A Propósito de la Fiesta de los Delincuentes: Piñera y el Choclo Departieron en Cachagua

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Pocos desconocen uno de los eslogan de la campaña de Piñera de 2009: delincuentes, se les acabó la fiesta. Por cierto, era una metira más de Piñerocho, porque de lo contrario, no tiene explicación el hecho que se lo haya visto el fin de semana pasada en el exclusivo balneario de Cachagua, en compañía del delincuente Carlos Alberto Délano, alias el «choclo».

La categoría delictual de Délano no es un hecho cuestionable ni una calificación antojadiza, toda vez que en el curso de 2018 irá a juicio oral por delitos tributarios consumados y reiterados previstos en el artículo 97, incisos 4 y 5 del Código Tributario, y por el delito de cohecho, sancionado por la Ley Nº 20.341 de 2009; por los cuales el Ministerio Público solicitará una pena de 10 años de presidio en el próximo juicio oral, que no se ha iniciado por diversos recursos dilatorios, y en el cual está citado como testigo Sebastián PiñerEchenique.

Pero para los efectos que interesan a este reporte, Piñera disfrutó de un relajado fin de semana en una de sus casas de veraneo, en el exclusivo balneario de Cachagua, vecino a La Meca de la más rancia aristocracia chilensis, el Santuario de Zapallar, donde veranea una buena parte del 0,01% de la población, que detenta alrededor del 80% del PIB del país.

Al menos, así fue registrado por uno de los medios de la prensa duopólica:

A Piñera se lo vió en la playa, jugando tenis, viendo golf y presenciando el fútbol amateur de la zona. Incluso, tuvo que asistir a la Clínica Alemana de Maitencillo, pues se lastimó la mano tras una caída, según publicó hoy La Tercera.

El diario publicó que al mandatario electo se le vio con junto al abogado Gerardo Varela, la periodista Pauline Kantor y el empresario Luis Hernán Cubillos. Pero lo que omitió el periódico de Copesa es que Piñera también compartió con uno de sus grandes amigos de la vida: Carlos Alberto Délano.

Son 40 años de negocios y amistad lo que comparten Piñera y Délano. Aparentemente, para Piñera eso vale más que la condición delictual de Dérlano.

En efecto, el “Choclo” era de uno de los empresarios más exitosos del país hasta que en el año 2014 se destapó el caso Penta, que dio cuenta de cómo él y su socio Carlos Eugenio Lavín financiaron irregularmente las actividades y candidaturas políticas de la Unión Demócrata Independiente, UDI, mientras su amigo y socio Sebastián Piñera desempeñaba la Gerencia General de la República.

En agosto de 2014, el Servicio de Impuestos Internos (SII) denunció a Délano y a otras seis personas ligadas a las Empresas Penta por fraude tributario ante el Ministerio Público. Según la acusación inicial, el grupo habría defraudado al Fisco por una cifra que está entre los $260 a $660 millones de pesos.

El caso provocó la renuncia de Délano a los directorios de la Fundación Teletón en septiembre de 2014; de cuatro empresas del grupo Penta —Penta Vida, Penta Security, Banmédica y Banco Penta— y al consejo directivo de la Universidad del Desarrollo, en diciembre del mismo año;  de Fundación Imagen País, y del grupo de empresas Feria de Osorno. ​

El 7 de marzo de 2015 se formalizó la investigación en su contra por delitos tributarios y soborno,  quedando en prisión preventiva en el Anexo Penitenciario Capitán Yáber, hasta el 23 de abril, cuando fue revocada la medida, y se le impuso el arresto domiciliario y el arraigo nacional, lo que después derivó en firma quincenal.

Pero lo que no publicó ese medio, ni ningún otro, es que Piñera y Délano compartieron distendidos momendos durante el fin de semana.

Délano, tal como Piñera, tiene su casa de veraneo en Cachagua. Y ambos se encontraron este fin de semana viendo un torneo de fútbol, en el marco de la “semana cachaguina”. La reunión entre ambos quedó registrada en una fotografía que tomó un asistente al partido, quien la subió a sus redes sociales.

Según relató la persona que tomó la fotografía a El Desconcierto, ambos aparecieron juntos y se acercaron a los organizadores del encuentro para conocer de qué se trataba y qué se estaba jugando. Estuvieron solo unos minutos y después se retiraron.

Encomiable, desde el punto de vista del valor de la amistad; pero una total inconsecuencia desde el punto de vista de las políticas de Piñera respecto a la delincuencia, porque demuestra que para él, los delitos de cuello y corbata no son los mismo que los delitos cometidos por los «rotos», los indios y los terroristas.

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