócrata cristiano. En Confieso que he vivido, el poeta cuenta como un mes después de elegido Salvador Allende, siendo ministro de Hacienda de Eduardo Frei Montalva, Zaldívar anunció públicamente el inminente desastre económico del país producto de la elección de Allende en las elecciones de 1970. “Así se escribe la historia. Por lo menos así la escriben los políticos torcidos y oportunistas como Zaldívar”- remató Neruda.

Férreo opositor a Allende, Zaldívar en su calidad de presidente del Consejo Nacional de la DC de 1970 abogaba porque la colectividad de la flecha roja fuera “irremediablemente opositora”. El historiador Luis Corvalán Márquez comentó a El Ciudadano que entre los documentos desclasificados de Estados Unidos referidos al gobierno de Allende y el golpe militar, pese a que los nombres aparecen tarjados, el senador Zaldívar aparece a lo menos una vez mencionado. En una de esas menciones el general Camilo Valenzuela, protagonista junto a Roberto Viaux del Tacnazo contra el gobierno de Frei Montalva, decía al agente de la CIA en Santiago que una vez consumado el golpe de Estado sólo Zaldívar y Carlos Figueroa se mantendrían en el nuevo gobierno.

Después del golpe de Estado, Zaldívar apoyó a la dictadura hasta el momento en que junto al ex presidente Eduardo Frei se dieron cuenta de que Pinochet no devolvería el poder al mundo político. Así lo vemos llamando a votar No para el plebiscito de 1980 y tiempo después exiliado en Europa.

A fines de la dictadura una de sus tareas fue la de recaudador de fondos para la campaña del No junto a Ricardo Lagos. El exilio y la presidencia en la década de 1980 de la Internacional Demócrata Cristiana lo curtieron en pasar el sombrero. Entre sus donantes figuran el ex canciller alemán, Helmut Kohl y el político DC italiano Giulio Andreotti, vinculado a la mafia siciliana e involucrado en el asesinato del periodista Mino Pecorelli. En una entrevista dada a La Segunda a propósito de la campaña del NO, Zaldívar respondió cuando le preguntaron como fue traspasar el dinero a Chile que “había que hacer operaciones negras, había que venderle a alguien, las platas se ponían afuera donde él decía, pero no fueron grandes cantidades”.

La cocina del senador

En la década de 1960, antes de ser político, se ganó la vida como corredor de propiedades. Hoy en su declaración de intereses en el Senado, figura como dueño de Asesorías San Martín Limitada y reconoce ser socio mayoritario de Inmobiliaria Concordia S.A. (90%) y Sociedad Condominio La Perouse Limitada (98%), junto a sus familiares más cercanos. La primera, creada en julio de 1993 con un capital inicial de $4 millones, en septiembre de 2001 declaró poseer un patrimonio de $400 millones.

En la actualidad, Zaldívar integra la comisión de Ética y Transparencia del Senado y es presidente de la comisión de Hacienda. A mediados de mayo de 2015, la primera comisión despachó en forma unánime una reforma que limita la reelección de autoridades, iniciativa empujada por el malestar ciudadano de ver a diputados y senadores vitalicios. El proyecto consensuado permite que los senadores repostulen una vez al Congreso y los diputados puedan legislar durante 3 periodos consecutivos. Claro que la legislación no es retroactiva, o sea, rige a partir de la próxima elección, lo que beneficia a Zaldívar, actual senador por el Maule, permitiendo quedarse en el Parlamento en caso de ser reelecto por dos periodos más. Llegaría así a los 90 años sin jubilarse de la política.

Los años de senador le han dado una experiencia en las redes políticas de la transición aún vigente. Zaldívar fue el principal operador del empresariado en la reforma tributaria. El mismo se describió en una entrevista como el ‘cardiólogo’ de la reforma, la que terminó siendo consensuada entre el gobierno, la oposición y el empresariado. Para Zaldívar se trató de “un muy buen acuerdo”.

La versión de la ley sancionada en la Cámara de Diputados no corresponde al proyecto finalmente zanjado. Frente a las objeciones al acuerdo, que argumentan de que se trata de la clásica política de los consensos gatopardistas, Zaldívar respondió que “este tipo de soluciones requiere una cierta manera de hacer las cosas que no puede hacerse de cara a la opinión pública”, agregando que “algunos se sienten más o menos informados, pero en estas cosas no todo el mundo puede estar en la cocina, ahí muchas veces está el cocinero con algunos ayudantes, pero no están todos, no pueden estar todos, es imposible”.

La frase del senador demócratacristiano fue muy comentada y da cuenta de su concepción de la política.                                                                                                                                                                                                                                                                            Fuente: El Ciudadano

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