Litio: La Ultima Oportunidad…

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por Francisco Gómez Ávalos (*).

Chile a pesar de que solo representar menos de 1% de la superficie en la Tierra es un país inmensamente rico en recursos naturales (RRNN).

Posee más de 4 mil km de costa, 300 mil km2 de bosque en el sur, con las principales reservas de cobre en el mundo que según cifras del Servicio Geológico de Estados Unidos se elevan a aproximadamente 190 millones de toneladas de cobre y además cuenta con reservas estimadas de Litio, sólo en el Salar de Atacamas[1], entre 5.1 y 9.1 millones de toneladas de litio metálico equivalente (LME), que valorizado a precios de mercado del año pasado en US$ 12.2000 la tonelada (cifra reportada por Deutsche Bank Markets Research), alcanzaría en el mejor de los casos cerca de 112.000 millones de dólares, monto que en perspectiva equivale a un 45% del PIB del año 2016.

Tal abundancia en RRNN ha tenido un efecto contraproducente en la economía del país, ya que ésta fue uno de los principales argumentos para que Chile a comienzos de los años noventa, y en general toda Latinoamérica, se abocara y se especializará en sus ventajas comparativas naturales y dejará al comercio internacional la asignación de los roles productivos en las distintas regiones del mundo, vale decir, el hemisferio norte a la industria y el sur la extracción de RRNN.

Sin embargo, y a pesar de que la ventana de la industria manufacturera ya fue aprovechada por los países asiáticos con un claro desplazamiento de la industria hacia países como: Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Tailandia y ahora China, la industria basada en RRNN se ha vuelto cada vez más intensa en tecnología y con mercados más dinámicos, desde donde se puede pensar una estrategia de desarrollo sustentable y sostenible para el país.
Esta noción descarta la idea de la Maldición de los RRNN[2] que entiende la producción de RRNN como una desventaja y en oposición a la industrialización, sino que por el contrario plantea que cada vez hay más cabida para el desarrollo de nuevas tecnologías, la innovación e investigación y desarrollo (I+D), como han sido los casos de los METS (Mining Equipment, Technology and Services) en Australia y algunas experiencias exitosas de KIBS (Knowledge Intensive Business Services) en la industria de la salmonicultura en Chile[3].

Para beneficiarse de este desarrollo potencial que presentan los RRNN, el mercado no es y ni ha sido la mejor opción, debido a las fallas de mercado[4] que presenta esta industria y sus condiciones especiales que no son extrapolables a la industria manufacturera. Con lo primero nos referimos, por ejemplo: a las externalidades negativas como la contaminación, polución, efectos adversos sobre las comunidades colindantes, el acceso común a RRNN lleva a un balance entre los beneficios privados versus los sociales que en la literatura se ha denominado la Tragedia de los Comunes[5].

En cuanto a las condiciones especiales, se refiere a que producir salmones, celulosa o cobre no es el mismo que producir zapatos u automóviles, ya que para la producción de los primeros se necesita una función de producción que sea específica a la localidad tomando en cuenta el escenario medioambiental donde la empresa esta localizada, no así la producción de textiles por ejemplo donde la forma de producir es similar en distintas partes del mundo.

Además de esto, una explotación eficiente de los RRNN, que sea sostenible, sustentable e inclusiva socialmente necesita de un marco regulatorio, una organización industrial y un manejo con las comunidades que se adapte a las necesidades del lugar donde se explota el recurso. Es bajo este complejo contexto en que se desvuelve la industria basada en RRNN.

Chile tiene una nueva oportunidad de aprovechar sus RRNN, en este caso el Litio, para poder desarrollar una industria incipiente, que a todas luces tiene un potencial gigante tal como lo ha planteado el Deutsche Bank como la Era del Litio, este nombre se debe a que la mayoría de los países desarrollados se están moviendo de a poco a energías limpias donde el Litio jugará un papel clave en el futuro.

De hecho se pronostica que para el 2025 la principal fuente de demanda, según sus aplicaciones, sean los vehículos eléctricos y baterías, abarcado un 70% de la demanda versus un 40% en la actualidad. Pero para poder fructificar de este nuevo ciclo que se abre con el Litio, el país tiene que ser capaz de elaborar una combinación virtuosa de políticas macro y políticas de desarrollo productivo en el sector que permitan construir ventajas comparativas dinámicas basadas en aprendizaje, innovación y reingeniería institucional que estén a la altura del desafío.

Para tal propósito hay que migrar del comportamiento que ha llevado la CORFO en los últimos años, sobre todo su política de licitaciones a empresa tan cuestionadas como SOQUIMICH y entender que el papel del Estado, dado todos los inconvenientes que tiene los RRNN, es clave para desarrollar una industria que tiene una rentabilidad social y económica de inmensa potencialidad

Para ello, es que el Estado debe diseñar Políticas de Desarrollo Productivo Verticales[6], que implican intervenciones de mercado verticales (subsidios, exoneraciones fiscales) y dotación de bienes públicos verticales (carreras universitarias, I+D) en el sector del Litio, debido a su aumento en la demanda mundial y su clara ventaja comparativa natural del Salar de Atacama.

Una acción clara para hacer realidad esto, es la creación de una Empresa Nacional del Litio, que quizás no va a ser competitiva al comienzo de su ciclo de vida, pero puede volverse competitiva con el tiempo ya que la productividad del sector aumenta con su tamaño, siendo guiada por el Estado para que eventualmente se transforme en un sector económico estratégico capaz de mover otros sectores a través de los encadenamiento productivos hacia atrás y hacia adelante[7], que permitan diversificar la matriz productiva del país, agregado valor a nuestros productos que permitan un nueva industrialización a partir del Litio, cuestión que nunca se hizo con el cobre.

(*) Economista Ical, Observatorio ODS Ical

Fuente: ICAL

Notas

[1] Sin contar los salares de Punta Negra, Pedernales y Maricunga

[2] También conocida como la paradoja de la abundancia, se refiere a que los países y regiones con una abundancia de recursos naturales, especialmente de fuentes puntuales de recursos no renovables, como minerales y combustibles, tienden a tener un menor crecimiento económico y resultados de desarrollo peores que los países con menos recursos naturales.

[3] Ver más en:

https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/6985/CTI_DP_Servicios_intensivos_en_conocimiento_en_la_industria_salmonera_chilena.pdf?sequence=1

[4] Situación donde los precios de mercado no reflejan correctamente el valor económico o coste de oportunidad de los bienes, lo que implica asignaciones ineficientes.

[5] Harrid Garret en 1968 lo describe como una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso natural compartido limitado aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.

[6] Verticales se refiere a políticas que van dirigidas a favorecer a un sector y no a otros. En este caso al sector minero del Litio.

[7] Encadenamiento hacia atrás son las ramas o productos que son utilizados por otras ramas o productos y generan un efecto que se dirige hacia sus proveedores ya que estos requieren de sus productos como insumos intermedios y los encadenamientos hacia adelante son el efecto producido por algunas ramas o productos hacia otras ramas o productos que son sus clientes.

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